Michael Mullan - Obituario - João Amaral

 

La vida pública portuguesa será más aburrida sin João Amaral. Este comunista elocuente y carismático dedicó cuarenta de sus cincuenta y nueve años a su partido, emergiendo desde la clandestinidad a una brilliante carrera parlamentaria. Era admirado por muchas figuras de todo el espectro político - a excepción de los dinosaurios que dirigían el partido que amaba y pugnaba por renovar. El presidente de la República, Jorge Sampaio, elogió “las décadas invertidas en una gran contribución a la democracia” por un hombre al que reconocía como “un punto de referencia política y moral en la sociedad portuguesa”.

Nacido en las Azores, en los peores tiempos de la dictadura fascista de Salazar, Amaral rompió filas con su entorno familiar conservador cuando marchó a estudiar Derecho en Coimbra en 1964 y se adhirió al movimiento sindicai estudiantil, una organización de masas del clandestino Partido Comunista Portugués (PCP). Después del servicio militar, fue Secretario General del Sindicato del Metal de Oporto , hasta que la “revolución de los claveles”, el 25 de abril de 1974, trajo el final pacífico de la dictadura.

Amaral fue Secretario de Estado en varios de los gobiernos provisionales, hasta su elección al Parlamento en 1976. Aunque los resultados electorales del PCP iban menguando, Amaral mantuvo su escaño una vez tras otra, y fue vicepresidente de la Asamblea hasta 2002, cuando su propio partido lo cesó por expresar sus ideas demasiado libremente. Durante su carrera como diputado tuvo la distinción de ser el primer comunista que tomó parte en la asamblea parlamentaria de la OTAN.

También presidió, desde 1989 hasta su muerte, la asamblea municipal de Lisboa. Incluso después de que su coalición de izquierdas perdiera las elecciones en 2001, los concejales de la capital siguieron prefiriendo que sus debates fueran presididos por aquel comunista ingenioso, que vestía como un “dandy”, era adicto al trabajo y además, un heterodoxo en su propio partido. Su herejía era simple y directa: tras el colapso del bloque del Este, y la retirada del veterano líder del PCP, Alvaro Cunhal, Amaral era uno de los renovadores más prominentes del partido.

Los disidentes decían que las estructuras del “centralismo democrático”, que mantuvieron la unidad del partido como columna vertebral de la resistencia a la dictadura, habían llegado a su fecha de caducidad. En varias ocasiones, Amaral enfureció a la jerarquía del partido usando los medios de comunicación pública para sus peticiones a favor del debate libre y abierto dentro y alrededor del PCP, “un partido que tiene un futuro, igual que tiene un pasado”, como solía decir.

De sus más prominentes camaradas en la tendencia renovadora , Luis Sá murió de cáncer (como Amaral); Edgar Correia y Carlos Luis Figueira fueron brutalmente expulsados; Carlos Brito fue suspendido de militancia. Amaral, que había dado tanto al PCP, siguió en el partido incluso cuando lo sacaron de las candidaturas al Parlamento el año pasado, tras unas absurdas acusaciones de deslealtad, por haber cuestionado la hostilidad de la dirección hacia el Partido Socialista.

Expulsar a una figura tan popular habría sido un desastre para la imagen pública del PCP. Tras su muerte, la dirección del partido envió un protocolario telegrama de condolencia a la familia del “ciudadano João Amaral”, no a la del camarada, el luchador incansable, el parlamentario chispeante... y ninguno de los líderes del PCP se presentó en su velatorio. La viuda de Amaral, Luisa Gueifão, fue a la sede central del PCP poco tiempo después de su funeral, con sus cuatro hijos y su cuñada, a devolver sus carnets del partido.

João António Gonçalves do Amaral, político:
nació en Angra do Heroísmo, Azores, el 7 de diciembre de 1943;
murió en Lisboa, el 10 de enero de 2003.

Original inglés...

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