|
GOVERN DE LES ILLES BALEARS
Conselleria d’Obres Públiques, Habitatge i Transports
Direcció General d’Obres Públiques i
Transports
PLAN DIRECTOR SECTORIAL DE TRANSPORTES
DE LAS ISLAS
BALEARES
RECUPERAR EL TRANSPORTE PÚBLICO,
MEJOR PARA
TODOS
Palma de Mallorca
Octubre 2002
INDICE
Pág.
Equipo de
trabajo.
Dirección del proyecto
Joaquín Rodríguez, Director
General d’Obres Públiques i Transports
Coordinación técnica e institucional:
Fuensanta París, Cap del Servici
de Transports. DG d’Obres Públiques i Transports
Redacción del Documento Síntesis
Antonio Estevan Estevan, GEA21,
S.L.
Asistencias Técnicas para los Planes Modales:
Viales no Motorizados: Francisco Tortosa, PALETA D’OCRES
Transportes por carretera: Carles Fábregas, CINESI, S.A.
Transporte Ferroviario: INECO / SFM
Transportes marítimos y aéreos: SENER/FOREST
Intermodalidad: Carles Fábregas, CINESI, S.A.
Aspectos medioambientales: Pilar Vega
Pindado, GEA21, S.L.
En los últimos años se está
configurando en las Islas Baleares un nuevo consenso social sobre el problema
del transporte. Anteriormente, durante varias décadas, las autoridades creyeron
e hicieron creer a los ciudadanos que el automóvil les resolvería cualquier
problema de movilidad. En consecuencia, dejaron caer los transportes públicos, y
formularon la política de transportes como una carrera indefinida entre el
crecimiento del tráfico y la ampliación del viario.
Actualmente, tanto el Govern como la
sociedad balear ya han comprendido que esa es una carrera que no se puede ganar.
Los hechos han demostrado que persistir en ese empeño trae consecuencias
negativas, no sólo en forma de congestión circulatoria y otras restricciones de
movilidad, sino también en numerosos planos sociales y ambientales. Además, los
daños producidos por los desequilibrios del transporte se agravan en los lugares
de especial fragilidad territorial o ecológica, como las Islas
Baleares.
A cuenta de su propia experiencia, la
sociedad balear ha ido adquiriendo la convicción de que los problemas del
transporte, en y entre las islas, no hallarán solución si no se consigue
establecer un potente sistema de transporte público que cubra todo el
archipiélago. El nuevo consenso en ese sentido es ya muy amplio, como se observa
en los medios de comunicación, y como se ha puesto de manifiesto en las
numerosas reuniones y debates con los agentes sociales y económicos que se han
celebrado a lo largo del proceso de elaboración del presente Plan
Director.
Intentando al mismo tiempo recoger e
impulsar este nuevo consenso social, este Plan Director se presenta ante la
sociedad balear con una tesis muy clara: recuperar el transporte público es
lo mejor para todos. Es lo mejor, obviamente, para todos aquellos ciudadanos
que dependen de los transportes públicos, tanto tiempo abandonados y marginados.
Es lo mejor también para los automovilistas, en la medida en que esa es la única
vía efectiva para contener la congestión del tráfico y para evitar que se sigan
degradando las condiciones de circulación en las islas. Y es lo mejor para todos
los habitantes de las islas, residentes y turistas, que verán como mejora la
seguridad del transporte y como se reducen los impactos sobre el medio
ambiente.
Esta es también la posición de la Unión
Europea, expresada en el nuevo Libro Blanco del Transporte, que fue publicado en
septiembre de 2001 bajo el expresivo título de "La política europea de
transportes de cara al 2010: la hora de la verdad". El PDSTIB coincide con el Libro
Blanco en su diagnóstico de que los principales problemas actuales del
transporte son la consecuencia del desequilibrio modal, así como en el objetivo
de revitalizar los modos de transporte alternativos al automóvil y al avión. En
líneas generales, las estrategias de actuación de ambos documentos son también
similares: facilitar la desconexión del progreso social y económico respecto a
la movilidad en los modos más agresivos, y canalizar la movilidad, en la mayor
proporción posible, hacia los modos alternativos de
transporte.
Sobre esa clara definición de objetivos
y estrategias vienen trabajando en Baleares, desde hace tres años, varios
equipos técnicos responsables de los diferentes Planes Modales (bicicleta,
autobús, tren, barco y avión). Todos ellos han tratado de identificar y aplicar
en cada modo las acciones que mejor puedan incidir sobre la calidad del
transporte, tanto en los sistemas insulares, como en los interinsulares. Los
resultados de la aplicación de los Planes Modales ya comienzan a ser visibles,
habiéndose registrado mejoras perceptibles en diversos servicios de transporte,
que han invertido una larga tendencia anterior de deterioro lento, pero
generalizado y constante.
El PDSTIB viene ahora a
establecer el necesario marco de integración y coordinación de las diferentes
políticas modales, que permita dar el salto cualitativo que los ciudadanos
esperan en los servicios de transporte, tanto insulares como interinsulares. La
coordinación y el reequilibrio de los diferentes modos de transporte que los
ciudadanos de Baleares necesitan utilizar para sus diferentes desplazamientos
constituye una tarea extremadamente compleja, que nunca se había abordado con
anterioridad en estas islas, y que a nadie escapa que está repleta de
dificultades.
La Comunidad Autónoma de las Islas
Baleares constituye, en efecto, un espacio geográfico muy complejo desde el
punto de vista de la organización del transporte. Se trata de un territorio
configurado por cuatro islas, la mayoría distantes entre sí, y todas con una
elevada densidad de población y una intensa actividad turística. Esta estructura
territorial y económica genera una gran variedad de demandas de transporte con
características muy específicas y con una fuerte estacionalidad, cuya gestión,
si se decide atenderla, ha de ser necesariamente muy compleja.
Pese a ello, o quizá precisamente por
ello, el gobierno de las Islas Baleares se ha marcado en el PDSTIB un objetivo
doblemente ambicioso: en el transporte insular, conseguir que en 2010 el 25 por
ciento del transporte terrestre se realice en transporte público, frente al 8
por ciento actual1; en el interinsular, conseguir que los servicios
marítimos rápidos, bien conectados con los modos terrestres, se conviertan en
una verdadera alternativa que compita en igualdad de condiciones con el
transporte aéreo, y comience a reequilibrar su participación en la demanda
global de viajes2.
Se trata de metas difíciles, pero
alcanzables si se ponen en juego los medios necesarios, y si se refuerza la
necesaria coordinación institucional. Si bien el peso principal de las
inversiones y otras intervenciones debe recaer sobre el Govern, los Consells y
los Ayuntamientos tienen un papel no menos importante que jugar en el desarrollo
del PDSTIB. Los Consells
tienen en sus manos las políticas de carreteras, que deberán de ser coherentes
con las prioridades que es necesario otorgar a los sistemas de transporte
colectivo. En Menorca y las Pitiusas, los Consells son, además, responsables de
los transportes insulares. Por su parte, los ayuntamientos, especialmente los de
las principales ciudades, tendrán que intesificar la aplicación de nuevas
políticas de transporte urbano capaces de moderar la utilización del automóvil
privado, de facilitar el acceso a los transportes públicos, y los intercambios
entre ellos, y de hacer más atractivos y seguros los desplazamientos no
motorizados.
Sin embargo, en toda política sectorial
comunitaria, y si cabe, aún más en el transporte que en casi ninguna otra, el
papel central lo han de jugar los ciudadanos. Para que sea viable la
construcción del potente sistema de transporte público integrado que necesita
Baleares, es fundamental que desaparezcan de la conciencia ciudadana los
reflejos que puedan quedar de las actitudes derrotistas del pasado, que
aceptaban con resignación la supuesta imposibilidad de llegar a contar con
transportes públicos que ofrecieran una alternativa real al automóvil.
Actualmente, las cosas han cambiado. Estabilizar y aún reducir el tráfico de
automóviles es hoy un objetivo posible, que se está consiguiendo en diversos
lugares del mundo, especialmente en contextos territoriales caracterizados por
su madurez sociocultural y su prosperidad económica, como la comunidad
balear.
Pero además, en las Islas Baleares,
actualmente, la reconstrucción en profundidad del modelo de transportes no sólo
es posible, sino que es imprescindible. Un territorio de apenas 5.000 km2,
dividido en cuatro islas, que va camino de alcanzar el millón de residentes, y
que recibe más de diez millones de visitantes anuales, no puede permanecer por
más tiempo sin un sistema de transporte público eficiente y con un peso
sustancial en el reparto de la movilidad. El PDSTIB pretende conseguir,
con la colaboración de todos los ciudadanos, que antes de que finalice la década
actual ese nuevo sistema de transportes esté en pleno funcionamiento en las
Islas Baleares.
Interesa señalar, por último, que por razones de organización administrativa y distribución de competencias, los ámbitos de transporte a los que se refiere el presente Plan Director no incluyen ni la planificación y gestión de las carreteras, que desde principios de 2002 es competencia de los Consells Insulares, ni el transporte de acceso a las islas, ya sea desde la Península o desde otros países, que es competencia de la Administración Central del Estado. Para evitar que estas limitaciones de ámbito redunden en una pérdida de efectividad de las medidas propuestas, se utilizarán los mecanismos de coordinación existentes, y en particular los debates en la Comissió de Coordinació de Transports, para asegurar la coherencia de las actuaciones de las diferentes administraciones con competencias en transportes.
Tras la oleada de encuestas de
movilidad realizadas por el Govern a través de SFM en todas las islas durante
los años 2000 y 2001, por primera vez se dispone de una información sistemática,
completa y fiable sobre la movilidad de los residentes en las Islas Baleares.
Los datos básicos se presentan en la tabla adjunta, diferenciados por
islas.
| MOVILIDAD DE LOS RESIDENTES EN BALEARES. DIA LABORABLE AÑO 2000. | ||||
| Mallorca | Menorca | Pitiuses | TOTAL | |
TOTAL VIAJES/DÍA |
1.481.570 | 158.526 | 212.937 | 1.853.033 |
NO MECANIZADOS |
496.692 | 63.760 | 93.331 | 653.783 |
| A pie | 483.798 | 62.111 | 90.843 | 636.752 |
| Bicicleta | 12.894 | 1.648 | 2.487 | 17.030 |
MECANIZADOS |
984.878 | 94.767 | 119.606 | 1.199.250 |
| PRIVADOS | 854.079 | 90.794 | 112.485 | 1.057.357 |
| Automóvil | 790.123 | 83.006 | 101.029 | 974.158 |
| Moto | 63.956 | 7.788 | 11.456 | 83.199 |
| PÚBLICOS | 130.799 | 3.973 | 7.121 | 141.893 |
| Ferrocarril | 7.378 | 0 | 0 | 7.378 |
| Bus urbano | 89.719 | 246 | 1.821 | 91.786 |
| Bus interurbano | 15.025 | 1.710 | 3.227 | 19.963 |
| Bus discrecional | 6.861 | 1.375 | 1.608 | 9.844 |
| Taxis, otros | 11.816 | 642 | 465 | 12.923 |
| Población (Censo 2001) | 676.516 | 71.524 | 93.629 | 841.669 |
| MOVILIDAD (viajes/hab-día) | ||||
| A pie | 0,73 | 0,89 | 1,00 | 0,78 |
| Mecanizada | 1,46 | 1,32 | 1,28 | 1,42 |
| TOTAL | 2,19 | 2,22 | 2,27 | 2,20 |
Fte.:
Elaboración sobre datos de SFM-INECO, 2002
El primer aspecto que llama la atención
en la tabla es la relativa moderación de la movilidad que se observa en la isla
de Mallorca, para los estándares actuales de las áreas metroplitanas españolas.
A mediados de la década de los noventa, las grandes áreas metropolitanas
españolas presentaban índices de movilidad que oscilaban entre los 2,31 viajes
por habitante de Madrid y los 2,11 de Valencia, y aunque las encuestas de
movilidad urbana no han sido actualizadas, en los últimos años es sabido que se
ha registrado un apreciable incremento de la movilidad. Por tanto, la movilidad
residencial en la isla de Mallorca no puede ser calificada de elevada para el
contexto español, lo cual cuestiona algunas interpretaciones que achacan a los
mallorquines una exagerada movilidad. Por el contrario, los índices algo más
elevados de Menorca y las Pitiusas indican probablemente la existencia de una
movilidad obligada algo mayor, asociada a la elevada proporción de población
dispersa o ubicada en pequeños núcleos de población, que registran las tres
islas.
Aunque la movilidad no es excesiva, o
al menos no lo es en la isla de Mallorca, teniendo en cuenta su grado de
urbanización, el grado de motorización de los viajes es, sin embargo, muy
elevado en todas las islas. Se presenta a continuación el reparto porcentual de
los viajes entre motorizados y no motorizados. Se observa que Mallorca supera
incluso el grado de motorización del área metropolitana de Madrid, que en 1996
era del 63%. Este dato está indicando la presencia de problemas en materia de
ordenación territorial, pues parece que, para la dimensión demográfica de la
isla, se está creando un excesivo grado de lejanía entre las diferentes
funciones urbanas, que obliga a un uso muy elevado del transporte
motorizado.
Motorización de la movilidad en las Islas Baleares. 2000. | ||||
| Viajes | Mallorca | Menorca | Pitiuses | TOTAL |
| No motorizados | 33,5% | 40,2% | 43,9% | 35,5% |
| Motorizados | 66,5% | 59,8% | 56,1% | 64,5% |
| TOTAL | 100,0% | 100,0% | 100,0% | 100,0% |
Interesa asimismo examinar el reparto
modal de los viajes motorizados en las islas. La preponderancia de los viajes en
vehículo privado es masiva en todas las islas. Si bien en Menorca y en las
Pitiusas esta situación se explica, al menos en parte, por las limitaciones de
demanda del transporte público inherentes a la limitada dimensión demográfica y
a la dispersión territorial de la población, en el caso de Mallorca la situación
constituye una anomalía teórica y práctica en materia de transporte, que no
admite una explicación sencilla.
| Reparto modal de los viajes motorizados en las Islas Baleares. 2000. | ||||
| Mallorca | Menorca | Pitiuses | TOTAL | |
| Vehículo privado | 86,7% | 95,8% | 94,3% | 88,3% |
| Transporte colectivo | 13,3% | 4,2% | 5,7% | 11,7% |
| TOTAL | 100,0% | 100,0% | 100,0% | 100,0% |
Para facilitar la valoración de la
anomalía balear en materia de utilización del transporte público, se presenta a
continuación el reparto modal público/privado en las principales áreas
metropolitanas españolas a mediados de los noventa. Se observa que todas ellas
doblan, como mínimo, la participación del transporte público que se registra en
Baleares. Interesa también señalar que si se calcula el porcentaje restringido a
Palma se obtiene un resultado aún más reducido, de apenas el 11,6%. Ello está
indicando que el fracaso del transporte público es especialmente grave en la
capital, y desde ella se proyecta al conjunto de la
isla.
| Reparto modal de los viajes motorizados en áreas metropolitanas españolas. 1996.3 | ||||||
| Areas metropolitanas: | Madrid | Barcelona | Sevilla | Bilbao | Málaga | |
| Vehículo privado | 56,1% | 53,0% | 71,2% | 66,1% | 74,5% | |
| Transporte colectivo | 43,9% | 47,0% | 28,8% | 33,9% | 25,5% | |
| TOTAL | 100,0% | 100,0% | 100,0% | 100,0% | 100,0% | |
La combinación de un elevado grado de motorización de los viajes, con un predominio casi excluyente del vehículo privado que se agudiza especialmente en Mallorca y aún más en su capital insular, genera en Baleares una situación que escapa de los parámetros usuales en entornos territoriales comparables en términos de población, renta y estructura espacial.
El conocimiento disponible acerca de la
movilidad de los turistas durante su estancia en las Islas Baleares presenta
todavía bastantes lagunas. La movilidad turística es un fenómeno
extraordinariamente complejo y cambiante, que presenta patrones muy diferentes
en cada época del año, en cada isla y en cada zona, e incluso en cada categoría
o tipología de turistas. Uno de los lugares en los que se ha analizado con mayor
profundidad la movilidad turística en Baleares es el municipio de Calvià, en el
marco de la Agenda Local 21. Dada la importante representatividad de este
municipio en la actividad turística en las Islas Baleares, los datos obtenidos
en él pueden ofrecer una imagen bastante ilustrativa sobre la movilidad del
conjunto del turismo balear.
La movilidad de los turistas en Calvià
presenta diferencias muy sustanciales en relación con la movilidad de los
residentes. Aunque las tasas globales de generación de movilidad no son muy
distintas entre unos y otros, sí lo son los destinos del viaje y el medio
utilizado. En general, los turistas tienden a moverse en su entorno próximo más
que hacia el exterior de su centro vacacional, y realizan un elevado porcentaje
de sus viajes a pie.
MOVILIDAD DE LOS TURISTAS EN CALVIÀ. AGENDA LOCAL 21, 1997.
| MEDIO DE TRANSPORTE | LOCAL | MUNICIPAL | EXTERIOR | TOTAL |
| Desplazamientos a pie | 1,07 | 0,08 | 0,06 | 1,21 |
| Medios motorizados | 0,18 | 0,24 | 0,62 | 1,04 |
| TOTAL | 1,25 | 0,32 | 0,68 | 2,25 |
Por lo que se refiere al reparto modal
de los viajes motorizados, la utilización de los transportes colectivos es
mayoritaria en los viajes al exterior de la zona turística en la que se alojan.
En el caso de Calvià el viaje exterior por excelencia es la visita a la capital
de la isla, desplazamiento que es también muy frecuente en otros lugares
turísticos de Mallorca, así como en las otras islas, hacia sus respectivas
capitales.
| MODO | Viajes Locales | Viajes Exteriores |
| A PIE | 86% | 14% |
| AUTOBÚS | 1% | 48% |
| AUTOMÓVIL | 13% | 38% |
| TOTAL | 100% | 100% |
La elevada propensión al uso de los
transportes públicos que manifiestan los turistas hace que éstos formen una
parte esencial de la demanda del transporte público. Aunque no existen
estadísticas oficiales al respecto, los datos disponibles permiten calcular, con
cierta aproximación, el peso de los turistas en la demanda global de transporte
en autobús regular. Más de la mitad de la demanda de transporte público
interurbano por carretera en las Islas Baleares está generada por los turistas,
y en las Pitiuses, en concreto en Eivissa, la proporción de residentes usuarios
de los servicios de autobús es casi de uno a tres en relación con los
turistas.
| Estimación de los viajes de turistas en autobús regular. Millones de viajes/año. 2000. | ||||
| Mallorca | Menorca | Pitiuses | TOTAL | |
| Estimación de la demanda global | 9,00 | 1,30 | 3,80 | 14,10 |
| Residentes (encuesta) | 4,52 | 0,58 | 1,03 | 6,14 |
| Estimación turistas | 4,48 | 0,72 | 2,77 | 7,96 |
Este breve análisis de la demanda turística de transporte insular sugiere dos conclusiones muy relevantes para el diseño del PDSTIB. En primer lugar, los datos disponibles no justifican que se señale a los turistas como los principales responsables de los problemas del transporte en las islas, como a veces se hace. La realidad es que la mayoría de los turistas muestra unas pautas de movilidad con menor impacto ambiental que las de los residentes. Y en segundo lugar, la importante demanda de transporte público que generan los turistas es uno de los elementos clave a considerar en la reconstrucción del sistema de transportes públicos de las islas, porque ofrece una excelente base para la financiación de nuevos servicios.
Los datos básicos de la movilidad
terrestre en Baleares presentados en los apartados anteriores ha puesto de
manifiesto la presencia de graves desequilibrios modales, que se han ido
acumulando a lo largo de muchos años, y que continúan presionando sobre el
sistema de transportes. En el presente apartado interesa examinar, desde una
perspectiva global, como influyen estos desequilibrios en las condiciones de
transporte de Baleares, y especialmente en el tráfico de vehículos por
carretera, que ya sea en transporte privado o público, canaliza la gran mayoría
de los desplazamientos terrestres mecanizados.
Las tasas de motorización de las Islas
Baleares
Las estadísticas relativas a las tasas
de motorización suscitan bastante atención en Baleares, y en ocasiones son
objeto de interpretaciones contradictorias. La reciente publicación, casi
simultánea, del Censo Nacional de Población de 2001, por parte del Instituto
Nacional de Estadística, y del Anuario Estadístico 2001, por parte de la
Dirección General de Tráfico, permite ofrecer datos estadísticamente coherentes
sobre esta cuestión.
A 31 de diciembre de 2001, el parque de
vehículos de Baleares ascendía a 738.368 vehículos, de los cuales
562.855 eran
turismos. En la misma fecha, la población censada en Baleares era de 841.669
habitantes. La tasa de motorización resultante de estos parámetros es muy
elevada si se calcula directamente como cociente entre el parque total y la
población censada: 877 vehícuos por cada mil habitantes.
Sin embargo, la tasa referida sólo a
los turismos se sitúa en 669 turismos/1000 habitantes, y si se calcula sobre los
habitantes equivalentes (residentes + turistas4), entonces la tasa es
de 524 turismos/1000 habitantes-equivalentes. Indudablemente se trata de una
tasa muy alta, pero que encaja razonablemente con la de los países europeos
tradicionalmente conocidos por su elevada tasa de motorización de turismos, como
puedan ser Italia (527) o Alemania (506).
En cualquier caso, cuando se alcanzan
estas tasas de motorización, el factor determinante de la producción de tráfico
no es el parque de vehículos, sino el número de conductores. En la misma fecha
de 31-XII-2001, el censo de permisos de conducción en Baleares ascendía a
408.104, lo que representa el 48,5% de la población residente, y ofrece un
conductor casi para cada dos vehículos. En esa fecha existían 154.751 turismos
más que conductores (casi un 40%), situación muy anómala, pues incluso en los
países con mayor motorización, el número de turismos y de conductores suele ser
similar. Este dato está indicando la existencia de un parque importante de
automóviles que están vinculados a las actividades turísticas, así como la
presencia de un importante colectivo de residentes de hecho no censados que
conducen vehículos matriculados en Baleares.
Acerca de los vehículos de alquiler se
dispone de muy poca información. Se estima que el parque total en verano es del
orden de 50.000 unidades, mientras que en invierno desciende hasta unos 28.000.
Este breve análisis matiza
sensiblemente la extendida idea de que una causa fundamental de los problemas
del transporte de Baleares radica en la magnitud del parque. Baleares, como casi
todos los países europeos, incluida España, ha alcanzado ya la plena
motorización en el sentido de que una amplia mayoría de las personas con permiso
de conducción que necesitan o desean poseer un vehículo, disponen efectivamente
de uno. Las tasas de motorización aparentemente exageradas de Baleares son un
fenómeno esencialmente estadístico. Otra cuestión es el grado de utilización de
los automóviles, que en Baleares, como ya se ha indicado, es más elevado de lo
que sería normal en su contexto socioeconómico y cultural, por las limitaciones
del transporte público.
Por último, interesa señalar que la
dotación de vehículos en la que Baleares destaca más netamente sobre la media
nacional, es la de autobuses. La tasa de autobuses por cada 1.000 habitantes
asciende en Baleares a 2,8 unidades por cada 1.000 habitantes, exactamente el
doble de la media estatal. De los 2.318 autobuses matriculados a 31 de diciembre
de 2001 en Baleares, unos 425 estaban asignados a servicios regulares. De éstos,
248 prestaban servicios interurbanos, 145 operaban en la EMT de Palma, y el
resto en otras ciudades que cuentan con pequeñas redes urbanas. El grueso del
parque, unos 1.900 vehículos, está asignado a servicios discrecionales, y
constituye el medio de transporte mayoritario de los
turistas.
Infraestructuras: dotación suficiente, con
déficits puntuales
Por lo que se refiere a la dotación de
autopistas y vías de alta capacidad, en Baleares existen en este momento 70 km.
de autopistas en servicio, unos 25 km. de vías de alta capacidad en construcción
o a punto de salir a concurso (desdoblamientos de Universitat, Son Gual-Montüiri
y Palmanova-Santa Ponça), y otros 50 km. en fases más o menos avanzadas de
proyecto (desdoblamientos de Santa Ponça-Paguera, Montüiri-Manacor, Variante de
Inca, Inca-Sa Pobla...). Este tipo de equipamiento se concentra en Mallorca, y
no es previsible que se extienda a las demás islas, salvo quizá en algunas
pequeñas secciones periurbanas, pues las densidades de tráfico no lo
requieren.
La dotación actual de autopistas en
Mallorca es de casi 20 km por cada 1.000 km2 de superficie, una
densidad similar a la media continental europea, y muy superior a la de países
como el Reino Unido, que cuenta con 14 km/1.000 km2. En pocos años,
la red mallorquina de alta capacidad va a quedar más que duplicada, con lo que
la dotación por unidad de superficie se situará entre las más elevadas de
Europa.
En cuanto a la dotación de autopistas
por habitante equivalente, la isla de Mallorca tiene actualmente 82 km de
autopistas por cada millón de habitantes equivalentes, lo que supone, por
ejemplo, una dotación un 40 por ciento mayor que la del Reino Unido, que tiene
58 km. por cada millón de habitantes. La dotación insular es actualmente menor
que la del continente europeo (126 km/millón hab.), pero hay que tener en cuenta
que en los territorios insulares no hay tráfico de tránsito, ni internacional,
ni siquiera nacional, en el caso de Mallorca. Ese papel lo cumplen el avión y el
barco. Por eso, aún sin ser plenamente comparable por las obvias diferencias de
escala, es más pertinente la comparación de Mallorca con el Reino Unido que con
territorios continentales.
En cualquier caso, la construcción de
los desdoblamientos programados llevará a Mallorca a superar también netamente
las medias europeas continentales en cuanto a dotación de viario de gran
capacidad por millón de habitantes equivalentes. Hay que recordar que las
comparaciones en base a los habitantes equivalentes en el caso de Baleares
conducen a subestimar las dotaciones reales, ya que los turistas tienen una
propensión mucho menor que los residentes al uso del automóvil
privado.
En conclusión, si, como parece
razonable, se toman como elementos de comparación los patrones usuales en los
sistemas de transporte de los países desarrollados y plenamente motorizados, no
cabe hablar en Baleares de déficit de vías de gran capacidad, ni en la
actualidad ni menos aún en un horizonte de medio plazo. Como se verá en el punto
siguiente, las situaciones de saturación que se registran actualmente en el
viario interurbano se limitan a tres o cuatro tramos en la isla de Mallorca, que
afectan a menos de 40 km. de la red básica, y que están ya en vías de
resolución.
Donde sí que existen verdaderos
déficits dotacionales en Baleares es en las infraestructuras dedicadas a los
modos colectivos terrestres, y a los modos alternativos.
En primer lugar, no existe un solo
kilómetro de carril-bus en itinerarios peri-urbanos, pese a que este
equipamiento es habitual en las entradas de muchas grandes ciudades en España y
en toda Europa. En Palma existen algunos carriles reservados en vías urbanas,
pero su operatividad está bastante mermada por la frecuente invasión de que son
objeto para la circulación o el aparcamiento de automóviles.
Tras el desmantelamiento de la mayor
parte de la infraestructura en la segunda mitad del pasado siglo, la red
ferroviaria balear quedó con una extensión muy reducida, totalizando actualmente
78,3 kilómetros, después de la reapertura del tramo Inca-Sa Pobla. En términos
de dotación, esta red equivale a 93 kilómetros por millón de habitantes, frente
a una media estatal de 325 km/millón hab., y una media europea de 380. Los
países más ferroviarios, como Francia y Alemania, superan los 500 km por millón
de habitantes, y un país insular como Irlanda, con 3,8 millones de habitantes,
mantiene una red de casi 2.000 kilómetros, lo que representa 514 km por millón
de habitantes.
Por último, la dotación actual de carriles-bici de las Islas Baleares totaliza 112,9 km., incluyendo los carriles urbanos. En este modo la dotación es de 134,4 km por cada millón de habitantes, un estándar que si bien es elevado en el precario contexto español, resulta muy reducido para una comunidad como Baleares, que tiene una gran frecuentación de turismo en bicicleta. Los grandes países ciclistas, como Dinamarca y Holanda, tienen redes señalizadas de más de 6.000 km, sin contar infinidad de pequeños ramales locales. La dotación danesa supera los 1.000 km por millón de habitantes.
Desequilibrio modal y congestión circulatoria
La debilidad del transporte público y
de los modos alternativos no sólo afectan en Baleares a los ciudadanos sin
coche, sino que están afectando también a la movilidad de los propios
automovilistas. En efecto, desde hace algunos años, en las Islas Baleares han
comenzado a aparecer ciertos síntomas de congestión. Aunque estos problemas se
mantienen todavía en unos términos bastante tolerables, comienzan a preocupar a
una parte de la población, que tiende de modo instintivo a achacarlos a un
desequilibrio entre el parque de automóviles y la red de carreteras. La
realidad, sin embargo, es bastante más compleja.
En primer lugar, es necesario valorar
en sus términos reales el alcance de la congestión. En Menorca y en las Pitiusas
no existen verdaderos problemas de congestión, salvo en algunos puntos muy
concretos durante la temporada estival. Sólo existen problemas permanentes de
congestión en Mallorca, y están prácticamente circunscritos al entorno de Palma
y a algún tramo aislado en el resto de la isla. Fuera de estos puntos, las
velocidades medias de circulación siguen siendo muy razonables para una isla de
las dimensiones de Mallorca. El Govern estudió en 20015 las
velocidades medias en los 352 km de vías más importantes de Mallorca, incluyendo
travesías de población, con el siguiente resultado :
| Velocidades medias | Km de red |
| Menos de 50 km/h | 0 |
| De 50 a 60 Km/hora | 88 |
| De 60 a 70 km/hora | 61 |
| De 70 a 80 km/hora | 120 |
| Más de 80 km/hora | 83 |
| TOTAL | 352 |
El Mapa de Velocidades en la Red de
Carreteras que publica anualmente el Ministerio de Fomento corrobora plenamente
los resultados del estudio del Govern: incluso en los tramos considerados como
más congestionados de la red se alcanzan velocidades medias aceptables. Por
ejemplo, la edición de 1999 señala que el turismo medio circulaba a 76 km/hora
entre Palmanova y Paguera, a 75 km/hora en las cuestas de Xorrigó, y a 72
km/hora entre Vilafranca y Manacor.
Todos los datos indican que las
condiciones de circulación son hoy por hoy bastante aceptables. La congestión
puede ser visible en algunos lugares en las horas punta, pero luego desaparece
durante la mayor parte de las horas del día y del año, por lo que la media para
todos los vehículos apenas se resiente. Si la sensación de “congestión” invade
últimamente a muchos conductores, es porque estaban acostumbrados a circular por
Mallorca en condiciones más propias del mundo rural que del mundo urbano o
metropolitano. Los criterios de ordenación territorial y planificación viaria
que se aplicaron desde mediados de los años ochenta en Mallorca, y especialmente
en Palma, en ausencia de políticas de transporte público, trajeron consigo un
modelo de movilidad metropolitana basado de modo casi exclusivo en el automóvil
privado. La congestión de tráfico es un fenómeno consustancial a ese modelo de
movilidad y transporte, y como cabía esperar, ha hecho su aparición en Mallorca,
si bien en una medida no muy aguda, por el momento.
La tendencia inercial: profundización de los
desequilibrios
Las perspectivas del transporte en las
islas, y especialmente en Mallorca, son especialmente preocupantes porque los
desequilibrios de la movilidad se están agudizando de modo muy rápido, como lo
demuestra la comparación para la isla de Mallorca de los resultados de las
encuestas de movilidad realizadas por el MOPTMA en 1985, y por SFM en
2001:
Evolución del reparto modal en Mallorca
| MODOS DE TRANSPORTE6 | 1985 | 2000 |
| VIAJES A PIE | 49% | 33% |
| VIAJES MECANIZADOS | 51% | 67% |
| - Vehículo Privado | 42% | 58% |
| - Transporte Público | 9% | 9% |
| * Transporte urbano Palma | 5% | 6% |
| * Resto Isla | 4% | 3% |
La pérdida de peso porcentual de los
viajes a pie es la consecuencia directa de las transformaciones territoriales
“creadoras de lejanía”, que están situando las diversas actividades (residencia,
trabajo, ocio...) en lugares crecientemente distantes entre sí, a los que
resulta imposible el acceso a pie, y muy difícil el acceso en transporte
público. La isla de Mallorca está adoptando cada vez más una estructura
territorial y un funcionamiento económico y de transporte típicamente
metropolitano7, y el ritmo de descenso de la participación de los
viajes a pie en el reparto modal ha sido del orden del 1% anual, uno de los más
rápidos que se ha podido observar en los procesos de
metropolización.
Pero además, en Mallorca las pérdidas
de viajes a pie (un cuarto de millón de viajes diarios entre las dos encuestas)
no han ido ni siquiera parcialmente hacia el transporte colectivo, sino que se
han dirigido de modo casi exclusivo hacia el automóvil. Mientras los viajes a
pie han descendido en 16 puntos porcentuales entre 1985 y 2000, el transporte
colectivo en Palma sólo ha logrado recuperar uno de esos puntos, el mismo que
han perdido los transportes públicos interurbanos de la isla.
Como consecuencia, el uso del automóvil
ha experimentado un auge espectacular. El volumen total de tráfico producido en
Mallorca se ha incrementado en más del 150 por ciento entre 1980 y 2000, esto
es, se ha multiplicado por un factor de 2,5. En la mayoría de las ciudades
europeas, una fracción importante de sus respectivos crecimientos del tráfico
(normalmente no tan altos), ha sido canalizada hacia el transporte público,
especialmente en las horas punta. En Mallorca, ese nuevo tráfico metropolitano,
canalizado casi al cien por cien por el automóvil privado, es el que está
saturando las carreteras y las calles.
Las soluciones: atacar las causas
del problema.
Es importante que la población
mallorquina entienda que los problemas de congestión que vienen apareciendo en
la isla en los últimos años son una consecuencia muy típica –y fácilmente
previsible- de las carencias de transporte público, y sólo se pueden resolver
atacando las causas, esto es, corrigiendo los desequilibrios
modales.
Un pequeño ejemplo puede ilustrar la
clase de soluciones que se necesitan: en horas punta, un solo autobús puede
transportar fácilmente más de 100 viajeros. Si esos 100 ciudadanos circulan cada
uno en un coche, como es habitual en las horas punta en Palma de Mallorca y en
todas las ciudades, ocupan más de dos kilómetros de carril en
circulación fluida, y del orden de un kilómetro si avanzan lentamente, en
régimen de congestión.
Lo que esto significa en términos de
alternativas de transporte se puede describir fácilmente. Conseguir poner en pie
un sistema de transporte público que introduzca en la ciudad 60 autobuses llenos
en la hora punta (unos 6.000 viajeros), tiene el mismo efecto sobre la
congestión del tráfico de entrada que la construcción de una nueva autopista...
con la diferencia de que no genera tráfico ni necesidades de aparcamiento en el
centro de la ciudad, además de presentar otras múltiples ventajas económicas,
ambientales y de seguridad. Los ferrocarriles tienen, como es sabido,
capacidades aún mayores de racionalización del transporte urbano y
metropolitano.
Como se ha podido comprobar en infinidad de ciudades en todo el mundo, si no existen sistemas de transporte colectivo eficientes, capaces de canalizar las puntas de los flujos de viajeros, no hay red viaria que soporte sin grave congestión el tráfico de entrada en hora punta en los centros urbanos concentradores de actividades terciarias (oficinas, comercio, turismo...). En realidad, un cierto grado de congestión en las áreas metropolitanas con elevados índices de motorización es una situación habitual, y tanto más grave cuanto más débil es el sistema de transporte público. En Europa, y en cualquier otro lugar, es muy difícil, si no imposible, hallar redes viarias en áreas metropolitanas plenamente motorizadas que no tengan tramos congestionados. En la actualidad, y después de haber luchado inútilmente en todos los países desarrollados durante medio siglo con la congestión del tráfico urbano intentando ampliar el viario, ya es bien sabido que se trata de un problema que no tiene posible solución viaria, y que sólo puede afrontarse mejorando el transporte público.
En el contexto del transporte
interinsular de viajeros se ha producido en las últimas décadas un proceso de
sustitución modal bastante similar al registrado en los transportes
terrestres.
En efecto, el modo marítimo ha
experimentado un proceso de declive que recuerda, en muchos aspectos, al que los
modos públicos (bus, tren) han sufrido en los transportes terrestres: uno y
otros han sido prácticamente abandonados tanto por los usuarios como por las
instituciones, ante la pujanza de los respectivos modos alternativos emergentes,
esto es, el avión en las relaciones interinsulares, y el automóvil privado en
los transportes terrestres.
Las indudables ventajas que los nuevos
modos presentaban en prestaciones de tiempo, confort y flexibilidad fueron
durante décadas reforzadas por la concentración en ellos de las inversiones
públicas, y por la paralela y profunda descapitalización de los modos
tradicionales. En el caso del ferrocarril se llegó, como ya se ha indicado, al
desmantelamiento de la mayor parte de la infraestructura, y en el marítimo se
desplazaron algunas terminales de viajeros a lugares excéntricos, y las
restantes se mantuvieron en condiciones propias de épocas pasadas, sin unas
mínimas condiciones de confort para los pasajeros.
Las imperfecciones de la contabilidad
económica, presupuestaria y social que se aplica al sector del transporte
también contribuyeron a esta situación. El transporte es uno de los pocos
sectores económicos en los que no se aplica el principio universalmente aceptado
de “el que contamina paga”, y ello no sólo en la práctica, sino ni siquiera en
el plano teórico. De esta forma, los llamados modos “duros” del transporte
(avión, automóvil) han podido capitalizar sus ventajosas prestaciones sin tener
que soportar sus costes ambientales y sociales, que son, como es sabido, mucho
mayores que los de los modos “blandos” (tren, autobús, barco), así llamados
precisamente porque ofrecen más accesibilidad social y mayor compatibilidad
ambiental. Estas asimétricas condiciones de explotación han reforzado la
“competitividad” del avión y el automóvil frente a los modos
tradicionales.
El reparto de los viajes interinsulares
entre los modos marítimo y aéreo en 1999 indica cuales eran las relaciones de
competencia a las que se llegó entre ambos modos justo antes de la introducción
de los servicios marítimos de alta velocidad:
Distribución modal del tráfico interinsular de pasajeros. 1999.
| MODO | Mallorca-Menorca | Mallorca-Eivissa | Eivissa-Formentera |
| Aéreo | 269.850 | 274.941 | 0 |
| Marítimo | 82.227 | 69.010 | 775.920 |
| TOTAL | 352.077 | 343.951 | 775.920 |
En algunos aspectos, las consecuencias
de este proceso han sido contradictorias. Por una parte, el creciente traslado
de la demanda desde el modo marítimo al modo aéreo permitió establecer unos
servicios aéreos con frecuencias relativamente elevadas y una calidad de
servicio aceptable, de modo que viajar entre Mallorca y las demás islas se hizo
mucho más cómodo y más rápido. La contrapartida fué la elevación del coste del
viaje, de modo que sólo podían acceder a estas ventajas los ciudadanos con un
cierto poder adquisitivo. En general, la comunicación entre las islas se fue
haciendo cada vez más onerosa que la comunicación dentro de una misma isla, ya
fuera en dinero, si se optaba por el avión, o en tiempo, si se optaba por el
barco. Y al mismo tiempo, el viaje a la península se fue indiferenciando en
costes, en tiempo y en comodidad respecto al viaje entre las
islas.
De este modo, la modernización del
transporte contribuyó en cierto sentido a alejar a unas islas de otras, en lugar
de acercarlas. Los efectos de este proceso pueden leerse en las estadísticas de
transporte. Mientras la movilidad insular explotaba por efecto de la
motorización, la movilidad interinsular se mantenía o decaía. Actualmente, todos
los desplazamientos entre Mallorca y las demás islas apenas alcanzan los 700.000
viajeros anuales, mientras que los viajes interurbanos dentro de la isla de
Mallorca se acercan a esa misma cifra, pero sobre una base diaria. Por término
medio, los ciudadanos de Mallorca, Menorca y Eivissa realizan a las otras islas
un viaje cada tres o cuatro años. Teniendo en cuenta que algunos ciudadanos
viajan constantemente entre las islas por razones profesionales, los datos están
reafirmando lo que se percibe en la vida cotidiana balear: el contacto con las
otras islas, para los ciudadanos que no tengan alguna relación familiar o
profesional en ellas, prácticamente no existe.
Por el contrario, las relaciones de
cada isla con la península registran un constante incremento desde hace muchos
años. Aunque es imposible diferenciar en las estadísticas de transporte cuantos
son los viajeros en viaje hacia o desde la península que residen de Baleares,
resulta ilustrativo observar la diferencia de los volúmenes de tráfico
peninsular e interinsular.
Distribución del tráfico aéreo interior de pasajeros. 1999.
| Península | Interinsular | TOTAL | % Interinsular | |
| Mallorca | 3.881.242 | 542.214 | 4.446.165 | 12,2% |
| Menorca | 552.836 | 266.952 | 819.788 | 32,6% |
| Eivissa | 755.045 | 275.262 | 1.030.307 | 26,7% |
| TOTAL | 5.189.123 | 542.214 (*) | 5.742.691 | 9,4% |
Distribución del tráfico de cabotaje marítimo de pasajeros. 1999.
| Península | Interinsular | TOTAL | % Interinsular | |
Mallorca |
727.252 | 151.237 | 878.489 | 17,2% |
| Menorca | 119.562 | 82.227 | 201.789 | 40,7% |
| Eivissa | 366.526 | 69.010 | 435.536 | 15,8% |
| TOTAL | 1.213.340 | 151.237 (*) | 1.364.577 | 11,1% |
(*) Figura el 50%
de la suma de interinsulares, para evitar la doble
imputación
Tanto en el modo marítimo como en el
aéreo, de cada 10 viajeros que se mueven en desplazamientos nacionales, 9 viajan
a la península. En el segmento de mercancías la participación del transporte
interinsular es aún menor, no alcanzando el 5 por ciento.
Por esta razón, en el modo marítimo la
oferta de transporte interinsular en Baleares está organizada en función de las
relaciones con la península, quedando las relaciones interinsulares supeditadas
a las demandas peninsulares. De esta forma, el nivel de servicio para las
relaciones marítimas interinsulares se deteriora aún más, lo que retroalimenta
la marginación de estos tráficos. El modo aéreo, en la medida en que es más
flexible y tiene mayor demanda, puede adaptarse mejor a las necesidades de cada
segmento de la demanda. En el segmento de pasajeros, ello refuerza aún más el
predominio del avión, contribuyendo a que su posición sea prácticamente
excluyente, mientras que en el de mercancías, esta situación añade dificultades
a las empresas de Baleares para competir en los mercados de las otras islas,
pues paradójicamente el transporte desde la península a cualquier isla es cada
vez más ventajoso que desde las otras islas.
En la práctica, la población insular ha perdido la imagen de la red marítima interinsular como una verdadera alternativa para sus desplazamientos entre las islas. Ello se refleja claramente en los índices medios de ocupación de los servicios:
- Palma – Eivissa: 8 %
- Alcudia – Ciutadella: 20 %
- Cala Ratjada – Ciutadella: 16 %
- Palma – Maó: 4 %
- Eivissa – Formentera:
36 %
Estos datos reflejan la situación que
existía inmediatamente antes de la entrada en servicio de los buques de alta
velocidad. Si se tiene en cuenta que estos porcentajes son medias anuales que
incluyen los tráficos turísticos veraniegos, se hace evidente que la población
de Baleares prácticamente había dejado de contar con la red marítima para sus
viajes interinsulares, salvo cuando tenía que realizar el viaje con algún tipo
de vehículo.
Sin embargo, ahora la situación está
cambiando. En los dos últimos años, la introducción de los servicios de alta
velocidad ha motivado una notable reactivación del tráfico marítimo de
pasajeros. Ha quedado demostrado que en Baleares existe un potencial de
recuperación del transporte marítimo de pasajeros nada desdeñable, si se
potencian los servicios de alta velocidad, aumentando las frecuencias y cuidando
las conexiones intermodales.
Del mismo modo que la recuperación del
transporte colectivo constituye la única vía para avanzar hacia el reequilibrio
del transporte terrestre en cada una de las islas, la revitalización del modo
marítimo marca el camino hacia el reequilibrio del transporte interinsular, y,
por tanto, se constituye en otro de los objetivos básicos del presente Plan
Director.
Los desequilibrios del transporte
insular e interinsular que se han descrito en los apartados anteriores se
traducen en un conjunto de discriminaciones en materia de movilidad que, en la
medida en que no son recogidas en las estadísticas oficiales, suelen pasan
desapercibidas en los análisis de transporte.
Donde los problemas de discriminación
de movilidad son más serios es sin duda en el transporte terrestre. La carencia
de transporte colectivo afecta gravemente al desenvolvimiento personal de los
ciudadanos que por diversas razones no tienen acceso al automóvil privado. En
las Islas Baleares sólo se realiza en transporte público el 11 por ciento de los
viajes, pero dado que la mayor parte de estos viajes corresponden al autobús
urbano, y que en general las distancias recorridas en vehículo privado son
mayores que las recorridas en transporte público, no más del 5% de los
kilómetros recorridos en Mallorca en medios mecanizados se realizan en
transporte colectivo, y el 95% restante se realiza en vehículo privado,
básicamente en automóvil.
La condición que otorga plena
accesibilidad al uso del automóvil privado es la disponibilidad de permiso de
conducción. Como ya se ha indicado, los residentes en las islas Baleares
contaban a 31 de diciembre de 2001 con 408.104 permisos de conducción para un
parque de 738.368 vehículos, mientras que la población residente de derecho era
de 841.699 personas, de las cuales unas 715.000 eran mayores de 14 años.
Existían, por consiguiente, no menos de 315.000 residentes en las Islas Baleares
con expectativas de movilidad independiente, que carecían de acceso autónomo al
automóvil privado.
Además, las encuestas de movilidad realizadas por el Govern han demostrado que un 25,7% de los hogares de las Islas Baleares no disponen de ningún automóvil, mientras que un 31,6% de los hogares disponen de dos o más automóviles. En Mallorca, a finales de 2000, el reparto de permisos de conducción y automóviles era el siguiente:
Accesibilidad social al automóvil. Mallorca 2000.
| Permiso+coche | 319.084 (45,8 %) |
| Permiso | 65.687 (9,4 %) |
| Sin Permiso | 311.969 (44,8 %) |
| total | 696.740 (100,0%) |
Además de la discriminación general
entre la población poseedora de automóviles y permisos de conducción, y la que
está privada de ambos o de uno de estos dos instrumentos, la polarización del
modelo de transportes en torno al automóvil produce otras varias
discriminaciones sociales:
El 5% de los kilómetros recorridos en
transporte colectivo al que se aludía más arriba es toda la producción de
transporte que pueden disfrutar estos grandes colectivos ciudadanos de modo
independiente y autónomo. Además, esa producción de transporte es, en términos
generales, de una calidad muy inferior en términos de tiempos de recorrido,
confort, etc., a la producida por los automóviles privados. Fuera de esos
mínimos recursos de transporte, los ciudadanos sin coche dependen para moverse
de que algún conductor les transporte en su automóvil, o simplemente tienen que
resignarse a vivir con una movilidad drásticamente
limitada.
Estos datos de la realidad social del transporte, que rara vez se pueden leer en España en documentos oficiales como el presente PDSTIB, indican que la creación de una red de transporte público eficiente y digna no es sólo una necesidad económica o ambiental, sino que es, ante todo y sobre todo, un derecho personal y ciudadano que le ha sido conculcado a una suma de minorías que en conjunto suman una mayoría social, y que el Govern Balear está decidido a restituir.
Como es sabido, la seguridad del
transporte varía fuertemente de unos modos a otros. En el conjunto de la Unión
Europea la siniestralidad por modos de transporte se distribuye del modo
siguiente:
ACCIDENTALIDAD POR MODOS DE TRANSPORTE. UNIÓN EUROPEA 1995
| MODOS | Nº de muertos | 109 Pas-km | Muertos/109 Pas-km |
| Motos | 6.662 | 120 | 56,0 |
| Peatones | 7.066 | 163 | 43,0 |
| Bicicletas | 2.640 | 70 | 38,0 |
| Turismos | 25.008 | 3.650 | 7,0 |
| Camiones | 2.056 | 450 | 5,0 |
| Autobuses | 215 | 380 | 1,0 |
| Trenes | 98 | 270 | 0,36 |
| Aviones | 73 | 274 | 0,27 |
Fte.: DG Transportes Comisión
Europea
Por ello, existe un acuerdo creciente
en el sentido de que el principal objetivo de las políticas de seguridad vial
debe ser el de estimular la transferencia de viajeros desde los modos menos
seguros a los más seguros. El presente Plan Director asume estas directrices,
claramente expresadas en el Libro Blanco del Transporte en Europa, y pretende
contribuir a la reducción de la inseguridad vial mediante la potenciación de los
medios de transporte colectivo.
El PDSTIB se alinea así con la
nueva generación de planes de seguridad vial que están apareciendo en Europa en
los últimos años, como el “Pla Catalá de Seguretat Viària 2002-2004”, aprobado
el 5 de marzo de 2002, que entre las “Actuaciones estratégicas para reducir la
exposición a los accidentes” sitúa en primer lugar el “Cambio del reparto modal:
promover modos de transporte con bajo nivel de riesgo”.
Este es un objetivo muy prioritario en
las Islas Baleares, que vienen arrastrando desde hace mucho tiempo un serio
problema de inseguridad vial. La tasa de mortalidad por automóvil se situó en
2000 en 207 muertos por millón de habitantes, si se computa sólo la población
residente, y en 159 si se incluye tanto la población residente como los
turistas, en términos de habitantes equivalentes. Esta última tasa es netamente
superior no sólo a la media europea (100), sino incluso a la media española
(143) y a la de cualquier otro país europeo, excepto Grecia y Portugal. La
reducción de la mortalidad que se está observando en Baleares en el presente
ejercicio 2002 está relacionada con la reducción de la actividad económica, como
ya se observó con anterioridad en la etapa 1992-1994.
| Muertos por accidente de tráfico en Baleares | |||
| Año | Carretera | Ciudad | TOTAL |
| 1990 | 133 | 35 | 168 |
| 1991 | 117 | 40 | 157 |
| 1992 | 111 | 19 | 130 |
| 1993 | 117 | 41 | 158 |
| 1994 | 106 | 25 | 131 |
| 1995 | 124 | 26 | 150 |
| 1996 | 143 | 28 | 171 |
| 1997 | 101 | 32 | 133 |
| 1998 | 116 | 31 | 147 |
| 1999 | 131 | 22 | 153 |
| 2000 | 125 | 40 | 165 |
| Fte.: Anuario DGT 2000 | |||
En la Unión Europea, con datos de 1997,
cinco países tenían tasas por debajo de 100 muertos anuales por millón de
habitantes: Suecia (61), Reino Unido (64), Países Bajos (75), Finlandia (85 y
Dinamarca (93). A estos países, que encabezan los avances mundiales en seguridad
vial, les siguen Alemania (104) e Italia (117).
En el contexto de los países
desarrollados, la situación de Baleares es muy anómala, especialmente tratándose
de un territorio insular de pequeño tamaño. En esta clase de espacios
geográficos, las tasas de mortalidad por automóvil son normalmente muy
inferiores a la de las zonas continentales, porque en ellas suelen ser menores
tanto las velocidades medias como las distancias recorridas, y además no se
encuentran afectadas por tráficos de tránsito nacionales o continentales, ya
sean ligeros o pesados. Por ejemplo, la tasa de Canarias es de 123 muertos por
millón de habitantes, contando sólo la población residente, y no llega a 100 si
se incluye la población turista. La tasa balear de mortalidad por automóvil es
un 60% superior a la canaria.
Dentro de Baleares existen también
diferencias apreciables en materia de siniestralidad vial. La isla más segura es
Menorca, cuyo índice de mortalidad por automóvil es del orden de un 25% inferior
a la media del archipiélago. En el otro extremo se sitúa simétricamente Eivissa,
con tasas aproximadamente un 25% por encima de la media balear. Las tasas de la
isla de Eivissa no tienen parangón en contextos europeos.
La preocupación social e institucional
por esta situación no es nueva en las Islas Baleares. Su agravamiento constante
durante la década de los noventa condujo en 1997 a la creación de la Comissió
no permanent de sinistralitat de carreteres i vies urbanes de les Illes
Balears.
El Informe de la Comissió, publicado
por el Parlament de Balears en Febrero de 1998, sintonizaba con las tendencias
más avanzadas a nivel internacional en cuanto a las propuestas formuladas para
lograr la reducción de accidentes. La Comissió formuló un diagnóstico bien
argumentado, en el que la excesiva velocidad de circulación, la especial
composición del tráfico y los problemas estructurales del transporte en Baleares
(desequilibrio modal, abandono del transporte público, etc.), eran señalados
entre los principales problemas. El diagnóstico de la Comissió sigue plenamente
vigente. La escasa utilización del transporte público hace que la población de
Baleares siga estando más expuesta al automóvil que la de otros países
desarrollados, cuyos ciudadanos realizan una fracción sustancialmente mayor de
sus desplazamientos en medios colectivos, mucho más seguros.
La sociedad balear debe ser ampliamente
informada de las nuevas ideas sobre la seguridad del transporte que están
permitiendo reducir sensiblemente la mortalidad por automóvil en los países más
avanzados, y que son plenamente asumidas en el presente Plan Director. Para ello
es necesario difundir campañas de concienciación explicando que la reducción de
la movilidad motorizada forzosa y el reforzamiento del transporte público son
las claves principales de la mejora de la seguridad del transporte, y ofrecer
información periódica sobre los índices de mortalidad y accidentalidad de los
diferentes modos de transporte en Baleares. Asimismo, es necesario acabar con
los falsos clichés que achacan “inseguridad” a los desplazamientos peatonales o
en bicicleta, haciendo ver que ni los peatones ni los ciclistas generan
inseguridad para ningún usuario de las vías públicas.
La seguridad global del transporte sólo se puede construir como suma de situaciones de seguridad local. En consecuencia, los municipios deben poner en práctica programas de seguridad en sus propias zonas urbanas y en sus redes de caminos locales con el enfoque de Visión Cero, esto es, poniendo los medios para que en su ámbito territorial no se produzca ninguna víctima mortal que pudiera haber sido evitada. En estos programas se debe promover la participación activa de la población.
En las sociedades desarrolladas, el
transporte es la actividad que genera directa o indirectamente los mayores y más
variados problemas ambientales. De modo directo, el sector del transporte es el
primer consumidor de energía, el primer emisor de CO2 y de otras
sustancias contaminantes, el primer ocupante de suelo y transformador del
territorio, el primer generador de ruido, etc., etc.. Pero además, en la
producción de los servicios de transporte confluyen numerosas actividades
auxiliares o intermedias que multiplican y extienden los impactos ambientales
del transporte en todas direcciones. Hay pocos problemas ambientales que, si son
adecuadamente rastreados, no resulten total o parcialmente vinculados a una
actividad de transporte.
En las Islas Baleares, los efectos
ambientales del transporte se manifiestan de una forma especialmente intensa, en
su doble vertiente global y local. La economía balear está altamente
especializada en el turismo, y el turismo es, ante todo y sobre todo,
transporte. Podrá ser una forma especialmente amable de transporte desde el
punto de vista del usuario, pero en esencia, el turismo es movilidad personal
voluntaria, y eso, en definitiva, es transporte.
En el plano global, el carácter
internacional del turismo predominante en Baleares deja sentir también sus
efectos en forma de importantes consumos de energía, emisiones de CO2 y otras
variadas alteraciones ambientales ocasionadas durante el transporte de acceso,
esto es, durante el viaje de los turistas hasta el archipiélago. El transporte
de acceso es con gran diferencia el principal generador de impactos globales en
el transporte balear -y en toda la economía balear-, pero su planificación queda
fuera del ámbito del presente Plan Director, por las razones administrativas y
competenciales señaladas al comienzo del presente documento. En consecuencia,
aunque dado su interés se presentarán a título informativo los datos de los
impactos globales en todos los segmentos del transporte, la selección de medidas
para la minimización de estos impactos se circunscribirá al transporte terrestre
e interinsular.
En el plano local, la gran concentración de movilidad que se registra en un medio natural tan limitado y tan frágil como el de las Islas Baleares tiene que provocar, necesariamente, los trastornos ambientales que están a la vista de todos. El objetivo principal del PDSTIB en materia ambiental es impulsar aquellas que ayuden a reducir los efectos del transporte sobre el territorio de las Islas Baleares.
El inventario de emisiones realizado
durante el proceso de elaboración del presente Plan Director8 es el
primero que se realiza en una Comunidad Autónoma española con una cobertura
global, esto es, para todos los modos y para todo el ciclo de producción del
transporte. La decisión de utilizar el ciclo completo de producción del
transporte obedece a que esta metodología es la única que ofrece indicaciones
correctas para la toma de decisiones en materia energética. La metodología
tradicional basada en considerar solamente la energía consumida en la fase de
circulación de los vehículos tergiversa las comparaciones de eficiencia
energética por modos, por lo que está cayendo en desuso en los países más
avanzados en planificación ambiental.
Los resultados indican que, en 1999,
las actividades de transporte emitieron en Baleares casi 7 millones de Tm de
CO2, incluyendo tanto el tráfico de viajeros como el de
mercancías.
| Emisión de CO2 en el transporte en las Islas Baleares. Datos en kton. 1999. | |||||
| MODO | MALLORCA | MENORCA | PITIUSES | CAIB | % CAIB |
| Aéreo | 3.154 | 377 | 681 | 4.212 | 60,3% |
| Marítimo | 386 | 37 | 56 | 479 | 6,9% |
| Terrestre | 1.849 | 179 | 266 | 2.294 | 32,8% |
| TOTAL | 5.389 | 593 | 1.003 | 6.985 | 100,0% |
A título orientativo cabe señalar que
la metodología convencional ofrece en Baleares, para el transporte terrestre, un
resultado de 1.786 kton, y para el sector aéreo, 4.048 kton. Para el sector
marítimo, la diferencia no es significativa. En el transporte terrestre, el
coste energético real del transporte se incrementa en un 28% sobre la etapa de
tracción, mientras que en el aéreo se incrementa sólo en un 4%. Si se considera
por separado el automóvil dentro de los modos terrestres, como se verá más
adelante, el incremento de consumo que ofrece la metodología de ciclo global es
del 31%. Estas diferencias resultan decisivas a la hora de establecer políticas
de transporte con el objetivo de moderar las emisiones.
Para evaluar la importancia de las
emisiones globales debidas al transporte, cabe señalar que todos los demás
sectores de actividad emitieron en 1999 en Baleares unos 4,3 millones de
toneladas de CO2. El transporte es responsable, por sí solo, de más
del 60 % de las emisiones de CO2 en las Islas Baleares.
El transporte de acceso representa del
orden del 60% de las emisiones del sector del transporte, siempre que se
consideren como imputables a la actividad turística balear los consumos
energéticos del transporte aéreo en los viajes de ida y vuelta desde los puntos
de origen de los turistas. Sobre la base de otros criterios de imputación se
obtienen participaciones sensiblemente menores del transporte en la factura
energética balear.
En cualquier caso, las estimaciones que
habitualmente se realizan sobre la base de las ventas de queroseno en los
aeropuertos de Baleares presentan escasa validez, pues responden a las políticas
de repostaje de las compañías aéreas en función de los precios de los
combustibles en los diferentes aeropuertos. Las ventas de queroseno de aviación
en los aeropuertos de Baleares ascendieron a 466 ktep en 1999, mientras que las
estimaciones del consumo de los aeroplanos en ruta hacia o desde Baleares
ascienden a más de 1.300 ktep, casi el triple de la cifra de repostajes en las
islas. Ello está indicando que las compañías aéreas adquieren una fracción mayor
del combustible en los aeropuertos de origen que en los de las Islas
Baleares.
El transporte marítimo presenta una
escasa participación en las emisiones, debido tanto a la limitada utilización
que se hace actualmente de este modo (excepto para mercancías), como sobre todo
a su gran eficiencia energética.
Por último, el impacto global del
transporte terrestre de viajeros se concentra de modo muy mayoritario en los
automóviles, debido tanto a su peso mayoritario en la demanda de transporte,
como a su elevado consumo energético por viajero-km, en comparación con los
transportes públicos.
| Emisiones de CO2 en el transporte terrestre de viajeros. 1999. | ||
| MODOS | kton CO2 | % |
| Automóvil | 1.581 | 94,2% |
| Bus Interurbano y discrecional | 70,8 | 4,2% |
| Bus Urbano | 21,5 | 1,3% |
| Ferrocarril | 5,82 | 0,3% |
| TOTAL | 1.679 | 100,0% |
Recuérdese del Aptdo 2.1. que los modos
públicos terrestres canalizan el 11,7% de los viajes mecanizados de los
residentes y el 55,8% de los de los turistas. Sin embargo, en la tabla adjunta
se observa que sólo generan el 5,8% de las emisiones. La eficiencia energética
global de los transportes públicos, en las condiciones reales de utilización en
Baleares, y considerando todo el ciclo del transporte, se ha estimado que es 3,3
veces superior a la del automóvil privado.
Un indicador muy didáctico de la
importancia de las emisiones que provoca el transporte, y de la dificultad de
gestionarlas, puede obtenerse mediante la aplicación del concepto de “huella
ecológica”, ideado por M. Wackernagel y W. Rees a principios de los años
noventa9. La huella ecológica de una actividad (en este caso el
transporte) se define como el área de terreno necesaria para proporcionar los
recursos que esta actividad utiliza, y para asimilar los desechos que genera. La
huella ecológica del transporte sería, por lo que se refiere a sus emisiones, la
cantidad de terreno con cubierta vegetal necesaria para absorber todo el
CO2 que genera el transporte. Como se sabe, grandes cantidades de
este gas, generadas en la actualidad por las actividades humanas, se están
acumulando en la atmósfera, debido a la incapacidad de las plantas para reciclar
todo el CO2 que se emite. Este hecho está trastocando el equilibrio
de la atmósfera, con el resultado de un calentamiento global de la misma, origen
del cambio climático en curso.
Según las estimaciones realizadas en el
presente Plan Director, se necesitaría un área de bosque (de características
similares a las masas forestales baleares) de unos 32.000 km2 de
superficie para absorber los 7 millones de toneladas anuales de CO2
que emiten las actividades de transporte radicadas en Baleares. Esta superficie
equivale a más de seis veces la superficie de las islas (5.014 km2 ),
lo que significa que se requerirían otros seis archipiélagos como Baleares,
deshabitados y cubiertos íntegramente de bosque, para asimilar las emisiones
actuales del transporte.
Las actividades de transporte generan
diversos tipos de impactos ambientales locales. En primer lugar, la circulación
de los vehículos genera importantes problemas de ruido y de contaminación, cuyos
efectos inciden especialmente en el medio urbano. Por otra parte, las
infraestructuras generan importantes afecciones territoriales, entre las que
cabe señalar la ocupación de suelo, la fragmentación del territorio y la
intrusión paisajística.
Contaminación atmosférica y
ruido
Respecto a estos dos aspectos se
dispone de escasa información. Por lo que se refiere a la contaminación, cabe
señalar que, en general, las principales ciudades de las islas Baleares están
bien ventiladas, pues al estar situadas a la orilla del mar, disfrutan de brisas
alternas prácticamente cotidianas. Por ello no parecen estar gravemente
afectadas por las emisiones de contaminantes debidas al transporte. Así lo
corroboran los datos de la estación de medida del Paseo de Mallorca, en la
ciudad de Palma, en la que se miden cinco parámetros: partículas en suspensión,
anhidrido sulfuroso (SO2), óxidos de nitrógeno (NOx),
Monóxido de Carbono (CO), y Ozono (O3). En todo el año 2000 sólo se
superaron en 15 ocasiones los umbrales de protección de la vegetación para el
Ozono. Tanto este parámetro como todos los restantes se mantuvieron durante todo
el año por debajo de los umbrales establecidos para la protección de la salud
humana.
Por lo que se refiere al ruido, al
margen de algunas situaciones locales de espacios residenciales situados en
proximidad a grandes ejes de circulación, los principales problemas se presentan
en los entornos de los aeropuertos.
En el caso de Mallorca, las zonas más
afectadas son los barrios palmesanos de Coll d’en Rabassa, Can Pastilla y San
Jordi, y especialmente este último. Fuera de Palma, los municipios afectados son
Santa Maria, Marratxi, Santa Eugenia, Sineu, Muro, Llubí, Algaida, Costitx, y
Sencelles, aunque en general se trata de afecciones de menor grado que las de
los barrios arriba señalados, En temporada alta, el aeropuerto de Son San Joan
llega a tener una operación cada 2 minutos, por lo que el grado de afección
puede ser muy importante. El aeropuerto de Menorca también ocasiona ciertas
afecciones acústicas sobre su entorno, especialmente en la zona de Sant
Lluis.
Impactos
territoriales
Los impactos de las infraestructuras de transporte sobre el territorio son bastante apreciables en todas las islas, y dada la preocupación que suscitan en los ciudadanos, en el presente Plan Director se han realizado sendos inventarios de las afecciones más importantes, a saber, la ocupación de suelo, la afección a espacios naturales y el deterioro paisajístico. Se sintetizan a continuación los resultados obtenidos en estos tres campos10.
Ocupación de suelo
Los resultados del inventario de
ocupación de suelo por las infraestructuras de transporte en las Islas Baleares
se resumen en la siguiente tabla:
| Superficie
ocupada por las infraestructuras de transporte
en las Islas Baleares (has) | ||||||
| Carreteras | FFCC | Aéreo | Puertos | |||
| Superficie
Ocupada |
Dominio público | Zona de protección | ||||
| Mallorca | 1.319,72 | 2.529,88 | 7677,74 | 62,44 | 817,19 | 108,14 |
| Menorca | 138,68 | 254,91 | 834,36 | - | 189,92 | 22,10 |
| Eivissa | 134,18 | 246,65 | 806,71 | - | 207,49 | 24,97 |
| Formentera | 32,08 | 52,45 | 154,17 | - | - | 2,68 |
| TOTAL | 1.624,66 | 3.083,88 | 9.472,99 | 62,44 | 1.214,60 | 157,90 |
La ocupación total de suelo por el transporte en Baleares, incluyendo para la red viaria las bandas de dominio público y zona de protección a cada lado de las carreteras (21 metros) y las autopistas (33 metros), asciende a 10.908 hectáres. Sobre la superficie total de las Islas Baleares (5.014 Km2 o, más exactamente, 501.420,02 Has), esta ocupación representa un porcentaje del 2,18%. El 87% del suelo ocupado corresponde a la red viaria, otro 11% está ocupado por los aeropuertos, y el 2% restante es todo lo que ocupan los puertos y los ferrocarriles.
Aunque pueda parecer reducido, un porcentaje bruto de ocupación de suelo por el transporte superior al 2% es bastante elevado, ya que en general las infraestructuras de transporte se concentran en las zonas llanas y en los territorios más productivos y apreciados, por lo que un porcentaje como el obtenido en Baleares está en realidad indicando la existencia de porcentajes varias veces superiores sobre los suelos de mejor calidad, no solo en las zonas turísticas, sino también en amplias zonas agrarias. Hay que tener en cuenta, además, que en este cómputo no se incluyen las ciudades ni zonas urbanas en general.
A título ilustrativo, y advirtiendo que
este tipo de datos no son directamente comparables, cabe señalar que en el
conjunto de la Unión Europea, un continente que está densamente poblado y que la
Comisión Europea considera saturado de infraestructuras de transporte, la
ocupación bruta de territorio alcanza el 1,3%.
Afecciones a los espacios
naturales
La incidencia que las infraestructuras
tienen sobre los ecosistemas naturales no se limita a la ocupación física o a
las afecciones directas sobre comunidades vegetales o faunísticas (atropellos,
ahuyentamiento, etc.). La fragmentación de los ecosistemas que provocan
las vías de transporte, y sobre todo las redes más pesadas (autovías o
autopistas), es una causa bien documentada de degradación ecológica, relacionada
directamente con la pérdida de biodiversidad. Estas infraestructuras actúan como
verdaderas fronteras para los desplazamientos de la fauna, con lo que los
territorios de desenvolvimiento e intercambio genético de algunas especies se
ven reducidos hasta poner en peligro su potencial reproductivo y su propia
supervivencia.
Para evaluar la incidencia de las
infraestructuras sobre las áreas naturales se ha procedido en primer lugar a
computar la fracción de las carreteras de la red primaria y secundaria de las
Islas Baleares que se sitúa en el interior de las áreas delimitadas y
calificadas por la Administración como “espacio protegido”, según la
legislación vigente. Los resultados del análisis se recogen en la tabla
adjunta.
| Longitud de las carreteras que afectan a los espacios naturales (km) | |||
| Longitud red de carreteras | Longitud carreteras que afectan a los espacios naturales | Porcentaje
sobre el total de la red viaria | |
| Mallorca | 1.773 | 383 | 21,6 % |
| Menorca | 194 | 42 | 21,6 % |
| Eivissa | 188 | 39 | 21,0 % |
| Formentera | 34 | 10 | 30,9 % |
| TOTAL | 2.189 | 475 | 21,7 % |
Por lo que se refiere a las infraestructuras aeroportuarias, la situación más preocupante es la del aeropuerto de Eivissa, que se sitúa a tan sólo un kilómetro del límite septentrional de la Reserva Natural de Ses Salines d’Eivissa i Formentera, la segunda zona húmeda más importante de las Baleares, que está incluida en el convenio de Ramsar.
Los modos ferroviario y marítimo no
presentan afecciones dignas de mención sobre los espacios naturales en
Baleares.
Impactos paisajísticos
La inserción de las vías de
comunicación en el territorio suele generar un elevado impacto paisajístico, ya
que su diseño introduce grandes elementos con geometría artificial que son
discordantes con las formas naturales del territorio. Además, se producen agudos
contrastes cromáticos con el entorno por la presencia de zonas desnudas de
vegetación, o por el color de los materiales de la propia vía.
Para valorar el impacto actual de las
carreteras de las Islas Baleares sobre el paisaje se han aplicado las
metodologías habituales de análisis paisajístico, basadas en la utilización de
mapas de calidad del paisaje. En este caso los mapas se han construido
considerando cuatro componentes básicos: la topografía, la clinometría, la
ocupación del suelo y la distancia a la costa. De esta forma se ha obtenido una
valoración paisajística del territorio en función de sus valores fisiográficos.
A continuación, se ha computado la longitud de las carreteras que discurren por
los territorios incluidos en cada una de las categorías paisajísticas. Los
resultados se presentan en la tabla adjunta.
| Longitud de carreteras según valoración del paisaje por el que discurren (km) | |||||
| Longitud red de carreteras |
Calidad del paisaje atravesado | ||||
| Calidad
buena |
Calidad
muy buena |
Calidad excelente | % | ||
| Mallorca | 1.773 | 148 | 213 | 196 | 31,4 |
| Menorca | 194 | 7 | 34 | 11 | 26,8 |
| Eivissa | 188 | 14 | 29 | 17 | 31,9 |
| Formentera | 34 | 1 | 13 | 6 | 58,9 |
| TOTAL | 2.189 | 170 | 289 | 230 | 31,5 |
Dada la elevada calidad paisajística
que caracteriza al archipiélago balear, los impactos paisajísticos de las
carreteras resultan elevados. Casi un tercio de las carreteras que discurren por
el territorio de las Islas Baleares lo hacen por espacios con buena, muy buena o
excelente calidad paisajística. Destaca el caso de Formentera, debido a que la
mayor parte de la isla presenta una elevada calidad
paisajística..
En el caso de los aeropuertos el
impacto paisajístico deriva del enorme territorio consumido pero cabe
decir que debido a la horizontalidad de los edificios existentes y a su
localización en terrenos llanos el impacto no es muy elevado. Cabe citar la
aparición de algunos edificios particularmente altos en el aeropuerto de Palma
(edificio de aparcamientos, por ejemplo) que tienen un impacto superior. Sí es
importante la contaminación lumínica producida en las horas nocturnas, debido a
los potentes sistemas de iluminación empleados.
El impacto paisajístico de los puertos
de Baleares no es muy elevado debido a la reducida proporción de sus
instalaciones, aunque ciertamente, en la zona afectada desaparece el litoral
original para ser sustituido por una franja de hormigón. También hay que señalar
que los puertos se localizan en entornos urbanos, con lo cual disminuye el
contraste con el paisaje.
El impacto paisajístico del ferrocarril en Baleares es prácticamente nulo debido a varios factores. En primer lugar, su limitada extensión y anchura y el hecho de que en su mayor parte discurra por zonas llanas, lo hacen difícilmente observable en buena parte de sus trazados. Además, y sobre todo, los ferrocarriles mallorquines se apoyan en trazados antiguos que, debido a las limitaciones de los medios técnicos de la época, y también por el cuidado de los trazadistas, procuraban adaptarse al terreno y minimizar las obras de fábrica y los movimientos de tierras.
Las tendencias de fondo al fuerte
crecimiento del tráfico continúan en vigor en todas las Islas Baleares, y
especialmente en Mallorca, aunque la relativa moderación del crecimiento
turístico que se registra en la coyuntura actual puedan frenarlo temporalmente.
En la sociedad balear probablemente no hay una conciencia clara de hasta dónde
podría crecer el tráfico en los próximos años, y de cual sería la escala de los
problemas de transporte y de deterioro ambiental y territorial que se podrían
llegar a crear, si se siguiera aceptando como algo inevitable la expansión
indefinida del automóvil privado, y renunciando a crear una verdadera
alternativa de transporte público. Unas sencillas estimaciones pueden ayudar a
valorar la gravedad de la situación que se puede llegar a producir en breve
plazo en las islas.
Ya se ha indicado que en condiciones de
saturación de la motorización, como es el caso de Baleares, el número de
vehículos que puede estar en circulación depende de la dimensión del colectivo
de conductores, y no del parque de automóviles. Hay que recordar una vez más, en
este sentido, que los residentes en las islas Baleares contaban a 31 de
diciembre de 2001 con 408.104 permisos de conducción para un parque de
738.368 vehículos, mientras que la población residente mayor de 18 años es de
unas 700.000 personas. Por consiguiente, queda un amplio margen de crecimiento
del tráfico por aumento del número de conductores, que se irá materializando
conforme la sucesión generacional vaya universalizando la posesión de permiso de
conducción: los 300.000 residentes con más de 18 años que hoy en día no tienen
"carnet" son, en su gran mayoría, mujeres de edad madura, mayores o ancianas, y
hombres mayores o ancianos, sobre todo de procedencia
rural.
Hay, además, un extenso colectivo de
inmigrantes económicos recientes, no computados aún como residentes y que no
poseen permiso de conducir, pero que no tardarán en obtenerlo en cuanto logren
un nivel básico de integración lingüística, legal y económica. En consecuencia,
es previsible para los próximos años una rápida elevación del porcentaje de
población con permiso de conducción, cuyo efecto sobre la dimensión del
colectivo de conductores será muy superior al derivado del simple crecimiento
poblacional, que, no obstante, también se espera que sea importante en Baleares
en los próximos años.
Por otra parte, aunque no existen
estadísticas precisas sobre las distancias medias diarias recorridas en cada
isla, está probado que se vienen elevando de modo constante en los últimos años,
y todavía podrían experimentar un considerable crecimiento, especialmente si se
abordase la construcción de más viario de alta capacidad que el actualmente
previsto, como sugieren algunos documentos de planificación actualmente en
discusión en las islas.
El producto de todos estos factores
podría llegar fácilmente a duplicar la generación de tráfico en Baleares hacia
el final de la presente década. En tal escenario, no es arriesgado pronosticar,
por ejemplo, que en los dos principales corredores de la Bahía de Palma
(aeropuerto y Ponent) se crearían situaciones completamente inmanejables. El
tráfico en la autopista del aeropuerto creció desde 1995 a 2000 a un ritmo del
7,5 por ciento anual medio (el mayor ritmo de crecimiento de todo el estado
español en esa etapa para una via de gran capacidad), habiendo llegado en 2000 a
una intensidad media diaria de 112.233 vehículos. Si se mantuviera este ritmo de
crecimiento, el tráfico se duplicaría en menos de diez años, lo que sin duda
exigiría la construcción de una nueva autopista de seis carriles paralela a la
actual, que debería entrar en servicio antes de 2005. En realidad, antes de 2010
esta segunda vía estaría ya también prácticamente saturada en verano, dada la
fuerte estacionalidad del tráfico en Baleares, obligando a empezar a pensar en
una tercera autopista...
El Govern Balear no puede contemplar
pasivamente cómo se van materializando semejantes previsiones, como ocurría en
el pasado, cuando una y otra vez se iban haciendo realidad los peores
pronósticos en materia de transporte, sin que se aplicasen políticas activas de
ningún tipo para hacerles frente.
El Govern entiende que es necesario establecer un definitivo punto de inflexión en el inviable proceso de incremento del tráfico en el que están instaladas desde hace años las Islas Baleares. Y para conseguirlo, sólo hay una alternativa viable: potenciar los transportes colectivos para que, como mínimo, sean capaces de atraer y canalizar satisfactoriamente cualquier posible incremento de la movilidad. El Govern plantea el presente Plan Director sobre ese convencimiento, y asume el compromiso de que las eventuales medidas de moderación del automóvil que pueda ser necesario implantar, vendrán siempre precedidas por la creación de ofertas alternativas de transporte público de elevada calidad, que resulten plenamente competitivas en términos de tiempo y confort con el automóvil privado.
Como punto de partida para abordar la
resolución de cualquier problema estructural de gran calado, como los que
plantea el transporte en Baleares, es necesario apoyarse en un consenso social
tan amplio como sea posible en torno a la naturaleza de los problemas y a sus
posibles soluciones.
La identificación de ese consenso
social, y la aportación al mismo de información técnica que pudiera contribuir a
enriquecerlo, ha sido el objetivo de las numerosas actividades participativas
llevadas a cabo en los dos últimos años por los diferentes equipos técnicos que
han colaborado en la elaboración del Plan Director. Como conclusión de este
proceso, se observa que actualmente se está configurando en las Islas Baleares
un nuevo consenso social en torno a la problemática del transporte, que se apoya
en los siguientes puntos de acuerdo:
El modelo de crecimiento de Baleares tiende a generar más lejanía y más movilidad
Los ciudadanos de Baleares han podido
comprobar en las últimas décadas que el modelo de crecimiento poblacional,
económico y territorial vigente en las islas hace crecer la movilidad más
deprisa que la población y la renta, y la canaliza forzosamente hacia el
transporte motorizado, que experimenta así un crecimiento exponencial. Ello no
se debe sólo a que el aumento de la renta genera mayor propensión a la
movilidad, sino también, y sobre todo, a que los procesos de desarrollo
territorial tienden a crear lejanía entre la ubicación de las diferentes
funciones urbanas, económicas y sociales que se desarrollan en un determinado
territorio.
Las Islas Baleares se enfrentan al desbordamiento del sistema de transportes
En el contexto de crecimiento acelerado
que ha caracterizado a Baleares en las últimas décadas, el tráfico ha venido
creciendo a un ritmo todavía más rápido que la población residente y turista,
impulsado por políticas de carreteras y de ordenación del territorio que han
favorecido la integración territorial y la metropolización de cada una de las
islas, y sobre todo de Mallorca. Además, al no haber existido durante décadas
políticas de apoyo al transporte público, todo el crecimiento del transporte se
ha dirigido hacia el automóvil privado. Si esta situación persiste, las Islas
Baleares, y especialmente Mallorca, pueden acabar sufriendo un desbordamiento
generalizado del sistema de transportes, con una problemática asociada de
deterioro ambiental, siniestralidad y saturación de infraestructuras
sensiblemente más aguda que la actual.
La ampliación indefinida del viario aplaza los problemas, pero no los resuelve
Aunque es evidente la necesidad de
resolver las situaciones de saturación que ya se han generado sobre algunos
tramos y nodos de la red, la experiencia anterior, tanto en Baleares como en
otros muchos lugares, indica que las políticas de transporte que centran sus
prioridades en el desarrollo indefinido de la red viaria, descuidando la gestión
de la movilidad y del transporte público, conducen, a medio y largo plazo,
a agravar los problemas del tráfico, a retrasar el desarrollo del transporte
colectivo, y a generar más congestión y más siniestralidad.
La estabilización del tráfico de vehículos privados es un objetivo necesario y posible.
Existe un acuerdo ya muy extendido
sobre la idea de que, dadas las limitaciones territoriales de las islas, así
como su elevada densidad poblacional y turística, es necesario adoptar medidas
que limiten la expansión del automóvil en todas las islas. El Plan Director
pretende conseguir que antes de 3 años cualquier posible crecimiento de la
movilidad se canalice a través del transporte colectivo, estabilizando y
calmando el tráfico de vehículos privados. Esta es la única vía para reducir de
modo estable la congestión, la siniestralidad y los impactos ambientales, tanto
en recorridos urbanos como interurbanos. En diversos lugares de Europa ya se
están consiguiendo objetivos como éste, contribuyendo a quebrar la vieja
convicción social de que es inútil intentar evitar el crecimiento del tráfico de
automóviles privados.
La clave de la solución es la rehabilitación del transporte público,
Tanto los estudios técnicos realizados
durante la elaboración del presente Plan Director, como la práctica totalidad de
los interlocutores sociales, coinciden en señalar como una causa fundamental de
los problemas del transporte en las Islas Baleares la debilidad e inadecuación
de los servicios de transporte público. Además, los déficits de transporte
público redundan en una severa discriminación y restricción de movilidad para
las personas que no disponen de acceso autónomo al automóvil privado. Para
resolver los problemas del transporte, lo que necesitan prioritariamente las
Islas Baleares es disponer de más y mejores autobuses, trenes y tranvías, con
tarifas asequibles y bien coordinados entre sí.
Para garantizar el futuro hay que crear cercanía y moderar la movilidad forzada
Todos los esfuerzos que se están
realizando para resolver los problemas de transporte en Baleares, y que se van a
intensificar con la aplicación del presente Plan Director, quedarían anulados a
medio y largo plazo si la ordenación del territorio en las diferentes islas
continúa produciendo estructuras territoriales altamente generadoras de
movilidad y dependientes del automóvil privado. El Govern hará cuanto esté en su
mano para garantizar que la creación de proximidad, la prioridad para el
transporte no motorizado y el transporte colectivo, y la reducción de la
dependencia del automóvil, sean adoptados como criterios de ordenación
territorial, tanto en el nivel insular como en el nivel
municipal.
La cohesión de Baleares requiere un transporte interinsular eficaz y accesible
La estructura y la localización geográfica del archipiélago balear facilitan de modo natural la relación autónoma de cada isla con la península, y dificultan las relaciones interinsulares. El proceso de privatización de los servicios aéreos y marítimos puede agudizar aún más los desequilibrios actuales. El objetivo del Govern en materia de transporte intersinsular es contrarrestar estas tendencias negativas, haciendo que sea más fácil, barato y atractivo desplazarse entre las islas que hacia la península. De este modo será posible avanzar hacia un archipiélago más interconectado e interdependiente, en cuyo seno quede reforzada la identidad y la cohesión de la comunidad balear.
Para responder a los puntos básicos de
consenso social expuestos en el apartado anterior, el Govern propone las
siguientes estrategias de actuación, asumiendo en cada una de ellas los
compromisos que se indican:
Revisar el concepto de servicio público: del usuario cautivo al cliente que puede elegir
El transporte público en Baleares debe
dejar de ser tan sólo un servicio social que garantice unos mínimos vitales de
movilidad a los ciudadanos sin automóvil. Para superar esta visión, que acaba
invalidando al transporte público como alternativa real de transporte, el Govern
ha comenzado a reestructurar el sistema con la filosofía de producir un servicio
atractivo que se ofrece a cualquier ciudadano, tenga o no tenga automóvil. El
objetivo es conseguir que el usuario elija el transporte público por las
ventajas que le ofrece, no porque se le limiten o impidan otras
opciones.
Establecer un compromiso de calidad del transporte público
En el transporte público, las claves de
la competitividad con relación al vehículo privado residen en la calidad de los
servicios, medida en términos de regularidad y fiabilidad de horarios, tiempos
de recorrido, confort de los vehículos, ubicación y funcionalidad de las
infraestructuras de espera y transbordo, integración de itinerarios, buenas
conexiones intermodales, y buena información sobre el sistema. El Govern
promoverá el establecimiento de una Carta de Calidad del Transporte
Público, de cumplimiento obligatorio, que cubra todos los componentes del
sistema de transportes (redes de autobuses, servicios ferroviarios,
infraestructuras intermodales, etc.). Entidades independientes de control de
calidad evaluarán el cumplimiento de los compromisos adquiridos.
Universalizar el acceso al transporte público
Considerando que la plena accesibilidad
territorial constituye el primer compromiso de calidad de cualquier sistema de
transporte, el Govern se compromete ante la sociedad balear a que, en el
plazo de 3 años, el 90% de la población de cada isla disponga a menos de diez
minutos a pie desde su domicilio, por itinerarios adecuadamente transitables y
accesibles, de un servicio de transporte público con frecuencia horaria e
interconectado con el resto de la red
insular.
Otorgar prioridad de circulación a los vehículos de transporte público
Hasta que se consiga una amplia
recuperación del ferrocarril en Mallorca, y de modo indefinido en las demás
islas, la base de un transporte público insular masivo ha de ser necesariamente
el autobús. En consecuencia, el Govern adoptará cuantas medidas estén a su
alcance para asegurar la prioridad de circulación a los autobuses, evitando que
su circulación se vea interferida por posibles problemas de congestión o
saturación viaria. Estas medidas incluirán la implantación de carriles-bus o
calzadas exclusivas en las secciones más transitadas de los principales ejes
viarios. Se solicitará la colaboración de los principales municipios de todas
las islas para que garanticen la prioridad de circulación de los autobuses en
los recorridos urbanos.
Asegurar la interconexión de los diferentes servicios de transporte
Para que un sistema de transporte
público sea realmente operativo ha de apoyarse en un buen sistema de conexiones
intermodales. En cada una de las islas, en función de su estructura territorial
y sus características, se desarrollará un plan de infraestructuras intermodales
con el objetivo de facilitar las combinaciones entre modos de aportación (a
pie, bici, automóvil) y modos de recepción (bus, tren, tranvía), así como
entre estos últimos modos entre sí.
Extender el concepto de servicio puerta a puerta a las relaciones interinsulares
En los transportes interinsulares, que
por definición son colectivos, la acción del Govern se desarrolla en dos planos.
Por una parte, la administración autonómica ha de velar por el cumplimiento de
determinadas exigencias de servicio público, tarea en la que se ha venido
esforzando el Govern en los últimos años, con resultados tangibles, pese al
escaso apoyo recibido de otras administraciones. Más allá de estos mínimos, el
presente Plan Director se sitúa en un plano sensiblemente más ambicioso,
avanzando hacia un modelo propio de transporte balear en el que las
conexiones interinsulares estén plenamente integradas con las conexiones
terrestres. Los trayectos interinsulares quedarán definidos y
gestionados como los tramos aéreos o marítimos de itinerarios más amplios,
concebidos con una visión de puerta a puerta.
Gestionar la demanda de transporte.
La estructura productivo-territorial de
Baleares presenta buenas oportunidades para la gestión de la demanda de
transporte. Las grandes concentraciones turísticas deben ser contempladas, desde
el punto de vista de la movilidad laboral, como grandes polígonos de servicios
en los que trabajan miles de personas, con horarios estables, y con pautas de
viaje domicilio-trabajo que es posible atender con transporte colectivo
apoyado en programas realizados en colaboración con las
empresas.
Modificar sustancialmente el reparto modal
El conjunto de mejoras previsto en
todos los segmentos del transporte debe reflejarse en un cambio sustancial en el
reparto modal del transporte en las Islas Baleares. El objetivo es que
en el horizonte 2010 el 25 por ciento de los desplazamientos motorizados de las
islas se realicen en transporte colectivo, y que en el transporte
interinsular de pasajeros se alcance un mayor equilibrio entre el
transporte aéreo y el transporte marítimo.
Proteger a los ciudadanos frente a la congestión circulatoria
Las autoridades deben proporcionar los
medios para que todos los ciudadanos puedan evitar la exposición a la
congestión circulatoria, mediante el mantenimiento de transportes públicos
con circulación preferente y fluidez garantizada en cualquier itinerario y a
cualquier hora del día. En los itinerarios de mayor tráfico se reforzarán en las
horas punta los servicios de transporte orientados a los desplazamientos
domicilio-trabajo, con tiempos de recorrido altamente competitivos y fiabilidad
de horarios garantizada.
Mejorar la seguridad del transporte transfiriendo viajeros al transporte público
La seguridad del transporte no es sólo
ni principalmente un problema de gestión de la red viaria. La promoción del
transporte público, objetivo principal del presente Plan Director, constituye
una de las claves para reducir la siniestralidad, pues está probado que no hay
ninguna medida que mejore la seguridad del transporte de modo tan eficiente como
la transferencia de viajeros desde el automóvil privado hacia el transporte
público. Asimismo, las nuevas dotaciones de viales no motorizados mejorarán
drásticamente la seguridad de peatones y ciclistas. Sobre estas bases, y
contando con la colaboración de las instituciones insulares y municipales, el
Govern asume el objetivo de la Unión Europea de reducir a la mitad la tasa de
mortalidad por automóvil dentro de esta
década.
La seguridad a largo plazo: estructuras territoriales que faciliten la movilidad segura
Para seguir avanzando en el futuro
hacia los objetivos de plena seguridad del transporte, el Govern promoverá la
aplicación de criterios de ordenación del territorio y urbanismo que promuevan
una movilidad estructuralmente segura, reduciendo la movilidad motorizada
forzosa, garantizando el tratamiento seguro de los desplazamientos peatonales y
ciclistas, y facilitando la accesibilidad desde y hacia el transporte público.
Utilizar la demanda turística como apoyo financiero del transporte público.
En Baleares existe una gran demanda
potencial de transporte colectivo generada por los turistas, a los que se les ha
prestado hasta ahora unos servicios en general muy poco adecuados a sus
necesidades de transporte. Esta demanda es en general complementaria, en
términos de horarios y de rutas, con las puntas de demanda de los residentes, y
puede aportar una base de financiación muy sólida para el relanzamiento de los
servicios de transporte público. Los residentes de Baleares podrán disfrutar
de una red de transportes de gran calidad con tarifas muy razonables, al estar
su financiación compartida con las aportaciones de los
turistas.
Establecer la prioridad presupuestaria para el transporte público
Una política de prioridad para el
transporte público ha de tener el correspondiente reflejo presupuestario. En
consecuencia, el Govern propondrá al resto de las instituciones con competencias
en transporte el objetivo de conseguir que a partir del ejercicio fiscal
2005, los presupuestos dedicados al transporte público y alternativo al menos
igualen a los presupuestos dedicados al transporte privado.
Las Islas Baleares disponen de unas
condiciones naturales, si no idóneas, sí bastante favorables para la utilización
de la bicicleta como medio de transporte cotidiano: buena climatología,
distancias cortas, pendientes suaves en numerosas conexiones interurbanas, etc..
Sin embargo, la elevada densidad del tráfico de automóviles, las condiciones de
inseguridad que reinan en buena parte de la red, la carencia de infraestructuras
y servicios de intermodalidad y, sobre todo, la escasez de vías especializadas
para bicicletas, han relegado a este modo a una posición muy inferior a su
potencial de producción de transporte.
Al mismo tiempo, las Islas Baleares
ofrecen unas condiciones verdaderamente ideales para la utilización de la
bicicleta con fines turísticos y deportivos, dada su variedad de territorios y
topografías, la belleza de sus paisajes, y la buena oferta turística y
complementaria disponible prácticamente en cualquier lugar de las islas. Debido
a ello, las Islas Baleares, y especialmente Mallorca, se han convertido en los
últimos años en uno de los principales destinos mundiales para la práctica del
ciclismo deportivo.
Sin embargo, el auge de esta demanda
turística ha puesto de manifiesto las importantes carencias que presenta el
sistema viario de las islas para la circulación ciclista, especialmente en
materia de seguridad, pero también de señalización, de disponibilidad de lugares
de detención y descanso, y de otros múltiples aspectos.
El presente Plan Director incorpora la bicicleta a su esquema de planificación del transporte, con la doble vertiente que este modo presenta en Baleares: por un lado, como una alternativa potencialmente eficaz para apoyar el proceso de reequilibrio del sistema global de transportes terrestres en las islas, que constituye el objetivo fundamental del Plan; por otro, como soporte de un nuevo y prometedor segmento de actividad turística, que se ajusta perfectamente a las nuevas estrategias turísticas de todas las islas, y que por ello debe ser apoyado sin reservas en la planificación del transporte.
Las infraestructuras destinadas a la
bicicleta en Baleares son todavía escasas, aunque han aumentado en los últimos
años. En la actualidad se cuenta con un total de 112,9 kilómetros de viales
destinados para la circulación de bicicletas:
| Tramos de carril-bici existentes en las Islas Baleares (2001) | ||
| Tramo | Codigo de carretera | Km |
| MALLORCA | ||
| Bunyola-Orients | PM-210 | 10,0 |
| Orients-Solleric | PM-210 | 4,5 |
| Palma-Coll de Sóller | C-711 | 12,5 |
| Passeig Calvia | C-719 | 12,9 |
| Puerto de Palma | 4,4 | |
| Port d’Alcúdia-Can Picafort | C-712 | 10,1 |
| Port d’Alcúdia-Bonaire | PM-225 | 2,4 |
| Camí de Muro (Sencelles-Costitx) | 2,7 | |
| Tramo Manacor | C-715 | 2,5 |
| Consell-Biniali | 5,2 | |
| Llucmajor-Santuari gràcia | 3,0 | |
| Variant Sa Pobla | 2,5 | |
| Pollença-Port de Pollença | PM-220 | 6,2 |
| Port de Pollença-Alcúdia | PM-222 | 7,8 |
| Total | 86,8 |
| MENORCA | ||
| Cala Morell | 2,9 | |
| Mao-Es Grau | 4,1 | |
| Ciutadella-Santandria | 721-2 | 2,1 |
| Total | 9,1 |
| EIVISSA | ||
| Eivissa-Ses Salines | PM-802 | 5,1 |
| Total | 5,1 |
| FORMENTERA | ||
| Formentera | PM-820 | 11,9 |
| Total | 11,9 |
| Total Illes Balears | 112,9 |
Más de tres cuartas partes del
kilometraje total se encuentra en Mallorca, pero Formentera es, con gran
diferencia, la isla con mayor dotación por habitante y por unidad de superficie.
Hoy por hoy, los carriles-bici de Baleares son elementos dispersos que no forman
realmente una red. No son uniformes prácticamente en ningún aspecto, ya sea en
sección, señalización, pavimentación, mobiliario, etc.. Algunos están
físicamente separados de la calzada contigua, en otros simplemente se trata de
arcenes señalizados para bicicletas, en otros se comparte el espacio con los
peatones, etc.. En ausencia de una normativa común, los carriles-bici de tipo
urbano están siendo diseñados y ejecutados por los ayuntamientos sin ninguna
normalización.
El déficit de carriles-bici, y las
excesivas velocidades que muchos automóviles desarrollan en las carreteras de
Baleares, son las principales causas del importante número de accidentes que se
registran en las islas:
| Ciclistas muertos en las Islas Baleares | |
| Año | Nº de ciclistas |
| 1995 | 11 |
| 1996 | 6 |
| 1997 | 4 |
| 1998 | 4 |
| 1999 | 4 |
| 2000 | 6 |
Fte. CAEB-IBATUR.
La tasa de mortalidad ciclista de Baleares parece muy elevada para los estándares medios europeos, que se exponían en el Apartado 2.3.2., especialmente teniendo en cuenta la baja utilización de este modo que realizan los residentes. Según estos estándares, no debería producirse mas de una o dos muertes de media anual, pero la realidad duplica ampliamente esta cifra. No obstante, hay que señalar que pese al rápido crecimiento del número de ciclistas deportivos, no se aprecia un paralelo incremento del número de muertes, lo que parece indicar que las condiciones de seguridad están experimentando ciertas mejoras, aunque todavía my insuficientes.
Hasta el momento no se ha realizado en
las Islas Baleares ningún estudio en profundidad de la movilidad ciclista
entendida en su sentido más general, esto es, contabilizando los desplazamientos
realizados en bicicleta por cualquier motivo (trabajo, compras, estudios, ocio,
deporte, etc.), e investigando los orígenes y destinos de los mismos, la
duración de los trayectos, el tipo de viario utilizado, las relaciones
intermodales y demás factores que caracterizan el uso de la bicicleta como medio
de transporte.
El fenómeno que ha irrumpido en los
últimos años con más fuerza dentro del panorama de la bicicleta en Baleares es
el cicloturismo, en sus dos modalidades básicas, de ciclismo deportivo y
ciclismo de excursión. Respecto a la demanda de cicloturismo se dispone de datos
correspondientes a Mallorca y referentes a la modalidad del ciclismo deportivo,
elaborados por la CAEB y la Conselleria de Turisme. Estas instituciones cifran
en unos 70.000 ciclistas, en su gran mayoría europeos, los que pedalearon en
1999 por las carreteras mallorquinas.
Se observa un rápido crecimiento del
turismo deportivo en Mallorca desde mediados de los años noventa. En los últimos
cinco años se ha duplicado el número de aficionados al ciclismo deportivo que
vienen a practicarlo a Mallorca. Las previsiones para los próximos años apuntan
hacia tasas de crecimiento de entre el 5 y el 10 % anual acumulativo, lo que
sitúa a este segmento entre los productos turísticos con mayores perspectivas de
crecimiento en Baleares.
| Evolución del turismo ciclista en Mallorca | |
| Año | Nº de ciclistas |
| 1995 | 35.000 |
| 1996 | 45.100 |
| 1997 | 57.250 |
| 1998 | 62.589 |
| 1999 | 67.550 |
Fte. CAEB-IBATUR.
La presencia de ciclistas deportivos es
especialmente notoria en la zona norte de Mallorca, aunque también son numerosos
los grupos que realizan recorridos por la Sierra de Tramuntana, o grandes
circuitos por el conjunto de la isla de Mallorca. Más de dos terceras partes de
los cicloturistas de Mallorca son de nacionalidad alemana o
suiza.
El turismo deportivo es un producto
turístico principalmente de primavera, por lo que contribuye a los objetivos de
desestacionalización turística del Govern. El 90% de los ciclistas deportivos
acudieron en 1999 a Mallorca entre los meses de Febrero y
Mayo.
| Evolución mensual de los ciclistas deportivos (1999) | |
| Mes | % |
| Enero | 1,1 |
| Febrero | 11,4 |
| Marzo | 34,8 |
| Abril | 36,9 |
| Mayo | 10,8 |
| Junio | 0,9 |
| Julio | 0,0 |
| Agosto | 0,0 |
| Septiembre | 1,2 |
| Octubre | 2,5 |
| Noviembre | 0,4 |
| Diciembre | 0,0 |
| TOTAL | 100,0 |
Las agradables temperaturas de las
islas Baleares en primavera, y la reducida densidad de tráfico en las carreteras
fuera de la temporada alta, son algunos de los factores que atraen a este tipo
de turistas. En las encuestas de satisfacción, los cicloturistas indican también
como factores positivos la calidad del alojamiento y del entorno, el buen estado
de las carreteras y el trato recibido. Entre los factores que señalan como
aceptables, pero que son susceptibles de mejora, cabe señalar la señalización y
limpieza de las carreteras, y el comportamiento de los
conductores.
La utilización de la bicicleta como
medio de transporte fue en otros tiempos bastante intensa en Baleares. Como en
todos los lugares, con la irrupción masiva del automóvil en las calles y
carreteras se generalizó el riesgo de accidente, que inicialmente afectó de modo
especialmente grave a los ciclistas. La consecuencia de la elevación del nivel
de riesgo para los ciclistas fue su práctica desaparición de la red viaria,
especialmente en las zonas con mayor densidad de tráfico, como el conjunto de la
Bahía de Palma. Hoy en día, la bicicleta continúa siendo un modo de transporte
utilizado con cierta frecuencia sólo en algunas zonas rurales, especialmente en
el centro de la isla de Mallorca, en donde a la topografía favorable se une la
disponibilidad de redes de caminos rurales bastante densas y tranquilas.
Sin embargo, a estos tráficos ciclistas
casi residuales se les ha sumado recientemente una nueva demanda de transporte
no motorizado de tipo turístico, en rápido crecimiento, que ha motivado que
durante varios meses al año la presencia de turistas en las carreteras de
Baleares, y sobre todo de Mallorca, sea muy intensa.
Las infraestructuras especializadas
disponibles para estos tráficos son muy insuficientes, y en algunos casos
inadecuadas. En general se trata de tramos bastante cortos, desconectados entre
sí, que en ningún caso constituyen una red, y que no constituyen una
alternativa globalmente válida para la circulación de los ciclistas. La
consecuencia es que los usuarios acaban circulando mayoritariamente por las
carreteras, incluso en lugares en los que existen carriles-bici paralelos o
próximos a las mismas.
Sin embargo, el desarrollo de la bicicleta en Baleares puede ser calificado sin exageraciones de sector de oportunidad. Por un lado, puede prestar servicios importantes al sistema de transportes, contribuyendo a descongestionar otros modos, a reducir los impactos ambientales, a promover una movilidad eficiente y segura, y a alimentar demanda para los transportes públicos. Por otro, puede contribuir de modo destacado a la cualificación de las actividades turísticas, en términos plenamente coherentes con las estrategias del Govern y del conjunto del sector turístico de la Islas Baleares.
A la vista de la situación descrita en
los apartados anteriores, el Govern Balear ha planteado el desarrollo de un Plan
de Viales No Motorizados, capaz de garantizar a los usuarios de la bicicleta las
suficientes condiciones de comodidad y seguridad en sus desplazamientos.
La propuesta del PVNM contempla los
objetivos siguientes:
a) Ofrcer a los habitantes de cada una
de las Islas Baleares una red de viales no motorizados con elevada seguridad
para los desplazamientos por motivos laborales y de ocio, que comunique todos
los municipios entre sí.
b) Coordinar con los Ayuntamientos que
estén interesados la creación de viales no motorizados para los desplazamientos
pendulares diarios entre los núcleos urbanizados periurbanos y entre el centro y
la periferia, de manera que los usuarios de la bicicleta tengan acceso a través
de vias adecuadas y seguras al mayor número posible de puntos potenciales de
origen y destino (centros educativos, instalaciones deportivas, culturales o de
ocio, estaciones de transporte público, etc.).
c) Ofrecer viario para la práctica del
ciclismo deportivo y el cicloturismo en la mayor extensión posible de los
territorios insulares.
d) Apostar por un turismo diferente,
activo y más respetuoso con el entorno, con otras motivaciones en armonía con la
naturaleza, en contraposición al turismo masivo de sol y playa costero.
e) Reducir la siniestralidad de los
usuarios de la carretera no motorizados, tanto en sus actividades de transporte,
como deportivas o de ocio, ofreciendo una red lenta no motorizada de elevada
seguridad para ciclistas, deportistas, personas discapacitadas y paseos
ecuestres.
La demanda turística ofrece sobrada
justificación económica y de transporte para la construcción de esta red, máxime
teniendo en cuenta que atendería a uno de los segmentos turísticos más rentables
y con mayores perspectivas de crecimiento, especialmente en Mallorca. La
construcción de una red adecuada para canalizar estos flujos turísticos
facilitará asimismo el uso de la bicicleta como medio de transporte entre los
residentes, ya sea en régimen intermodal o en desplazamientos de corta
distancia, realizables íntegramente en bicicleta.
Existen en Europa varios antecedentes de este tipo de planes, que se han utilizado como referencia, y entre los cuales cabe citar:
Las características más destacables del
PVNM son las siguientes:
Los viales propuestos tienen tres
categorías de trazado diferentes:
a) Aproximadamente un 70% son vias no
motorizadas integradas en caminos rurales acondicionats y señalizados, que
incluyen la posibilidad de obras de baja intensidad de adecuación, restauración
y pavimentación, y que pueden ser exclusivas o compartidas con el tráfico
motorizado, pero con limitación de velocidad y prioridad para los usuarios no
motorizados.
b) Aproximadamente un 25% son viales no
motorizados adosados y/o segregados de la calzada, de entre 2 y 2,5 m y
dos carrils, de ida y vuelta, en el mismo vial, con capa asfáltica diferenciada
y segregación física por elementos barrera.
c) Por último, aproximadamente
un 5% restante, son viales no motorizados segregados con separación espacial en
núcleos urbanos, de 2 m de anchura (carril bidireccional) y alta intensidad de
obra, con separación física de las vías motorizadas elevando el pavimento a la
altura de les aceras de los viandantes y/o creando franjas ajardinadas entre los
carriles y la calzada.
Respecto a la red ferroviaria, los
trazados de los viales no motorizados que sean adecuados, contemplarán el enlace
con las estaciones de tren, para permitir la combinación "tren+bici", de gran
eficacia de mobilidad intermodal.
La red de viales no motorizados incluye
la disponibilidad de aparcamientos para bicicletas en núcleos urbanos de forma
proporcional a la población. Han de reunir las características de seguridad,
polivalencia, estabilidad, accessibilidad, comodidad para los usuarios, buena
coexistencia con los viandantes, y estética agradable. El estacionamiento que
recoge la propuesta es el amarraje de cuadro y dos ruedas, también llamado
Universal (una U invertida encastrada en el suelo).
La tipología y longitud total de los
carriles a implantar se sintetiza en la tabla siguiente:
| ISLA | TIPO DE VIAL | LONGITUD | TOTALES |
| MALLORCA |
Integrados | 1200 | 1730 |
| Adosados/segregados | 530 | ||
| MENORCA |
Integrados | 127 | 293 |
| Adosados/segregados | 166 | ||
| EIVISSA |
Integrados | 268 | 335 |
| Adosados/segregados | 67 | ||
| FORMENTERA |
Integrados | 40 | 53 |
| Adosados/segregados | 13 | ||
| TOTAL |
Integrados | 1733 | 2509 |
| Adosados/segregados | 776 |
El papel que ha jugado el sistema de
transportes por carretera en el desarrollo económico y territorial de las Islas
Baleares a lo largo de la mayor parte del siglo XX ha sido frecuentemente
minusvalorado. En relación con la isla de Mallorca, existe actualmente la idea
bastante generalizada de que el transporte de viajeros estuvo atendido
básicamente por el ferrocarril hasta que con la llegada del automóvil privado la
mayoría de los viajeros abandonó el tren, ocasionando con ello la ruina de las
empresas ferroviarias y el cierre de la mayor parte de la
red.
En realidad, el verdadero protagonista
del transporte público en Baleares durante la mayor parte del siglo XX fue el
autobús. Ya en los años treinta, el autobús competía fuertemente con el
ferrocarril, y con neta ventaja, como lo prueba el cierre del ferrocarril
Alaró-Consell por la competencia del autobús, en fecha tan temprana como 1935. A
finales de los años cuarenta, el transporte de viajeros en todas las islas ya se
apoyaba fundamentalmente en el autobús. Incluso algunas compañías ferroviarias
pusieron en marcha servicios de autobús.
En la isla de Mallorca, los servicios
de autobuses, y sus respectivas concesiones administrativas, se habían venido
configurando desde sus inicios para atender a una demanda cuya estructura era
similar a la que atendía el ferrocarril: las líneas conectaban a los
núcleos urbanos con Palma, y dejaban de lado los asentamientos costeros, en los
que no había demanda potencial, salvo en aquellos núcleos que contaran con
puertos importantes (Alcudia, Sóller)
La llegada del automóvil y del nuevo
turismo masivo de sol y playa, distinto del selecto turismo tradicional de
Mallorca, cogió a los servicios de autobús doblemente mal posicionados. Por una
parte, las relaciones de los núcleos urbanos con Palma –base de la demanda
popular tradicional del transporte interurbano- fueron las primeras en verse
afectadas por la competencia del automóvil. Eran relaciones comerciales,
administrativas, profesionales, nutridas especialmente por las clases sociales
que más tempranamente accedieron al automóvil, y que por ello fueron las
primeras en abandonar el autobús, así como el tren. Y por otra parte, las
empresas no contaban con servicios adecuados para hacer frente a la nueva
demanda que se iba formando en la costa, integrada por los trabajadores de los
hoteles y de la construcción, y los propios turistas, todos ellos escasa o
nulamente motorizados, aunque por distintas razones, y por tanto, buenos
clientes potenciales de los servicios de autobús.
En aquellos años, de modo bastante
caótico, y a golpe de oportunidad, las concesiones de todas las islas se fueron
complicando con infinidad de hijuelas, prolongaciones, e incluso explotaciones
de facto sin cobertura administrativa, pero toleradas por las
autoridades. Se prestaban así servicios precarios, estacionales, que en invierno
se suprimían y dejaban sin cobertura a los residentes, y en verano describían
itinerarios enrevesados, para captar el mayor volumen posible de turistas, sin
preocuparse por el tiempo de viaje ni por la calidad del
servicio.
Los problemas se extendieron a los
transportes urbanos. Los antiguos núcleos municipales rurales nunca habían
necesitado transporte urbano, por su limitada dimensión demográfica y
territorial, pero el turismo generó, sobre todo en Mallorca, numerosas
estructuras urbanas duales, polarizadas entre la capital municipal y las
pujantes zonas costeras del mismo término. Las concesiones de autobuses
interurbanos se fueron modificando para capturar esos nuevos tráficos urbanos,
pero lo hacían manteniendo el material móvil, los horarios y los sistemas de
tarifas propios de los servicios interurbanos, y por tanto inadecuados para los
servicios urbanos.
El resultado fue que en los años
setenta y ochenta los transportes públicos insulares no consiguieron adaptarse
ni siquiera mínimamente a las necesidades de la demanda, y especialmente de la
demanda de los residentes, salvo en algunos casos aislados. La administración,
primero desde Madrid y luego ya desde Palma, no fue capaz de reaccionar en
ningún momento ante la situación creada, y se dedicó a parchear la situación y a
dejar hacer a las empresas. Entre éstas, la que tenían concesiones con
municipios costeros se encontraban con una demanda turística creciente que en
verano llenaba los autobuses fuera cual fuera la calidad de los servicios y las
tarifas que se aplicasen. No pocas empresas, además, tenían el negocio principal
en el transporte discrecional, altamente rentable, mientras el transporte
regular les servía para regularizar balances y cuentas.
Esta situación se prolongó sin cambios
significativos hasta finales de los años noventa, pese a que a principios de la
década ya obraban en poder de la administración autonómica diversos informes e
intentos de planificación que denunciaban la situación y proponían medidas
correctoras11, pero que nunca se llegaron a
aplicar
Posiblemente en esta inadaptación
estructural de los transportes públicos a los cambios de estructura económica y
territorial ocurridos en las islas en el último tercio del siglo XX, radica una
de las causas principales de la “anomalía balear” en materia de transporte
público. Cuando llegaron masivamente -y prácticamente al mismo tiempo- el
turismo y la motorización, el sistema ferroviario ya había quedado fuera de
juego tiempo atrás, y el transporte público vigente a escala insular, que era el
autobús, presentaba todas las incoherencias y disfuncionalidades descritas más
arriba. Los residentes, fueran cuales fueran sus preferencias, no tuvieron otra
alternativa que la de utilizar el automóvil privado para todos sus
desplazamientos, salvo que alguna razón insalvable -carencia de permiso de
conducción, discapacidad, etc.- se lo impidiera.
Después de treinta o cuarenta años de
alejamiento creciente entre la demanda y la oferta de transporte público por
carretera, es inaplazable abordar la reestructuración en profundidad de estos
servicios. Con esta finalidad, el Govern ha puesto en marcha, ya hace meses, el
Programa de Ordenación de los Servicios de Transporte Regular de Viajeros por
Carretera, varias de cuyas prescripciones están ya siendo aplicadas en el
momento actual. El presente Plan Director pretende, además, que la
reestructuración de las redes de transporte en autobús se aplique de modo
plenamente coordinado con los modos terrestres complementarios (tren,
bicicleta), así como con los servicios
interinsulares.
Magnitudes
globales
El servicio de transporte público
colectivo de viajeros por carretera en las Islas Baleares lo realizan 26
empresas. El número de concesiones es de 37, de las cuales 29 corresponden a
Mallorca, 3 a Menorca, 4 a Eivissa y 1 a Formentera. Estas 37 concesiones
engloban 259 servicios.
Anualmente se realizan un total de 14,1
millones de km. útiles de servicios, corrspondientes a 647.000 expediciones con
una duración total de 490.000 horas. En un día laborable de invierno se realizan
668 expediciones por sentido, que prácticamente se duplican (1.317) en un dia
laborable de verano, debido a la entrada en servicio de casi un centenar de
servicios que se prestan sólo en verano, y a la intensificación de frecuencias
en algunos de los servicios permanentes.
La flota de autobuses tiene una
antigüedad media de 12,7 años. Como se puede apreciar en la tabla adjunta, las
diferencias entre unas islas y otras son apreciables, aunque siempre dentro de
una elevada obsolescencia del parque, a todas luces impropia de una comunidad
con elevado nivel de renta y con gran actividad
turística.
MAGNITUDES GLOBALES DE LA OFERTA | ||||
| PARÁMETROS | Mallorca | Menorca | Pitiusas | TOTAL |
| Concesiones | 29 | 3 | 5 | 37 |
| Servicios | 165 | 32 | 62 | 259 |
| Km de servicio anuales | 11.417.708 | 856.582 | 1.839.862 | 14.114.152 |
| Horas de servicio anuales | 402.637 | 27.234 | 60.450 | 490.321 |
| Expediciones anuales I+V | 429.332 | 62.255 | 155.660 | 647.247 |
| Exp/sentido. Dia laborable invierno | 495 | 65 | 108 | 668 |
| Exp/sentido. Dia laborable verano | 778 | 133 | 406 | 1317 |
| Antigüedad de la flota (años) | 14,6 | 10,4 | 10,0 | 12,7 |
En la tabla anterior llama la atención la debilidad de la oferta de transportes de Mallorca. Por ejemplo, no guarda proporción con la oferta de las Pitiusas, pese a que estas islas tienen también una oferta bastante débil en términos absolutos: mientras que tanto la población como la oferta turística de Mallorca son del orden de ocho veces superiores a las de las Pitiusas, el número de expediciones anuales, que es el indicador clave de la oferta de transporte por carretera, no llega a ser ni tres veces superior.
Tiempos de recorrido y velocidades
comerciales
La longitud media de los servicios es
de 21,8 km, el tiempo medio de recorrido es de 45 minutos, y la velocidad
comercial media es de 28,8 km/hora. Las diferencias entre las islas se pueden
observar en la tabla adjunta. La velocidad comercial máxima se acerca a los 50
km/h en el eje Maó-Ciutadella, mientras que la mínima es de 22 km/h en el sector
de Sant Antoni, en la isla de Eivissa.
Llama la atención el hecho de que la
menor velocidad comercial media se obtenga en Mallorca, pese a contar con
distancias mayores y recorridos interurbanos más extensos, que deberían
proporcionar una mayor velocidad comercial. Este dato está indicando los
problemas de congestión que afectan a esta isla, que al concentrarse en las
entradas y salidas de Palma y en las travesías de las ciudades, afectan siempre
de modo especialmente acusado a los servicios de autobús, pues como se recordará
del Capítulo 2, en los principales recorridos interurbanos de Mallorca se
obtienen velocidades medias aceptables.
PARÁMETROS MEDIOS DE LOS SERVICIOS | ||||
| PARÁMETROS | Mallorca | Menorca | Pitiusas | TOTAL |
| Longitud | 26,6 | 13,8 | 11,8 | 21,8 |
| Tiempo medio (minutos) | 56 | 26 | 23 | 45 |
| Velocidad media (km/h) | 28,4 | 31,5 | 30,4 | 28,8 |
Tarifas
Por lo que se refiere a las tarifas,
todas las concesiones se rigen por una tarifa kilométrica establecida en el
contrato de la concesión, la cual se revisa en función de la variación de la
estructura de costes que integran la cuenta de explotación. A partir de esta
tarifa kilométrica se determina la tarifa para cada relación. La tarifa
kilométrica de las concesiones tiene un amplio margen de oscilación, desde 7,85
pts/km, hasta 18,08 pts/km, con una media de 11,13 pts/km, datos todos ellos
correspondientes al año 2000. Todas las concesiones tienen el mismo mínimo de
percepción, y la obligatoriedad de aplicar descuentos sociales. Muy pocas
empresas ofrecen modalidades tarifarias alternativas al billete sencillo
(tarjeta multiviaje, abono diario, etc..) con descuento sobre la tarifa
regular.
Principales déficits
locales
La densidad de la oferta de servicios
(expediciones anuales por cada mil habitantes residentes) presenta grandes
oscilaciones entre los diferentes sectores del territorio. Las mayores
densidades corresponden al Ponent de Mallorca y a la isla de Eivissa, y las más
reducidas al sector Llucmajor-Felanitx. No obstante, para valorar correctamente
estas diferencias hay que tener en cuenta la intensidad de utilización de los
servicios de autobús por parte de la población turista. Esta utilización es muy
elevada en Calvià, donde el gran colectivo de turistas es el usuario mayoritario
de los servicios, así como en Eivissa, donde los turistas, especialmente los
jóvenes, utilizan masivamente los servicios de autobús para acceder a las
macrodiscotecas de la carretera de Sant Antoni.
Las situaciones locales de déficit de servicios son muy numerosas, y están detalladamente descritas en el informe sectorial correspondiente al transporte regular de viajeros por carretera12, donde pueden ser consultadas. No obstante, si hubiera que destacar los principales problemas actuales de cada isla, por el número de usuarios potenciales a los que afectan, y por la pérdida de funcionalidad que introducen en los respectivos sistemas insulares globales, cabría seleccionar los siguientes:
Menorca:
Eivissa:
Principales
magnitudes
La demanda de los servicios de
transporte regular de viajeros por carretera ascendió en el año 2000 a unos 12,5
millones de pasajeros, según los datos oficiales. El reparto de esta demanda por
islas fue el siguiente:
ISLAS |
DEMANDA DE VIAJES (Millones de viajes/año) | % |
| Mallorca | 7,4 | 59,2% |
| Menorca | 1,3 | 10,4% |
| Eivissa-Formentera | 3,8 | 30,4% |
| TOTAL | 12,5 | 100,0% |
El dato correspondiente a Mallorca no
es proporcional a su peso demográfico y turístico en el archipiélago. Ello se
debe en parte a que las estadísticas oficiales están subestimadas, dado que
algunas concesiones, cuyo volumen de oferta se aproxima al 20 por ciento del
total de la isla, no aportaron datos de movimiento de viajeros en el ejercicio
de referencia. No obstante, al margen de estas lagunas estadísticas, la
utilización de los servicios de transporte público por carretera en Mallorca
presenta unos índices muy bajos.
Comparando la utilización del
transporte público en Mallorca con la que se produce en las dos islas mayores
del archipiélago canario, de similar entidad demográfica, pero con menor planta
turística, se puede comprobar la debilidad de la situación de Mallorca en
materia de utilización del transporte público:
Comparación de la demanda de transporte público por carretera. Año 2000.
| ISLAS |
POBLACIÓN(Censo 2001) |
DEMANDA DE VIAJES (Millones de viajes al año) | TASA DE UTILIZACIÓN (Viajes por habitante y año) |
| Mallorca | 676.516 | 7,4 | 10,9 |
| Gran Canaria | 730.622 | 29,8 | 40,8 |
| Tenerife | 701.034 | 35,1 | 50,1 |
Aún aceptando una subestimación de
hasta el 25 por ciento en los datos oficiales de Mallorca, la isla ofrece un
índice de utilización de los transportes en autobús tres veces inferior al de
Gran Canaria, y casi cuatro veces inferior al de Tenerife.
Tendencias de
evolución
Pese al deterioro en que llegó a caer
el sistema de transporte público por carretera a finales de los años noventa,
tras décadas de abandono e inhibición por parte de los poderes públicos, a
partir de 1999 se apreció una cierta recuperación, que se aceleró
considerablemente en el ejercicio 2000. Según los datos provisionales
disponibles, parece que la tendencia al aumento de la demanda de transporte
público se ha consolidadodo en el ejercicio 2001, tanto en los servicios de
autobús como, en el caso de Mallorca, en los servicios ferroviarios, según se
verá en apartados posteriores.
| Evolución de la demanda de servicios de transporte regular por carretera | ||||
| 1997 | 1998 | 1999 | 2000 | |
| Mallorca | 100 | 102,5 | 106,1 | 113,5 |
| Menorca | 100 | 97,6 | 98,2 | 109,5 |
| Eivissa i F. | 100 | 100,8 | 102,6 | 112,4 |
| TOTAL | 100 | 101,5 | 104,2 | 112,7 |
La favorable reacción del público a las
mejoras que ya se han introducido en el sistema de transportes por carretera, y
el reforzamiento mutuo de las crecientes demandas de ferrocarril y autobús,
explican este notable incremento de los usuarios, desconocido en Baleares desde
hace décadas. Este positivo comportamiento del público frente a las mejoras ya
introducidas confirma la viabilidad de los profundos cambios del reparto modal
que se propone alcanzar en las Islas Baleares el presente Plan Director, máxime
teniendo en cuenta que las grandes mejoras estructurales del transporte público
balear que ha planificado el Govern están aún en curso de ejecución
Heterogeneidad, estacionalidad y
dualización de la oferta de servicios
La tipología de los servicios
existentes es tan heterogénea que hace prácticamente imposible cualquier
generalización. En los años pasados, cada concesionaria y cada servicio han ido
reaccionando con estrategias distintas frente a la pérdida de viajeros derivada
de la progresiva hegemonía del automóvil en el sistema de transportes. Ello ha
acabado produciendo un mapa de servicios considerablemente atomizado e inconexo,
con criterios de gestión muy diferentes en cada porción de la
red.
Además, el sistema cambia de modo
sustancial en verano y en invierno, lo que supone un nuevo factor de disuasión
para muchos usuarios residentes. El 17 por ciento de la oferta global de
servicios desaparece cuando llega la temporada invernal. La estacionalidad más
acusada la registra Menorca, donde el 32 por ciento de la oferta es sólo
estacional. En invierno, la costa sur de Menorca y la costa de Maó carecen de
servicio público regular de transporte.
En el contexto general de declive de
los transportes públicos que se ha producido en Baleares en las dos últimas
décadas, muchos operadores han optado por concentrar los servicios entre las
principales capitales o centros turísticos, dado que este era el tipo de oferta
con mayor potencial de rentabilidad. De este modo, muchos de los servicios que
atendían las zonas con menor densidad poblacional y con demanda potencial más
débil fueron declinando hasta convertirse en servicios prácticamente marginales,
prestados a pérdidas compensadas por los servicios más rentables.
Inadecuación de frecuencias,
horarios y velocidades comerciales
La mayoría de las conexiones entre
municipios que se realizan con transporte colectivo no garantizan el servicio en
todos los períodos punta, esto es, en las primeras horas de la mañana, al
mediodía y a última hora de la tarde. A menudo se mantiene el intervalo de paso
de los servicios a lo largo del día porque ello permite a los operadores cumplir
las exigencias de la concesión con los mínimos medios materiales y humanos. La
intensificación de servicios en las horas punta exige aumentar la flota
disponible y el personal, lo cual sólo resulta rentable en servicios con elevada
demanda.
La creciente congestión que se registra
en algunos recorridos urbanos, con ausencia prácticamente generalizada de
carriles bus y de prioridades semafóricas, está teniendo efectos muy negativos
sobre la funcionalidad del sistema, especialmente en Mallorca. Por un lado se
reduce la velocidad comercial, lo cual redunda en mayores costes para los
operadores y en un menor atractivo del servicio para los usuarios, al aumentar
el tiempo de viaje. Por otro, se resiente la regularidad y fiabilidad de los
servicios, lo cual deteriora la calidad del servicio y tiene efectos muy
negativos sobre la captación de tráfico domicilio-trabajo.
Deficiencias en la estructura
empresarial
Los problemas de dualización arriba
señalados para los servicios tienen su reflejo directo en la estructura
empresarial del sector, especialmente en la isla de Mallorca. Los servicios y la
demanda se concentran en unas pocas empresas, quedando el resto distribuido
entre un grupo mucho más numeroso de compañías, que en tales condiciones son
difícilmente viables. En Mallorca, las dos concesiones más grandes aglutinan
cerca del 50 por ciento de los kilómetros totales anuales. Las 9 mayores
concesiones reúnen el 80 por ciento de la oferta, quedando sólo un 20 por ciento
para las 20 concesiones restantes.
En estas condiciones, los problemas de
descapitalización, que afectan en general a todas las empresas, se agudizan en
las más pequeñas. Una de las consecuencias más negativas de esta
descapitalización, ha sido el envejecimiento progresivo de la flota.
El régimen concesionario a riesgo y
ventura con el que operan las empresas ha motivado, hasta ahora, la falta de
unificación en las tarifas del sector. Cada concesión tiene una tarifa
kilométrica diferente, y en ningún caso se han dado pasos hacia políticas
tarifarias comunes que pudieran ayudar a fidelizar a nuevos segmentos de
clientes, y a reforzar la estrategia comercial y la imagen conjunta del
sector.
La ausencia de ayudas públicas significativas para los transportes interurbanos por carretera no ha permitido a las empresas situar la oferta de títulos de transporte ni las tarifas a la altura de los servicios de transporte colectivo que reciben subvenciones públicas (EMT y SFM en el caso de Mallorca).
El Programa de Reordenación de
Servicios
En el capítulo anterior se han mostrado
los rasgos más relevantes de los trabajos de análisis y diagnóstico de la
situación actual de la red de servicios de transporte colectivo por carretera,
dando una visión general del conjunto del sector y destacando las principales
carencias que afectan a los servicios, los operadores y los ámbitos
territoriales. Estos elementos de análisis han sido objeto, en la última fase
del desarrollo del Plan, de un estudio de detalle que ha permitido definir el
conjunto final de propuestas del Programa de Reordenación de
Servicios.
Las propuestas que componen este
capítulo presentan un elevado nivel de concreción y alcanzan diferentes niveles
de actuación: implantación de nuevos servicios regulares; intensificación del
volumen de oferta y modificación de itinerarios de servicios existentes;
sustitución (o complemento) de servicios parcialmente coincidentes con las
líneas de ferrocarril por servicios lanzadera de aportación bus-tren;
coordinación de servicios para favorecer los transbordos; supresión de
prohibiciones de tráfico; instauración de servicios a la demanda;
etc.
La mayor o menor factibilidad de la
ejecución efectiva del conjunto de propuestas de reordenación de servicios
recogidas en este capítulo dependerá de factores muy diversos: capacidad
económica y financiera de las administraciones públicas; disponibilidad y
voluntad de las empresas operadoras; posibilidades y limitaciones del marco
normativo vigente, etc. En este sentido, el elemento que más condiciona la
puesta en funcionamiento del conjunto de propuestas que integran el programa de
reordenación de servicios es la configuración del mapa concesional, ya que la
concesión es la unidad administrativa de referencia y, por tanto, el elemento
base para articular cualquier intervención administrativa sobre los
servicios.
El Plan Director considera la configuración del mapa concesional desde una doble perspectiva:
Modificaciones puntuales del actual
mapa concesional: situación transitoria
En cuatro ámbitos territoriales
concretos de la isla de Mallorca, la puesta en funcionamiento de las
correspondientes propuestas del programa de reordenación de servicios se ve
claramente dificultada por la configuración actual del mapa concesional. Se
trata de las zonas de Calvià-Andratx, Bunyola-Sóller, el área de
influencia de Inca, y la bahía de Alcudia.
El Plan Director plantea cuatro
actuaciones de transcendencia que, a corto plazo, permitirán una mejora
sustancial de la eficiencia de prestación del servicio en las zonas
citadas:
Calvià-Andratx
Este conjunto de actuaciones permitirá
la racionalización de la explotación y la optimización de los recursos
existentes en un ámbito territorial formado por tres ejes de servicio muy claros
(carretera de Cala Figuera, C-719 y PMV-101-5) y por un tramo común de agregado
suburbano de Palma (Palma-Palmanova por la autovía PM-1). La implantación de la
completa reestructuración de los servicios según estos criterios, incluyendo
servicios express a Palma de Mallorca y servicios directos al hospital de Son
Dureta, se encuentra ya en un nivel muy avanzado de tramitación, estando
prevista la entrada en servicio en los próximos meses.
Bunyola-Sóller
- Unificación de las concesiones IB-09 y IB-30.
El eje Palma-Palmanyola-Bunyola-Sóller
actualmente es explotado por dos concesiones y dos operadores distintos. La
concesión IB-30 dispone de los tráficos Palma-Palmanyola-Bunyola, y la IB-09 de
los tráficos Palma-Sóller (con prohibición de tráfico Palma-Palmanyola-Bunyola).
La supresión de estas prohibiciones, el aumento de frecuencias, y el
establecimiento de hijuelas a las nuevas urbanizaciones, junto con el
establecimiento de transporte a la demanda a Orient, mejorará considerablemente
la eficiencia de los servicios en esta zona.
Área de influencia de Inca
- Unificación de las concesiones IB-17, IB-18 y IB-20.
Las poblaciones del área de influencia
de Inca presentan unas características muy similares: núcleos pequeños y con una
alta dependencia funcional de Inca como centro de servicios de referencia. La
unificación de las concesiones IB-17, IB-18 y IB-20 permitiría la explotación
conjunta de una serie de servicios –realizados con vehículos de dimensiones
reducidas- que gravitarían en torno a Inca, asegurando la coordinación horaria
con las salidas y llegadas del ferrocarril Palma-Inca a la estación de
Inca.
Bahía de Alcudia
- Unificación de las concesiones IB-21, IB-24 y IB-25.
Las concesiones IB-21, IB-24 y IB-25 se
ven afectadas por diversas prohibiciones de tráfico que impiden, en gran medida,
una explotación racional de los servicios regulares de la zona norte de Mallorca
(la concesión IB-21 no puede realizar tráficos Can Picafort-Inca-Palma, ni
tampoco Les Gavines-Inca-Palma; la concesión IB-24 no puede realizar tráficos
Muro-Inca-Palma, ni Can Picafort-Muro, ni Can Picafort-sa Pobla; la concesión
IB-25 no puede realizar tráficos Can Picafort-Inca-Palma; etc.). La unificación
de estas concesiones corregiría estas disfunciones y aportaría más racionalidad
a la organización de los servicios en la bahía de Alcudia.
Manacor
La próxima rehabilitación del
ferrocarril se combinará con la intensificación de frecuencias por carretera, de
modo que Manacor cuente con un enlace con Palma cada media hora a lo largo de
toda la jornada en días laborables.
Mapa concesional ideal: situación
final a largo plazo
El actual mapa concesional,
especialmente por lo que se refiere a Mallorca, presenta una descompensación
importante entre las concesiones que tienen un balance económico favorable y
aquellas que se encuentran en una situación claramente deficitaria. Por otra
parte, hay que destacar que el elevado número de concesiones y empresas
operadoras en un mismo ámbito territorial trae como consecuencia una clara falta
de rentabilidad y descoordinación de la oferta, que agrava todavía más la
situación de crisis en que se encuentra inmerso el sector del transporte
colectivo por carretera, y que afecta de manera especial a las pequeñas
empresas.
El Plan Director propone un escenario futuro de configuración del mapa concesional basado en dos premisas básicas:
Así, siguiendo los dos criterios
expuestos, el Plan Director propugna, a largo plazo, el mapa concesional que
seguidamente se especifica para cada una de las cuatro
islas:
Mallorca
1. Oest. Concesión que prestaría los servicios interurbanos de los municipios de Calvià, Andratx y Puigpunyent.
2. Tramuntana. Concesión que prestaría los servicios interurbanos de los municipios de Esporles, Banyalbufar, Estellencs, Valldemosa, Deià, Bunyola, Sóller y Fornalutx.
3. Centre-nord. Concesión que prestaría los servicios interurbanos de los municipios de Marratxí, Santa Maria del Camí, Santa Eugenia, Sencelles, Costitx, Consell, Alaró, Binisalem, Lloseta, Inca, Mancor de la Vall, Selva, Escorca, Búger, Campanet, Llubí, Santa Margalida, Muro, sa Pobla, Alcúdia y Pollença.
4. Centre-est. Concesión que prestaría los servicios interurbanos de los municipios de Algaida, Lloret, Sineu, Maria de la Salut, Ariany, Montuïri, Sant Joan, Vilafranca de Bonany, Petra, Porreres, Felanitx, Manacor, Sant Llorenz, Son Servera, Artà y Capdepera, y los servicios transversales con centro de gravitación en Manacor (Hospital).
5. Sud. Concesión que prestaría
los servicios interurbanos de los municipios de Llucmajor, Campos, Santanyí y
ses Salines.
Menorca
1. Oest. Concesión que prestaría los servicios suburbanos con origen/destino Ciutadella de los núcleos del mismo municipio (situación idéntica a la actual).
2. Est. Concesión que prestaría los servicios suburbanos con origen/destino Maó, de los núcleos de los municipios de Maó, Sant Lluís y es Castell, y de los núcleos de Cala en Porter y la zona de Son Parc-Arenal d’en Castell.
3. Central. Concesión que
prestaria el servicio básico Maó-Ciutadella, y los servicios interurbanos de los
núcleos en torno a Ferreries (Cala Galdana), es Mercadal (Fornells, es Migjorn
Gran, Sant Tomàs) y Alaior (Sant Jaume, Cala en Porter).
Eivissa
1. Sud. Concesión que prestaria el servicio Eivissa-Sant Josep-Sant Antoni, los servicios interurbanos de las entidades del municipio de Sant Josep, y el servicio suburbano Eivissa-Puig de en Valls-Jesús.
2. Nord-oest. Concesión que prestaria el servicio Eivissa-Sant Rafel-Sant Antoni, los servicios interurbanos de las entidades del municipio de Sant Antoni, y los servicios del eje Eivissa-Sant Miquel.
3. Nord-est. Concesión que
prestaría el servicio Eivissa-Santa Eulària, los servicios interurbanos de las
entidades del municipio de Santa Eulària (excepto Jesús y Puig de en Valls), y
los servicios del eje Eivissa-Sant Joan.
Formentera
La aplicación de la totalidad de las
propuestas del programa de reordenación de servicios comportaria como lógica
consecuencia un incremento muy significativo del volumen total de oferta, tal
como se muestra en la tabla adjunta.
| INCREMENTO ANUAL DEL NÚMERO DE EXPEDICIONES SEGÚN LAS NUEVAS PROPUESTAS | |||||
| Mallorca | Menorca | Eivissa | Formentera | TOTAL | |
| Año 2001 | 429.332 | 59.075 | 147.244 | 8.416 | 644.067 |
| Nuevas Propuestas | 97.035 | 49.014 | 45.094 | 5.706 | 196.849 |
| TOTAL | 526.367 | 108.089 | 192.338 | 14.122 | 840.916 |
| % Incremento | 23% | 83% | 31% | 68% | 31% |
En los cuadros siguientes se presenta el listado de actuaciones que contempla el Programa de Reordenación de Servicios.
LISTADO DE ACTUACIONES
MALLORCA
MENORCA
EIVISSA
FORMENTERA
Programa de modernización del
material móvil
El Plan Director propugna la extensión
en el tiempo de un programa de modernización del material móvil, con una acción
decidida en la renovación del parque móvil dedicado a la prestación de los
servicios públicos regulares de transporte de viajeros por carretera a fin de
alcanzar los siguientes objetivos:
Reducción de la edad media de la flota
La reducción de la edad media de la
flota es un requerimiento esencial para mejorar la competitividad del sector. La
media actual, superior a los 12 años, se ha de rebajar hasta valores de
entre 7 y 8 años.
Accesibilidad a los vehiculos
La accesibilidad a los vehículos es una
aspiración que se hace inexcusable, incluso considerando las dificultades
técnicas y los condicionamientos económicos que comporta. Al criterio de amplios
colectivos con dificultades de movilidad, hay que añadirle las determinaciones
específicas para usuarios de sillas de ruedas, en la medida en que técnicamente
y operativamente sea posible.
Seguridad
La seguridad impone, cada vez más ,
nuevos requerimientos a los vehiculos, en los aspectos activo y pasivo. El
incremento y la actualización de los niveles de seguridad son factores a
potenciar en esta línea de actuaciones.
Confort
El confort es uno de los elementos
más decisivos para la fidelización de los usuarios del transporte
colectivo. Las constantes innovaciones introducidas per las empresas de
carrocerías ponen una amplia gama de opciones a disposición de las
empresas.
Eficiencia energética y ecológica
La eficiencia energética y ecológica de
los vehículos está asegurada per el cumplimiento de las normas tecnológicas Euro
de la UE.
Las ayudas se centrarán en aquellos
segmentos de la oferta en los que se manifesta una evidente situación de
envejecimiento del parque. La renovación del material móvil será uno de los
objetivos principales del Plan Director, ya que el autobús es el elemento de
comunicación con el usuario por excelencia.
Se estima que una tasa de
renovación anual del orden de 30 a 35 vehiculos durante un período de 4 o 5 años
permitiría situar la edad media de la flota de autobuses interurbanos de las
Islas Baleares por debajo de 8 años. Esto significa una inversión anual de entre
6 y 7 M€, que el Plan Director propone subvencionar globalmente en una fracción
de entre el 25 y el 30%, lo que supondrá una inversión del orden de 1,8
M€/año.
El Plan Director propone que el
porcentaje de ayuda sobre el coste de adquisición del nuevo vehiculo no sea el
mismo para la totalidad de las empresas operadoras, sino que sea un porcentaje
variable que favorezca a las líneas de débil tráfico y baja rentabilidad. El
porcentaje de subvención podrá oscilar entre el 20% y el
40%.
Programa de Imagen y Señalización de
Paradas
Imagen de marca “TIB-Transports Illes Balears”
En el año 2002 ha comenzado la
implantación de la nueva imagen de marca “TIB” – Transport Illes Balears, común
para tota la red de transporte colectivo interurbano, por carretera y
ferroviario,. Los vehículos que reciban la subvención de la Direcció General
d’Obres Públiques i Transports ya llevarán la nueva imagen, y además se
subvencionará la totalidad del coste para cambiar la imagen de los vehiculos
adscritos a las concesiones que ya están en servicio.
Señalización y equipamiento de paradas
La renovación de las paradas de los
servicios de transporte por carretera se ajustará a los siguientes criterios:
Programa de
carriles-bus
La velocidad comercial es un parámetro clave en el funcionamentom de un servicio de
transporte regular. Por una parte,
tiene una incidencia directa en el coste de producción del servicio (los mismos
recursos de personal y de material móvil pueden producir más servicio si la
velocidad es más alta), y por otra, de ella depende un factor clave de la
calidad del servicio, como es la duración del viaje.
Está bien demostrado que el factor que
más erosiona la velocidad comercial en los servicios de transporte es la
existencia de congestión en los recorridos urbanos y metropolitanos. Una buena
prueba de ello se encuentra, sin salir de Baleares, en la menor velocidad
comercial que alcanzan los servicios de Mallorca frente a los de Menorca y
Eivissa, debido a la congestión que se registra en determinadas horas en los
accesos a Palma, y en el interior de la capital.
El Plan Director considera prioritario
evitar que la congestión circulatoria afecte a la eficiencia del transporte
público, y para ello propone la implantación de carriles de circulación
reservados para el transporte público en todos aquellos itinerarios de acceso a
las ciudades en los que la velocidad comercial de los vehículos se vea
significativamente afectada por la congestión. Obviamente, estos carriles
deberán tener continuidad en el viario interior de las ciudades, de competencia
municipal, hasta llegar a las estaciones terminales de los respectivos
servicios.
Para definir los umbrales mínimos de
tráfico de autobuses a partir de los cuales se implantarán carriles reservados,
es necesario tomar en consideración las especiales características del tráfico
en Baleares, y fundamentalmente su estacionalidad. En Baleares, los parámetros
habituales de medición del tráfico, como la Intensidad Media Diaria o IMD,
tienen una validez relativa, porque los tráficos en verano suelen ser muy
superiores a las medias anuales en todos aquellos itinerarios afectados por los
tráficos turísticos, que son la inmensa mayoría en todas las
islas.
Por ello, para adoptar decisiones sobre
el reparto del espacio circulatorio por modos de trasporte en situaciones de
congestión en Baleares, hay que tomar en consideración los tráficos en los meses
de temporada alta, que es cuando se producen los problemas de insuficiencia de
capacidad viaria.
En los manuales de tráfico al uso se
suele recomendar la implantación de carriles-bus cuando la circulación de
autobuses en la hora punta alcanza los 50 o incluso los 60 autobuses por hora.
Sin embargo, para valorar la idoneidad de estos umbrales, hay que tener en
cuenta que provienen de la ingeniería de tráfico oficial norteamericana de los
años sesenta y setenta, cuyas elaboraciones estaban orientadas a mantener la
mayor proporción posible del espacio de circulación para el automóvil frente a
las voces que ya desde hacía tiempo se estaban alzando en ese país para reclamar
mejores condiciones de circulación para el transporte público13.
Estos umbrales pasaron de los manuales americanos a los europeos, que en muchos
casos eran simples traducciones de aquéllos, y salvo en algunos países europeos
que los han revisado con criterios propios, siguen siendo utilizados en muchos
entornos técnicos de ingeniería de tráfico.
El Plan Director considera que estos
estándares no son aplicables al caso de Baleares, ya que los actuales objetivos
de la política autonómica de transportes consisten en apoyar el reequilibrio de
los transportes insulares, favoreciendo el transporte público, o al menos
evitando toda discriminación en su contra. En consecuencia, el criterio de
equidad en la asignación del espacio circulatorio es obvio: la capacidad
disponible debe distribuirse en proporción directa al número de viajeros que
utiliza cada modo, para evitar toda discriminación positiva o negativa respecto
a los usuarios de unos u otros modos.
Puesto que la máxima capacidad de un
carril de carretera es de 2.000 automóviles por hora, y la ocupación media de
los vehículos en Baleares es muy baja, especialmente en hora punta, no superando
1,2 viajeros/vehículo, la capacidad de transporte de un carril de carretera es
de 2.000 x 1,2 = 2.400 viajeros.
Para transportar este volumen de
viajeros en hora punta en recorridos urbanos y suburbanos, en los que la
densidad de tráfico permita la utilización de autobuses articulados,
teóricamente bastarían con unos 15 autobuses por hora14. Si se trata
de recorridos servidos sólo por autobuses interurbanos, cuya capacidad media se
puede cifrar en 56 plazas, se precisarían unos 43
autobuses.
Puesto que en la realidad los tráficos
de autobuses corresponden a combinaciones de vehículos de diversos tipos, y la
ocupación nunca es plena, aunque en hora punta normalmente será muy elevada, se
propone utilizar un umbral intermedio, que tenga en cuenta también la
estacionalidad del tráfico en Baleares. Para ello se plantea la implantación de
carriles reservados a la circulación de autobuses en todos los itinerarios en
los que la intensidad de tráfico de transporte público en un sentido
determinado, supere los 35 autobuses-hora durante más de 100 horas al año,
computando servicios regulares urbanos e interurbanos, así como servicios
discrecionales. Para identificar los corredores en los que deben ser implantados
los primeros carriles reservados para autobuses, la Direcció General d’Obres
Públiques i Transports ha estudiado el tráfico de autobuses en el entorno de
Palma, para evaluar la conveniencia de implantar carriles-bus en los accesos a
la ciudad.
Los resultados indican que el tráfico
medio diario de viajeros en vehículo de transporte público regular en los
principales corredores de acceso supera los 20.000 viajeros/día en los
corredores del aeropuerto y de Inca. En el otro extremo se sitúan los corredores
de la UIB y de Manacor, con menos de 7.000 viajeros/día, mientras que el
corredor de Calviá ocupa una posición intermedia, con unos 17.000
viajeros/día:
| ||||||||||||||||||||||||||||||||
No obstante, los datos de la tabla
adjunta son medias diarias anuales, y el dato relevante a efectos de la reserva
de carriles para los transportes colectivos es el tráfico de hora punta, que
normalmente se produce los días laborables entre las 8:30 y las 9:30. No se
dispone de estadísticas acerca de este aspecto, por lo que en el estudio
mencionado se procedió a realizar un conteo de tráfico de autobuses en uno de
los corredores más significativos, que es el del aeropuerto, a la altura de El
Molinar, en un día laborable del mes de julio de 2002, entre las 7:30 de la
mañana y las 21:30 de la noche.
Se computaron 471 autobuses en
dirección Arenal-Palma y 437 en dirección Palma-Arenal, esto es, un total de 908
autobuses, de los cuales 340 eran de servicio discrecional y el resto de
servicio regular. Este corredor cumple incluso las recomendaciones del manual
del Instituto Americano de Ingenieros de Tráfico de 1970 para la implantación de
carriles bus, al tener más de 400 vehículos en 12 horas en sentido Arenal-Palma.
Además, durante 6 horas del día en sentido Arenal-Palma, y durante 2 en el
sentido Palma-Arenal, el tráfico de autobuses supera los 35 por hora. En una
hora en cada sentido alcanza los 50.
Si se acepta una aproximada
proporcionalidad de tráficos en los diferentes corredores, se concluye que
durante el verano el corredor de Inca está cumpliendo también cualquier
criterio, por restrictivo que sea, para la implantación de carriles reservados a
los autobuses. Por lo que respecta al corredor de Calviá, todo indica que debe
tener varias horas punta con más de 35 autobuses por hora en un solo sentido. En
el corredor de la Universidad, sería necesario disponer de datos precisos sobre
la hora punta matinal resultante de la concentración de la media diaria de casi
7.000 viajeros en apenas 160 días lectivos al año, con una configuración del
tráfico totalmente pendular, como corresponde al tráfico estudiantil. Por
último, el corredor de Manacor parece claro que hoy por hoy no presenta tráficos
de autobuses que justifiquen la implantación de carriles
reservados.
Sobre la base de este análisis, cabe
establecer las siguientes recomendaciones respecto a la construcción de carriles
reservados en los accesos a Palma:
Aeropuerto
Es urgente la construcción de una vía
reservada para autobuses en dirección Arenal-Palma, siendo ésta la primera
intervención que se debe realizar para potenciar la capacidad de esta vía. En
dirección Palma-Arenal la urgencia es menor, pero los tráficos de autobuses que
se registran también indican la conveniencia de establecer esta
infraestructura.
Manacor
No se considera necesaria la
construcción de esta infraestructura por el momento, aunque se debe realizar un
atento seguimiento del efecto del pleno funcionamiento del hospital, así como
del próximo desdoblamiento hasta Montüiri.
Inca
En este corredor también es urgente
implantar carriles reservados para autobuses, en ambos sentidos de circulación,
dadas las tendencias de expansión residencial que se registran en esa zona del
entorno de Palma, que no todas podrán ser atendidas por el ferrocarril. Esta
intervención debe combinarse con la creación de un itinerario preferente para
los autobuses para acceder a la estación terminal de Palma. Este itinerario
conectaría la Via de Cintura, a la altura del enlace de Son Hugo, con la
estación, a través de las calles Teniente Oyaga y Eusebi Estada. Todas las
línias interurbanas, excepto las que provienen de los corredores de
Calvià/Andratx, Puigpunyent y Esporles, utilizarían este acceso. Incluso algunas
de estas líneas, en un eventual escenario de colapso de tráfico en Palma como el
que ha sido recientemente vaticinado por los técnicos municipales, podrían optar
por dar un rodeo por la Vía de Cintura para acceder a la estación por este
itinerario reservado.
Universidad
En el corredor de la Universidad se
requieren estudios más detallados para valorar la conveniencia de un carril
reservado para autobuses. La decisión estará también condicionada por la opción
que se adopte definitivamente para el tranvía o tren ligero hacia el campus. Se
estudiarán asimismo otras soluciones, como una calzada reservada reversible,
para uso exclusivo de los autobuses, operando por la mañana hacia la Universidad
y por la tarde hacia Palma.
Ponent
El corredor de Calvià, por último, es
probable que también cumpla ya las condiciones que aconsejan la implantación de
carriles reservados, aunque en este caso no se puede afirmar con seguridad. No
obstante, hay que recordar que el corredor de Calvià es el primero de Mallorca
que va a contar con una red de autobuses completamente reestructurada y mucho
más competitiva que la preexistente, por lo que cabe esperar un importante
incremento del transporte colectivo, que justificará con creces, en breve plazo,
la implantación de carriles reservados, especialmente para la entrada a
Palma.
A la hora de desarrollar el Programa de
Carriles Reservados, hay que tener en cuenta que el objetivo del Govern de
elevar la participación del transporte colectivo en Mallorca hasta un 25% es muy
ambicioso, dada la gran inercia que caracteriza a las distribuciones modales del
tráfico. Sólo se logrará si se garantizan condiciones de circulación muy
adecuadas para el transporte público, por lo que en este caso la oferta de
buenas condiciones de circulación ha de adelantarse a la demanda. No hay mejor
incentivo para que los ciudadanos decidan dejar de utilizar su automóvil para el
desplazamiento al trabajo, que el de ver a diario a los autobuses accediendo
hasta el centro de la ciudad fluidamente, con plena preferencia circulatoria, y
cumpliendo estrictamente los horarios de paso
establecidos.
Entre los años treinta y los años
sesenta del siglo XX, Mallorca fue una de las islas más ferroviarias del
mediterráneo, quizá sólo superada, en términos proporcionales a su población y
su superficie, por Sicilia. A esta situación se llegó tras una historia rica en
iniciativas y proyectos, que actualmente suscita gran interés entre los
estudiosos de la historia del ferrocarril de todo el mundo.
El primer ferrocarril circuló entre
Palma e Inca el día 24 de Febrero de 1875, arrastrado por la locomotora
“Mallorca”, una máquina de fabricación inglesa que estaba destinada a la India,
pero que se había quedado sin comprador y pudo ser adquirida a precio de
oportunidad por la nueva y flamante “Sociedad del Ferro-Carril de Mallorca”. La
red mallorquina se fue extendiendo paulatinamente hasta 1931, según el proceso
que se sintetiza en el cuadro adjunto. La isla llegó a tener más de 280 km. de
carril, que cubrían unos 250 km de itinerarios ferroviarios. Otros muchos
proyectos ferroviarios quedaron sin ejecutar, tanto en las últimas décadas del
siglo XIX como en las primeras del siglo XX, pero la red que llegó a construirse
fue suficiente para garantizar unas condiciones muy razonables de movilidad en
la isla durante largo tiempo.
Las infraestructuras ferroviarias en Mallorca. | |||
| Tramos | Apertura | Longitud | Situación |
| Palma - Inca | 1875 | 28,60 | En servicio |
| Palma - Puerto | 1877 | 3,40 | Cerrada en 1931 |
| Inca - Empalme | 1878 | 4,70 | En servicio |
| Empalme - Sineu | 1878 | 9,14 | Cerrada en 1977 |
| Empalme - Sa Pobla | 1878 | 13,10 | En servicio |
| Sineu - Manacor | 1879 | 21,31 | Cerrada en 1977 |
| Consell - Alaró | 1881 | 3,72 | Cerrada en 1935 |
| Sta. María - Felanitx | 1897 | 42,79 | Cerrada en 1967 |
| Palma - Sóller | 1912 | 27,20 | En servicio |
| Sóller - Puerto | 1913 | 4,90 | En servicio |
| Palma - Llucmajor | 1916 | 30,72 | Cerrada en 1964 |
| Llucmajor - Campos | 1917 | 17,50 | Cerrada en 1964 |
| Campos - Santanyi | 1917 | 13,28 | Cerrada en 1964 |
| Manacor - Son Servera | 1921 | 20,38 | Cerrada en 1977 |
| Son Servera - Artá | 1921 | 9,97 | Cerrada en 1977 |
| 2ª vía Inca - Palma | 1931 | 28,60 | En servicio |
| Túnel Palma - Puerto | 1931 | 2,13 | Cerrada en 1965 |
| Máximo desarrollo de la red | 1931 | 281,44 | |
| Red operativa actual: | |||
| Longitud de carril: | 2002 | 107,10 | |
| Longitud de itinerarios: | 2002 | 78,50 | |
| Fte. Publicaciones de Pere Brunet y de Nicolau Cañellas. | |||
La llegada del transporte motorizado
por carretera trajo consigo el declive del ferrocarril, en Mallorca como en todo
el mundo. El nuevo modo ofrecía mayor flexibilidad y rapidez, y además, no tenía
que soportar los costes de las infraestructuras: la conversión de los caminos
rurales en carreteras aptas para vehículos automóviles, así como su
mantenimiento posterior, corría a cargo del Estado, a diferencia de lo que había
ocurrido con el ferrocarril, en el que las infraestructuras tenían que ser
construidas, amortizadas y mantenidas por las compañías
ferroviarias.
Primero se generalizó el uso de
camiones para el transporte de mercancías, y luego fueron desarrollándose los
servicios de autobuses. Hacia los años treinta, la competencia de la carretera
hizo entrar en pérdidas a la mayoría de las líneas de Mallorca, situación de la
que prácticamente ya no saldrían, salvo en un breve paréntesis en la posguerra,
cuando escaseaba el combustible para los camiones y autobuses. En 1951, ante la
inminencia del cierre de los servicios, que de hecho llegaron a estar
suspendidos unos días, el Estado se hizo cargo de los ferrocarriles de Mallorca.
Sólo subsistió como empresa viable la línea de Sóller, que había sido concebida
y orientada desde sus orígenes como “ferrocarril turístico”, y además era la
única línea electrificada.
En los años sesenta se perdió la
oportunidad de conservar la red mallorquina de ferrocarriles reorientándola
hacia una intensa utilización turística, pese a que los buenos resultados del
tren de Sóller permitían ver desde bien cerca las posibilidades de viabilidad de
esa opción. Sin embargo, la administración central mantenía por entonces
directrices muy claras de marginalización del ferrocarril16, y optó
por el camino contrario, comenzando un proceso de desmantelamiento que en pocos
años acabó con casi la mitad de la red: en 1964 se cerró la línea
Palma-Santanyí, en 1965 el túnel del puerto de Palma y en 1967 la línea Santa
María-Felanitx.
Cuando, iniciada la transición
política, el debate ferroviario comenzó a cambiar de signo y se vislumbraron
ciertas esperanzas de conservar el resto de la red, en 1977 un accidente mortal
con descarrilamiento ocurrido en un paso a nivel en Petra motivó la suspensión
“provisional” del servicio hasta Manacor y Artà, que FEVE justificó por el
deficiente estado de la vía, cuya última renovación databa de 1927. Por último,
en 1981, con ocasión de la conversión de la vía ascendente Palma-Inca a ancho
métrico, FEVE suspendió también “provisionalmente” el servicio en el tramo entre
Inca y Sa Pobla, pese a que la vía descendente, Inca-Palma, continuó con ancho
de una yarda hasta 1985.
En contraposición con la política
oficial, desde mediados de los años ochenta la opinión pública mallorquina
estaba demandando insistentemente la reactivación del ferrocarril. En 1994, la
titularidad de la linea Palma-Inca fue transferida al Govern Balear, que creó la
empresa pública “Serveis Ferroviaris de Mallorca” para gestionarla. SFM inició
poco después el costoso proceso de rehabilitación de las infraestructuras,
completamente descapitalizadas tras muchas décadas de abandono y desinversión.
De inmediato, el número de viajeros, que había declinado de modo constante
durante casi medio siglo, se estabilizó y luego comenzó de nuevo a
crecer.
En los tres últimos años se ha
redoblado el esfuerzo de renovación de las infrestructuras ferroviarias. SFM ha
mejorado los tendidos, ha rehabilitado varias estaciones, ha aumentado las
frecuencias, y sobre todo, el 6 de enero 2001 restableció el servicio entre Inca
y Sa Pobla, con lo que la red ferroviaria en servicio en Mallorca volvió a
aumentar por primera vez desde 1921. La reacción del público ha sido
espectacular. Entre 1998 y 2001 el número de viajeros en SFM se ha elevado
en un 50%, superándose en ese último ejercicio la cifra de dos millones de
viajeros, que no se había registrado desde 1941. La tendencia de crecimiento se
mantiene, incluso acentuada, en el presente ejercicio de 2002.
En el momento actual, el debate ferroviario en Mallorca ya no se plantea si el ferrocarril debe o no debe volver a ser un elemento clave del sistema de transportes. El acuerdo sobre ese punto es general. La discusión se centra en las prioridades de desarrollo de la red, en la definición de los nuevos trazados y en los medios para asegurar la coordinación con otros modos de transporte. El presente Plan Director se propone dar a todas estas cuestiones la respuesta más eficiente y más consensuada posible.
En la actualidad operan en Mallorca dos
empresas ferroviarias: Serveis Ferroviaris de Mallorca, empresa pública
autonómica que gestiona el itinerario Palma-Inca-Sa Pobla, y Ferrocarril de
Sóller, S.A., fundada en 1905 para la construcción de la línea Sóller y Palma, y
que construyó posteriormente el tranvía, entre Soller y el Port de Soller para
superar los 30 km de longitud que exigía la legislación del momento para poder
acceder a ciertos beneficios estatales. Esta compañía disfruta de una concesión
administrativa que caduca en 2010, y deberá revertir a la administración
autonómica.
Serveis Ferroviaris de
Mallorca
El corredor Palma-Inca-Sa Pobla,
atendido por SFM, tiene un tendido de ancho métrico, procedente de las
conversiones ya citadas, que fueron realizadas por FEVE entre 1981 y 1985, en
sustitución del ancho original de una yarda (0,9144 metros). La vía es doble
entre Palma e Inca, y única entre Inca y Sa Pobla, y no está electrificada.
Los municipios que cuentan con estación
de ferrocarril son, además de Palma (con estaciones también en Verge de Lluc y
Pont d’Inca), Marratxi (dos paradas), Santa Maria, Alaró/Consell, Binissalem,
Lloseta, Inca, Llubí, Muro y Sa Pobla. Varias poblaciones se encuentran dentro
del radio de acción de alguna estación ferroviaria, como es el caso de Alcudia,
Pollença, Campanet, Selva, Sineu y Sencelles.
Hasta 2001, SFM contaba con seis
unidades diesel de la serie 61 de CAF, cuatro de ellas con remolque intermedio.
En febrero de 2002 una de estas últimas se accidentó, quedando fuera de
servicio. Recientemente, Serveis Ferroviaris de Mallorca (SFM) ha ampliado su
parque móvil con cuatro nuevas unidades, con una inversión de 7,8 M€, lo que le
ha permitido duplicar la oferta de plazas. Con estas adquisiciones, el parque
operativo de SFM está constituido por 23 unidades de tren diesel hidráulicas,
con dos posibles composiciones a partir de la combinación coche motor y coche
remolque.
Tanto las infraestructuras como el
material móvil han recibido importantes inversiones en los últimos años. Antes
de la transferencia a SFM, las inversiones eran prácticamente inexistentes, como
puede comprobarse en la tabla adjunta, observando el presupuesto del año 1994,
último ejercicio en el que, hasta el mes de abril, el ferrocarril mallorquín
dependió de la administración central.
| SFM. Presupuestos anuales de inversión. | ||
| AÑO | PESETAS | EUROS |
| 1994 | 189.710.000 | 1.140.180 |
| 1995 | 1.163.700.000 | 6.993.978 |
| 1996 | 1.030.316.000 | 6.192.324 |
| 1997 | 1.048.300.000 | 6.300.410 |
| 1998 | 1.348.000.000 | 8.101.643 |
| 1999 | 3.205.000.000 | 19.262.438 |
| 2000 | 3.475.000.000 | 20.885.171 |
| 2001 | 6.675.000.000 | 40.117.558 |
| 2002 | 6.345.000.000 | 38.134.218 |
Fte.: SFM
A partir de la transferencia del
servicio y la subsiguiente creación de SFM, cabe diferenciar tres etapas en la
reactivación de las inversiones. En la primera, correspondiente al cuatrieno
1995-1998, la cuantía media anual se sitúa algo por encima de los 1.000 millones
de Pts.. La principal inversión de esta etapa es la adquisición de seis unidades
CAF 61, que permiten instalar un servicio con calidad y frecuencia superiores a
los que venía prestando anteriormente FEVE.
En 1999 y 2000 el ritmo de inversiones
cambia de escala, triplicándose su montante medio. En esta etapa, las
principales inversiones se dirigen a la rehabilitación de la estación de Inca, a
la reapertura del tramo Inca-Sa Pobla, y a la renovación de vía en el tramo
Palma-Inca.
Por último, entre 2001 y 2002, de nuevo
la inversión media se duplica respecto a la alcanzada en el bienio anterior,
debido fundamentalmente a las obras para la reimplantación del ferrocarril entre
Inca y Manacor, así como a la adquisición de cuatro unidades de doble
composición, entregadas a lo largo de 2002.
Por lo que se refiere a la programación
de servicios, SFM ofrece actualmente, en días laborables, 22 salidas desde Palma
hacia Inca, de las cuales 15 continúan hasta Sa Pobla, y 20 salidas desde Inca
hacia Palma, de las cuales son también 15 las que proceden de Sa Pobla. En
sábados, domingos y festrivos, las salidas se reducen a 17 en ambos sentidos, de
las cuales 8 sirven el tramo Inca-Sa Pobla. Los tiempos de recorrido son de 36
minutos entre Palma e Inca, y de 16 minutos entre Inca y Sa Pobla, completando
el recorrido Inca-Sa Pobla en 53 minutos, con una velocidad comercial de
52,6 km/hora entre Palma y Sa Pobla. Los horarios de salida son los
siguientes:
| Laborables | Sábados, Domingos, Festivos | ||
| Palma-Inca | Inca-Palma | Palma-Inca | Inca-Palma |
| 5:45 * | |||
| 6:20 * | 6:00 * | ||
| 7:00 * | 7:00 * | 7:00 | 7:00 |
| 8:00 * | 8:00 * | 8:00 * | 8:00 * |
| 8:40 * | 8:40 * | ||
| 9:20 * | 9:20 * | 9:00 | 9:00 |
| 10:00 | 10:00 * | 10:00 * | 10:00 * |
| 11:00 | 11:00 | 11:00 | 11:00 |
| 12:00 * | 12:00 * | 12:00 * | 12:00 * |
| 12:40 * | 12:40 | ||
| 13:20 * | 13:20 * | 13:00 | 13:00 |
| 14:00 * | 14:00 * | 14:00 * | 14:00 * |
| 14:40 * | 14:40 * | ||
| 15:20 * | 15:20 * | 15:00 | 15:00 |
| 16:00 | 16:00 * | 16:00 * | 16:00 * |
| 17:00 | 17:00 | 17:00 | 17:00 |
| 18:00 * | 18:00 | 18:00 * | 18:00 * |
| 19:00 | 19:00 * | 19:00 | 19:00 |
| 20:00 * | 20:00 | 20:00 * | 20:00 * |
| 20:40 | 20:40 * | 21:00 | |
| 21:20 * | 21:20 * | 21:00 | 22:00 * |
| 22:00 | 22:40 * | 22:00 | 22:40 |
(*)
Continúa a Sa Pobla o procede de Sa Pobla.
Las tarifas actuales cuentan con una
amplia gama de modalidades. En el presente ejercicio de 2002, para el trayecto
más representativo de Palma-Inca, las tarifas disponibles son las
siguientes:
| Billete
sencillo 1,80 €
Ida y vuelta 3,25 € Bono 5 viajes 7,25 € Bono 10 viajes 13,80 € Tarjeta 30 días 50,45 € |
El coste por kilómetro para el billete
sencillo es ligeramente superior a los 6 céntimos de Euro. Este coste es el más
bajo entre todos los servicios de transporte insular, para tarifas sin ninguna
restricción. Además, los títulos de ida y vuelta y los bonos de transporte
permiten viajar a costes aún inferiores, de entre 4 y 5 cént./km.. Suponiendo
una utilización laboral típica de la tarjeta de 30 días (25 viajes I/V
mensuales), el coste resultante es inferior a 4 cént./km. Existen, por último,
bonificaciones sociales para jóvenes, mayores y escolares.
El Ferrocarril de
Sóller
El Ferrocarril de Soller, al igual que
el tranvía Sóller-Puerto, mantienen la vía original, con ancho de una yarda. La
vía está electrificada desde 1929, y tiene paradas en Palma, Son Sardina,
Bunyola y Soller, así como dos apeaderos en Santa María y Caubet, situados entre
Son Sardina y Bunyola, y otro en Alfábia. En su radio de acción sólo cabe
incluir las localidades de Deiá y Fornalutx.
Dada su orientación eminentemente
turística, el material utilizado es una colección de coches y tractores de
época, de diversas procedencias. Las tarifas en 2002 son de 4,80 € para el
billete sencillo, y 7,20 € para el billete de ida y vuelta. El coste por
kilómetro resultante para el billete sencillo es de 0,18 €/km. Los horarios
varían en las temporadas de invierno y verano, aunque las diferencias no son muy
importantes:
Del 1 de Nov al 30 Abril Del 1 de Mayo al 31 de Octubre Palma-Soller Soller-Palma Palma-Soller Soller-Palma 8:00 8:00 8:00 8:00 10:40 * 9:15 10:40 * 9:15 13:00 11:50 13:00 11:50 15:15 14:10 15:15 14:10 19:45 18:30 20:05 19:00 19:35 **
(*) Tren turístico. (**) En Octubre, sólo domingos y
festvos.
Los tiempos de viaje del ferrocarril de
Soller son bastante prolongados. Los servicios convencionales tardan 1 hora
entre Palma y Soller, y 20 minutos más en el trayecto en tranvía entre Soller
y Port de Soller, que está parcialmente coordinado con el ferrocarril. La
velocidad comercial entre Palma Y Sóller es de unos 27 km/hora, lo que resulta
escasamente competitivo con otros medios de transporte, sobre todo teniendo en
cuenta las elevadas tarifas. El autobús emplea media hora para realizar la misma
conexión, mientras que en automóvil el tiempo de recorrido es de unos 20
minutos.
Sin embargo, la larga duración del
viaje del ferrocarril de Soller constituye en realidad una ventaja para la
mayoría de sus usuarios, los turistas, que de este modo pueden disfrutar del
propio desplazamiento y de la belleza del itinerario. Las expediciones
denominadas “turísticas”, con salida a las 10:40, se detienen unas 30 veces a lo
largo del itinerario para que los visitantes puedan admirar el paisaje y tomar
fotografías.
En 2001 se superaren los 3 millones de
viajeros en los ferrocarriles mallorquines, lo que supone que el transporte
ferroviario ha ganado casi un millón de viajeros desde principios de los años
noventa. A partir del momento en que SFM se hizo cargo de la línea central, en
1994, se inició un crecimiento constante del tráfico, que ha elevado hasta ahora
la demanda en más de 750.000 viajeros anuales. El Ferrocarril de Sóller ha
experimentado un crecimiento constante del número de viajeros desde los años
cincuenta, cuando apenas tenía unos 350.000 viajeros anuales. Sin embargo, desde
1999 se viene registrando una marcada reducción del tráfico, cuyas razones no
parecen bien explicadas.
Evolución del Tráfico ferroviario en Mallorca (1994-2001)
| Año | SFM | Palma-Sóller | Total | Sóller-Puerto |
| 1994 | 1.264.800 | 930.687 | 2.195.487 | 545.131 |
| 1995 | 1.315.684 | 974.755 | 2.290.439 | 560.827 |
| 1996 | 1.324.538 | 1.029.513 | 2.354.051 | 566.404 |
| 1997 | 1.338.085 | 1.056.865 | 2.394.950 | 608.069 |
| 1998 | 1.350.430 | 1.075.990 | 2.426.420 | 615.906 |
| 1999 | 1.421.289 | 1.117.779 | 2.539.068 | 622.443 |
| 2000 | 1.685.538 | 1.040.000 | 2.725.538 | |
| 2001 | 2.034.205 | 978.406 | 3.012.611 |
Fuente: Serveis
Ferroviaries de Mallorca y FFCC de Soller
Los usuarios de SFM son principalmente
residentes en los núcleos del Corredor de Inca que se desplazan a Palma por
motivos laborales, de estudio o de visitas a servicios y equipamientos
(sanitarios, administrativos, etc). En este sentido el comportamiento de la
línea es el propio de un ferrocarril de cercanías. En los últimos años se
observa una considerable presencia de trabajadores
inmigrantes.
No obstante, el carácter
mayoritariamente laboral y estudiantil de la línea Palma-Inca está dando paso
progresivamente en una demanda más diversificada. Esto se puede comprobar en la
tabla adjunta, que recoge el movimiento mensual de viajeros en SFM desde la
creación de la empresa en 1994. Se observa como en los años iniciales la demanda
registraba mínimos muy acusados durante los meses de julio y agosto, debido a
las vacaciones escolares y laborales (en los sectores ajenos al turismo). Sin
embargo, en los últimos años la mayor heterogeneidad de la demanda ha ido
suavizando los mínimos estivales, y generando un mayor equilibrio en la demanda
de viajes a lo largo de todo el año. En los ejercicios de 2000 y 2001 el mínimo
de agosto apenas tiene ya significación, y de hecho es casi igualado por el
tráfico en los meses invernales, mientras que julio ha pasado a convertirse en
un mes de tráfico intenso.
Evolución mensual de la demanda en la línea de S.F.M. (1994-2001)
| Meses | 1.994 | 1.995 | 1.996 | 1.997 | 1.998 | 1.999 | 2.000 | 2001 * |
| Enero | 103.164 | 108.495 | 115.385 | 108.678 | 111.605 | 104.360 | 122.293 | 171.626 |
| Febrero | 103.608 | 105.819 | 108.292 | 108.647 | 110.575 | 105.998 | 129.466 | 158.656 |
| Marzo | 118.119 | 121.038 | 118.600 | 112.268 | 124.776 | 126.103 | 142.477 | 178.650 |
| Abril | 114.356 | 110.297 | 116.882 | 120.475 | 116.627 | 118.363 | 134.308 | 164.340 |
| Mayo | 117.792 | 121.422 | 118.183 | 115.101 | 119.715 | 122.706 | 149.514 | 179.299 |
| Junio | 105.103 | 107.869 | 106.863 | 108.317 | 117.027 | 120.678 | 144.411 | 167.997 |
| Julio | 83.598 | 95.501 | 102.725 | 104.050 | 109.659 | 119.420 | 139.631 | 167.470 |
| Agosto | 78.776 | 87.592 | 88.117 | 88.993 | 90.589 | 101.582 | 127.345 | 145.196 |
| Septiembre | 100.661 | 105.471 | 109.713 | 111.482 | 114.673 | 121.094 | 145.875 | 174.450 |
| Octubre | 113.876 | 122.730 | 120.505 | 128.100 | 125.426 | 129.997 | 157.680 | 195.130 |
| Noviembre | 121.348 | 127.431 | 116.977 | 115.878 | 112.749 | 134.544 | 156.344 | 172.473 |
| Diciembre | 104.399 | 102.019 | 102.296 | 116.096 | 97.009 | 116.444 | 136.194 | 158.918 |
| TOTAL | 1.264.800 | 1.315.684 | 1.324.538 | 1.338.085 | 1.350.430 | 1.421.289 | 1.685.538 | 2.034.205 |
(*) Incluye el tramo de Inca-Sa Pobla
Otro aspecto de interés en la demanda
de SFM, que no se refleja tan claramente en las estadísticas, pero que puede
estar explicando, al menos en parte, la rápida respuesta que está ofreciendo la
demanda a las mejoras en el servicio, es la buena accesibilidad que presenta el
trazado del ferrocarril.
Dada la antigüedad de las líneas, en
general la ubicación de las estaciones en las diversas poblaciones ha ganado con
el tiempo mucha centralidad, por lo que la accesibilidad ferroviaria es
normalmente muy elevada. La población de los núcleos urbanos no tiene elementos
disuasorios para el acceso a la mayoría de las estaciones.
El problema que ha surgido
recientemente en algunos lugares es que determinados criterios de desarrollo
urbano han extendido las nuevas residencias y actividades a lugares muy alejados
de los núcleos centrales. En estas zonas, las estaciones se encuentran fuera del
radio de cobertura peatonal o ciclista, lo que obliga a hacer uso del automóvil
privado para poder acceder hasta el nodo ferroviario. Ante la necesidad de
acceder al tren en automóvil muchos potenciales usuarios prefieren prolongar el
viaje en su vehículo hasta su destino final, normalmente en la ciudad de
Palma.
Sin embargo, recientemente comienza a surgir una categoría de viajeros procedentes de municipios que no están dotados de ferrocarril que utilizan las estaciones de tren cercanas, como nodo intermodal de transporte para acceder hasta el centro de Palma. Esta forma de desplazamiento es el tradicional “park & ride” anglosajón, que se produce típicamente en zonas de baja densidad en torno a áreas meropolitanas con dificultades de acceso viario y de aparcamiento en el centro.
Durante décadas, y hasta hace no más de
diez o quince años, el ferrocarril estuvo permanentemente en riesgo de
desaparecer en Mallorca. Su progresivo hundimiento a partir de los años
cincuenta, que provocaría varios cierres de líneas en los sesenta, no se inició,
como en ocasiones se afirma, por la competencia del automóvil, sino del camión y
el autobús, que ya en los años treinta habían comenzado a competir con el
ferrocarril en los tráficos insulares tradicionales, de carácter agrario. La
motorización generalizada de la población, y el auge turístico que trasladó la
principal actividad económica de la isla desde el interior a las costas,
vendrían bastante más tarde, y fueron responsables de la última oleada de
cierres de líneas, entre 1977 y 1981.
La transferencia del ferrocarril a la
CAIB en 1994 aseguró el futuro del ferrocarril en la isla, y dio paso, años más
tarde, al proceso de consolidación que se registra en la actualidad. El ritmo
actual de crecimiento del tráfico reafirma el elevado potencial que posee este
medio en la isla, tanto para la demanda residencial como para la demanda
turística. El ferrocarril se configura actualmente como un instrumento clave
para la reordenación del transporte terrestre en Mallorca, así como para
reforzar la intermodalidad en el transporte interinsular.
Elevada rentabilidad de las
inversiones ferroviarias
Las cuantiosas inversiones que se
vienen realizando en SFM han facilitado hasta ahora la captación de casi un
millón de nuevos viajeros anuales que de otro modo hubieran sido canalizados a
través de la carretera, y en una buena proporción en vehículo
privado.
Teniendo en cuenta que el tráfico de
SFM es fundamentalmente un tráfico laboral, la mejora del servicio ferroviario
está contribuyendo de modo notorio a reducir el tráfico de hora punta en la
entrada de Palma por la autopista de Inca, así como el tráfico urbano y la
presión sobre los aparcamientos en el centro. Todo ello se traduce en una
disminución de las necesidades de inversión en ampliación de la infraestructura
viaria y de aparcamiento.
La rentabilidad económica de las
inversiones ferroviarias tiene otras vertientes que interesa destacar. Dadas las
grandes diferencias de siniestralidad que existen entre el modo ferroviario y
otros modos de transporte, el mantenimiento del sistema ferroviario, y
especialmente la captación de nuevos viajeros por el ferrocarril, está evitando
en Mallorca anualmente un considerable número de accidentes, incluyendo algunos
con consecuencias mortales. Según las estimaciones de costes de la inseguridad
vial de la Unión Europea17, evitando estos accidentes se están
ahorrando daños económicos por valor de varios millones de euros
anuales.
Sin embargo, mucho más importantes que
estos ahorros económicos son los beneficios sociales que está generando la
reactivación del ferrocarril en Mallorca. No sólo está evitando sufrimientos a
las víctimas de los accidentes no producidos, así como a sus familias, sino que
también está contribuyendo a frenar la degradación de la habitabilidad urbana en
Palma, reduciendo significativamente el tráfico rodado, el ruido, la
contaminación y la ocupación de espacio por los automóviles. En la situación
actual del transporte en Mallorca, pocas inversiones pueden hallarse que
presenten mayor rentabilidad económica y social que las inversiones en
ferrocarril.
La demanda turística, clave para la
rehabilitación del ferrocarril
Como ha puesto de manifiesto durante
muchas décadas el funcionamiento del Ferrocarril de Sóller, la demanda turística
puede ser utilizada como una base muy importante para la financiación del
ferrocarril. En la actualidad, de cada veinte turistas que visitan Mallorca, uno
utiliza el Ferrocarril de Sóller.
La preferencia de los turistas hacia
los modos de transporte fijos de superficie (trenes, tranvías) es bien conocida
en los medios turísticos. Estos modos son los que permiten recorrer el
territorio con un mayor grado de confort y de seguridad, y con mejores
perspectivas paisajísticas. Además, los modos fijos son los que presentan una
mayor fiabilidad de horarios, y sus servicios son los más fáciles de interpretar
en cuanto a redes, servicios y conexiones. Todo ello presenta un gran atractivo
para los turistas, que además puede ser reforzado mediante los bonos tipo “smart
card” que proliferan en toda Europa, que ofrecen a los usuarios ventajas en el
acceso a los principales centros de interés turistico.
Los turistas europeos, por otra parte,
están crecientemente acostumbrados a pagar el coste real de los servicios de
transporte, por lo que aceptan tarifas en general más elevadas que las que
encuentran razonables los usuarios españoles, habituados a disponer de
transportes públicos muy subvencionados, como es el caso de
SFM.
Además, la demanda turística podrá ser fácilmente encaminada hacia el uso de los transportes ferroviarios en horas valle, de modo que no coincida con los principales flujos de los usuarios residentes. De este modo, la canalización de la demanda turística resultará muy rentable para la empresa explotadora, y servirá de eficaz apoyo para continuar la mejora de los servicios a costes muy económicos para los usuarios locales, retroalimentando de este modo su atractividad.
La reconstrucción del ferrocarril en
Mallorca
La visión estratégica del Govern por lo
que respecta al ferrocarril se puede sintetizar en pocas palabras: devolverle a
Mallorca la red ferroviaria que un día tuvo, y que se dejó caer en el último
tercio del siglo pasado, pero adaptándola a la estructura territorial y al
potencial tecnológico actuales. Con esta finalidad, el horizonte de
planificación ferroviaria actual en Mallorca contempla las siguientes
actuaciones en materia de extensión y reforzamiento de la
red:
Los exhaustivos estudios realizados
en los dos últimos años indican buenas perspectivas de tráfico para un enlace
fijo desde Palma hacia el Ponent, así como hacia la Playa de Palma y
Lluchmajor. Por el contrario, la conexión con el aeropuerto tendría tráficos
más reducidos, dado que dos tercios de los casi 20 millones de viajeros
anuales de Son Sant Joan son turistas que son transportados desde y hacia el
aeropuerto en autobús discrecional. Para la conexión con la Universidad las
perspectivas de tráfico tampoco son elevadas. En la actualidad está en estudio
la combinación de los diferentes corredores en un único sistema integrado,
opción que, unida a la captación de otros tráficos, como los del nuevo
hospital o el Puerto de Palma, podría facilitar la viabilidad del sistema
global de la Bahía de Palma. En todo caso, dado el valor estratégico de una
adecuada solución para el transporte en la Bahía de Palma, el Plan Director
contempla estos proyectos con un enfoque esencialmente político y de servicio
público.
La consecución de estos objetivos
situará a Mallorca en un escenario ferroviario radicalmente distinto al anterior
a 1999, pasando de 60 Km. de via férrea (más de la mitad correspondiente a
Palma-Sóller, de uso básicamente turístico) y apenas una decena de municipios
conectados, a 157 Km. de via y 24 municipios conectados. El ferrocarril unirá
por primera vez a Palma con las cuatro costas de Mallorca y con sus principales
puertos, esto es, Sóller, Alcudia y Cala Ratjada. La longitud de carril en
servicio alcanzará dos tercios de su desarrollo máximo, que alcanzó en los años
treinta del siglo pasado.
Mallorca volverá a ser una isla
comunicada y conectada por ferrocarril. En el área de influencia de los 24
municipios que quedarán directamente conectados se concentra una población de
derecho superior a 500.000 habitantes, que representa del orden del 75% de la
población de Mallorca. En estas cifras no está incluida la población de
municipios como Calvià o Llucmajor, con una población conjunta de más de 55.000
habitantes, y con sus principales núcleos de población susceptibles de
integrarse en la red ferroviaria a medio o largo plazo.
Pero la reconstrucción del ferrocarril
no se limita al tendido de nuevas vías. Reimplantar en Mallorca el ferrocarril
del momento actual, con velocidades muy distintas de las que se alcanzaban en
otros tiempos, con flujos potenciales de viajeros de una escala y unas
exigencias mucho mayores, y todo ello en una isla con la población multiplicada
casi por diez y surcada por casi tres cuartos de millón de vehículos, exige
hacer otras muchas cosas además de reconstruir los antiguos tendidos o construir
otros nuevos.
Principales proyectos
complementarios
Rehabilitación y supresión de pasos a nivel.
Se pretende en los próximos ejercicios
conseguir la supresión de la práctica totalidad de estos pasos, construyendo
pasos a diferente nivel para solucionar las comunicaciones de vehículos y
personas entre ambas partes de la vía en el corredor Palma-Inca. El objetivo de
esta actuación es el de mejorar la seguridad en el trayecto Palma-Inca, tanto
para los usuarios del tren como para quien hasta ahora utiliza el paso, al mismo
tiempo que se conseguirá una mayor velocidad media en el
recorrido.
Mejora de instalaciones y dotación de servicios en Son Rullan.
Las instalaciones de Son Rullan,
pensadas inicialmente para dar servicio al corredor Palma-Inca, se están
demostrando pequeñas e inadecuadas, poniéndose de manifiesto carencias y faltas,
tanto en la calidad como en las dimensiones de las instalaciones, con la
previsión de que sea necesaria una ampliación y mejora de las instalaciones
existentes, y dar así solución a las necesidades que se plantearan a partir del
aumento del material móvil y el incremento de la plantilla.
Construcción de Nuevas Instalaciones
A pesar de las rejormas que en las
instalaciones de Son Rullan se puedan hacer para mejorar la operatividad, SFM
tiene en estudio la construcción de unas nuevas instalaciones, para instalar los
servicios y talleres centrales de la empresa. La necesidad de estas
instalaciones se pondrá de manifiesto en el momento en que sean operativos los
corredores Palma-Alcúdia y Palma Manacor, y se hayan incorporado al servicio las
unidades móviles necesarias.
Reforma del edificio del Pont d’Es Tren (Estación de Autobuses)
Con la finalidad de conseguir una
optimización de la utilización de las infraestructuras e instalaciones de SFM de
la estación de la Plaza de España, y con el objetivo de convertirla en una
Estación intermodal, se ha construido la Estación de Autobuses, rehabilitando
los edificios abandonados, con acceso desde la calle Eusebi Estada, operación
que deberá continuarse con una segunda fase con la rehabilitación de otro
edificio y la mejora de las conexiones peatonales con todo el entorno de la
estación de ferrocarril y de la Plaza de España.
Mejoras en el entorno de la Estación de Inca.
Acabada la primera fase de reordenación
de la Estación de Inca en el 2000, está en proyecto la remodelación del entorno
de la Estación en su zona Este, y al mismo tiempo se llevarán a cabo
determinadas actuaciones para mejorar la seguridad del paso de viandantes hacia
el sur de la ciudad, que hasta el momento en que entró en servicio la línea
Inca-Sa Pobla, atravesaban la estación por un paso fuera de
uso.
Rehabilitación y Reordenación de Estaciones
En las líneas ya en funcionamiento o en
previsión de recuperación del servicio, se encuentran varias estaciones en las
que es preciso hacer algunas actuaciones. En ellas está previsto que se
rehabiliten los edificios, y se ordene el entorno con el objetivo de que los
usuarios del servicio de transporte tengan a su disposición unas instalaciones
adecuadas.
Estaciones intermodales
En algunas estaciones, entre las que
destaca la de Manacor, está prevista la construcción de un nodo intermodal de
transporte localizando en la misma zona terminales de tren, autobús y taxi, por
lo que estos proyectos se recogen en el Programa de Infraestructuras del Plan de
Intermodalidad.
Enterramiento de las Vías de entrada a Palma.
La intensificación de tráficos en la
entrada a Palma que se va a derivar de la progresiva revitalización del
ferrocarril en Mallorca obligará a replantear la ordenación de corredor
ferroviario. Una de las alternativas de reordenación, que actualmente se
encuentra en estudio, incluiría el soterramiento de las vías de SFM, que
permitiría además disponer de carriles reservados para la entrada y salida de
los vehículos de transporte público hasta la estación de
autobuses.
Vias verdes y caminos rurales
Coordinando las actuaciones con las
consellerías de Turismo y Medio Ambiente, se contempla la colaboración de SFM en
la creación de la red cicloturística de Mallorca, utilizando los caminos
paralelos a las vías en servicio y la recuperación de tramos interesantes
turística y ecológicamente como un incentivo más para el turismo de
calidad.
Cable de fibra óptica Palma-Inca-Manacor
La colocación de un cable de fibra
òptica entre las estaciones de Palma e Inca, con prolongación hasta Manacor,
permitirá la modernización de las infrastructuras de comunicaciones de la
empresa, lo que repercutirá de forma importante en el servicio que se prestará
al usuario. Al mismo tiempo la explotació de la capacidad sobrante permitirá la
generación de ingresos que contribuirán a equilibrar en parte los costes del
servicio público que se presta.
Mejora de la cobertura ingresos/gastos
Desde 1999 se ha progresado
notablemente en la tasa de cobertura de los gastos de personal (principal coste
de explotación de la empresa) por los ingresos por venta de billetes. La tasa,
que era en 1999 del 54%, pasó en 2000 al 64%, en 2001 al 71% y está para el 2002
en el 74,2%.
Durante las últimas décadas el modo
marítimo ha experimentado en Baleares un profundo declive por lo que se refiere
al transporte de pasajeros, y ha recibido muy escasa atención institucional.
Esta evolución no ha sido ni mucho menos exclusiva de Baleares, sino que se ha
producido en todo el mundo, afectando prácticamente a todas aquellas relaciones
susceptibles de ser atendidas mediante transporte aéreo.
Sin embargo, después de que este
proceso se desarrollara durante varias décadas hasta llevar a la práctica
desaparición de los servicios en muchas relaciones, la Unión Europea ha hecho en
el nuevo Libro Blanco del Transporte un llamamiento a la revitalización del modo
marítimo, principalmente para mercancías, pero también para aquellas relaciones
de pasajeros en las que resulte aplicable. Aunque el modo marítimo, así como el
fluvial, hasta hace pocos años se consideraban poco menos que modos del pasado
para las relaciones regionales, nacionales, o incluso continentales, la Unión
Europea sostiene que mediante la incorporación de nuevas tecnologías de
transporte y la reactivación de las inversiones públicas, ambos modos pueden
cumplir un importante papel en Europa.
La respuesta de los usuarios a la
reciente incorporación de los servicios marítimos de alta velocidad en Baleares,
representa, como podrá comprobarse en el presente apartado, una confirmación de
las tesis del Libro Blanco. Profundizar en esa dirección es la apuesta del
presente Plan Director en relación con el modo marítimo.
Una red marítima interinsular eficiente, y con buenas conexiones en tierra con el nuevo sistema de transporte público terrestre previsto en el presente Plan Director, repermitirá reducir los impactos ambientales directos e indirectos del transporte interinsular, así como abaratar los costes de transporte, ofreciendo excelentes relaciones calidad/precio para las conexiones tanto de viajeros como de mercancías. Ello redundará, indudablemente, en un reforzamiento de la cohesión social, económica y territorial de la CAIB, lo cual constituye un objetivo político de primer orden para el Govern Balear. Esta visión política se suma a las numerosas razones técnicas que recomiendan situar la mejora del transporte marítimo entre las prioridades del presente Plan Director.
Actualmente existen cuatro compañías
que tienen en servicio líneas marítimas de cabotaje interinsular de pasajeros en
Baleares: Transmediterránea, Balearia, Iscomar y Cape Balear. En los servicios
entre Eivissa y Formentera, considerados como tráfico local, participan, junto
con Balearia, las siguientes compañías, algunas formando alianzas comerciales
entre sí, y otras en régimen de competencia: Umafisa, Pitra, Transmapi,
Mediterránea Pitiusa y Gestión Naviera, C.B.
En el presente ejercicio de 2002, estas
líneas han prestado 130 servicios semanales en verano, y 78 servicios en
invierno entre Mallorca, Menorca y Eivissa, con el siguiente reparto de la
oferta de plazas:
| Oferta semanal de transporte interinsular en Baleares. 2002. | |||
| Temporada | Tipo de buque | Servicios* | Plazas* |
| Fast Ferry | 64 | 31.184 | |
| Verano | Ferry | 66 | 38.998 |
| Total | 130 | 70.182 | |
| Fast Ferry | 42 | 21.316 | |
| Invierno | Ferry | 36 | 20.516 |
| Total | 78 | 41.832 | |
| (*) Servicios de cabotaje, no incluye Eivissa-Formentera | |||
La oferta casi se duplica en verano,
especialmente por lo que se refiere a los ferrys convencionales de gran
capacidad, tanto de viajeros como de mercancías. En realidad, la oferta de
plazas que figura en la tabla no es específicamente una oferta interinsular,
salvo por lo que respecta a las relaciones entre el norte de Mallorca y Menorca.
En las relaciones Mallorca-Eivissa y Palma-Maó todos los servicios son trayectos
parciales de conexiones peninsulares, por lo que en estos itinerarios no se
puede calcular el grado de ocupación para los servicios interinsulares, ya que
comparten las plazas con el tráfico peninsular. La oferta de los servicios
marítimos interinsulres puede ser consultada con mayor nivel de detalle en el
correspondiente estudio modal del PDSTIB18.
El reparto de los servicios en las
diversas conexiones insulares es en la actualidad el
siguiente:
| Servicios semanales por islas. 2002. | |||
| Relación | Servicios | Plazas | |
| Mallorca-Eivissa | |||
| Verano | 50 | 33.612 | |
| Invierno | 28 | 22.604 | |
| Mallorca-Menorca | |||
| Verano | 80 | 36.570 | |
| Invierno | 50 | 19.228 | |
| Eivissa-Formentera | |||
| Verano | 458 | 98.320 | |
| Invierno | 210 | 42.560 | |
Se observa que la mayor parte de los
servicios se prestan entre Eivissa y Formentera, dado que en esta última isla
todos los desplazamientos hacia o desde el exterior, ya sean de residentes o de
turistas, han de realizarse por vía marítima.
En el resto de las relaciones marítimas
interinsulares, durante el invierno los pasajeros son principalmente viajeros
que se trasladan acompañando a un vehículo, ya sea éste un turismo o, sobre
todo, un camión u otro tipo de vehículo de servicio. De hecho, las conexiones
entre Eivissa y Palma, y entre Palma y Maó, forman parte de rutas de conexión
con la península dedicadas básicamente al tráfico de mercancías, finalidad que
es para la que realmente están orientados los servicios, tanto en términos de
horarios como de tarifas y de gestión global del sistema.
Tiempos de recorrido y
Tarifas
Los tiempos de recorrido presentan grandes variaciones según la clase de buque que realiza los servicios. Los servicios con base en Palma en ferrys convencionales, ya sea en dirección a Eivissa o a Maó, invierten entre cuatro horas y algo más de cinco horas en cada trayecto. Ese orden de tiempos es también el de referencia entre Alcudia y Maó en ferry convencional (unas cuatro horas). Entre el norte de Mallorca y Ciutadella, el trayecto dura del orden de 2 horas y media en los buques convencionales. Este tipo de barcos desarrolla velocidades en el entorno de los 20 nudos19, y además suelen ser relativamente lentos en las maniobras de atraque y salida.
Con estos tiempos de recorrido, el
barco convencional es escasamente competitivo con el avión, excepto para
aquellos viajeros que priorizan netamante las tarifas sobre los tiempos de
recorrido a la hora de elegir medio de transporte, o para algunos turistas
independientes, que desean disfrutar del recorrido en barco como parte de los
objetivos del viaje. Ello explica el declive del uso del barco en las décadas
pasadas, potenciado por otros factores ya indicados, como la desatención
institucional a las infraestructuras y a las conexiones terrestres.
Sin embargo, los nuevos fast ferrys,
que desarrollan velocidades entre 35 y 42 nudos, según los modelos, han reducido
los tiempos de recorrido a la mitad, e incluso a bastante menos de la mitad en
algunos trayectos. El tiempo de referencia entre Palma y Eivissa es ahora de dos
horas, y entre Cala Ratjada y Ciutadella de 55’. Entre Eivissa y Formentera, los
tiempos pueden variar entre unos 25 minutos en los servicios más rápidos, y del
orden de una hora en los buques convencionales mixtos (de carga y
pasaje).
Por lo que se refiere a las tarifas,
reflejan lógicamente la calidad de los diferentes servicios. Las tarifas de los
fast ferrys reflejan el grado de competencia con el avión que los servicios son
capaces de alcanzar. Por eso son algo más elevadas en el itinerario Cala
Ratjada-Ciutadella que en el Palma-Eivissa, pese a ser la distancia
sensiblemente más corta (menos de la mitad). Los residentes de Formentera
disponen de tarifas muy reducidas para el trayecto Formentera-Eivissa, para
paliar el efecto de la doble insularidad.
| Estructura de tarifas en Euros. Tarifa base en clase turista. 2002. | ||||||
| Relación | No Residentes | Residentes | Residentes Formentera | |||
| Mallorca-Eivissa | ||||||
| Fast Ferry | 40,30 / 40,00 | 27,01 / 26,80 | ||||
| Ferry | 30,00 / 20,00 | 20,10 / 13,40 | ||||
| Mallorca-Menorca | ||||||
| Fast Ferry | 45,00 | 30,00 | ||||
| Ferry | 23,90 / 31,00 | 20,77 / 16,02 | ||||
| Eivissa-Formentera | ||||||
| Fast Ferry | 14,00 | 9,38 | 3,91 | |||
| Ferry | 9,00 | 6,03 | 2,51 | |||
En el gráfico adjunto se sintetiza la
distribución del tráfico de pasajeros en cabotaje marítimo en Baleares. Se
incluye también la relación Eivissa-Formentera, aunque oficialmente esta
relación está clasificada como tráfico de bahía, esto es, como tráfico local, no
de cabotaje. No se incluyen los numerosos servicios netamente locales
(turísticos, accesos a Dragonera, Cabrera, etc.), que se prestan en
prácticamente todos puertos de Baleares, y que mueven del orden de 2 millones de
viajeros al año.
Como se indicaba en la introducción, en
el gráfico se observa que los tráficos interinsulares representan sólo una
pequeña fracción de los tráficos con la península. Entre estos últimos predomina
la relación con Barcelona, que es mayoritaria tanto en Mallorca como en Menorca,
y especialmente en esta última isla. En Eivissa, por el contrario, predomina el
tráfico con los puertos de la Comunidad Valenciana.
| TRAFICO DE CABOTAJE EN BALEARES. PASAJEROS 1999 | ||||
| Origen/Destino | Península | Interinsular | TOTAL | % Interinsular |
| Mallorca | 727.252 | 151.237 | 878.489 | 17,2% |
| Menorca | 119.562 | 82.227 | 201.789 | 40,7% |
| Eivissa | 366.526 | 69.010 | 435.536 | 15,8% |
| Total viajes | 1.213.340 | 151.237 (*) | 1.364.577 | 11,1% |
(*) Figura el 50% de la suma
de interinsulares, para evitar la doble imputación
Menorca es la única isla en la que el
tráfico interinsular tiene un peso considerable en sus relaciones marítimas.
Eivissa, por el contrario, es la isla más volcada hacia las relaciones
peninsulares, y no sólo por una razón de proximidad geográfica a las costas
valencianas, sino por una mayor interdependencia estructural con la península,
como parece indicarlo su intensa relación con Barcelona, pese a la considerable
distancia existente desde la isla hasta la capital
catalana.
Como ya se ha indicado, en las últimas
décadas del siglo XX, con la popularización de los servicios aéreos, el tráfico
de viajeros por mar experimentó un profundo declive a favor de las conexiones
aéreas, tanto en dirección a la península como en trayectos interinsulares. El
resultado de ese profundo cambio modal ha sido un reparto en el que el modo
aéreo es ampliamente mayoritario, aunque persisten importantes diferencias entre
islas, como se puede observar en la tabla adjunta.
| PARTICIPACIÓN DEL MODO MARÍTIMO EN EL TRAFICO | |||
| NACIONAL DE PASAJEROS. 1999. | |||
| Origen/Destino | Península | Interinsular | TOTAL |
| Mallorca | 18,7% | 26,8% | 19,8% |
| Menorca | 21,6% | 30,8% | 24,6% |
| Eivissa | 48,5% | 25,1% | 42,3% |
| Total viajes | 23,4% | 27,3% | 21,7% |
La menor participación del modo
marítimo se produce entre Mallorca y la Península, relación en la que el avión
representa más del 80 por ciento de la demanda. En el otro extremo se sitúan las
relaciones Eivissa-Península, en las que el barco sigue conservando casi el 50
por ciento de la demanda. A grandes rasgos, casi un tercio de los viajeros entre
Mallorca y Menorca, y una cuarta parte de los que viajan entre Mallorca y
Eivissa, sigue utilizando el modo marítimo. Estos datos desmienten el carácter
residual que en ocasiones se asigna al modo marítimo, e indican que este modo
conserva un potencial de servicio bastante apreciable, pese a la desatención
institucional de que ha sido objeto en las últimas décadas.
Así parece confirmarlo la reciente
experiencia de la entrada en servicio de los buques rápidos que, en sus
diferentes modalidades, han comenzado a cambiar el panorama del tráfico marítimo
de viajeros. Las reducciones del tiempo de viaje han sido espectaculares, y ello
ha repercutido de modo muy notable en el índice de utilización. Aunque el
incremento de usuarios se ha manifestado especialmente en los trayectos entre la
península y las islas, también ha repercutido en los trayectos
interinsulares.
| LA RECUPERACIÓN DEL TRÁFICO DE PASAJEROS EN LOS PUERTOS DE LA CAIB | |||||
| Entradas y salidas en los puertos de: | 1997 | 1998 | 1999 | 2000 | Inc 2000/1997 |
| Palma | 537.490 | 672.758 | 801.043 | 831.354 | 54,7% |
| Alcudia | 29.765 | 37.599 | 43.596 | 42.189 | 41,7% |
| Cala Ratjada | 22.089 | 31.993 | 34.794 | 39.800 | 80,2% |
| Maó | 102.674 | 108.634 | 124.400 | 139.603 | 36,0% |
| Ciutadella | 51.854 | 69.592 | 77.401 | 90.510 | 74,5% |
| Eivissa | 753.746 | 851.822 | 1.103.901 | 1.251.933 | 66,1% |
| Sant Antoni | 94.296 | 99.389 | 104.482 | 169.732 | 80,0% |
| La Savina | 533.713 | 573.252 | 775.920 | 883.699 | 65,6% |
| TOTAL (*) | 2.125.627 | 2.445.039 | 3.065.537 | 3.448.820 | 62,2% |
(*) Útil sólo a efectos de cálculo de tendencias.
Incluye movimientos duplicados entre islas.
Los nuevos servicios permiten ir y
volver en un mismo día desde Mallorca tanto a Eivissa (poco más de 2 horas de
travesía por sentido) como a Menorca (55 minutos de travesía por sentido desde
Cala Ratjada). Asimismo, facilitan conexiones con la península en poco más de
tres horas, de centro a centro de las ciudades y con tiempos mucho menores de
embarque y desembarque que los que requiere el avión. De este modo, los
servicios marítimos están entrando en el área de competencia del avión para
viajes de trabajo, familiares, de gestiones, y otros. Esta competencia viene
favorecida por las tarifas, que son sustancialmente más reducidas en barco que
en avión.
Este cambio de tendencia se aprecia en
todo su alcance teniendo en cuenta la importancia que tuvo el declive del
tráfico marítimo desde la década de 1970, que sólo comenzó a estabilizarse a
mediados de la década de 1990, para empezar después un proceso de crecimiento.
El volumen de viajeros de 1980 no se volvió a alcanzar hasta 1998, pero en 2000
ya se había duplicado, y la tendencia alcista ha continuado en 2001 y en 2002.
En el ejercicio 2000, el tráfico de cabotaje con origen o destino en Baleares,
sin contar los movimientos Eivissa-Formentera, fue superior en un 59 por ciento
frente al registro de 1997. En el mismo cuatrienio, el tráfico aéreo nacional
(Península e interinsulares) se elevó en un 18 por ciento.
El tráfico Eivissa-Formentera tiene una problemática especial. Aunque ha experimentado en los últimos años un crecimiento de tráfico muy importante, sigue presentando ciertas carencias de horarios que preocupan a los usuarios formenteríes. Las malas conexiones entre el puerto y el aeropuerto de Eivissa suponen un problema para los usuarios procedentes de Formentera que viajan al exterior de las Pitiusas en avión.
Ausencia de una verdadera red
marítima interinsular
A lo largo de las tres últimas décadas,
el transporte marítimo ha ido quedando cada vez más limitado al transporte de
mercancías en las relaciones interinsulares y peninsulares, mientras el
transporte aéreo se ha ido consolidando como opción preferente en el segmento de
viajeros. Obviamente, esto no es aplicable a las relaciones Eivissa-Formentera,
en las que el modo marítimo es el único disponible, y está razonablemente bien
atendido, aunque precisa ciertas mejoras en materia de horarios, frecuencias y
conexiones en tierra.
Por una diversidad de razones de
estructrura económica, el tráfico de mercancías en las Islas Baleares se ha
configurado esencialmente como un tráfico peninsular, no existiendo apenas
relaciones de mercancías entre las islas. Tanto los centros de producción como
los centros logísticos que participan en la cadena de abastecimiento de las
islas radican en la península o en otros lugares del mundo, y cada isla se
abastece de ellos de modo independiente de las demás.
Esta peculiaridad del sistema de
abastecimiento balear acabó siendo determinante para la evolución del transporte
marítimo interinsular de viajeros, que se fué configurando en función de las
estructuras de las empresas y las líneas de conexión de mercancías entre la
península y las islas. En la actualidad no cabe hablar de una red interinsular,
sino de un conjunto de trayectos y servicios interinsulares independientes,
inscritos en un esquema de transporte básicamente peninsular.
Horarios, frecuencias, tarifas:
orientación hacia el transporte de mercancías rodadas.
En ese contexto de dependencia
peninsular, los tipos de buques, horarios, tarifas y organización general de los
servicios se fueron adaptando a los parámetros propios del transporte de
mercancías rodadas, que constituían su verdadera demanda. Fueron predominando
los grandes ferrys, con gran capacidad de carga orientada a camiones, pero
lentos y escasamente confortables. Las frecuencias se fueron reduciendo,
quedando limitadas a un solo servicio diario, e incluso menos que diario en
algunos casos. Las tarifas eran diseñadas en función del tráfico rodado desde y
hacia la península, hacia el cual se orientaban las tarifas especiales,
descuentos, etc...
La organización de los puertos se fué
orientando en la misma dirección. Las zonas de embarque fueron desplazadas en
algunos casos hacia localizaciones excéntricas, y en general se mantuvieron con
una gran precariedad o incluso una ausencia total de servicios de atención a los
viajeros. El sistema de embarque se fué organizando, cada vez más, pensando en
los usuarios que viajan a bordo de su propio vehículo, y que no necesitan
instalaciones de espera a la salida ni de recepción a la llegada. En coherencia
con este concepto del transporte marítimo, no se consideró necesario facilitar
las conexiones de los servicios marítimos con los servicios de transportes
públicos terrestres, y menos aún asegurar la coordinación de horarios entre
ellos.
Toda esta suma de circunstancias fué
generando unos servicios crecientemente insatisfactorios y cada vez menos
funcionales para la mayor parte de los potenciales viajeros. De este modo, el
proceso de especialización “mercancías en barco, viajeros en avión” se fué
retroalimentando, hasta el punto de que a mediados de los años noventa el
tráfico de viajeros por mar llegó a ser prácticamente nulo, si se descontaban
los conductores o acompañantes de los vehículos, así como algunos flujos de
turismo nacional en la temporada de verano y ciertos grupos de demanda muy
específicos (excursiones escolares de Valencia y Barcelona, inmigrantes de
escasos recursos económicos, etc...). Los residentes de Baleares, excepto en la
isla de Formentera, prácticamente habían abandonado el barco como medio de
transporte.
Los nuevas perspectivas de la alta
velocidad marítima
Sin embargo, esta situación, que hace
no más de cinco años parecía irreversible, comenzó a cambiar a finales de los
años noventa con la entrada en servicio de una nueva generación de buques
rápidos, en sus diversas modalidades de fast ferrys, catamaranes, etc.. Estos
buques tienen velocidades de crucero de unos 40 nudos20, y pueden
realizar la conexión entre Palma y cualquier puerto de Menorca o Eivissa en unas
dos horas, y entre el norte de Mallorca y Menorca en menos de una
hora.
Además de las espectaculares mejoras en
los tiempos de recorrido, los nuevos buques ofrecen condiciones de confort
sensiblemente mejores que los de los ferrys convencionales. Su entrada en
servicio, por otra parte, ha coincidido con una etapa de subida de precios,
ajuste de servicios y otras circunstancias de las líneas aéreas que han
contribuido a deteriorar la calidad y la imagen de los servicios de
avión.
La combinación de todos estos factores
ha generado en los últimos cinco años un crecimiento espectacular del tráfico
marítimo de pasajeros en las relaciones interinsulares Palma-Eivissa y Cala
Ratjada-Ciutadella, y en menor medida en Alcudia-Ciutadella, donde funcionó
desde agosto de 2001 hasta el pasado mes de julio de 2002 una conexión de
catamarán como prolongación de una línea entre Barcelona y Ciutadella. El
tráfico de viajeros por mar se incrementó globalmente en más del 60 por ciento
entre 1997 y 2000.
Los datos más recientes indican que la
recuperación del tráfico marítimo de viajeros se mantiene, e incluso se acelera.
Así, pese a la estabilización turística que se registra en el presente ejercicio
de 2002, el tráfico de cabotaje en Baleares (penínsular e interinsular) ha
aumentado en un sorprendente 28 por ciento en los siete primeros meses de 2002,
frente al mismo período del año anterior.
La recuperación continúa pese a que el
potencial de los nuevos servicios rápidos está muy lejos de haberse
materializado en su totalidad. Así, por ejemplo, desde Eivissa a Mallorca
todavía no es posible realizar la ida y vuelta en el día en fast ferry, viaje
que sí es posible realizar entre Cala Ratjada y Ciutadella. Tampoco existen
servicios permanentes –no estacionales- a mediodía, que permitan realizar un
viaje rápido de gestiones de medio día entre dos islas. Están por explorar las
posibilidades de una conexión rápida entre Palma y Maó. Por otra parte, la
carencia de buenas conexiones en tierra limita considerablemente la
accesibilidad al barco y la funcionalidad global de las conexiones marítimas de
viajeros.
La mejora de todos estos aspectos redundará en una utilización aún mayor de los servicios marítimos. El presente Plan Director apuesta decididamente por la potenciación de una red de servicios marítimos de alta calidad que cubra todo el archipiélago balear con buenas conexiones en tierra, ofreciendo una alternativa eficiente al avión. De este modo será posible hacer más asequibles para todos los ciudadanos de Baleares los desplazamientos rápidos entre las islas y hacia los puertos peninsulares. Por otra parte, al equilibrar el reparto modal barco/avión en los viajes interinsulares, se reducirán los impactos ambientales del transporte, así como la presión sobre las infraestructuras aeroportuarias, contribuyendo a evitar la necesidad de ampliaciones de las mismas, que siempre resultan conflictivas desde el punto de vista ambiental y social.
Planteamiento general del
Plan
La finalidad global del Plan es la de
conseguir que el transporte marítimo vuelva a ser una alternativa real para el
transporte de viajeros entre las islas. Los nuevos buques de alta velocidad han
demostrado que este objetivo es técnicamente posible, y el principal obstáculo
es el de conseguir acumular en algunas relaciones la masa crítica de demanda
suficiente para hacer económicamente viable un servicio de calidad. Con este
objetivo, la intervención del Govern en el transporte marítimo se plantea en
régimen de colaboración con las empresas navieras prestatarias de los servicios
de cabotaje interinsular.
Además, el Govern apoyará el desarrollo
del sector con una serie de actuaciones en tierra que fomenten la demanda de
viajes, de manera que se alcancen los umbrales de rentabilidad para completar
los servicios hasta alcanzar las frecuencias y calidades mínimas perseguidas en
el Plan de Potenciación del Transporte Marítimo.
Las actuaciones en tierra son
básicamente de dos tipos: mejora de las instalaciones de embarque, y mejora de
las conexiones con los transportes terrestres. Puesto que tanto las Estaciones
Marítimas como las conexiones terrestres son actuaciones de intermodalidad, las
actuaciones del Govern en estos aspectos se recogerán en el Plan de
Intermodalidad.
También se analizará la posibilidad de
realizar determinadas acciones de gestión de la demanda de transporte
interinsular. A medida que la mejora de las frecuencias lo permita, será posible
enviar por vía marítima a una parte de los viajeros por motivo de salud, que
actualmente viajan por vía aérea, con pasajes sufragados por la Seguridad
Social. Las encuestas de motivos del viaje realizadas en el presente Plan
Director indican que el motivo “salud” es el tercero en importancia en los
viajes aéreos interinsulares, después del motivo trabajo y el motívo turístico.
Un 15% de los viajeros declaran viajar para recibir algún tipo de asistencia
sanitaria en Palma, y un 11,6% declaran que el coste del billete es sufragado
por la Seguridad Social.
Asimismo, una proporción significativa
de los viajes con motivo trabajo corresponde a personal de las administraciones
públicas. A medida que la calidad de los servicios se incremente, y resulte
competitiva o incluso ventajosa con respecto al avión, una parte de estos
desplazamientos podrá derivarse también hacia el modo marítimo, contribuyendo de
este modo al reequilibrio modal del transporte interinsular, que constituye uno
de los objetivos principales del presente Plan Director. Este tipo de acuerdos
supondría un considerable ahorro de costes de viaje, tanto para la Seguridad
Social como para otras administraciones que decidieran recurrir a los servicios
marítimos de alta velocidad.
Evidentemente, el objetivo del
reequilibrio modal del transporte marítimo no afecta a la relación
Formentera-Eivissa. En esta relación el objetivo del Plan de Potenciación del
Transporte Marítimo se centra en mejorar las frecuencias y los tiempos medios de
viaje.
Requerimientos de calidad para el
transporte marítimo
Para avanzar hacia el reequilibrio
modal del transporte interinsular, el transporte marítimo debe cumplir
simultáneamente cuatro condiciones:
A. Equiparación en los tiempos de recorrido con el transporte aéreo
Los tiempos de recorrido puerta a
puerta deben ser similares para las principales zonas emisoras y receptoras de
viajes, que en Baleares son las capitales insulares y las principales
poblaciones. En el caso de Baleares, la competitividad en tiempo se alcanza en
torno a 2h 30 min de centro a centro de las principales ciudades. Con la alta
velocidad marítima, esta condición se está cumpliendo ya en las relaciones
Palma-Eivissa, así como en las conexiones Norte de Mallorca-Menorca, tanto con
Cutadella como con Maó. En la conexión Mallorca-Menorca por Cala Ratjada, el
servicio de autobuses que presta la operadora, combinado con el barco, sitúa ya
a Palma y Ciutadella en los límites de la competitividad en tiempo (2h 40min de
centro urbano a centro urbano).
B. Frecuencias suficientes flexibilizar la estancia en destino
Para ser competitiva, la conexión
marítima entre las principales capitales insulares debe permitir realizar el
viaje de ida y vuelta en el mismo día, dejando tiempo suficiente para la
realización de actividades laborales, administrativas o de otro tipo en destino.
En la relación Palma-Eivissa esta condición sólo se cumple actualmente para la
salida matinal desde Palma. En la relación Cala Ratjada-Ciutadella se cumple en
ambas direcciones. En la relación Palma-Ciutadella también se cumple esta
condición en ambas direcciones mediante la combinación
barco-bus.
C. Tarifas competitivas
El modo marítimo tiene una estructura de costes sensiblemente más ventajosa que el aéreo, lo que normalmente le permite ofrecer tarifas muy inferiores, incluso con bajas tasas de ocupación. Los actuales servicios de alta velocidad tienen unas tarifas para residentes inferiores al 50% de las tarifas aéreas:
Avión Palma-Eivissa o Maó: 61,31 €
Fast Ferry Palma-Ciutadella: 30,00 €
Fast Ferry
Palma-Eivissa: 26,80 €
D. Buenos servicios en tierra
El abandono en el que han ido cayendo, con el tiempo y con la falta de inversiones, los servicios en tierra en prácticamente todos los puertos de Baleares, desprestigia al transporte marítimo y provoca rechazo en la fracción más solvente de la demanda. Los siguientes aspectos deben ser especialmente cuidados en los servicios en tierra:
Desarrollo de las relaciones
interinsulares
A partir de la situación actual, las
mejoras a introducir en los diversos servicios interinsulares de viajeros de
alta velocidad mediante el Plan de Potenciación del Transporte Marítimo se
concretan de la forma siguiente:
EIVISSA-MALLORCA
Se plantea la Introducción de una nueva frecuencia Eivissa-Palma con salida matinal y regreso por la tarde. De este modo la relación entre ambas islas quedaría servida del modo siguiente:
Para lograr implantar este servicio en
verano habría que modificar los horarios de alguna de las dos empresas que
realizan el trayecto Eivissa-Palma en alta velocidad en esa época del año:
Balearia, que presta el servicio todo el año desde Denia, y Transmediterránea,
que lo presta sólo en verano desde Valencia, estando el buque –el
Almudaina- atracado en Palma durante el invierno, por falta de demanda en
la línea.
Para implantar el servicio en temporada
baja pueden ser estudiadas varias opciones.
MENORCA-MALLORCA
Se plantea la prestación de este
servicio entre Cala Ratjada y Ciutadella, que es como está implantado en la
actualidad, con bastante aceptación entre los usuarios. En los próximos meses es
posible que se implante un nuevo servicio Barcelona-Ciutadella/Alcudia, en
sustitución del Turbocat que fracasó por problemas técnicos a comienzos del
verano de 2002.
Los objetivos de calidad que se plantean para esta relación son los siguientes:
El servicio de autobús con Palma
debería prestar servicio en todas las salidas, y debería implantarse un servicio
similar entre Ciutadella y Maó.
En la actualidad este nivel de servicio
ya existe en verano en términos muy aproximados, con la única salvedad de que el
servicio de mediodía, al estar orientado al turismo, se presta a media mañana
(10:45) en dirección Menorca-Mallorca. Habría que establecer un acuerdo con la
empresa operadora para que modificara el horario, y para que mantuviera el
servicio durante todo el año. En invierno este servicio se suprime.
Alternativamente, si cuando se implante
el nuevo servicio entre Barcelona y Menorca, se realiza con prolongación o con
escala intermedia en Alcudia, cabe la posibilidad de que el tercer servicio
diario Mallorca-Menorca sea prestado por la nueva
operadora.
A medio plazo, la entrada en servicio
del ferrocarril de Alcudia cambiará sustancialmente las cosas. Un tren exprés
Palma-Alcudia, con parada sólo en Inca, puede realizar el trayecto en media
hora, de modo que la combinación tren-barco permitirá enlazar Palma con
Ciutadella en poco más de una hora y media, y con Maó en unas dos horas. La
implantación de este servicio, que cambiará la perspectiva de las relaciones
interinsulares, es una de las metas claves del presente Plan
Director.
Por último, cuando las mejoras
señaladas más arriba hayan generado una demanda marítima para la relación
Mallorca-Menorca sustancialmente mayor que la actual, se podrá explorar la
posibilidad de establecer una conexión directa Palma-Maó en alta velocidad (unas
tres horas). Adicionalmente, si esta conexión se realizase en combinación con un
servicio Ibiza-Palma, como continuación del mismo, permitiría la conexión
marítima Eivissa-Menorca en menos de seis horas, sin cambiar de
barco.
FORMENTERA-EIVISSA
Esta relación está razonablemente bien
atendida en verano, y también lo está en invierno durante las horas centrales
del día. Sin embargo, en temporada baja carece de servicios a primera hora de la
mañana y a última hora del día. Hay que tener en cuenta que, por su doble
insularidad, Formentera es el primer eslabón (o el último, según el sentido del
viaje) en una cadena de transporte muy compleja. Ello exige que el regreso a la
isla, para muchos de los desplazamientos habituales, se produzca a horas muy
tardías, y también que la salida desde la isla, si se desea alcanzar
determinadas conexiones, tenga que producirse a horas muy
tempranas.
Además, siendo el modo marítimo el
único que es posible utilizar para la salida y el acceso a la isla, y teniendo
en cuenta que numerosos servicios de toda índole a los que deben recurrir con
frecuencia los residentes se encuentran ubicados en Eivissa, cuando no en Palma,
necesariamente las frecuencias del servicio deben ser
elevadas.
En consecuencia, los objetivos de calidad que se plantean para esta relación son:
La primera y última conexiones no
existen en la actualidad en invierno, y su implantación queda asumida en el
presente Plan Director. Si se opta por establecerlas en régimen de línea
regular, los horarios deben ser ajustados para que permitan enlazar con los
primeros y últimos aviones y barcos que conectan Eivissa con el exterior,
especialmente con Palma, pero también con Madrid, Barcelona, Valencia, y Denia
para sus respectivas conexiones marítimas o aéreas.
Alternativamente se estudiará un sistema de taxis marítimos a la demanda que estarían disponibles desde las 6 a las 8 horas de la mañana, y desde las 21 a las 23 horas de la noche, para los viajeros que lo soliciten con cierta antelación, que puede ser de sólo unas horas. Las tarifas serían más elevadas que las estándar, para evitar un uso banal del servicio, pero estarían subvencionadas por el Govern para hacerlas asequibles a cualquier residente en viaje hacia o desde fuera de las Pitiusas.
La Ruta Balear: recorrer todo el
archipiélago por tierra y mar
Para reforzar, sobre todo ante los
turistas, la imagen del archipiélago como un espacio unificado y plenamente
accesible mediante el nuevo sistema de transportes, se plantea el concepto de la
Ruta Balear., que consiste en una sucesión de recorridos marítimos y terrestres
coordinados entre sí, que permiten recorrer de un extremo a otro las Islas
Baleares.
El itinerario de la Ruta Balear
trascurre, en cualquier sentido, por Cala Savina – Eivissa/Sant Antoni- Palma -
Alcudia/Cala Ratjada - Ciutadella - Maó. En Eivissa se puede alcanzar Palma
desde los puertos de Eivissa y de Sant Antoni, dando lugar a diferentes
variantes del itinerario, y lo mismo ocurre entre Mallorca y Menorca con las
ciudades de Alcudia, Cala Ratjada, Maó y Ciutadella.
La Ruta Balear se puede usar de varias
formas. Un usuario residente puede desplazarse entre dos puntos cualesquiera de
la Ruta, para lo cual normalmente utilizará la combinación más rápida posible.
Para este uso, los servicios deberán de estar adecuadamente conectados para que
los tiempos de espera en cada nodo sean mínimos. No obstante, no es previsible
un uso muy intenso de la ruta completa por parte de los residentes en Baleares,
dadas las limitaciones de la demanda.
Los turistas pueden utilizar la Ruta
Balear en forma de billete abierto, utilizable de muy diversas formas,
dependiendo de su lugar de hospedaje en Baleares, y de sus preferencias en
diversos aspectos. Si se alojan en Menorca o en las Pitiusas pueden ir y volver
por la Ruta, o ir por la Ruta y volver en avión. Si se alojan en Mallorca,
pueden hacer la Ruta en excursiones distintas, en uno la parte de Menorca y en
otro la de las Pitiusas.
Para este tipo de uso la rapidez de las
conexiones es bastante indiferente, y es mas importante ofrecer a los turistas
la mayor flexibilidad posible en el uso del título de transporte adquirido, así
como diversas facilidades o bonificaciones para la visita de las atracciones
situadas a lo largo de la Ruta.
Mientras no estén disponibles las conexiones ferroviarias hasta Alcudia y Cala Ratjada, los tramos terrestres se harán en autobús. La Ruta ganará todo su atractivo cuando sea posible realizarla en tren hasta los puertos del norte de la isla.
Los aeropuertos de las Islas Baleares
tienen un tráfico conjunto que supera los 26 millones de pasajeros al año, un
volumen de personas que supera en treinta veces a la población residente en las
islas. De ese total, unos 6 millones de pasajeros corresponde a líneas
domésticas, y el resto son pasajeros internacionales, en su mayor parte
europeos. Y de los 6 millones de pasajeros domésticos, menos del 10 % (unos
560.000 en el año 2001) son pasajeros interinsulares.
La consecuencia de estas grandes
disparidades numéricas es que el tráfico interno de las Islas Baleares queda
diluido a todos los efectos en la gran marea de los tráficos turísticos, ya sean
nacionales o internacionales, de cuya suma apenas representa un 2%. No es
sorprendente, en estas circunstancias, que las compañías que operan en los
aeropuertos de las Islas Baleares presten una atención secundaria a los tráficos
interinsulares, tal y como se viene señalando desde algún tiempo desde diversos
estamentos de todas las islas.
Sin embargo, dadas las limitaciones del
transporte marítimo, para las Islas Baleares la disponibilidad de un transporte
aéreo eficiente y asequible, que anime y no disuada de desplazarse entre las
islas, constituye una necesidad vital. Uno de los mayores peligros que amenazan
la cohesión social y comunitaria de las islas es precisamente la atracción que
la península ejerce sobre cada isla a título independiente, en una multiplicidad
de planos económicos, técnicos, educativos, culturales, etc.. La evolución de la
tecnología del transporte, al relativizar las distancias, ha colocado frente a
las costas de la península a varias “islas baleares” en vez de un archipiélago
balear.
Los efectos de una situación de este
tipo sólo se notan a largo plazo, pero entonces ya son difícilmente reversibles.
Hasta el momento actual, apenas una generación ha vivido en una situación en la
que se combina una importante movilidad extrainsular individual con una mayor
facilidad para desplazarse hacia la península o hacia otros países que a las
demás islas. Obviamente es arriesgado especular sobre el efecto que puede tener
a largo plazo este estado de cosas sobre la identidad comunitaria balear, pero
cabe temer que tienda bastante más a debilitarla que a
fortalecerla.
Esto significa que para las Islas
Baleares, asegurar una buena calidad y una gran accesibilidad social al
transporte aéreo no solamente constituye una necesidad económica, sino que es un
objetivo vital para mantener y reforzar la identidad y la cohesión territorial
del archiìélago.
Sin embargo, desde hace varios años se
ha reavivado en las Islas Baleares el debate acerca de la idoneidad de los
transportes aéreos interinsulares, lo que probablemente indica que la evolución
reciente de las cosas en el transporte aéreo no está ayudando como debiera a la
consecución de estos objetivos, y la sociedad balear lo
percibe.
El presente Plan Director cuenta entre
sus objetivos primordiales de requilibrar el sistema de transportes, el de
ayudar a restablecer también un cierto equilibrio entre los tráficos insulares y
los peninsulares realizados por los residentes. Si los principios de la libre
competencia entre operadores no garantizan de modo suficiente la consecución de
estos objetivos, obviamente prioritarios para la política balear, entonces el
Govern tendrá que adoptar las decisiones oportunas para garantizar que el
sistema de transportes interinsulares, y concretamente su pilar fundamental en
el segmento de viajeros, que es el transporte aéreo, satisfacen razonablemente
los intereses colectivos.
En los servicios aéreos interinsulares
de Baleares, el balance de los seis años transcurridos de liberalización de los
servicios aéreos, en ausencia de planificación administrativa, ha tenido unos
resultados que cabe calificar globalmente como desfavorables desde el punto de
vista del usuario.
En efecto, hasta 1996 las líneas
interinsulares eran operadas en solitario por Aviaco, con reactores DC-9 de 110
plazas, excepto un breve período en el que se introdujeron turbohélices Fokker
F50 de 50 plazas. No se señalaban problemas significativos ni protestas en torno
a la calidad global del servicio.
En 1996 entran en el mercado
interinsular las compañías Air Europa y Spanair, la primera con turbohélices ATP
de 64 plazas, y la segunda con reactores MD80 de 164 plazas. El incremento de la
oferta no fue seguido de un incremento proporcional de la demanda, con lo que la
tasa de ocupación descendió de modo significativo. En 1997, en la línea
Palma-Maó, la ocupación media fue inferior al 50%.
A finales de 1999, ante la falta de
rentabilidad de ambas líneas, Iberia decide atender todos los vuelos con
turbohélices Fokker F50, lo cual suscita protestas, tanto de las instituciones
como de los colectivos de usuarios. Por su parte, Spanair suprime sus vuelos con
reactores en el invierno 1999-2000.
En la temporada de verano de 2000
Spanair vuelve al mercado interinsular con su nueva filial de vuelos regionales
AeBal, operando con reactores Boeing B-717 de 110 plazas. La situación se
mantiene estable a lo largo de todo el año, pero en el otoño de 2001, a raiz de
los atentados del 11-S, se producen fuertes reestructuraciones en los servicios.
Air Europa deja de atender los tráficos interinsulares, y tanto Iberia como
AeBal reducen frecuencias. Actualmente sólo Iberia y Spanair/Aebal prestan
servicios de transporte aéreo interinsular de pasajeros en Baleares. En el
verano de 2002 Iberia ha seguido atendiendo las líneas interinsulares
exclusivamente con los turbohélices F50, y AeBal ha estado operando dos
servicios diarios (i/v) con cada isla, uno con un avión B-717, y otro con un
MD80.
Las consecuencias de las
reestructuraciones derivadas del 11-S no han sido excesivamente graves. En el
verano de 2002, las dos operadoras han prestado 256 servicios semanales entre
Mallorca, Menorca y Eivissa, seis menos que en 2001, mientras que el número de
plazas ha disminuido en un 5%:
| Servicios aéreos interinsulares.Veranos 2002 y 2001 | ||||
| Menorca 2002 | Eivissa 2002 | TOTAL 2002 | Verano 2001 | |
| Iberia | 102 | 104 | 206 | 160 |
| Air Europa | 0 | 0 | 0 | 38 |
| AeBal | 24 | 26 | 50 | 64 |
| TOTAL | 126 | 130 | 256 | 262 |
| Oferta de plazas aéreas interinsulares. Verano 2002 y 2001. | ||||
| Menorca 2002 | Eivissa 2002 | TOTAL 2002 | Verano 2001 | |
| Iberia | 5.100 | 5.200 | 10.300 | 8.000 |
| Air Europa | 0 | 0 | 0 | 2.584 |
| AeBal | 24 | 26 | 5.750 | 7.360 |
| TOTAL | 5.124 | 5.226 | 17.050 | 17.944 |
La reducción de servicios fue más
importante durante el invierno, después de que en octubre de 2001 cesara la
actividad interinsular de Air Europa Express y comenzara la aplicación de los
horarios de invierno en las otras dos compañías. Eivissa perdió dos vuelos con
Palma y otros dos con la península, y Menorca perdió también dos interinsulares
con Palma, así como uno con Madrid y otro con Barcelona.
En suma, al final del proceso de
desregulación y de entrada de la competencia, ha aumentado la demanda en casi un
20%, pero ha disminuido la oferta de plazas y ha bajado la calidad de las
aeronaves utilizadas. Además, como se verá a continuación, no ha mejorado la
ordenación de horarios y frecuencias, y tampoco se han reducido ni diversificado
las tarifas21, y todo ello pese a que la demanda estuvo creciendo
ininterrumpidamente hasta que se produjo la convulsión del 11-S. Sin duda, la
situación creada por estos acontecimientos ha incidido negativamente, pero lo ha
hecho sobre un servicio cuya calidad había comenzado a declinar con
anterioridad.
Parámetros básicos de la oferta
Se presenta en las tablas adjuntas una
síntesis de frecuencias, precios y tiempos de recorrido en transporte aéreo y
marítimo22, realizada con datos correspondientes al invierno de 2000.
Los tiempos están calculados de centro a centro de las respectivas capitales
insulares. En los costes de viaje a Menorca no se incluyen los costes de los
viajes por tierra. Posteriormente los tiempos del recorrido marítimo entre
Eivissa y Palma se han reducido sensiblemente, con la entrada en servicio del
fast ferry Denia-Eivissa-Palma en julio de 2001.
| MODO AÉREO | |||
RELACIÓN |
Servicios/semana |
Tarifa Residente |
Tiempo de viaje |
| Mallorca-Menorca | 60 | 8.690 | 2:45 |
| Mallorca-Eivissa | 63 | 8.690 | 2:30 |
| MODO MARÍTIMO | |||
RELACIÓN |
Servicios/semana |
Tarifa Residente |
Tiempo de viaje |
| Mallorca-Menorca | 27 | 3.220 | 3:50 |
| Mallorca-Eivissa | 11 | 3.620 | 3:30 |
Comparando los datos de la tabla se
concluye que la competencia del modo aéreo se basa esencialmente en sus ventajas
de tiempo y en frecuencia, por lo que capta la práctica totalidad del tráfico
con motivo trabajo, que es menos sensible al precio, y el que predomina
ampliamente en los viajes interinsulares, sobre todo en los realizados por
residentes. Para esta finalidad, los horarios interinsulares son, en principio,
bastante funcionales, pues permiten realizar en el día cualquier tipo de
desplazamiento laboral, ya sea de jornada completa, o de media jornada, de
mañana o de tarde.
Por lo que se refiere a las tarifas, su precio resulta moderado para los residentes en comparación con el contexto de precios aéreos que rigen en España, pero es necesario señalar que el coste de un trayecto equiparable en Canarias resulta para los residentes más de un 40% inferior: el trayecto Tenerife-La Palma, en turbohélice, con una distancia de 139 km, costaba en 2000 a los residentes 4.850 Pts., mientras que en la misma fecha el trayecto Palma-Eivissa, de 142 km., en el mismo tipo de avión, costaba a los residentes de Baleares 8.542 Pts.
La ocupación media mensual se ha podido
calcular con detalle para el año natural comprendido entre noviembre de 1998 y
octubre de 1999, que es el período para el que los operadores han aportado
datos. Este período es el inmediatamente anterior a la sustitución de los
reactores de Iberia por turbohélices.
| Indice medio de ocupación mensual (%) | ||
| MESES | Servicio entre Palma y... | |
| Menorca | Eivissa | |
| nov-98 | 67 | 79 |
| dic-98 | 50 | 74 |
| ene-99 | 57 | 67 |
| feb-99 | 70 | 81 |
| mar-99 | 75 | 84 |
| abr-99 | 69 | 78 |
| may-99 | 62 | 72 |
| jun-99 | 65 | 70 |
| jul-99 | 68 | 71 |
| ago-99 | 60 | 65 |
| sep-99 | 64 | 74 |
| oct-99 | 62 | 66 |
Como se puede observar, en la relación
con Eivissa hay dos meses con ocupaciones medias superiores al 80%, y la media
anual es del 74%. Con estas tasas medias de ocupación es normal que los viajeros
encuentren con frecuencia serias dificultades para la obtención de plazas. En
Menorca las tasas de ocupación son algo inferiores, pero hay dos meses en los
que están por encima del 70%, y la media anual es del 64%.
Se observa que el mes de agosto
presenta un bache de ocupación en los dos corredores, lo que está indicando el
predominio del motivo trabajo que caracteriza a estas
relaciones.
Normalmente, los niveles medios de
ocupación que se registran en los vuelos analizados deberían proporcionar
excedentes de explotación, máxime teniendo en cuenta los niveles de tarifas que
rigen en ambas líneas. Estas constataciones suscitan dudas sobre la
perentoriedad de las razones económicas con las que Iberia justificó en su día
la decisión de sustituir los reactores por turbohélices, decisión que se estudió
y analizó precisamente en la etapa 1998-99 arriba analizada, y se aplicó apenas
dos meses después.
Cuando se desciende a un mayor nivel de
detalle en el análisis de la ocupación, se comprueban los efectos de las altas
tasas medias de ocupación sobre la accesibilidad real de los pasajeros a los
servicios. Un porcentaje apreciable de los vuelos, en todas las relaciones y en
todas las épocas del año, presenta ocupaciones de más del 95%, lo que en los
turbohélices de Iberia supone sólo dos asientos a la venta. Con estas
ocupaciones normalmente las plazas están agotadas con bastante antelación, lo
cual obliga a hacer la reserva y volar en un vuelo distinto del
deseado.
| Porcentaje de vuelos interinsulares con plena ocupación | ||||
| Palma-Maó | Maó-Palma | Palma-Eivissa | Eivissa-Palma | |
| Verano 2000 | ||||
| Ocupación 100% | 8% | 4% | 18% | 10% |
| Ocupación >95% | 12% | 7% | 28% | 25% |
| Invierno 2000/01 | ||||
| Ocupación 100% | 11% | 15% | 7% | 7% |
| Ocupación >95% | 19% | 26% | 23% | 16% |
Las situaciones de mayor saturación se
presentan en el trayecto Palma-Eivissa en los meses de verano. Analizando con
detalle esta relación, en la semana media del verano de 2000, los 134 vuelos
semanales realizados en esta relación en ambos sentidos se distribuyeron según
sus índices de ocupación del modo siguiente:
| Palma-Eivissa. Verano 2001 | |
| % Ocupación | Nº de vuelos |
| de 91 a 100 | 52 |
| de 81 a 90 | 23 |
| de 71 a 80 | 11 |
| de 61 a 70 | 17 |
| de 51 a 60 | 5 |
| de 41 a 50 | 9 |
| de 31 a 40 | 9 |
| de 21 a 30 | 5 |
| de 11 a 20 | 2 |
| de 1 a 10 | 1 |
| TOTAL | 134 |
Como se puede observar, el 56 por
ciento de los vuelos tuvieron una ocupación media superior al 80%. 24 vuelos
semanales tuvieron una ocupación media del 100%, esto es, salieron siempre
llenos. Hay que tener en cuenta que el concepto de “verano” en la estacionalidad
de Baleares abarca el conjunto de la temporada turística, esto es, de Abril a
Octubre, ambos inclusive, lo que significa que la situación que se describe en
la tabla se prolonga de hecho durante la mayor parte del
año.
En invierno la saturación es menor,
pero los índices de ocupación siguen siendo elevados. En la relación Palma-Maó
los índices son un poco más bajos, pero siempre dentro de un contexto de elevada
ocupación.
Interesa llamar la atención sobre la existencia de un número de vuelos no desdeñable (una media de 26 semanales) con tasas de ocupación inferiores al 50%. Una mejor asignación de algunos de esos vuelos, reubicándolos en franjas horarias con mayor demanda, redundaría en beneficio de los viajeros, así como de las compañías.
Para completar la revisión de la
calidad de los servicios aéreos interinsulares, otro factor importante es la
puntualidad de los vuelos. En el período Abril 2000-Mazo 2001, los vuelos
interinsulares se distribuyeron del siguiente modo según su
puntualidad:
| PUNTUALIDAD DE LOS VUELOS INTERINSULARES | ||
| Grado de puntualidad | Verano | Invierno |
| En hora | 161 | 194 |
| Retraso 0-15 minutos | 71 | 58 |
| Retraso 15-30 minutos | 32 | 12 |
| Retraso 30-45 minutos | 10 | 6 |
| Retraso > 45 minutos | 5 | 6 |
| TOTAL vuelos | 279 | 276 |
| Retraso medio | .3,91 min | 3,03 min |
En general, los servicios
interinsulares en Baleares presentan índices de puntualidad
aceptables.
.
En el gráfico adjunto se sintetiza la
distribución del tráfico aéreo doméstico de pasajeros en Baleares. Igual que
ocurre en el tráfico marítimo, los tráficos interinsulares representan sólo una
pequeña fracción de los tráficos con la península. Los datos agregados del
tráfico aéreo peninsular e interinsular se presentan en la tabla adjunta. Sólo
uno de cada diez viajes aéreos nacionales se realiza entre las islas.
| TRAFICO AEREO REGULAR NACIONAL. DATOS AENA 2001. | ||||
| Origen/Destino | Península | Interinsular | TOTAL | % Interinsular |
| Mallorca | 4.014.283 | 566.985 | 4.581.268 | 12,38% |
| Menorca | 617.153 | 266.875 | 884.028 | 30,19% |
| Eivissa | 973.047 | 290.329 | 1.263.376 | 22,98% |
| Total viajes | 5.604.483 | 562.095(*) | 6.166.578 | 9,1% |
(*) Figura el 50% de la suma
de interinsulares, para evitar la doble imputación
La mayor proporción de tráfico
interinsular la detenta Menorca, debido a su tradicional relación con Mallorca.
Eivissa está más volcada hacia las relaciones peninsulares, y especialmente
hacia Barcelona, ciudad con la que mantiene un tráfico muy superior al que
registra con Madrid, pese a que las distancias y los costes de transporte a
ambas capitales son similares.
| TRAFICO AÉREO REGULA PENINSULAR. DATOS AENA 2001. | |||||
| Origen/destino | Madrid | Barcelona | Valencia | Otros | Total |
| Mallorca | 1.448.114 | 1.447.711 | 279.414 | 839.044 | 4.014.283 |
| Menorca | 143.634 | 451.143 | 14.532 | 7.844 | 617.153 |
| Eivissa | 358.140 | 515.925 | 67.095 | 31.887 | 973.047 |
| TOTAL | 1.949.888 | 2.414.779 | 361.041 | 878.775 | 5.604.483 |
En las últimas décadas del siglo XX el
avión ha ido desplazando al barco en los viajes fuera de las islas. La única
relación en la que el modo aéreo no ha llegado a desplazar plenamente al modo
marítimo en el tráfico de viajeros es la que mantiene Eivissa con la península,
por la intensidad de sus relaciones marítimas con Denia y Valencia.
| PARTICIPACIÓN DEL MODO AÉREO EN EL TRAFICO | |||
| NACIONAL DE PASAJEROS. 1999. | |||
| Origen/Destino | Península | Interinsular | TOTAL |
| Mallorca | 81,3% | 73,2% | 80,2% |
| Menorca | 78,4% | 69,2% | 76,4% |
| Eivissa | 51,5% | 74,9% | 57,7% |
| Total viajes | 76,6% | 72,7% | 78,3% |
El predominio de los tráficos
peninsulares sobre los tráficos interinsulares es una constante en el transporte
hacia el exterior en las Islas Baleares, en todas las islas y en tanto en el
modo aéreo como en el modo marítimo. Esta situación es preocupante, sobre todo
por lo que indica de pérdida de cohesión comunitaria entre las islas, que
parecen derivar hacia una relación crecientemente autónoma con la península. Los
datos comparados del crecimiento del tráfico aéreo interinsular y peninsular así
lo indican. Ciertamente, el tráfico con la península recoge una importante
componente de tráfico turístico español, que en los últimos años ha crecido
considerablemente, pero aún descontando este efecto, los datos apuntan hacia una
intensificación de las relaciones islas/península, en detrimento de las
relaciones islas/islas.
| Evolución reciente de los tráficos aéreos interinsulares. | |||||
| Origen/destino | 1998 | 1999 | 2000 | 2001 | Incr. 2001/98 |
| Mallorca | 501.230 | 544.791 | 589.436 | 566.985 | 13,1% |
| Menorca | 242.844 | 261.782 | 277.962 | 266.875 | 9,9% |
| Eivissa | 251.966 | 269.131 | 294.671 | 290.329 | 15,2% |
| TOTAL (*) | 996.040 | 1.075.704 | 1.162.069 | 1.124.189 | 12,9% |
(*) Útil sólo a efectos de cálculo de tendencias. Incluye movimientos duplicados entre islas.
Fte.:
AENA
| Evolución reciente de los tráficos aéreos peninsulares. | |||||
| Origen/destino | 1998 | 1999 | 2000 | 2001 | Incr. 2001/98 |
| Mallorca | 3.193.887 | 3.434.542 | 3.935.251 | 4.014.283 | 25,7% |
| Menorca | 475.778 | 514.505 | 572.043 | 617.153 | 29,7% |
| Eivissa | 631.781 | 709.889 | 861.479 | 973.047 | 54,0% |
| TOTAL (*) | 4.301.446 | 4.658.936 | 5.368.773 | 5.604.483 | 30,3% |
Fte.: AENA
Al margen de la asimetría de las relaciones interinsulares y peninsulares, interesa destacar que los tráficos aéreos de origen doméstico vienen creciendo en los últimos años a tasas muy inferiores a las de los tráficos marítimos de pasajeros, según se puede comprobar comparando estos datos con los ofrecidos en el apartado anterior.
Aunque la incipiente modernización del
modo marítimo puede modificar sensiblemente a medio plazo el reparto modal
actual, hoy por hoy las conexiones marítimas todavía no ofrecen una verdadera
alternativa de transporte interinsular, y por ello el modo aéreo sigue siendo el
gran protagonista de las relaciones insulares. Además, por su mayor flexibilidad
y su mayor capacidad para multiplicar las frecuencias, este modo será
difícilmente desbancable del segmento de tráfico interinsular con motivo
trabajo, que constituye el componente principal de las relaciones entre las
islas. En suma, la CAIB depende en buena medida del transporte aéreo para
materializar sus relaciones comunitarias, y esa dependencia va a continuar en el
futuro.
En los análisis realizados para la
elaboración del presente Plan Director no se han identificado obstáculos
técnicos insalvables que impidan la implantación y gestión de unos servicios
aéreos plenamente satisfactorios entre las Islas Baleares. El tráfico aéreo
interinsular en Baleares es un tráfico estable, con poca estacionalidad, y con
pocos costes extraordinarios de gestión (escaso equipaje, pocos viajeros con
necesidades o demandas especiales, etc..). Además, se nutre fundamentalmente de
viajes con motivo trabajo, lo que significa que una importante proporción de los
viajeros paga tarifa plena, ya sea de residente o de no residente. Con estas
características, no debería haber dificultades para atender este tráfico
correctamente, prestando unos servicios de calidad y ajustados a las necesidades
de cada una de las dos líneas.
Sin embargo, los servicios actuales no
resultan globalmente satisfactorios. El problema quizá más importante, por las
repercusiones que tiene en el normal desenvolvimiento económico y social de la
comunidad balear, es el de la saturación de los servicios en numerosos momentos
a lo largo del año. Observando el número medio de pasajeros y de plazas
ofertadas en cada vuelo a lo largo la semana, tanto en la temporada de verano
como en la de invierno, es evidente que la oferta no satisface correctamente la
demanda, ni en las horas punta, ni en los tráficos de fin de
semana.
Da la impresión de que el diseño de la
oferta se hubiera realizado atendiendo más a las conveniencias de organización
de los recursos disponibles de cada operador, que a las características de la
demanda y su distribución temporal, lo que ocasiona que haya vuelos
completamente saturados, incluso fuera de las horas punta, mientras que algunos
vuelos permanecen prácticamente vacíos.
Mientras se mantienen en programación
esos vuelos sin apenas demanda (se detecta algún vuelo con una ocupación
media del 6%), continua sin existir un enlace directo entre Menorca y Eivissa,
por lo que el viaje entre ambas islas ocupa prácticamente una mañana o una tarde
enteras, además de tener un coste prohibitivo para la inmensa mayoría de los
ciudadanos que desean viajar a título particular. Esta situación contribuye
objetivamente a aislar aún más a ambas islas entre sí, y a debilitar sus
sentimientos de comunidad. Además, la conexión directa entre ambas islas no
parece que deba ser económicamente inviable, habida cuenta de que, en Canarias,
las islas de Lanzarote y La Palma, muy similares en distancia, población y
actividad turística a Menorca y Eivissa, cuentan con vuelo directo tres días a
la semana.
Las restricciones de los recursos
asignados a la prestación de los servicios no sólo no se traducen en niveles
reducidos de tarifas, como al menos cabía esperar como aspecto positivo de la
introducción de la competencia, sino que, por el contrario, los costes para el
usuario son ahora iguales en términos reales, o incluso superiores, a los que
regían en épocas anteriores, cuando la calidad de servicio era sensiblemente
mayor. De hecho, las tarifas actuales en Baleares son mucho más elevadas que las
que se aplican en itinerarios similares en otras zonas servidas por las mismas
compañías. Así, por ejemplo, en 2001 la tarifa entre Palma y Eivissa para un no
residente ascendía a 91,31 €, mientras que la aplicada en Canarias entre
Tenerife y La Palma se elevaba a 49,30 €.
Frente a esta situación, el presente
Plan Director plantea, en el capítulo de propuestas, unos criterios de
reorganización de los servicios que permitan superar los problemas actuales, y
volver a ofrecer servicios interinsulares satisfactorios para los ciudadanos de
las islas.
Para hacer viable la aplicación de estas propuestas, y dadas las especiales circunstancias que concurren en la gestión de este modo, el Plan Director propone la creación de una comisión de trabajo en la que participen el Govern Balear, AENA y todos los interlocutores necesarios, para coordinar la oferta de las compañías aéreas en materia de distribución y capacidad de los vuelos, definir las dotaciones más adecuadas de material de transporte para los diferentes servicios, supervisar las tarifas y controlar la continuïdad de los servicios a lo largo del año.
La situación de los transportes aéreos
interinsulares de Baleares no alcanza ni lejanamente esas cotas de dramatismo.
De hecho, el sistema funciona globalmente en términos bastante razonables. La
puntualidad es elevada, favorecida por el hecho de que los pasillos aéreos que
se utilizan están al margen de los saturados pasillos troncales europeos. El
servicio es correcto, y toda la cadena de gestión aeroportuaria presenta una
eficiencia elevada, al formar parte de una de las maquinarias de transporte
aéreo más potentes y avanzadas de Europa, como es la de las Islas Baleares,
capitaneada por el aeropuerto de Son Sant Joan.
Sin embargo, la presión que la
competencia ejerce sobre las operadoras, puede estar obligándolas a practicar
políticas de incremento de la ocupación restringiendo la oferta. Esta ha sido
quizá la principal consecuencia de la desregulación aérea en todo el mundo, y
probablemente se está registrando también en Baleares, con los agravantes de que
los aviones pequeños mayoritariamente utilizados en la actualidad son más
rígidos que los grandes frente a situaciones de saturación o desbordamiento de
la oferta, y de que entre las islas prácticamente no existen medios de
transporte alternativos.
La situación del transporte aéreo
interinsular en Baleares hay que interpretarla en su propio contexto
socioeconómico y territorial. Si se tratara de una pequeña red regional en algún
territorio europeo que dispusiera de otras alternativas de transporte, una
calidad como la del sistema aéreo interinsular de Baleares probablemente
alcanzaría una calificación estándar, y no sería considerada como un problema.
Pero la red de Baleares tiene un
importante componente estratégico y su óptimo funcionamiento es vital para
Baleares. La red interinsular presta servicio a un archipiélago turístico,
densamente poblado, con una economía muy dinámica, y que hoy por hoy carece de
otras alternativas de transporte. La Comunidad Balear no puede aceptar que se
esté resintiendo la calidad del medio básico de comunicación entre las islas en
función de la rentabilidad dos líneas cuyas magnitudes operativas son
prácticamente marginales en el negocio global de las grandes compañías aéreas
que las gestionan. Las consecuencias en materia de deterioro de la cohesión y de
la articulación territorial y social de Baleares pueden ser mucho más graves que
cualquier posible desajuste contable en la explotación del servicio. Los
artífices de la desregulación y la privatización aéreas en España cometieron el
error de no percibir que la especificidad de los servicios interinsulares de
Baleares en el contexto de la aviación comercial española recomendaba aplicarles
un tratamiento especial.
El presente Plan Director propone una
serie de parámetros mínimos de calidad cuyos contenidos se sintetizan a
continuación, y cuyo cumplimiento debe ser exigible en todo momento al sistema
de transporte aéreo interinsular en Baleares. El mejor modo de cumplir estos
parámetros debe ser objeto de discusión en una Comisión de Trabajo sobre los
Transportes Aéreos Interinsulares en Baleares (CTTAIB), en la que participen
Govern, AENA, compañias operadoras, y otros interlocutores que se estime
pertinente. Si en el seno de esta Comisión no se alcanzase el compromiso
necesario para garantizar esos mínimos de calidad, o si el seguimiento posterior
del sistema demostrase el incumplimiento de los mismos, el Govern instará la
Declaración de Obligación de Servicio Público y hará cuanto esté en su mano para
conseguirla.
OBJETIVOS DE CALIDAD DEL TRANSPORTE AÉREO INTERINSULAR
EN LAS ISLAS
BALEARES
Objetivos de capacidad
- una ocupación del 95% en más de dos vuelos seguidos.
- una ocupación del 95% en más de la mitad de los vuelos de un dia.
- una ocupación media diaria del 90%.
- una ocupación media semanal del 85%.
- una ocupación mensual del
80%.
Objetivos de continuaidad
Objetivos de regularidad
Objetivos de
flota
Objetivos de
tarifas
Interesa señalar, por último, que las exigencias de calidad arriba señalada corresponden a la situación actual, de amplio predominio del modo aéreo en las conexiones interinsulares de viajeros en Baleares. Es de esperar que el reequilibrio modal que persigue el presente Plan Director se alcance merced a una mayor interrelación entre las islas, de modo que el incremento global de la demanda interinsular se obtenga fundamentalmente por recuperación de tráficos peninsulares. No obstante, si del proceso de reequilibrio se derivara alguna reducción de la demanda en el sector aéreo, las exigencias de calidad anteriores serán revisadas.
La intermodalidad en el transporte de
viajeros es una de las principales carencias del sistema de transportes en
Baleares, tanto por lo que se refiere al transporte urbano como al transporte
interurbano, así como en los transportes interinsulares. Tradicionalmente ha
existido en Baleares una gran descoordinación de servicios, no sólo entre modos
diferentes, sino incluso dentro del mismo modo. Por ejemplo, los servicios de
las diferentes concesiones de autobuses en una misma isla están descoordinados
entre sí incluso en el nivel más básico, que es el de la información al
usuario.
Esta situación tiene consecuencias
negativas sobre la eficiencia del transporte público. En ausencia de una
política de transportes integrada, que coordine el desarrollo de los diferentes
modos de transporte y la mejora de las interfases entre ellos para facilitar la
intermodalidad, es difícil lograr una adecuada rentabilización social y
económica de los esfuerzos y los recursos asignados al transporte. Las ganancias
obtenidas en la eficiencia interna de cada modo por separado se ven erosionadas,
cuando no anuladas, por el deterioro de la funcionalidad del sistema de
transportes en su conjunto.
Por esta razón, el presente Plan
Director otorga una importante prioridad a la construcción de un verdadero
sistema de transferencias intermodales en Baleares, cuyas claves son la
integración de los itinerarios multimodales en servicios unificados, la
ubicación y funcionalidad de las infraestructuras de transbordo, la coordinación
y fiabilidad de horarios, y la información al público.
En el presente capítulo se revisan brevemente las condiciones de intermodalidad en las que actualmente se encuentra cada modo de transporte, y a continación se desarrolla el Plan de Intermodalidad, que tiene una vertiente infraestructural y una vertiente de coordinación de servicios.
Bicicleta
El desarrollo de la intermodalidad,
principalmente ferroviaria, es fundamental para el fomento del transporte en
bicicleta. La bicicleta es un modo ideal para el acceso a las estaciones
ferroviarias desde las áreas de población suburbana de baja densidad, o desde
las áreas rurales de población dispersa.
Algunos manuales de tráfico europeos
señalan como radio de acceso de la bicicleta a las estaciones ferroviarias
distancias de hasta 15 km. No obstante, ese límite parece excesivo para
Baleares, en primer lugar porque las redes de carriles están poco desarrolladas,
y sobre todo porque en la mayor parte del territorio balear la topografía es
ondulada o incluso accidentada. Un radio medio de acceso en torno a los 5 km,
puede ser más razonable para tomarlo en consideración para la planificación de
la intemodalidad bici/tren en Baleares. Este límite puede elevarse hasta 7 u 8
kilómetros en terrenos llanos, y reducirse hasta 3 km o incluso aún menos en
terrenos accidentados o de montaña.
Hasta hace poco tiempo, la
intermodalidad bici-tren no había recibido prácticamente ninguna atención en
Baleares. Recientemente SFM ha especificado los servicios en los que acepta el
transporte de bicicletas, que en días laborables incluyen 10 trenes con salida
desde Palma, cinco de ellos hasta Sa Pobla, y otros 10 con salida desde Inca
hacia Palma, seis de ellos procedentes de Sa Pobla. Las nuevas unidades de SFM
tienen un espacio especialmente adaptado para el transporte de
bicicletas.
En los servicios de hora punta no se
admiten bicicletas, dado el elevado grado de ocupación de los trenes, con muchos
viajeros de pie. En esas horas, la intermodalidad bici-tren se orienta
principalmente hacia los viajes domicilio-trabajo, y requiere de la
disponibilidad de buenos aparcamientos para bicicletas en las estaciones de
ferrocarril. En la actualidad estas facilidades son todavía escasas en las
islas.
La intermodalidad bici-bus es más dificil de resolver con transporte de bicicletas, y por ello se recomienda la ubicación de aparcamientos de bicicletas en las principales estaciones de autobús. Por último, hay que mencionar la gran adecuación de los servicios marítimos para la intermodalidad bici-barco en transportes interinsulares, por la gran disponibilidad de espacio que ofrece habitualmente el modo marítimo.
Autobús
interurbano
Hasta fechas muy recientes, el concepto
de intermodalidad o simplemente de conexión de servicios no había sido aplicado
en el sector del transporte público por carretera en
Baleares.
En el caso de Mallorca, algunos
operadores de servicios por carretera han venido percibiendo el ferrocarril como
un modo competidor, y no como el modo más capaz de disuadir del uso del vehículo
privado, aumentando la demanda de transporte público para todos los operadores,
tanto ferroviarios como de carretera. De hecho existen hasta 7 servicios que
presentan un solapamiento total o parcial entre el ferrocarril y el autobús en
el corredor Palma-Inca. En 8 municipios de ese corredor que cuentan con estación
ferroviaria, existen al mismo tiempo servicios de conexión con Palma en autobús
regular. Con ocasión de la inauguración de la nueva estación intermodal de Inca,
a comienzos de 2000, algunos operadores de servicios por carretera opusieron una
tenaz resistencia a trasladar sus servicios a a las nuevas instalaciones,
alegando que el tren les podía restar viajeros.
Esta actitud ante la intermodalidad ha
sido negativa para el desarrollo del transporte público por carretera en las
islas. El considerable potencial de servicio que ofrece la intermodalidad basada
en el autobús ha estado mermado por la ausencia de coordinación de horarios, por
la escasez de intercambiadores que faciliten la cadena modal, y por la falta de
una política tarifaria que no penalice los trasbordos.
En los últimos años esta situación ha
comenzado a cambiar. Se ha inaugurado la estación intermodal de Inca y la nueva
estación de autobuses de Palma, conectada con el ferrocarril. Con la próxima
inauguración de la nueva estación de autobuses de Manacor, junto a la estación
de ferrocarril que entrará también próximamente en servicio, la intermodalidad
bus-tren habrá experimentado un importante avance, pues los tres principales
centros urbanos de la isla estarán dotados de estación intermodal. El Plan de
Intermodalidad, cuyo contenido se describe al término del presente capítulo,
prevé la construcción de otras infraestructuras similares en todas las
islas.
Como se verá con mayor detalle en el análisis de la intermodalidad marítima y aérea, todas las islas cuentan con conexiones de autobús de calidad insuficiente entre los puntos de entrada a las islas (puertos y auropuertos), y los centros urbanos y estaciones de transporte terrestre de las principales ciudades.
Ferrocarril
El modo ferroviario es muy sensible a
la calidad de las conexiones intermodales. Para poder extender su radio de
cobertura más allá del alcance peatonal, que normalmente no supera un kilómetro
de radio, es necesario que existan buenos accesos hasta las estaciones de
ferrocarril en modos complementarios.
Este aspecto del sistema ferroviario
tampoco ha recibido atención en Mallorca hasta fechas muy recientes. La
coordinación de horarios no se aplicaba en ninguna relación intermodal, ni entre
servicios de autobús y tren, ni menos aún entre servicios interinsulares y
transportes terrestres. En este último caso, el desinterés por la intermodalidad
se extendía incluso a la localización de las infraestructuras, de modo que
frecuentemente las diferentes estaciones modales se ubicaban en lugares
distintos y alejados entre sí.
La revitalización del ferrocarril que
está actualmente en curso en Mallorca está otorgando una importante prioridad a
las relaciones intermodales. A las estaciones intermodales bus/tren de
Palma, Inca y Manacor, ya citadas, seguirán otras muchas conforme la red
ferroviaria se vaya extendiendo por la isla. Por otra parte, ya han comenzado a
entrar en servicio líneas de autobús con horarios coordinados con el
ferrocarril, y esta política va a ser en lo sucesivo uno de los ejes de la
política de transportes, y concretamente de la política
ferroviaria.
Como ya se indicó en el capítulo de
viales no motorizados, facilitando el acceso al tren en bicicleta se extiende de
modo muy notable el radio de cobertura del ferrocarril. Por ello, además de
aceptar el transporte de bicicletas en todos los trenes fuera de las horas
punta, SFM instalará aparcamientos para bicicletas en las estaciones, comenzando
por las más importantes, y luego, paulatinamente, en todas las estaciones de la
red. Asimismo, la red de viales no motorizados prestará especial atención a la
accesibilidad ferroviaria.
Por último, la instalación de
aparcamientos de disuasión para la intermodalidad automóvil/tren constituye una
medida más compleja, difícil de aplicar y en ocasiones incluso desaconsejable en
las estaciones ubicadas en el centro de las poblaciones. Algunas de estas
infraestructuras se podrán instalar en estaciones que cuenten con buenas
condiciones de accesibilidad viaria y con amplios espacios de
aparcamiento.
Barco
Para conseguir una buena calidad del
transporte interinsular es importante tener unas buenas infraestructuras
portuarias, y unas adecuadas conexiones con los servicios de transportes
terrestres.
Sin embargo, los servicios de
transporte marítimos y terrestres se han configurado en Baleares como dos mundos
ajenos entre sí, y sin ninguna relación entre ambos, con alguna excepción
puntual que se comentará a continuación. Las conexiones ferroviarias no alcanzan
a ninguno de los puertos mallorquines que albergan lineas marítimas regulares,
aunque está previsto que en el futuro sí existan estas conexiones. Por lo que se
refiere a los servicios de autobús, en la breve descripción de los principales
problemas de los puertos de pasajeros que se incluye más adelante se comprobará
que sólo existe un puerto en todo el archipiélago (Sant Antoni) que tenga
satisfactoriamente resuelta la conexión bus/barco .
La excepción aludida en el párrafo
anterior es el servicio gratuito de autobuses combinados con las salidas y
llegadas de los barcos que ha puesto en marcha la empresa Cape Balear, que
gestiona el servicio de fast ferry entre Cala Ratjada y Ciutadella. Con este
sistema, el tiempo total de viaje entre Palma y Ciutadella (centro a centro de
ambas ciudades) es de 2h. 40 min, muy similar, y en ocasiones inferior, al del
viaje en avión, y con un coste sensiblemente inferior. Desde otras localidades
situadas en el itinerario del autobús, como Inca o Manacor, así como en el
servicio en dirección Ciutadella-Palma, los tiempos de recorrido del sistema
barco/bus son aún inferiores.
Es interesante señalar que este
servicio de autobuses se prolonga hasta la estación marítima de Palma. El
servicio de la mañana permite la conexión hacia Menorca a los viajeros que
llegan a Palma en los ferrys nocturnos de Barcelona, Valencia y Denia, aunque el
enlace está muy ajustado en el caso de Valencia. Pese a que se trata de una
cadena intermodal ciertamente limitada, y con conexiones garantizadas sólo en el
puerto de Cala Ratjada, este servicio preconfigura el tipo de conexiones
intermodales que el presente Plan Director propone para todas las islas,
interconectando los modos terrestres, marítimo y aéreo para ofrecer alternativas
de desplazamiento eficientes en transporte público entre todas las islas y en el
interior de cada una de ellas.
Por lo que se refiere a las
infraestructuras portuarias, las principales carencias y parámetros que se han
de mejorar en los puertos de Baleares para poder ofrecer un buen servicio se
pueden sintetizar del modo siguiente:
Puerto de Palma
Las estaciones marítimas de pasajeros
están ubicadas en una posición bastante excéntrica respecto a las zonas más
representativas y activas de la capital, lo cual le resta funcionalidad y
contribuye a neutralizar una de las principales ventajas del barco, que es su
accesibilidad urbana. Es destacable asimismo la baja calidad de las conexiones
terrestres con la ciudad y de Palma y con los centros de comunicaciones de rango
insular (estación de ferrocarril y de autobuses). Las terminales de pasajeros
sólo disponen en proximidad de una línea regular de autobuses urbanos que se
cuenta entre las de menor frecuencia de toda la red de la E.M.T., con un
servicio cada 60 minutos. Además, la última salida de autobús de la Estación
Marítima es anterior a la hora de llegada de los servicios rápidos de Denía,
Valencia y Eivissa, y la primera llegada es posterior a la hora de salida de
estos mismos servicios. En tales condiciones, la utilidad de esta línea a
efectos de la intermodalidad marítima es prácticamente
nula.
Puerto de Alcúdia
Carece de Terminal Marítima para un
adecuado servicio a los pasajeros. El tráfico de pasajeros no está segregado del
de mercancías. Tiene malas connexiones con el transporte público terrestre,
estando situada la parada de autobús interurbano más próxima a unos 800 metros
del punto de llegada de los viajeros.
Puerto de Cala Ratjada
A la falta de infraestructuras
adecuadas para el tráfico de pasajeros se le suma también una deficiente
conexión con el transporte público terrestre, cuya parada de autobús interurbana
más próxima se encuentra situada a 600 metros del punto de embarque y desembarco
de viajeros.
Puerto de Maó:
Las conexiones con el transporte
público son deficientes, encontrándose la estación de autobuses interurbanos a
550 metros, pero en un recorrido cuya condiciones no son adecuadas para
realizarlo andando y con equipajes. En la terminal de pasajeros existe una
parada de autobuses, pero no está conectada con la estación
interurbana.
Puerto de Ciutadella
Carece de Terminal Marítima de
Pasajeros, y el tráfico de viajeros no está segregado del de mercancías, que
presenta además dificulades de acceso. La parada de autobús interurbano más
próxima se encuentra situada a 600 metros del punto de
embarque.
Puerto de Eivissa
El puerto de Eivissa es un elemento
clave de la vida ciudadana y turística de Vila, por lo que soporta una presión
urbana muy importante. Presenta un bajo nivel de servicio para las conexiones
interurbanas, cuya estación se encuentra está a 15 minutos a pie del muelle. No
obstante, por el paseo marítimo circula una línea urbana que conecta con la
estación de autobuses.
Puerto de Sant Antoni
La Terminal Marítima de viajeros es muy
precaria, y los tráficos de pasajeros no están segregados de los de mercancías.
Este es el único puerto de Baleares con servicios regulares de viajeros que
cuenta con una conexión aceptable con la red de autobuses, ya que la estación de
autobuses está ubicada en proximidad al muelle de viajeros.
Puerto de Cala Savina
Este puerto representa la única
conexión con el exterior de la isla de Formentera. Su tráfico de pasajeros es
muy intenso, comparable en orden de magnitud al del puerto de Barcelona. Desde
el puerto sale una línea de autobús que conecta con los principales núcleos de
población.
La consecuencia de los déficits de
conexiones con los servicios terrestres que se observa en todos los puertos de
Baleares es el gran predominio del automóvil como medio de acceso a los puertos
y de dispersión desde los mismos. Como ya se ha indicado, un elevado porcentaje
de los usuarios que acceden al puerto con vehículo privado embarcan con su
automóvil, constituyendo, junto con los conductores de camiones y otros
vehículos de servicio, la fracción mayoritaria del pasaje, especialmente durante
el invierno.
Avión
Las relaciones intermodales con los
servicios regulares apenas han sido tenidas en cuenta hasta el momento actual en
los aeropuertos de Baleares, ni en la fase de planificación, ni en la gestión
aeroportuaria.
El acceso y dispersión de viajeros al
aeropuerto principal, Son Sant Joan, se produce según las siguientes
pautas básicas:
En términos cuantitativos, esta
estructura de accesibilidad terrestre al aeropuerto se manifiesta del modo
siguiente23:
| MODOS DE ACCESO Y DISPERSIÓN DE VIAJEROS EN EL AEROPUERTO DE SON SANT JOAN | |
| MODOS | % |
| Autobús Discrecional | 66 |
| Vehículos de Alquiler | 15 |
| Vehículo Privado con Acompañante | 8 |
| Vehículo Privado sin Acompañante | 2 |
| Taxi | 7 |
| Autobús Urbano | 2 |
| TOTAL | 100 |
El elemento diferenciador del
aeropuerto de Palma respecto a otros grandes aeropuertos europeos es el amplio
predominio del tráfico turistico en viaje organizado, que representa dos tercios
de los viajes anuales, y una proporción mucho mayor en temporada alta. Sin
embargo, el diseño del aeropuerto no tuvo en cuenta esta particularidad, e
incluyó un gigantesco aparcamiento de automóviles, que fue dimensionado
aplicando los índices de aparcamiento habituales en los aeropuertos europeos al
volumen total de viajeros, que actualmente es de 19 millones deviajeros anuales.
De este modo se realizó inútilmente una gran inversión pública en un edificio de
aparcamiento de 5.700 plazas24, que como era previsible permanece
prácticamente vacío, excepto la planta baja, dedicada a los coches de alquiler
(700 plazas), y la planta cuarta (850 plazas), que es la de más comodo acceso a
la planta de salidas, y por ello es la preferida de los usuarios residentes,
aunque habitualmente no llegan a ocuparla por completo.
El servicio de conexión del aeropuerto
con la ciudad de Mallorca, que ha sido notablemente mejorado en materia de
frecuencias y tiempos de recorrido en los últimos meses, adolece sin embargo de
varias deficiencias. En primer lugar, la parada en el aeropuerto está más
alejada de las puertas de salida que las de los taxis y los autobuses
discrecionales. En segundo lugar, la parada de la Plaza de España ha sido
reubicada recientemente, alejándola de la estación de autobuses interurbanos, lo
que dificulta la conexión entre ambos servicios.
Esta situación es especialmente
negativa en la medida en que el resto de la isla de Mallorca carece de
conexiones directas de transporte regular con el aeropuerto, pese a que existen
localidades, como Calvià, que en verano generan un tráfico de más de 20.000
viajeros diarios con el aeropuerto, aunque la inmensa mayoría de ellas viajan en
autobús discrecional. Tampoco existe conexión directa de autobús entre el
aeropuerto y la terminal de pasajeros del puerto de Palma.
Por lo que se refiere al ferrocarril,
hasta hace pocos años nunca ha sido considerado seriamente como una alternativa
de transporte hacia el aeropuerto, pese a que no existe en Europa ningún
aeropuerto con un tráfico comparable al de Palma que carezca de enlace fijo para
el acceso y dispersión de los viajeros. No obstante, la tipología de los
viajeros el caso de Palma es singular, por las razones arriba indicadas, y los
estudios realizados hasta el momento indican que es dudoso que el aeropuerto,
por sí solo, genere suficiente demanda de transporte público como para
justificar un enlace fijo con Palma.
En la actualidad se están realizando
nuevos estudios para determinar si la combinación de tráficos del aeropuerto con
otros tráficos urbanos podría hacer viable este enlace, bien fuera con una
alternativa Norte, que captase tráficos del hospital de Sant Llázer y de Son
Ferriol, o con una alternativa Sur, que captase tráficos turísticos en la Platja
de Palma y S’Arenal.
Es interesante recordar que cuando se
amplió la pista de Son Sant Joan en 1964, el ferrocarril de Santanyi atravesaba
los terrenos que iban a ser ocupados por la ampliación aeroportuaria. Como ya se
explicó en el apartado ferroviario, tal circunstancia no fue aprovechada para
dotar de conexión ferroviaria al aeropuerto, sin apenas coste, sino que, muy al
contrario, fue utilizada como excusa para cerrar y desmantelar el ferrocarril.
En los otros dos aeropuertos de
Baleares, las características del tráfico son, a su escala, similares a las de
Son Sant Joan, y tampoco están bien atendidas las relaciones intermodales,
excepto para los autobuses discrecionales. En el aeropuerto de Maó no existe
ningún servicio de transporte público regular de viajeros. En el de Eivissa
existe un autobús urbano con frecuencia de 30 minutos que une el aeropuerto con
la ciudad, pero no llega a la estación
marítima.
La Red Intermodal de Transportes de
Baleares
El objetivo del Plan de Intermodalidad
es iniciar la construcción de la Red Intermodal de Transportes de Baleares,
entendida como un sistema de transporte público de cobertura universal que
facilite al viajero la accesibilidad a cualquier entidad de población del
territorio autonómico, utilizando combinaciones de transportes públicos
eficientes y accesibles. El desplazamiento a través de la Red Intermodal debe
ser al menos tan eficiente como el desplazamiento en automóvil privado, además
de más seguro y más económico.
La Red Intermodal de Transportes de
Baleares se desarrolla a con dos niveles, que a su vez estarán interconectados
entre si:
Las Redes Insulares deben combinar en
cada isla las ventajas de los diferentes modos de transporte, eludiendo sus
inconvenientes:
La Red Interinsular debe potenciar la
complementariedad de los modos marítimo (con ventajas en capacidad y coste) y
aéreo (con ventajas en flexibilidad y rapidez), y debe conectar entre sí los
puertos y los aeropuertos de cada isla, así como facilitar el acceso desde y
hacia los grandes nodos de las redes terrestres. Las funciones de conexión de
puertos y aeropuertos con los nodos de transporte terrestre, y de los puertos de
cada isla entre sí, pueden ser atendidas por los servicios regulares de las
Redes Insulares, o requerir en algún caso servicios
específicos.
Para avanzar hacia la construcción de estas redes, el Plan de Intermodalidad contempla una larga serie de actuaciones agrupadas en dos Programas:
Se relacionan a continuación las
principales intervenciones contempladas.
Programa de Infraestructuras
Intermodales
MALLORCA
Introducción de mejoras en materia de conexión con la red de autobuses urbanos yde accesibilidad viaria
Construcción de la nueva estación de interconexión e intercambio de viajeros del municipio de Calvià, concentrando tráficos de todo el Ponent de Mallorca.
Instalación ya en servicio, que se potenciará mediante la reorganización de los servicios en la comarca, para orientarlos hacia la aportación al tren para el acceso a Palma.
Nueva estación intermodal que articulará en torno a la nueva línea ferroviaria las redes de servicios del Llevant de Mallorca.
Conexión del ferrocarril con la línea de autobús interurbana de Es Pont d’Inca
Implantación de aparcamiento de disuasión y conexión bus-tren
Implantación de aparcamiento de disuasión y conexión
bus-tren
Estación de ferrocarril de Marratxí (es Figueral)
Implantación de aparcamiento de disuasión y conexión bus-tren
Implantación de aparcamiento de disuasión y conexión bus-tren
Implantación de aparcamiento de disuasión y conexión bus-tren
Implantación de aparcamiento de disuasión y conexión bus-tren
Implantación de aparcamiento de disuasión y conexión bus-tren
Implantación de aparcamiento de disuasión y conexión bus-tren
Implantación de aparcamiento de disuasión y conexión bus-tren
Creación de un centro intermodal de autobuses, ferrocarril y barco
Creación de un centro intermodal de autobuses, ferrocarril y barco
Construcción de una terminal para los
autobuses de la E.M.T. y para los servicios interurbanos que podrían implantarse
próximamente. Está en estudio la implantación del
ferrocarril.
MENORCA
Adecuación de la terminal de líneas interurbanas en el centro de Maò.
Adecuación de la terminal de líneas interurbanas en
el centro de Ciutadella.
Concentración de todos los servicios de Es Mercadal en una única parada
Instalaciones de acogida para la nueva línea de autobús al aeropuerto
Adecuación de la terminal de autobuses en el puerto de Maó.
Adecuación de la terminal de autobuses en el puerto
de Ciutadella.
EIVISSA
Construcción de una nueva terminal de autobuses con cobertura insular
Adecuación de la terminal de autobuses existente en Sant Antoni.
Adecuación de la terminal de autobuses existente en Santa Eulària.
Adecuación del punto de parada del autobús regular del aeropuerto.
Adecuación de los puntos de parada del
autobús en las dos estaciones marítimas del Puerto de
Eivissa
FORMENTERA
Terminal de autobuses de la Savina
Acercamiento de la terminal de autobuses de la Savina a la estación marítima y adecuación del punto de parada.
En la tabla siguiente se sintetiza la
cobertura modal de las actuaciones programadas en el Programa de
Infraestructuras Intermodales.
| COBERTURA MODAL DE LAS ACTUACIONES PROGRAMADAS | ||||||
| ACTUACIÓN | COCHE | BICI | BUS | TREN | BARCO | AVIÓN |
| MALLORCA | ||||||
| Estación de autobuses de Palma | | | | |||
| Estación de autobuses de Palmanova | | | ||||
| Estación de autobuses de Inca | | | | |||
| Estación intermodal de Manacor | | | | |||
| Estación de ferrocarril de Es Pont d'Inca | | | | | ||
| Apeadero de es Pont d'Inca Nou | | | | | ||
| Apeadero del Polígono | | | | | ||
| Estación de ferrocarril de Marratxí (es Figueral) | | | | | ||
| Estación de ferrocarril de Santa Maria | | | | | ||
| Estación de ferrocarril de Consell-Alaró | | | | | ||
| Estación de ferrocarril de Llubí | | | | | ||
| Estación de ferrocarril de Muro | | | | | ||
| Estación de ferrocarril de sa Pobla | | | | | ||
| Estación de ferrocarril de Sineu | | | | | ||
| Estación marítima multimodal Port d'Alcúdia | | | | |||
| Estación marítima multimodal Port Cala Rajada | | | 1 | | ||
| Terminal de autobuses regulares Aeropuerto | | 1 | | |||
| MENORCA | ||||||
| Terminal de autobuses de Maó | | | | |||
| Terminal de autobuses de Ciutadella | | | | |||
| Parada de intercambio de Es Mercadal | | | ||||
| Terminal de autobús del aeropuerto | | | | |||
| Terminal de autobuses est. marítima Maó | | | | |||
| Terminal de autobuses est. marítima Ciutadella | | | | |||
| EIVISSA | ||||||
| Estación de autobuses de Eivissa | | | ||||
| Terminal de autobuses de Sant Antoni | | | | |||
| Terminal de autobuses de Santa Eulària | | | ||||
| Terminal de autobuses del aeropuerto | | | | |||
| Terminales de autobuses Puerto de Eivissa | | | | |||
| FORMENTERA | ||||||
| Terminal de autobuses de la Savina | | | | |||
| Coches: se indica únicamente para aparcamientos de disuasión< | ||||||