Pau Sarradell - Burocracia

 

Original català

 

(Ultima Hora, 12 de abril de 2004)

Soy un desastre. Ya lo sé. He perdido los papeles del coche y el carnet de identidad. El de conducir no: como soy un desastre, me lo había dejado en casa. No todo había de ser malo. Ocho cuarenta y cinco, delegación de la dirección general de tráfico, hace un cuarto de hora que han abierto y tengo veinte personas por delante. Y dos cargan gruesas carpetas, trabajan para alguna gestoría. Eso quiere decir mucho tiempo. Una señora me explica que ayer los ordenadores no funcionaban y que es taxista y no puede quedarse ni un día sin carnet. Nueve en punto, llegan refuerzos, abren una ventanilla más. Ya son dos, irán más deprisa. Uno de los que carga carpeta gruesa repasa papeles. Y lo hace con tanta indiscreción que me entero de que un amigo ha vendido el coche. Espera. Más espera. Nueve treinta y cuatro, mi turno. Hacer un duplicado podría ser bien sencillo: poner el número de matrícula en el ordenador y apretar el botón de imprimir. Pero eso sería demasiado fácil. No es así. Me informan de que “los papeles” son efectivamente plurales. Dos concretamente. Uno me lo darán aquí pero antes necesito el otro que me ha de dar el consell o la ITV pero para que me lo den me pedirán un informe de características del vehículo que me han de dar aquí. Además necesitaré el carnet de identidad, si está caducado acompañado del correspondiente resguardo que demuestre que has tramitado la renovación. No vale el pasaporte. Ni el carnet de conducir. Lleno el formulario de solicitud del informe de características. Acabo justamente cuando los ordenadores dejan de funcionar. Vuelva más tarde. Voy a tomar un café, que aún no he desayunado. Diez y cinco, vuelvo, ya funcionan. Con el informe en la carpeta camino hacia el consell. Aquí sí que será rápido, pienso, ya traigo el informe que necesito y todo. Pero no, no era todo. Me piden también fotocopia del carnet de identidad, una declaración jurada de la pérdida y tres facsímiles del número de bastidor del vehículo (!). Pregunto qué es un facsímil del número de bastidor. Nunca me habían pedido una cosa tan extraña. Me explican que es lo mismo que hacíamos en la escuela con las monedas, ponerlas bajo el papel y pasar el lápiz por encima. Cuando tenga todo eso, en quince días me darán cita para pasar una inspección para comprobar que el coche es efectivamente el mismo, después me darán la tarjeta de inspección técnica con la cual podré pedir el duplicado del permiso de circulación. El lunes iré a la policía a renovarme el carnet. Por cierto, no sé por dónde comenzar a buscar el número de bastidor.

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