PRATIP 6. ACCIDENTALIDAD POR GRUPOS SOCIALES
6.2.1 Los modos vulnerables: peatones,
bicicletas, ciclomotores y motos.
La accidentalidad del transporte está
muy diferenciada entre los diferentes modos. La Comisión Europea elaboró a
finales de los años noventa una de las estadísticas más completas de cuantas se
han realizado hasta el momento, relacionando la mortalidad en cada modo con la
"producción" de transporte, esto es, con las distancias
recorridas:
ACCIDENTALIDAD POR MODOS DE TRANSPORTE.
UNIÓN EUROPEA 1995
| MODOS | Nº de muertos | 109 Pas-km | Mos/109 Pas-km |
| Motos | 6.662 | 120 | 56,0 |
| Peatones | 7.066 | 163 | 43,0 |
| Bicicletas | 2.640 | 70 | 38,0 |
| Turismos | 25.008 | 3650 | 7,0 |
| Camiones | 2.056 | 450 | 5,0 |
| Autobuses | 215 | 380 | 1,0 |
| Trenes | 98 | 270 | 0,36 |
| Aviones | 73 | 274 | 0,27 |
Fte.: DG Transportes Comisión Europea
En la tabla se observa que los diversos
modos se agrupan en tres grandes conjuntos. Los de menor mortalidad (menos de 1
muerto por cada mil millones de pasajeros-km) son precisamente los más
regulados, los que se mueven en entornos técnicos más controlados, conducidos
por profesionales, y bajo estrictas reglamentaciones de supervisión y control:
avión, tren y autobús.
En una posición intermedia, pero ya con
una alta siniestralidad (entre 5 y 7 muertos por cada mil millones de pasajeros-km),
se sitúa el grupo del transporte viario privado en vehículos cerrados (turismos
y camiones), en los que el grado de control sobre los conductores y sobre el
entorno técnico se reduce sensiblemente, pero las personas viajan protegidas
por carrocerías rígidas, que forman habitáculos en los que es posible arbitrar,
además, medidas complementarias de protección (cinturones, airbags, tratamiento
de superficies, aristas, etc..). Sin embargo, pese a todas estas medidas,
los índices de mortalidad son del orden de 30 veces superiores a los del modo
aéreo, y 20 veces superiores a los del modo ferroviario.
Por último, aparece el grupo de mayor
mortalidad formado por los “modos desprotegidos”, esto es, motos, bicicletas y
peatones, cuyos usuarios no están protegidos por ninguna barrera a su alrededor.
La mortalidad en estos modos, si se contabiliza por kilómetro recorrido, es
muchas veces superior a la de los automóviles que generalmente están implicados
en los mismos accidentes: los peatones y los ciclistas que mueren en la calle o
en la carretera son en su práctica totalidad atropellados por automóviles, para
los cuales no suponen ningún peligro, y un porcentaje muy elevado de los
accidentes mortales de los motoristas ocurren por colisiones con automóviles.
Esta distribución de la mortalidad
ilustra la idea, aparentemente obvia, de que la accidentalidad es, en el fondo,
un problema de protección. El paso de un medio menos protegido a otro más
protegido eleva exponencialmente la seguridad de un viajero, mucho más que
cualquier otra medida de seguridad. Pero la protección puede derivar simplemente
de la presencia de barreras físicas, tales como las carrocerías, o también y
sobre todo de la creación de entornos y pautas de conducción y actuación seguras
y controladas, y del otorgamiento de prioridades a determinados modos de
transporte. El grado de protección obtenido de esta forma, mediante el control
del entorno y la gestión segura del sistema, llega a ser mucho mayor que el que
ofrecen las protecciones físicas, como indican las grandes diferencias de
seguridad entre medios colectivos y privados.
Esta visión permite reinterpretar el
problema de los modos considerados tradicionalmente como “peligrosos” por la
seguridad vial, como el modo ciclista o incluso el modo peatonal en numerosas
vías, cuando se aventura fuera de los espacios que se reservan para él. En
realidad, es obvio que los usuarios de estos modos no son peligrosos ni para
ellos mismos ni para ningún otro modo, al margen de que presentan grandes
ventajas ambientales, sociales, de salud y de todo orden sobre los modos
motorizados. Son, en su esencia, los modos más seguros.
Lo que ocurre es que la seguridad vial
y la gestión del viario convencionales no consiguen prestarles la protección a
la que sus usuarios tienen derecho, como lo tienen los usuarios de aviones,
trenes o automóviles. De este modo, no sólo no pueden materializar todo el
potencial de seguridad que intrínsecamente poseen, sino que son literalmente
arrollados por otros modos más protegidos, y de esa forma aparecen como
peligrosos.
Por ello, las nuevas políticas de
seguridad vial se están centrando con la máxima prioridad en equilibrar el grado
de protección de esos modos, para que desaparezca la discriminación que
actualmente sufren en materia de protección, y por tanto, de seguridad. Los
costes económicos del reforzamiento de la protección de estos modos son
irrisorios en comparación con las inversiones requeridas en los modos
motorizados, y su potencial de contribución a una movilidad sostenible es
incomparablemente mayor.
Accidentalidad de los modos
vulnerables en las Islas Pitiusas
Como se recordará de los datos de
movilidad expuestos en el Capítulo 2, los desplazamientos en bicicleta en las
Islas Pitiusas sólo representaban el 1,2 por ciento de los viajes, y los
desplazamientos en motocicleta (incluyendo ciclomotores), del orden del 5,4 por
ciento. Los desplazamientos a pie representaban el 42,7 por ciento de los
viajes, pero obviamente absorben un porcentaje muy inferior de las distancias
totales recorrida, con toda probabilidad menos del 5 por
ciento.
Pese a esta baja participación en la
producción total de transporte, los modos vulnerables sufren un porcentaje
mayoritario de los efectos de la siniestralidad vial en las Islas Pitiusas,
tanto por lo que se refiere a los accidentes en carretera como a los accidentes
urbanos.
En los accidentes de tráfico en
carretera registrados en las islas Pitiusas entre 1995 y 2000, un 54 por ciento
de los muertos pertenecen a los modos vulnerables:
| Mortalidad por modos de transporte. Islas Pitiusas 1995-2000 | ||||
| Siniestros con muertos (carreteras) | 93 | |||
| Total de muertos | 103 | 100% | ||
| Automovilistas | 47 | 46% | ||
| Motoristas | 28 | 27% | ||
| Peatones (incluye ciclistas) | 28 | 27% | ||
Los ocupantes de motocicletas realizan
poco más del 5 por ciento de los viajes pero registran el 27 por ciento de los
muertos. Por su parte, los peatones, que en términos de distancia recorrida
realizan una muy pequeña fracción de los viajes, registran otro porcentaje
similar. Según los datos disponibles, entre 1995 y 2000 no hubo atropellos
mortales de ciclistas en las Pitiusas, pero sí tres accidentes con heridos de
diferente consideración.
En las zonas urbanas, el predominio de
los modos vulnerables como víctimas de los accidentes de tráfico registrados en
las Pitiusas parece ser todavía mayor.
Según los datos de la policía local de
Vila, de los cinco muertos registrados en accidente de tráfico en la ciudad
durante el año 2001, uno viajaba en un turismo, dos viajaban en motocicleta, y
los dos restantes eran peatones. De los 29 heridos graves registrados, 23
(casi el 80 por ciento) viajaban en motocicleta o ciclomotor, tres eran peatones
y los tres restantes viajaban en automóvil.
En el año 2002 remitió
considerablemente la accidentalidad en Vila, registrándose un solo muerto, que
viajaba en motocicleta. Los heridos graves descendieron a 12, de los cuales 11
viajaban en motocicleta o ciclomotor.
El problema de la siniestralidad en los
ciclomotores y las motos se revela sin lugar a dudas como el principal problema
de seguridad vial en las Islas Pitiusas.
Problemática de la bicicleta en
Baleares, y situación específica en Eivissa y
Formentera
Las Islas Baleares disponen de unas
condiciones naturales, si no idóneas, sí bastante favorables para la utilización
de la bicicleta como medio de transporte cotidiano: buena climatología,
distancias cortas, pendientes suaves en numerosas conexiones interurbanas, etc..
Sin embargo, la elevada densidad del tráfico de automóviles, las condiciones de
inseguridad que reinan en buena parte de la red, la carencia de infraestructuras
y servicios de intermodalidad y, sobre todo, la escasez de vías especializadas
para bicicletas, han relegado a este modo a una posición muy inferior a su
potencial de producción de transporte.
Al mismo tiempo, las Islas Baleares
ofrecen unas condiciones verdaderamente ideales para la utilización de la
bicicleta con fines turísticos y deportivos, dada su variedad de territorios y
topografías, la belleza de sus paisajes, y la buena oferta turística y
complementaria disponible prácticamente en cualquier lugar de las islas. Debido
a ello, las Islas Baleares, y especialmente Mallorca, se han convertido en los
últimos años en uno de los principales destinos mundiales para la práctica del
ciclismo deportivo.
Sin embargo, las infraestructuras
destinadas a la bicicleta son escasas en todas las islas, pero especialmente en
Eivissa. En la actualidad se cuentan con un total de 112,9 kilómetros de viales
destinados para la circulación de bicicletas, con la siguiente distribución por
islas
| Tramos de carriles-bici existentes en las Illes Balears (2001) | ||
| Tramo | Codigo de carretera | Km |
| Mallorca | Varios | 86,8 |
| Menorca | Varios | 9,1 |
| Eivissa | PM-802 | 5,1 |
| Formentera | PM-820 | 11,9 |
| TOTAL ILLES BALEARS | 112,9 | |
El 77% de los carriles-bici se
encuentran en Mallorca, el 10% en Formentera, el 8% en Menorca y tan solo el 5%
en Eivissa. El problema fundamental de estas infraestructuras es que en general
se trata de tramos bastante cortos, desconectados entre sí, que en ningún
caso constituyen una red, y que por lo tanto, dificultan la operatividad de
estos viales para la comunicación. Además, por lo que respecta a sus trazados,
no son uniformes, desarrollan tipologías diversas, en unos casos tienen
separación, en otros simplemente se trata del arcén señalizado para las
bicicletas, y en otros se comparte el espacio con los peatones.
El déficit de carriles-bici, y las
excesivas velocidades que muchos automóviles desarrollan en las carreteras de
Baleares, son las principales causas del importante número de accidentes que se
registran en las islas. La tasa de mortalidad ciclista de Baleares parece muy
elevada para los estándares medios europeos indicados más arriba, especialmente
teniendo en cuenta la baja utilización de este modo que realizan los residentes.
Según estos estándares, no debería producirse mas de una o dos muertes de media
anual, pero la realidad duplica ampliamente esta
cifra:
| Ciclistas muertos en las Islas Baleares | |
| Año | Nº de ciclistas |
| 1995 | 11 |
| 1996 | 6 |
| 1997 | 4 |
| 1998 | 4 |
| 1999 | 4 |
| 2000 | 6 |
Fte. CAEB-IBATUR.
No obstante, hay que señalar que pese
al rápido crecimiento del número de ciclistas deportivos que acuden desde
diversos países europeos, que en los últimos años superaron los 70.000 anuales
sólo en la isla de Mallorca, no se aprecia un paralelo incremento del número de
muertes, lo que parece indicar que las condiciones de seguridad están
experimentando ciertas mejoras, aunque todavía muy
insuficientes.
A la vista del rápido crecimiento del
turismo ciclista, y de la carencia de infraestructuras para estos usuarios, el
Govern Balear ha planteado el desarrollo de un Plan de Viales No Motorizados,
capaz de garantizar a los ciclistas las suficientes condiciones de comodidad y
seguridad en sus desplazamientos. El PVNM incluye la construcción o habilitación
de los siguientes itinerarios ciclistas en las cuatro
islas:
| ISLA | TIPO DE VIAL | LONGITUD | TOTALES |
| MALLORCA |
Integrados | 1.200 | 1.730 |
| Adosados/segregados | 530 | ||
| MENORCA |
Integrados | 127 | 293 |
| Adosados/segregados | 166 | ||
| EIVISSA |
Integrados | 268 | 335 |
| Adosados/segregados | 67 | ||
| FORMENTERA |
Integrados | 40 | 53 |
| Adosados/segregados | 13 | ||
| TOTAL |
Integrados | 1.733 | 2.509 |
| Adosados/segregados | 776 |
Los viales integrados son caminos
rurales acondicionats y señalizados, que incluyen la posibilidad de obras de
baja intensidad de adecuación, restauración y pavimentación, y que pueden ser
exclusivas o compartidas con el tráfico motorizado, pero con limitación de
velocidad y prioridad para los usuarios no motorizados.
Los viales adosados y/o segregados de
la calzada, son de uso exclusivo para los usuarios no motorizados, y cuentan
con una anchura de entre 2 y 2,5 m y dos carriles, de ida y vuelta, en el mismo
vial, con capa asfáltica diferenciada y segregación física por elementos
barrera.
6.2.2 El colectivo de conductores ocasionales
Movilidad en Eivissa - Ibiza...