Michael Mullan - Marià Villangómez, prolífico poeta y traductor ibicenco

 

Marià Villangómez i Llobet

Foto : Buil Mayral

 

(The Independent, 28 de mayo de 2002)

 

Marià Villangómez i Llobet, poeta, traductor, lingüista, ensayista y profesor.

Nació en Ibiza el 10 de enero de 1913; murió en Ibiza el 12 de mayo de 2002.

Marià Villangómez fue el máximo exponente literario del dialecto catalán que se habla en su querida Ibiza; un prolífico poeta, un traductor de poetas y dramaturgos, un profesor y lingüista, ensayista y crítico. En la isla de Eivissa - el nombre de Ibiza en su lengua propia - hubo tres días de luto oficial. Ibiza, junto con Formentera y las demás islas menores al sudoeste de las Baleares, son conocidas como "Les Pitiüses" para distinguirlas de sus vecinas mayores, Mallorca y Menorca.

Villangómez dedicó su vida a dar a Les Pitiüses su propia voz – y a hacer oír por primera vez las de Shakespeare, Aristófanes, Yeats, Joyce, Apollinaire y otros muchos grandes literatos europeos en la lengua propia de este pequeño archipiélago. Tras unos tempranos experimentos poéticos en castellano (que fue, de hecho, su primera lengua; en ella, su nombre era Mariano), Villangómez trabajó duro para perfeccionar su dominio de la lengua catalana. Escribió casi exclusivamente en catalán desde los primeros años treinta hasta casi el final de su vida (publicó su último libro en 2000). El Derecho, que estudió en Barcelona hasta 1933, nunca fue la materia más adecuada para alimentar su imaginación durante toda su vida: eso lo hicieron los paisajes y las gentes de Les Pitiüses. Después de la guerra civil (fue reclutado por las fuerzas de Franco), Villangómez se hizo maestro, y fue una alegría que su trabajo le devolviera a Ibiza, a Sant Miquel de Balansat, en 1946. Las colinas, los pescadores, la lluvia, los veranos calurosos, los bosques, los castizos payeses, y el omnipresente Mediterráneo le dieron inspiración para sus poemas cuidadosamente elaborados sobre la vida y el universo, observados en sus mínimos detalles. También pudo dedicar tiempo a dar clases semi-clandestinas y aportar su esfuerzo para que la lengua catalana no desapareciese en las Baleares bajo la dictadura centralista de Franco. Villangómez publicó colecciones de poesía cada dos años, más o menos, hasta 1962, cuando dejó de hacerlo (aunque sus antologías se han ido reeditando). Como él explicó: "No quiero empezar a repetirme a mí mismo o terminar escribiendo la poesía de un viejo". Dijo que aún podía escribir muchos poemas, pero no quería poner su nombre en ellos si eran "menos sentidos, o más sobrecargados con técnica" que los trabajos de su plenitud creadora. Cambió de camino, comenzó a ampliar minuciosamente su conocimiento de otras lenguas y halló en la traducción "una extensión de mis labores como poeta". Y así fue que Shelley, Baudelaire, Mallarmé, Brecht, Victor Hugo, Keats, Auden y también algunos de los grandes poetas españoles de la Península, como Góngora o Alberti, hallaron su camino hasta la lengua catalana de las Baleares sudoccidentales.

Shakespeare se habría sentido halagado de haber sabido que "A Midsummer Night's Dream" se reencarnaría en 1989 como "Somni d'una nit de Sant Joan". Villangómez sólo dio a la estampa cuatro de sus obras de teatro: las demás, según su propia y poco verosímil opinión, "no eran lo bastante buenas". En 1972, publicó el libro de texto de referencia sobre la lengua catalana de Les Pitiüses, "Curs d'iniciació a la llengua". Algunas de sus obras en prosa fueron publicadas bajo el seudónimo de Marc Arabí, apellido que tomó del nombre de un cabo en la costa oriental de Eivissa. Su último libro, "El llambreig en la fosca" ("El centelleo en la oscuridad"), apareció cuando ya había cumplido ochenta y siete años. Se dice que había trabajado en una autobiografía durante diez años, con interrupciones, pero dijo, con encantadora modestia, que la había abandonado "porque se estaba volviendo demasiado personal". Que su persona llegó a ser muy apreciada durante su larga carrera quedó de manifiesto en las muchas honras públicas que recibió – de las autoridades locales en Ibiza, del gobierno regional de las Islas Baleares, de la Generalitat de Catalunya y de la Casa Real de España. Se le veía como la figura más distinguida de la literatura balear y como un punto de referencia en las letras catalanas en general durante todo el siglo pasado.

Francesc Parcerisas, presidente de L'Institut de les Lletres Catalanes, dijo que sería justo llamarle "un padre para tres generaciones" de escritores en esta lengua.

Pero para el propio viejo maestro de escuela, un personaje alto, generoso y modesto, tres simples palabras habrían sido honra bastante: "escriptor i eivissenc" – escritor e ibicenco.

(Traducido del inglés por Juan Manuel Grijalvo)

 

Original inglés...

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