PDSTIB - Recuperar el transporte público, mejor para todos
Proyecto - Octubre de 2002
5. EL IMPACTO AMBIENTAL DEL TRANSPORTE EN BALEARES
5.1. El impacto ambiental global del transporte
El inventario de emisiones realizado
durante el proceso de elaboración del presente Plan Director8 es
el primero que se realiza en una Comunidad Autónoma española con una cobertura
global, esto es, para todos los modos y para todo el ciclo de producción del
transporte. La decisión de utilizar el ciclo completo de producción del transporte
obedece a que esta metodología es la única que ofrece indicaciones correctas
para la toma de decisiones en materia energética. La metodología tradicional
basada en considerar solamente la energía consumida en la fase de circulación
de los vehículos tergiversa las comparaciones de eficiencia energética por modos,
por lo que está cayendo en desuso en los países más avanzados en planificación
ambiental.
Los resultados indican que, en 1999,
las actividades de transporte emitieron en Baleares casi 7 millones de Tm de
CO2, incluyendo tanto el tráfico de viajeros como el de mercancías.
| Emisión de CO2 en el transporte en las Islas Baleares. Datos en kton. 1999. | |||||
| MODO | MALLORCA | MENORCA | PITIUSES | CAIB | % CAIB |
| Aéreo | 3.154 | 377 | 681 | 4.212 | 60,3% |
| Marítimo | 386 | 37 | 56 | 479 | 6,9% |
| Terrestre | 1.849 | 179 | 266 | 2.294 | 32,8% |
| TOTAL | 5.389 | 593 | 1.003 | 6.985 | 100,0% |
A título orientativo cabe señalar que
la metodología convencional ofrece en Baleares, para el transporte terrestre,
un resultado de 1.786 kton, y para el sector aéreo, 4.048 kton. Para el sector
marítimo, la diferencia no es significativa. En el transporte terrestre, el
coste energético real del transporte se incrementa en un 28% sobre la etapa
de tracción, mientras que en el aéreo se incrementa sólo en un 4%. Si se considera
por separado el automóvil dentro de los modos terrestres, como se verá más adelante,
el incremento de consumo que ofrece la metodología de ciclo global es del 31%.
Estas diferencias resultan decisivas a la hora de establecer políticas de transporte
con el objetivo de moderar las emisiones.
Para evaluar la importancia de las emisiones
globales debidas al transporte, cabe señalar que todos los demás sectores de
actividad emitieron en 1999 en Baleares unos 4,3 millones de toneladas de CO2.
El transporte es responsable, por sí solo, de más del 60 % de las emisiones
de CO2 en las Islas Baleares.
El transporte de acceso representa del
orden del 60% de las emisiones del sector del transporte, siempre que se consideren
como imputables a la actividad turística balear los consumos energéticos del
transporte aéreo en los viajes de ida y vuelta desde los puntos de origen de
los turistas. Sobre la base de otros criterios de imputación se obtienen participaciones
sensiblemente menores del transporte en la factura energética balear.
En cualquier caso, las estimaciones que
habitualmente se realizan sobre la base de las ventas de queroseno en los aeropuertos
de Baleares presentan escasa validez, pues responden a las políticas de repostaje
de las compañías aéreas en función de los precios de los combustibles en los
diferentes aeropuertos. Las ventas de queroseno de aviación en los aeropuertos
de Baleares ascendieron a 466 ktep en 1999, mientras que las estimaciones del
consumo de los aeroplanos en ruta hacia o desde Baleares ascienden a más de
1.300 ktep, casi el triple de la cifra de repostajes en las islas. Ello está
indicando que las compañías aéreas adquieren una fracción mayor del combustible
en los aeropuertos de origen que en los de las Islas Baleares.
El transporte marítimo presenta una escasa
participación en las emisiones, debido tanto a la limitada utilización que se
hace actualmente de este modo (excepto para mercancías), como sobre todo a su
gran eficiencia energética.
Por último, el impacto global del transporte
terrestre de viajeros se concentra de modo muy mayoritario en los automóviles,
debido tanto a su peso mayoritario en la demanda de transporte, como a su elevado
consumo energético por viajero-km, en comparación con los transportes públicos.
| Emisiones de CO2 en el transporte terrestre de viajeros. 1999. | ||
| MODOS | kton CO2 | % |
| Automóvil | 1.581 | 94,2% |
| Bus Interurbano y discrecional | 70,8 | 4,2% |
| Bus Urbano | 21,5 | 1,3% |
| Ferrocarril | 5,82 | 0,3% |
| TOTAL | 1.679 | 100,0% |
Recuérdese del Aptdo 2.1. que los modos
públicos terrestres canalizan el 11,7% de los viajes mecanizados de los residentes
y el 55,8% de los de los turistas. Sin embargo, en la tabla adjunta se observa
que sólo generan el 5,8% de las emisiones. La eficiencia energética global de
los transportes públicos, en las condiciones reales de utilización en Baleares,
y considerando todo el ciclo del transporte, se ha estimado que es 3,3 veces
superior a la del automóvil privado.
Un indicador muy didáctico de la importancia
de las emisiones que provoca el transporte, y de la dificultad de gestionarlas,
puede obtenerse mediante la aplicación del concepto de “huella ecológica”, ideado
por M. Wackernagel y W. Rees a principios de los años noventa9. La
huella ecológica de una actividad (en este caso el transporte) se define como
el área de terreno necesaria para proporcionar los recursos que esta actividad
utiliza, y para asimilar los desechos que genera. La huella ecológica del transporte
sería, por lo que se refiere a sus emisiones, la cantidad de terreno con cubierta
vegetal necesaria para absorber todo el CO2 que genera el transporte.
Como se sabe, grandes cantidades de este gas, generadas en la actualidad por
las actividades humanas, se están acumulando en la atmósfera, debido a la incapacidad
de las plantas para reciclar todo el CO2 que se emite. Este hecho
está trastocando el equilibrio de la atmósfera, con el resultado de un calentamiento
global de la misma, origen del cambio climático en curso.
Según las estimaciones realizadas en el presente Plan Director, se necesitaría un área de bosque (de características similares a las masas forestales baleares) de unos 32.000 km2 de superficie para absorber los 7 millones de toneladas anuales de CO2 que emiten las actividades de transporte radicadas en Baleares. Esta superficie equivale a más de seis veces la superficie de las islas (5.014 km2 ), lo que significa que se requerirían otros seis archipiélagos como Baleares, deshabitados y cubiertos íntegramente de bosque, para asimilar las emisiones actuales del transporte.
(8) MURILLO, J.C. El impacto global del transporte en las Islas Baleares. En VEGA, P. (Coord.) Diagnóstico, objetivos y estrategias de sostenibilidad del transporte en las Islas Baleares. Conselleria de Medi Ambient CAIB, 2001.
(9) WACKERNAGEL, M. Y REES, W. “Our Ecological Footprint: Reducing Human Impact on the Earth”. New Society Publishers, Gabriola Island, BC & Philadelphia, PA, 1995.
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