Pep Tur - Cuestión de velocidad

 

 

(Ultima Hora, 26 de julio de 2005)

 

Hay un aspecto que cada verano me deja más patidifuso y debido a la especial polémica que inunda la isla de Eivissa en los últimos tiempos más. ¿Por qué en cuanto llega el verano la gente empieza a ir más despacio andando y más deprisa conduciendo?

El tema no es baladí, porque en muchos casos los sujetos que protagonizan ambos hechos son los mismos. La misma persona que intenta tardar sólo diez minutos en realizar el trayecto entre Sant Antoni y Eivissa resulta que consume más tiempo para ir andando de un extremos de Vara de Rey al otro.

¿Hay alguna razón que pueda explicar este esquizofrénico comportamiento? ¿Acaso corren en la carretera para poder relajarse andando? ¿No suena un poco a contrasentido? ¿Debería seguir depilándose las cejas Zapatero?

La última de las preguntas tiene una respuesta obvia. Pero para las anteriores deberíamos sumergirnos en la mentalidad de un turista en las Pitiüses, aspecto para el que estoy totalmente desacreditado (soy ibicenco, de Sant Antoni para más señas, y a la que puedo hacer de turista me largo fuera de la isla). Pese a ello, en un arranque de osadía que me honra, voy a hacerlo aunque las conclusiones puedan poner en entredicho el delicado microcosmos turístico y urbanístico de la isla.

La primera de las conclusiones a la que puedo llegar es la de imponer que, a partir de un momento dado, el trayecto entre Sant Antoni y Eivissa (o Eivissa y Santa Eulária o es Canar y es Cubells) deba realizarse a pie. No así, el que media entre el extremo de Ignasi Wallis y el de la Marina en Vara de Rey, que por ley debería efectuarse invariablemente en coche. ¿Absurdo, verdad? Evidentemente tardaríamos mucho en llegar a la cena (a no ser que cenáramos en una de las esquinas de Vara de Rey) y cuando alcanzáramos la discoteca probablemente ya habría terminado la temporada.

Pero no desfallezco, y mi mente perpetra otra teoría, acaso más factible: démosle la vuelta a la situación. ¿Han intentado caminar por una de las calles de la Marina o del West de Sant Antoni en hora punta? Es literalmente imposible. La escasa velocidad de los transeúntes unida a su elevado número impide que los que tenemos un poco de prisa podamos avanzar. Mi propuesta: desdoblemos las calles peatonales. Carriles lentos y rápidos, unidos a arcenes y viales de servicios despejarían la situación. No olvidemos poner radares para sancionar a quienes vayan a un paso demasiado lento, congestionando la circulación e instalemos un túnel para no tener que andar continuamente a pleno sol. Sin duda, las instituciones insulares no dudarán ni un segundo en aceptar mi propuesta, cien por cien innovadora y destinada a mejorar las infraestructuras de la isla.

También hay otra solución, aunque mucho más simple, por lo que no tiene mérito alguno. Estudiar bien la situación en la que se encuentra la isla, realizar una proyección de futuro a nivel poblacional y turístico, hablar con los colectivos, particulares e instituciones implicados y tomar una decisión entre todos. ¿Sencillo, verdad?

 

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