Juan Manuel Grijalvo - Herramientas

 

Ultima Hora,  11 de mayo de 2011

 

Dentro de unas pocas semanas habrá elecciones en estas islas tan pequeñas. Los grupos políticos que presentan candidatos nos darán a conocer sus programas. Ya sabe usted que siempre me esfuerzo por elevar el nivel del debate. Por ejemplo, haciendo análisis técnicos de las propuestas sobre movilidad. Aquí le presento algunas de las herramientas que empleo para esos trabajos, por si pueden serle útiles en los suyos.

Tenemos que cambiar el modelo de movilidad. Esto viene a ser la filosofía que subyace en las decisiones que toman las administraciones y los ciudadanos para resolver los desplazamientos de las personas, de los animales y de las cosas. Se llama "modelo" porque tiene -o debería tener- una expresión matemática.

Para hacer ese cambio es preciso desmontar el complejo carreteras-asfalto-automóviles-combustibles; en adelante, "el Complejo". Si es posible, antes de que nos arruine del todo. No es una tarea fácil, porque está profundamente incrustado en nuestro curioso sistema económico. ¿Se acuerda usted de aquel bicho de "Alien", el que se pegaba a la cara de la gente? Pues eso funciona por el estilo.

La parte más visible del Complejo es el grupo de cabeza de las constructoras de obras públicas. Ahora mismo, las "seis del Ibex" son Acciona, ACS, Ferrovial, FCC, OHL y Sacyr Vallehermoso. Sus políticas de, digamos, captación y conservación de clientes son, por decirlo en términos del más exquisito eufemismo, de juzgado de guardia. La base y sustancia de su actividad es el abuso cotidiano de una posición dominante en un mercado controlado por la oferta, es decir, por ellas.

Y aquí le dejo la primera herramienta: lea usted los carteles que suelen colocar en las obras, y compárelos con lo que dicen los programas de los partidos.

El desarrollo del comercio de asfalto en España ha sido tan espectacular como el de las constructoras. La Comisión Europea multó con 183 millones de euros a las compañías que se habían repartido el pastel mediante un acuerdo secreto conocido como "el libro de Petete". A la sazón, eran British Petroleum, Cepsa, Galp, Nynäs y Repsol-YPF. Los directivos de BP esquivaron la multa ejerciendo el dignísimo papel de delatores. Pero sus recientes hazañas en el Golfo de México nos demuestran que sólo les mueve el afán de lucro.

Y aquí le dejo la segunda herramienta. Alguien la expresó en estos términos: "més asfalt i més carreteres no signifiquen, sovint és el contrari, més mobilitat i rapidesa". Ese punto estaba en el programa del Pacte Progressista de les Pitiüses, en 1999. Vea usted si aparece en alguno de los que nos presentarán ahora.

El comercio de automóviles sigue una pauta distinta. El último eslabón de la cadena es la red de concesionarios, pero cada vez hay menos fabricantes. Su actividad más visible es una propaganda permanente y omnipresente sobre las virtudes de sus productos. Los embusteros profesionales que se ocupan de esa publicidad mentirosa han acuñado multitud de fórmulas breves, como "Conduce y disfruta", ese horrible eslogan que pretende -y consigue- convertir mentalmente lo que era un oficio servil, el de cochero, en algo así como una actividad lúdica. Ni que decir tiene que esas majaderías cuadran muy bien con la mentalidad ecuestre que padecemos buena parte de los urbanitas y la totalidad de los rústicos.

Y aquí le dejo la tercera herramienta: cada vez que reciba el impacto de un anuncio de los fabricantes, recuerde que su único objetivo es -literalmente- venderle la moto. Haga lo mismo con el resto de las patrañas del Complejo, aunque vengan disfrazadas de mensajes políticos.

En cuanto a los combustibles, la situación es similar a la de los vehículos. Hay muchas empresas minoristas, pero muy pocas que tengan refinerías de petróleo y la compleja logística de aljibes y camiones cisterna que hace falta para distribuir los productos derivados. Como es natural, son básicamente las mismas que venden asfalto. A buen entendedor...

Y aquí le dejo la cuarta herramienta. Si una disposición cualquiera, pública o privada, mantiene o aumenta nuestra dependencia de los combustibles fósiles, es mala. Si la reduce, al menos en apariencia, procede analizarla en detalle para descubrir si es otra estratagema del Complejo para vendernos gato por liebre. Use esta piedra de toque para valorar los puntos de los programas.

Otro día, si usted quiere, podemos seguir estudiando el Complejo. Es como un iceberg: apenas se ve una pequeña parte en la superficie, pero sus ramificaciones son innumerables y aparecen en los lugares más insospechados. Y también es como el "Titanic": un barco muy grande que se perdió en pocas horas por una conjunción de causas. Ninguna de ellas lo hubiera hundido por sí sola, pero todas al mismo tiempo... Y ya estamos ahí.

juan_manuel@grijalvo.com

 

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