Nito Verdera  -  CETIS, autobuses y derechos ciudadanos

 

Julio de 2013

 

Como usuario de los autobuses que realizan el transporte regular de viajeros me alegra que el Consell insular de Eivissa entienda y argumente que la estación de autobuses denominada Cetis “se ha construido y se pretende explotar conforme a un contrato adjudicado por una empresa, IMVISA, sometida al derecho privado, que no puede obligar a terceros que no han sido parte en el contrato”. Por otra parte, en el recurso que el Consell ha presentado contra las tarifas del Cetis aprobadas por el Ayuntamiento de Eivissa, se dice que el objetivo del Consell “es defender los intereses de los viajeros del transporte público de la isla, que pueden ver incrementado de forma sustancial el precio del billete, así como ver afectadas las frecuencias, los horarios y la operatividad del transporte público de Eivissa”.

Entrando en el túnel del tiempo, recuerdo que he viajado en autobuses movidos mediante "generador de gasógeno" y las paradas siempre han estado ubicadas en las calles Rosellón y las avenidas Ramón Tur, Bartolomé Roselló, Ignacio Wallis, la de Isidor Macabich y la de España. Se viene repitiendo y machacando que estacionar autobuses en Isidor Macabich es tercermundista, pero mi opinión es que nuestros visitantes deben pensar que es absolutamente normal ya que en todas las ciudades del mundo hay paradas de autobuses. Y soy testigo de ello en muchos países. Yo no quiero ni pensar el caos que podría originarse en la capital de la isla si de repente se prohibieran las paradas actuales en Isidor Macabich, Avda. España, Ignacio Wallis, en el puerto y en Vara de Rey. Pero lo cierto es que hasta tres alcaldesas: Pilar Costa, Marienna Sánchez-Jáuregui y Pilar Marí, han manifestado en varias ocasiones que no habrá ninguna parada en Isidor Macabich. Menos mal que la alcaldesa actual, en la reunión que mantuvo el pasado día 4 con los comerciantes de Isidor Macabich, “les aclaró que el tema de las paradas es competencia del Consell…” Es decir, las alcaldesas se han pasado y no poco, algo así como hacía Nancy Sinatra con sus botas de caminar: “… these boots are made for walking (…) one of these days these boots are gonna walk all over you”. Pues no señor, no puede hacerse así a la brava. De manera que toca esperar las decisiones del tribunal de lo Contencioso Administrativo de Palma y no olvidemos lo de “Dura lex, sed lex” (La ley es dura, pero es ley). Así que cada palo aguante su vela y que los usuarios podamos seguir disfrutando de las paradas de autobuses en Isidor Macabich y en la Avda. España. Y así debe ser, me refiero a mantener paradas urbanas en las vías céntricas de la ciudad, incluso si algún día la estación de autobuses Cetis pueda entrar en servicio, después de corregir todos los defectos legales y técnicos que pueda tener y los circulatorios que podría originar su puesta en servicio. Y otra cosa: ¿han pensado los políticos en los miles de pasajeros que llegarán por vía marítima a los muelles de Botafoc? ¿Tendrán facilidades para acceder a la red insular de autobuses?

En cuando a calificar de tercermundismo el hecho de que los autobuses estacionen en Isidor Macabich, entiendo que dicho calificativo es incorrecto y que debería aplicarse a otros problemas endémicos que los ciudadanos sufrimos y padecemos. Hay una larga lista, pero destaco que los enfermos de las Pitiusas que han de seguir un tratamiento de radioterapia y quimioterapia tengan que viajar a Palma costeándose, en principio, además, los gastos de desplazamiento y estancia en la capital balear. Y no saben cuándo van a recuperar el dinero. Eso sí es tercermundista, y más en unas islas de alto poder adquisitivo y beneficiadas por el maná que es el turismo.

Por cierto, si a estas alturas de la película seguimos vertiendo aguas residuales sin depurar en todos los municipios es una verdad como un templo que la situación sanitaria es tercermundista. Lo mismo que el puerto de Eivissa es una cloaca maloliente. Sin olvidar, tampoco, que la isla está plagada de vertederos incontrolados de basuras. Otro hecho que califico de tercermundista son los kilómetros de playas que no disponen de aseos públicos y los bañistas han de hacer sus necesidades fisiológicas en el mar. Así que, por favor, no usen el vocablo tercermundista en vano. Es cuestión de analizar, contrastar y dejar de tirar piedras sobre nuestro propio tejado. ¡Al tercermundismo lo que le corresponde!

 

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