PRATIP 7. ESTRUCTURA GENERAL DEL PRATIP
A diferencia de otros planteamientos de
seguridad vial, que confían principalmente en las medidas técnicas denominadas
de seguridad activa y pasiva, el Plan de Reducción de Accidentes de las Islas
Pitiusas hace hincapié especialmente en la modificación de los patrones
culturales que subyacen en el problema de la accidentalidad.
A lo largo de la aplicación del PRATIP, la sociedad de las
Islas Pitiusas debe ser ampliamente informada de las nuevas ideas sobre la
seguridad del transporte que están permitiendo reducir sensiblemente la
mortalidad por automóvil en los países más avanzados, y que son las que
fundamentan el Plan.
Para ello es necesario explicar a la
población que la reducción de la movilidad motorizada forzosa y el reforzamiento
del transporte público estan entre las claves principales de la mejora de la
seguridad del transporte, y ofrecer información periódica sobre los índices de
mortalidad y accidentalidad de los diferentes modos de transporte en las islas,
y en otros lugares.
Asimismo, es necesario combatir los
falsos clichés que achacan “inseguridad” a los desplazamientos peatonales o en
bicicleta, haciendo ver que ni los peatones ni los ciclistas generan inseguridad
para ningún usuario de las vías públicas, sino que ellos mismos suelen ser
víctimas de las situaciones de peligro creadas por otros vehículos que circulan
por las redes viarias.
Obviamente, una buena parte de las
medidas a adoptar en el marco del PRATIP requieren de la
colaboración de la Dirección General de Tráfico, y otras, en ocasiones
fundamentales para el buen desarrollo del Plan, están bajo su competencia
directa y exclusiva. En consecuencia, la ejecución del PRATIP debe abordarse desde
la más estrecha colaboración entre la DGT y las instituciones
insulares.
Las directrices que inspiran el Plan de
Reducción de Accidentes de Tráfico en las Islas Pitiusas tienen presentes estos
enfoques básicos, y pueden ser sintetizadas del modo siguiente:
A. Asumir la política de Visión Cero
Siguiendo los principios del enfoque de
Visión Cero, expuesto en el primer capítulo del presente documento, aunque en la
situación actual no sea factible, especialmente por razones culturales, intentar
modificar de raiz la organización del uso del automóvil para suprimir los
accidentes mortales a corto plazo, el objetivo a largo plazo de eliminar los
accidentes mortales en las Islas Pitiusas, debe ser políticamente irrenunciable.
B. Implantar nuevas metodologías de gestión de la siniestralidad
Se considera necesario revisar en
profundidad la metodología que se utiliza actualmente para el análisis de la
siniestralidad vial y para el establecimiento de las prioridades de inversión en
la mejora de la seguridad de la red viaria. Dado el carácter mecánico de esta
metodología, y sus lagunas teóricas, existe el riesgo de acometer en estos
programas actuaciones inadecuadas.
Abordar la seguridad vial con un enfoque interdisciplinar
Para afrontar la revisión de los
planteamientos actuales de la seguridad vial en las Islas Pitiusas es necesario
establecer programas y grupos de trabajo interdisciplinares como los que son
habituales en la mayoría de los países europeos, en los que tengan cabida
también representantes de los colectivos más vulnerables usuarios de la
carretera (peatones, ciclistas, etc.).
Destacar las ventajas de seguridad del transporte público
Los índices de mortalidad y
accidentalidad de los diferentes modos de transporte deben ser ampliamente
difundidos, para conocimiento de la población. Debe otorgarse una gran prioridad
al fomento del transporte público, dado que no hay ninguna medida que mejore la
seguridad vial de modo tan eficiente como la transferencia de viajeros desde el
automóvil privado hacia los modos de transporte público.
Establecer límites de velocidad adecuados para las Islas Pitiusas
Las limitaciones de velocidad que se
aplican en la península no parecen adecuados para Baleares, y más aún para las
Islas Pitusas, por lo que deben ser revisados a la baja. El cumplimiento de los
límites debe ser exigido estrictamente mediante vigilancia
electrónica.
Reorientar el diseño viario priorizando la moderación del tráfico
El diseño viario de tráfico calmado
debe ser aplicado en todas las carreteras de las Islas Pitiusas, para favorecer
el cumplimiento de las limitaciones de velocidad y mejorar la seguridad. Deben
ser revisados los proyectos de ampliación de carreteras locales o rurales a
sección Redia o similares, innecesarias y peligrosas para un contexto como el de
las Islas Pitiusas. Es conveniente introducir discontinuidades de circulación,
normalmente mediante rotondas, en todos los itinerarios principales, así como en
todos los tramos en los que el diseño vial incite a desarrollar velocidades
elevadas.
Apelar a la responsabilidad comunitaria y municipal en las redes viarias locales
La seguridad vial global sólo se
construye como suma de situaciones de seguridad vial local. Los municipios deben
poner en práctica programas de seguridad vial en sus propias zonas urbanas y en
sus redes de caminos locales con el enfoque de Visión Cero, esto es, poniendo
los medios para que no se produzca ninguna víctima mortal, y en caso de
producirse, analizando exhaustivamente las causas para adoptar de inmediato las
medidas correctoras adecuadas. En estos programas debe facilitarse la
participación activa de la población.
Facilitar la participación social activa
El movimiento social que se ha configurado en los últimos meses en Eivissa para exigir una mejora en la seguridad vial en la isla, demandando la instalación de radares, debe participar en el PRATIP con un elevado nivel de protagonismo, y con determinada capacidad de codecisión, pues constituye la más clara expresión de la preocupación social ante el grave problema de accidentalidad que desde hace años afecta a la isla.
Movilidad en Eivissa - Ibiza...