PRATIP 6. ACCIDENTALIDAD POR GRUPOS SOCIALES
6.3 Velocidades de circulación
En Baleares, aunque el contexto insular
y la notable presencia de turistas contribuyen a reducir las velocidades
registradas, el Mapa de Velocidades 1999 del MFOM señalaba varias situacioners
de incumplimiento generalizado de las limitaciones de velocidad. Así, la
velocidad media de los turismos en la autopista de Inca era de 113 km/hora, y la
de los pesados de 92 km/hora. Teniendo en cuenta que entre los vehículos ligeros
se incluyen furgonetas y otros vehículos que suelen circular a velocidades
relativamente moderadas, estas medias indican que una buena proporción de los
turismos, y la mayoría de los pesados, estaban circulando por encima de la
velocidad autorizada.
En las islas Pitiusas la situación era
similar. En el tramo Ibiza-San Antonio (en el que se concentra la mayor siniestralidad
de la isla) la velocidad media de los turismos era de 87 km/hora, muy superior
a la media autorizada para el conjunto del tramo, que tiene varias secciones
con diversas limitaciones incluso hasta de 50 km/hora. Es destacable también
el hecho de que en todos los registros de Baleares, excepto en los de Menorca,
las velocidades medias mostraban una tendencia creciente, en relación con los
registros de años anteriores.
Aunque en la península el
incumplimiento de los límites de velocidad está todavía más generalizado que en
las islas, la tipología del tráfico y la estructura de la red viaria hacen que
los excesos de velocidad generen un mayor nivel de peligro cuando se practican
en las islas.
Con toda probabilidad la principal
variable explicativa de la elevada accidentalidad en las islas hay que buscarla
en los hábitos de velocidad de una fracción importante de los conductores,
especialmente entre los jóvenes, pero no sólo en ellos.
Los factores que probablemente están
explicando la elevada velocidad de circulación en las islas Pitiusas, al igual
que en el conjunto de Baleares, pueden ser los siguientes:
Además de estos factores pueden estar
jugando otros más genéricos y de carácter universal, como la publicidad del
sector del automóvil, que en algunos casos incita abiertamente a la conducción
agresiva y violenta, y que se ha intensificado especialmente en el actual ciclo
de elevadas ventas de automóviles. En las islas, por la mayor peligrosidad
general que genera la compleja composición del tráfico y de la estructura
viaria, los mismos estímulos negativos pueden producir consecuencias más
graves.
Los hábitos de conducción a velocidad
excesiva, con sus secuelas de impaciencia, competitividad con otros conductores,
y circulación al límite de las prestaciones del vehículo y del viario,
constituyen los rasgos que definen la conducción agresiva. Existen bastantes
indicios de que en las Islas Pitusas, y en el conjunto de Baleares, se viene
incrementando desde hace años el segmento de conductores que mantiene este tipo
de actitudes al volante. En un contexto de tráfico especialmente complejo como
es el de las islas (tráfico turístico, actividades de ocio, abundancia de
ciclomotores, viario multifuncional, poblamiento disperso con gran accesibilidad
lateral al viario principal, etc.), estos comportamientos resultan especialmente
peligrosos.
En los últimos años, la eliminación de
los modos de conducción calificados como “agresivos” se ha ido convirtiendo en
uno de los principales objetivos de las políticas de seguridad y de protección
medioambiental relacionadas con el transporte en los países más avanzados. La
conducción tranquila no sólo es mucho más segura, sino que además genera menos
emisiones y menos ruido, alarga la vida de los vehículos, permite diseñar las
infraestructuras con parámetros más ajustados y con menor coste e impacto
territorial y paisajístico, y mejora de modo espectacular la habitabilidad de
las ciudades y del territorio en general.
De hecho, en la mayoría de los
programas de seguridad vial se están introduciendo medidas especiales para
civilizar a la minoría de conductores agresivos que producen los efectos
opuestos: provocan la mayor parte de los accidentes, consumen grandes cantidades
de combustible generando elevadas emisiones contaminantes, y proporcionan en la
construcción de carreteras la justificación para sobredimensionar los proyectos
e incrementar los parámetros de diseño, elevando con ello el coste de las obras,
el consumo de territorio y el impacto ambiental, y retroalimentando todo el
ciclo una vez entran en servicio.
En Baleares es si cabe más necesario que en ningún otro lugar de España, e incluso de Europa, que tanto la modernización del viario como toda la política de seguridad vial se centren en fomentar la conducción tranquila y la reducción de la velocidad. Las islas Pitiusas presentan una problemática y unas características muy adecuadas para la aplicación de un programa de estas características.
Movilidad en Eivissa - Ibiza...