PDSTIB - Recuperar el transporte público, mejor para todos

 

Proyecto - Octubre de 2002

 

6. PERSPECTIVAS, OBJETIVOS Y ESTRATEGIAS DEL PLAN DIRECTOR

 

6.1. La necesidad de un punto de inflexión en la evolución del transporte

 

Las tendencias de fondo al fuerte crecimiento del tráfico continúan en vigor en todas las Islas Baleares, y especialmente en Mallorca, aunque la relativa moderación del crecimiento turístico que se registra en la coyuntura actual puedan frenarlo temporalmente. En la sociedad balear probablemente no hay una conciencia clara de hasta dónde podría crecer el tráfico en los próximos años, y de cual sería la escala de los problemas de transporte y de deterioro ambiental y territorial que se podrían llegar a crear, si se siguiera aceptando como algo inevitable la expansión indefinida del automóvil privado, y renunciando a crear una verdadera alternativa de transporte público. Unas sencillas estimaciones pueden ayudar a valorar la gravedad de la situación que se puede llegar a producir en breve plazo en las islas. 

Ya se ha indicado que en condiciones de saturación de la motorización, como es el caso de Baleares, el número de vehículos que puede estar en circulación depende de la dimensión del colectivo de conductores, y no del parque de automóviles. Hay que recordar una vez más, en este sentido, que los residentes en las islas Baleares contaban a 31 de diciembre de 2001 con 408.104 permisos de conducción para un parque de 738.368 vehículos, mientras que la población residente mayor de 18 años es de unas 700.000 personas. Por consiguiente, queda un amplio margen de crecimiento del tráfico por aumento del número de conductores, que se irá materializando conforme la sucesión generacional vaya universalizando la posesión de permiso de conducción: los 300.000 residentes con más de 18 años que hoy en día no tienen "carnet" son, en su gran mayoría, mujeres de edad madura, mayores o ancianas, y hombres mayores o ancianos, sobre todo de procedencia rural. 

Hay, además, un extenso colectivo de inmigrantes económicos recientes, no computados aún como residentes y que no poseen permiso de conducir, pero que no tardarán en obtenerlo en cuanto logren un nivel básico de integración lingüística, legal y económica. En consecuencia, es previsible para los próximos años una rápida elevación del porcentaje de población con permiso de conducción, cuyo efecto sobre la dimensión del colectivo de conductores será muy superior al derivado del simple crecimiento poblacional, que, no obstante, también se espera que sea importante en Baleares en los próximos años. 

Por otra parte, aunque no existen estadísticas precisas sobre las distancias medias diarias recorridas en cada isla, está probado que se vienen elevando de modo constante en los últimos años, y todavía podrían experimentar un considerable crecimiento, especialmente si se abordase la construcción de más viario de alta capacidad que el actualmente previsto, como sugieren algunos documentos de planificación actualmente en discusión en las islas.  

El producto de todos estos factores podría llegar fácilmente a duplicar la generación de tráfico en Baleares hacia el final de la presente década. En tal escenario, no es arriesgado pronosticar, por ejemplo,  que en los dos principales corredores de la Bahía de Palma (aeropuerto y Ponent) se crearían situaciones completamente inmanejables. El tráfico en la autopista del aeropuerto creció desde 1995 a 2000 a un ritmo del 7,5 por ciento anual medio (el mayor ritmo de crecimiento de todo el estado español en esa etapa para una via de gran capacidad), habiendo llegado en 2000 a una intensidad media diaria de 112.233 vehículos. Si se mantuviera este ritmo de crecimiento, el tráfico se duplicaría en menos de diez años, lo que sin duda exigiría la construcción de una nueva autopista de seis carriles paralela a la actual, que debería entrar en servicio antes de 2005. En realidad, antes de 2010 esta segunda vía estaría ya también prácticamente saturada en verano, dada la fuerte estacionalidad del tráfico en Baleares, obligando a empezar a pensar en una tercera autopista...  

El Govern Balear no puede contemplar pasivamente cómo se van materializando semejantes previsiones, como ocurría en el pasado, cuando una y otra vez se iban haciendo realidad los peores pronósticos en materia de transporte, sin que se aplicasen políticas activas de ningún tipo para hacerles frente. 

El Govern entiende que es necesario establecer un definitivo punto de inflexión en el inviable proceso de incremento del tráfico en el que están instaladas desde hace años las Islas Baleares. Y para conseguirlo, sólo hay una alternativa viable: potenciar los transportes colectivos para que, como mínimo, sean capaces de atraer y canalizar satisfactoriamente cualquier posible incremento de la movilidad. El Govern plantea el presente Plan Director sobre ese convencimiento, y asume el compromiso de que las eventuales medidas de moderación del automóvil que pueda ser necesario implantar, vendrán siempre precedidas por la creación de ofertas alternativas de transporte público de elevada calidad, que resulten plenamente competitivas en términos de tiempo y confort con el automóvil privado.

 

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