Pau Sarradell - Lógicamente perdido
6 de enero de 2005
Desde Tailandia he volado a la isla de Bali. Por lo tanto he cruzado el ecuador
en dirección sur. Estamos en el hemisferio sur. Desde aquí ya
no es visible la etrella Polar. Para continuar el viaje, debo ir a las oficinas
de una compañía de navegación. Tengo información
encontrada en internet, pero más vale asegurarse y, sobre todo, comprar
el billete. En la esquina del hotel, a eso del mediodía, tomo un bemo.
Es una forma de transporte público que consiste en una furgoneta que
carga hasta un máximo aproximado de una docena de personas (eso sí,
van muy incómodas). No tiene paradas definidas, se para allá donde
sea necesario y muchas veces se desvía de su trayecto para acercar alguien
a su casa. La frecuencia es buena y el precio bajo. Fantástico. Fantástico
hasta que el conductor del mío no entiende muy bien dónde quiero
bajar. Me deja –lo sabré más tarde- unos doscientos metros
antes. Evidentemente no encuentro la oficina de la compañía de
navegación por ningún sitio. Intento orientarme, pero aquí,
tan cerca del ecuador y a mediodía, el sol está en el cenit. Las
sombras son proyecciones verticales. No sé donde está el oriente.
Y el norte, de día y el hemisferio sur, perdido. Absolutamente perdido.
Tengo sólo un plano de la ciudad. Muy esquemático. Así
y todo, reconozco el nombre de una calle. Y me pongo a caminar en la dirección
que creo correcta. Ya lo digo bien: creo. Cuando llevo andado un kilómetro
comienzo a sospechar que no lo es. Efectivamente, no voy por la calle que creía.
Tiene un nombre absolutamente diferente. Lo encuentro en el plano. Resulta que
caminaba hacia el norte, en lugar de ir hacia el oeste, que era hacia donde
quería ir. Deshago el camino hecho. Cuando llego al lugar donde me había
dejado el bemo, veo muy claro el porqué del error. En Europa es costumbre
poner los carteles con los nombres de las calles paralelas a las calles. Siguiendo
la misma dirección de la calle que anuncian. Aquí, con buena lógica,
hacen lo contrario, y los ponen perpendiculares. Así, cuando das vuelta
a una esquina y entras en una calle, te encuentras el cartel con su nombre de
frente, como dándote la bienvenida. Realmente se ven mucho mejor. Lógico.
¿No?
Movilidad - Artículos ajenos...
Pau Sarradell - Indice / índex...