PDSTIB - Recuperar el transporte público, mejor para todos
Proyecto - Octubre de 2002
4. LAS CONSECUENCIAS SOCIALES DEL DESEQUILIBRIO MODAL
Los desequilibrios del transporte insular
e interinsular que se han descrito en los apartados anteriores se traducen en
un conjunto de discriminaciones en materia de movilidad que, en la medida en
que no son recogidas en las estadísticas oficiales, suelen pasan desapercibidas
en los análisis de transporte.
Donde los problemas de discriminación
de movilidad son más serios es sin duda en el transporte terrestre. La carencia
de transporte colectivo afecta gravemente al desenvolvimiento personal de los
ciudadanos que por diversas razones no tienen acceso al automóvil privado. En
las Islas Baleares sólo se realiza en transporte público el 11 por ciento de
los viajes, pero dado que la mayor parte de estos viajes corresponden al autobús
urbano, y que en general las distancias recorridas en vehículo privado son mayores
que las recorridas en transporte público, no más del 5% de los kilómetros recorridos
en Mallorca en medios mecanizados se realizan en transporte colectivo, y el
95% restante se realiza en vehículo privado, básicamente en automóvil.
La condición que otorga plena accesibilidad
al uso del automóvil privado es la disponibilidad de permiso de conducción.
Como ya se ha indicado, los residentes en las islas Baleares contaban a 31 de
diciembre de 2001 con 408.104 permisos de conducción para un parque de 738.368
vehículos, mientras que la población residente de derecho era de 841.699 personas,
de las cuales unas 715.000 eran mayores de 14 años. Existían, por consiguiente,
no menos de 315.000 residentes en las Islas Baleares con expectativas de movilidad
independiente, que carecían de acceso autónomo al automóvil privado.
Además, las encuestas de movilidad realizadas por el Govern han demostrado que un 25,7% de los hogares de las Islas Baleares no disponen de ningún automóvil, mientras que un 31,6% de los hogares disponen de dos o más automóviles. En Mallorca, a finales de 2000, el reparto de permisos de conducción y automóviles era el siguiente:
Accesibilidad social al automóvil. Mallorca 2000.
| Permiso+coche | 319.084 (45,8 %) |
| Permiso | 65.687 (9,4 %) |
| Sin Permiso | 311.969 (44,8 %) |
| total | 696.740 (100,0%) |
Además de la discriminación general entre
la población poseedora de automóviles y permisos de conducción, y la que está
privada de ambos o de uno de estos dos instrumentos, la polarización del modelo
de transportes en torno al automóvil produce otras varias discriminaciones sociales:
El 5% de los kilómetros recorridos en
transporte colectivo al que se aludía más arriba es toda la producción de transporte
que pueden disfrutar estos grandes colectivos ciudadanos de modo independiente
y autónomo. Además, esa producción de transporte es, en términos generales,
de una calidad muy inferior en términos de tiempos de recorrido, confort, etc.,
a la producida por los automóviles privados. Fuera de esos mínimos recursos
de transporte, los ciudadanos sin coche dependen para moverse de que algún conductor
les transporte en su automóvil, o simplemente tienen que resignarse a vivir
con una movilidad drásticamente limitada.
Estos datos de la realidad social del transporte, que rara vez se pueden leer en España en documentos oficiales como el presente PDSTIB, indican que la creación de una red de transporte público eficiente y digna no es sólo una necesidad económica o ambiental, sino que es, ante todo y sobre todo, un derecho personal y ciudadano que le ha sido conculcado a una suma de minorías que en conjunto suman una mayoría social, y que el Govern Balear está decidido a restituir.
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4.2. Los efectos sobre la seguridad del transporte...