PDSTIB - Recuperar el transporte público, mejor para todos
Proyecto - Octubre de 2002
En los últimos años se está
configurando en las Islas Baleares un nuevo consenso social sobre el problema
del transporte. Anteriormente, durante varias décadas, las autoridades creyeron
e hicieron creer a los ciudadanos que el automóvil les resolvería cualquier
problema de movilidad. En consecuencia, dejaron caer los transportes públicos, y
formularon la política de transportes como una carrera indefinida entre el
crecimiento del tráfico y la ampliación del viario.
Actualmente, tanto el Govern como la
sociedad balear ya han comprendido que esa es una carrera que no se puede ganar.
Los hechos han demostrado que persistir en ese empeño trae consecuencias
negativas, no sólo en forma de congestión circulatoria y otras restricciones de
movilidad, sino también en numerosos planos sociales y ambientales. Además, los
daños producidos por los desequilibrios del transporte se agravan en los lugares
de especial fragilidad territorial o ecológica, como las Islas
Baleares.
A cuenta de su propia experiencia, la
sociedad balear ha ido adquiriendo la convicción de que los problemas del
transporte, en y entre las islas, no hallarán solución si no se consigue
establecer un potente sistema de transporte público que cubra todo el
archipiélago. El nuevo consenso en ese sentido es ya muy amplio, como se observa
en los medios de comunicación, y como se ha puesto de manifiesto en las
numerosas reuniones y debates con los agentes sociales y económicos que se han
celebrado a lo largo del proceso de elaboración del presente Plan
Director.
Intentando al mismo tiempo recoger e
impulsar este nuevo consenso social, este Plan Director se presenta ante la
sociedad balear con una tesis muy clara: recuperar el transporte público es
lo mejor para todos. Es lo mejor, obviamente, para todos aquellos ciudadanos
que dependen de los transportes públicos, tanto tiempo abandonados y marginados.
Es lo mejor también para los automovilistas, en la medida en que esa es la única
vía efectiva para contener la congestión del tráfico y para evitar que se sigan
degradando las condiciones de circulación en las islas. Y es lo mejor para todos
los habitantes de las islas, residentes y turistas, que verán como mejora la
seguridad del transporte y como se reducen los impactos sobre el medio
ambiente.
Esta es también la posición de la Unión
Europea, expresada en el nuevo Libro Blanco del Transporte, que fue publicado en
septiembre de 2001 bajo el expresivo título de "La política europea de
transportes de cara al 2010: la hora de la verdad". El PDSTIB coincide con el Libro
Blanco en su diagnóstico de que los principales problemas actuales del
transporte son la consecuencia del desequilibrio modal, así como en el objetivo
de revitalizar los modos de transporte alternativos al automóvil y al avión. En
líneas generales, las estrategias de actuación de ambos documentos son también
similares: facilitar la desconexión del progreso social y económico respecto a
la movilidad en los modos más agresivos, y canalizar la movilidad, en la mayor
proporción posible, hacia los modos alternativos de
transporte.
Sobre esa clara definición de objetivos
y estrategias vienen trabajando en Baleares, desde hace tres años, varios
equipos técnicos responsables de los diferentes Planes Modales (bicicleta,
autobús, tren, barco y avión). Todos ellos han tratado de identificar y aplicar
en cada modo las acciones que mejor puedan incidir sobre la calidad del
transporte, tanto en los sistemas insulares, como en los interinsulares. Los
resultados de la aplicación de los Planes Modales ya comienzan a ser visibles,
habiéndose registrado mejoras perceptibles en diversos servicios de transporte,
que han invertido una larga tendencia anterior de deterioro lento, pero
generalizado y constante.
El PDSTIB viene ahora a
establecer el necesario marco de integración y coordinación de las diferentes
políticas modales, que permita dar el salto cualitativo que los ciudadanos
esperan en los servicios de transporte, tanto insulares como interinsulares. La
coordinación y el reequilibrio de los diferentes modos de transporte que los
ciudadanos de Baleares necesitan utilizar para sus diferentes desplazamientos
constituye una tarea extremadamente compleja, que nunca se había abordado con
anterioridad en estas islas, y que a nadie escapa que está repleta de
dificultades.
La Comunidad Autónoma de las Islas
Baleares constituye, en efecto, un espacio geográfico muy complejo desde el
punto de vista de la organización del transporte. Se trata de un territorio
configurado por cuatro islas, la mayoría distantes entre sí, y todas con una
elevada densidad de población y una intensa actividad turística. Esta estructura
territorial y económica genera una gran variedad de demandas de transporte con
características muy específicas y con una fuerte estacionalidad, cuya gestión,
si se decide atenderla, ha de ser necesariamente muy compleja.
Pese a ello, o quizá precisamente por
ello, el gobierno de las Islas Baleares se ha marcado en el PDSTIB un objetivo
doblemente ambicioso: en el transporte insular, conseguir que en 2010 el 25 por
ciento del transporte terrestre se realice en transporte público, frente al 8
por ciento actual1; en el interinsular, conseguir que los servicios
marítimos rápidos, bien conectados con los modos terrestres, se conviertan en
una verdadera alternativa que compita en igualdad de condiciones con el
transporte aéreo, y comience a reequilibrar su participación en la demanda
global de viajes2.
Se trata de metas difíciles, pero
alcanzables si se ponen en juego los medios necesarios, y si se refuerza la
necesaria coordinación institucional. Si bien el peso principal de las
inversiones y otras intervenciones debe recaer sobre el Govern, los Consells y
los Ayuntamientos tienen un papel no menos importante que jugar en el desarrollo
del PDSTIB. Los Consells
tienen en sus manos las políticas de carreteras, que deberán de ser coherentes
con las prioridades que es necesario otorgar a los sistemas de transporte
colectivo. En Menorca y las Pitiusas, los Consells son, además, responsables de
los transportes insulares. Por su parte, los ayuntamientos, especialmente los de
las principales ciudades, tendrán que intesificar la aplicación de nuevas
políticas de transporte urbano capaces de moderar la utilización del automóvil
privado, de facilitar el acceso a los transportes públicos, y los intercambios
entre ellos, y de hacer más atractivos y seguros los desplazamientos no
motorizados.
Sin embargo, en toda política sectorial
comunitaria, y si cabe, aún más en el transporte que en casi ninguna otra, el
papel central lo han de jugar los ciudadanos. Para que sea viable la
construcción del potente sistema de transporte público integrado que necesita
Baleares, es fundamental que desaparezcan de la conciencia ciudadana los
reflejos que puedan quedar de las actitudes derrotistas del pasado, que
aceptaban con resignación la supuesta imposibilidad de llegar a contar con
transportes públicos que ofrecieran una alternativa real al automóvil.
Actualmente, las cosas han cambiado. Estabilizar y aún reducir el tráfico de
automóviles es hoy un objetivo posible, que se está consiguiendo en diversos
lugares del mundo, especialmente en contextos territoriales caracterizados por
su madurez sociocultural y su prosperidad económica, como la comunidad
balear.
Pero además, en las Islas Baleares,
actualmente, la reconstrucción en profundidad del modelo de transportes no sólo
es posible, sino que es imprescindible. Un territorio de apenas 5.000 km2,
dividido en cuatro islas, que va camino de alcanzar el millón de residentes, y
que recibe más de diez millones de visitantes anuales, no puede permanecer por
más tiempo sin un sistema de transporte público eficiente y con un peso
sustancial en el reparto de la movilidad. El PDSTIB pretende conseguir,
con la colaboración de todos los ciudadanos, que antes de que finalice la década
actual ese nuevo sistema de transportes esté en pleno funcionamiento en las
Islas Baleares.
Interesa señalar, por último, que por razones de organización administrativa y distribución de competencias, los ámbitos de transporte a los que se refiere el presente Plan Director no incluyen ni la planificación y gestión de las carreteras, que desde principios de 2002 es competencia de los Consells Insulares, ni el transporte de acceso a las islas, ya sea desde la Península o desde otros países, que es competencia de la Administración Central del Estado. Para evitar que estas limitaciones de ámbito redunden en una pérdida de efectividad de las medidas propuestas, se utilizarán los mecanismos de coordinación existentes, y en particular los debates en la Comissió de Coordinació de Transports, para asegurar la coherencia de las actuaciones de las diferentes administraciones con competencias en transportes.
(1) En el segmento del tráfico interurbano, la participación del transporte público apenas alcanza el 5%.
(2) Tráfico de cabotaje interinsular, sin incluir Formentera-Eivissa
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2.1. La movilidad de los residentes: el espacio del automóvil...