9. Plan de actuación 2003-20058

 

9.1.1 Implantación de radares

El problema principal de las limitaciones de velocidad es conseguir un régimen de vigilancia y de sanciones que haga efectivo su cumplimiento. En ocasiones se tiende a pensar que la escasa comprensión del público hacia la disciplina viaria en materia de limitaciones de velocidad imposibilita el mantenimiento de un régimen de exigencia estricto a lo largo del tiempo. Estas actitudes sociales pueden haber sido mayoritarias en otras épocas, pero afortunadamente están cambiando en los últimos años, y ello está haciendo posible la adopción de medidas enérgicas de control de la velocidad en algunos puntos, que están comenzando a dar sus frutos. 

Como una de las actuaciones clave del PRATIP se propone la implantación de radares fijos en Eivissa, en las principales carreteras de la isla. Este tipo de actuaciones es cada vez más factible gracias a la evolución tecnológica de los equipos, que incrementa constantemente sus prestaciones y abarata los costes, tanto de inversión como de funcionamiento. 

Los nuevos radares laser, que han comenzado a sustituir a los tradicionales de microondas, llevan asociado un sistema digital que les permite almacenar un gran número de imágenes (hasta 20.000, en algunos modelos), lo que facilita y abarata la gestión. Estos sistemas cuentan con capacidad de tratamiento informático, lo que puede facilitar grandemente la tramitación de las sanciones, especialmente ahora que la nueva Ley de Tráfico ya no obliga a notificar inmediatamente la sanción para que esta tenga validez.  

Además, los nuevos equipos han reducido considerablemente su precio, pues mientras un cinemómetro de microondas clásico, como los más de 500 que utiliza la Guardia Civil, tiene un coste de alrededor de 60.000 €, existen modelos de los nuevos radares digitales laser que se pueden adquirir por 24.000 €, aunque también existen modelos más caros, con más prestaciones. 

Para la isla de Eivissa se propone la instalación de no menos de 15 equipos, distribuidos en un mínimo de 60 localizaciones en las carreteras principales, cambiándolos de lugar para que los usuarios habituales no puedan saber qué emplazamientos cuentan en cada momento con equipos activos. 

Se estima que la probabilidad de que este sistema alcance sus objetivos de reducir los excesos de velocidad y contribuir a una mejora sustancial de la seguridad vial en la isla, es muy elevada, a tenor de las experiencias más recientes de iniciativas similares en España, ambas en el entorno de Barcelona. 

En el momento de redactar el presente documento el sector de la seguridad vial en España está siguiendo con atención la experiencia de los radares de control de velocidad instalados en las Rondas de Barcelona en el pasado mes de abril, que se apoya en la experiencia del sistema implantado el año pasado por el Servei Catalá de Trànsit en la autovía de Castelldefels9.  

En las Rondas de d'ALT y de Litoral de Barcelona el tráfico diario alcanza los 300.000 vehículos. La limitación general de velocidad (15 km) es de 80 km/h, con algunas secciones a 60. Se han implantado 8 radares, con un total de 26 puntos acondicionados, de modo que los radares van cambiando de lugar sin que los conductores puedan discernir en dónde está operando un radar y en dónde no. La tolerancia de los radares es del 10 por ciento. Si un vehículo supera la velocidad autorizada en ese porcentaje o más, el sistema lo fotografía y emite una sanción.  

El sistema fue puesto en funcionamiento en abril de 2003, con la finalidad de reducir a la mitad el numero de víctimas en ese eje viario. Hasta el 1 de julio de 2003 el sistema simplemente avisa a los conductores que son identificados circulando por encima de la velocidad permitida, pero no impone sanciones. A partir de ese día se cursarán las sanciones por exceso de velocidad, que a partir de 120 km/h conllevarán la retirada del permiso de conducción. 

En los dos meses transcurridos desde la puesta en marcha del sistema, el número de heridos ha disminuido en un 25 por ciento en abril en relación con el mismo mes del año anterior, el número de accidentes en abril y mayo ha disminuido en casi un 30 por ciento, y las velocidades han disminuido entre un 6 y un 24 por ciento, según los tramos. Y todo ello pese a que aún no se hacen efectivas las sanciones por las infracciones detectadas. 

Estas experiencias indican que es posible establecer medidas que impongan el cumplimiento de las limitaciones de velocidad, y que aunque inicialmente puedan surgir ciertas protestas, la mayoría de la población no sólo las comprende sino que las apoya. 
 

Gestión del sistema 

La implantación de los radares debe realizarse en el marco del PRATIP, después de explicar ampliamente su utilidad y la finalidad de su implantación por medio de una campaña de información. Para la implantación del sistema, y eventualmente para el mantenimiento de los radares, cabe plantear un convenio de colaboración CIEF-DGT. La gestión del sistema debe correr a cargo de la DGT, pues este es el único organismo competente en las islas, en el exterior de las cidades. 

En una etapa inicial, de cierta duración, que podría llegar hasta seis meses, el sistema simplemente avisaría a los infractores, enviándoles el aviso a su domicilio, acompañado de cierta documentación explicativa del PRATIP y de los riesgos de la conducción a excesiva velocidad. Se debería prestar especial atención a los infractores reincidentes, advirtiéndoles de las graves consecuencias que deben esperar una vez entre en pleno vigor el sistema, si no modifican su conducta. Transcurrido el plazo de prueba, las sanciones deberán ser comunicadas y tramitadas reglamentariamente.  

En el caso de Eivissa, dado el elevado porcentaje de conductores foráneos que se registra especialmente en verano, es fundamental arbitrar un mecanismo para hacer efectivas las sanciones a los conductores de vehículos extranjeros, a los que se les debe impedir abandonar la isla si no abonan la infracción, y a los conductores de vehículos de alquiler, a los que se les debe exigir el abono de las sanciones en el momento de la devolución del vehículo. 

Es importante recordar que la implantación de radares de control de la velocidad en Eivissa es una demanda social ampliamente extendida, pues durante el invierno de 2003 más de 8.000 personas firmaron pliegos solicitando la aplicación de esta medida.

 

9.2. Programa de moderación del tráfico

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