Michael Mullan - Obituario - Emilio Barbón Martínez

 

(The Guardian, de junio de 2003)

 

El heroísmo ya no es una cualidad indispensable en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) - al menos, fuera del País Vasco - y Emilio Barbón, que ha muerto a los setenta y tres años de edad, fue uno de los últimos de una generación de héroes. Bajo el régimen de Franco, el partido tenía que hacer sus reuniones en la más estricta clandestinidad. Una de las medidas de seguridad era una cortina que cubría el estrado, de forma que los oradores podían hacerse oír sin mostrar la cara. Pero cuando un hombre se adelantaba trastabillando, apoyado en dos gruesos bastones, para lanzar un mensaje de compromiso apasionado, rigor intelectual y gran coraje político... con un inconfundible acento asturiano, ninguna cortina podía esconder a Barbón.

Nacido en Rebolloso, en el cinturón minero de Pola de Laviana, Barbón fue educado en la tradición socialista de la región desde la infancia, y llegó a ser uno de sus portaestandartes más respetados bajo la dictadura y en democracia. La parálisis infantil que le dejó dependiente de unos bastones, y más adelante en una silla de ruedas, retrasó sus estudios y redobló su voluntad de superar todos los obstáculos en la vida. Llegó a la Universidad de Oviedo. Se licenció en 1957 y montó un bufete laboralista en Laviana, que servía de tapadera para sus actividades políticas en el PSOE y en la Unión General de Trabajadores (UGT).

A finales de 1958, el comité de Asturias del PSOE fue detenido al completo y hubo que formar otro como se pudo, cuyo núcleo fue Barbón. Tuvo un papel prominente en la histórica huelga de los mineros asturianos, en la primavera de 1962, que sacudió el régimen de Franco al mostrar fisuras en la iglesia católica y atraer la atención crítica de los vecinos europeos. A finales de los sesenta, Barbón sorprendía al cuartel general del PSOE en el exilio, en Toulouse, haciendo pedidos de dos mil carnets del partido de una vez. Cruzaba la frontera con frecuencia para entrevistarse con la dirección del partido. Detenido en innumerables ocasiones, fue encarcelado en 1967 por propaganda ilegal y asociación ilícita, acusaciones que fueron retiradas. Fue detenido de nuevo en la sede central de la policía secreta (DGS) en Madrid, tras una manifestación en la tumba del fundador del PSOE, Pablo Iglesias, en 1975.

A principios de los setenta, la construcción del polémico embalse de Rioseco implicó la expropiación de gran número de granjas. Barbón presentó los recursos de muchas familias; en vez de cobrarles sus honorarios profesionales, les facturó el papel de los oficios a precio de coste. Y cuando los sindicalistas o manifestantes detenidos requerían al “abogado rojo de Laviana”, la policía llamaba a Barbón.

Tras la muerte de Franco se inició la transición a la democracia. Barbón fue uno de los primeros en desechar las albardas de la clandestinidad. En 1975 se dio a conocer públicamente como secretario general de la UGT asturiana, y fue elegido diputado en el primer parlamento democrático de 1977. Al constituirse el gobierno autonómico del Principado, ejerció diversas funciones en la consejería regional de Trabajo y Seguridad Social. En 1989 fue nombrado magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Asturias. En 1998, un año antes de retirarse por razones de salud, recibió la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil, que vino a sumarse a otras condecoraciones españolas y asturianas.

Incluso sus adversarios admiraban su valor moral y físico, y también su profundo sentido de la ética política, un bien cada vez más difícil de encontrar en la España contemporánea. Francisco Álvarez-Cascos, ministro de Industria en el gobierno de Aznar, dijo de él que era “un hombre encantador” y un punto de referencia para la democracia en Asturias. Los líderes regionales del derechista Partido Popular asistieron a su entierro. El féretro de Barbón, cubierto con una bandera roja, fue llevado al cementerio por calles flanqueadas por una multitud que lo saludaba puño en alto y sepultado, según su voluntad, a los vibrantes acordes de “La Internacional”.

Le ha sobrevivido su esposa, Manuela (Manolita) Castañón. Los ojos de la pareja inseparable se encontraron por primera vez a través de la sala de un tribunal franquista, cuando el joven abogado Barbón defendía al padre de Manolita, acusado de sindicalismo “subversivo”.

 

Emilio Barbón Martínez, abogado socialista,
nació el 26 de mayo de 1930;
murió el 14 de junio de 2003.

The Guardian...

Original inglés...

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