Pau Sarradell - Coches y más coches

 

(Ultima Hora, FDS, 7 de septiembre de 2002)

(Traducción castellana de Juan Manuel Grijalvo)

 

Este verano he vuelto a moverme en coche después de unos años de hacerlo en moto. Y he encontrado principalmente dos diferencias. La primera aparcar. Con la moto llegas a cualquier lugar y aparcas en la misma puerta. En coche he llegado a pasar tres cuartos de hora dando vueltas y finalmente salir de Vila para volver más tarde, fuera de horas de comercio, cuando es más fácil.

La segunda diferencia que he notado es vivir los atascos con toda su intensidad. Con la moto un atasco de dos kilómetros se convertía en una pequeña incomodidad que duraba cuatro o cinco minutos. Ahora, sufriéndolos sobre cuatro ruedas, duran mucho más. Dejan tiempo para pensar, meditar... es importante no perder los nervios.

Hago recuento del tiempo perdido durante el mes de agosto. En la carretera de Ses Salines, volviendo a Vila, dos veces, en total una hora y cinco. En la entrada de Sant Antoni desde la bahía, tres veces a una media de treinta minutos, una hora y media. En el cruce de Ca’n Sifre, viniendo de Sant Josep, cinco veces, a una media de veinte minutos, una hora cuarenta. En Santa Eulària (¡a quién se le pasa por la cabeza ir a Sant Carles un miércoles! ¡Un miércoles!) cincuenta minutos para atravesar Santa Eulària! ¡Pràcticamente una hora! Todo junto hace un total de cinco horas, cinco. Quizá no es mucho, pero es un tiempo que hubiese empleado en otras cosas. Caminar tranquilamente, quizá. No hablar, tal vez... hacer otras cosas, en fin. Quizá meditar, hacer yoga. (No perder los nervios).

Soy europeo. Y eso quiere decir, en gran medida, ser silencioso, tranquilo. No tocar la bocina. No atravesar la calle si el semáforo de peatones no está en verde. No circular por la izquierda si no es por el Reino Unido (o por Trinidad, o por Tailandia, o por la India, o por Sudáfrica...)

El caso es que ya somos demasiada gente esta isla. Y principalmente, tenemos demasiados vehículos. La circulación de personas no se puede limitar. Los tratados europeos lo prohiben. Pero ningún tratado habla de que no se pueda limitar la circulación de vehículos. En ninguna parte dice que no se pueda poner un límite a la cantidad de coches que llegan a la isla.

Tenemos dos opciones: asfaltar toda la superficie de la isla, o poner una limitación al número de coches. No hemos de soportar otro mes de agosto como el pasado.

 

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