José Manuel Piña - Un despacho flexible

 

(( fecha pendiente ))

 

Hay muchas cosas en las que Eivissa y Formentera no pueden competir: su tamaño es menor que el de Mallorca y Menorca, tienen menos cobertura informativa que Marbella y están menos masificadas que Benidorm a pesar de todos los pesares. Nuestras montañas son más bajitas que la media estatal, nuestro entorno está más degradado que el de las Maldivas, nuestro tipismo es inferior al de Assuán y nuestras jineteras están menos necesitadas que sus homologas cubanas. Nada que hacer por ahí. Había, por lo tanto, que crear nuevos atractivos 'más que' de los que presumir ante los visitantes antes que perder liderazgo.

Marí Calbet, que nunca se fijó en los cien pájaros volando, no esperó a que un glaciar reordenase orográficamente nuestro territorio ni a que algún empresario audaz reprodujese las Torres Gemelas en s'illa de ses Rates. Se hizo construir el despacho más grande de la burocracia universal y se sentó a esperar a que llegasen los del Guinness de los Récords a dar fe del portento. Un esfuerzo que no ha valorado ni agradecido lo suficiente su sucesora en el cargo, Pilar Costa, que ya ha dado órdenes para dividir esta dependencia. Nunca se ha equivocado tanto la emprendedora política, condenando tan polivalente espacio de un edificio tan inteligente.

Porque el despacho presidencial no sirve sólo para hacer consultas con tu astrólogo de cabecera a través de Internet o para dar con la puerta en las narices al vendedor del Círculo de Lectores, sino que puede convertirse en un salón multiusos que lo mismo puede utilizarse para jugar al squash con Josep Ramón Balanzat de Todos los Santos entre visita y visita de pelmazos, montar un flower power cada domingo para tus amiguetes más revival, organizar una reunión de tupper-ware o para recibir al maharishi que te enseña yoga, meditación trascendental y control de la mente. Un despacho en condiciones impresiona hasta al hombre del maletín, que desiste de su empeño de untarte al comprobar el nivelazo de tu estatus presidencial.

Con un despacho de las dimensiones de un ascensor, a ver cómo se las arregla la presidenta para infundir respeto en esta época en que se te valora más por la cantidad que por la calidad, más por la guarnición que por la chicha. Antes era difícil descubrir a la primera en qué lugar del despacho te esperaba el presidente. Ahora, deberás preguntar "¿está ocupado?" antes de entrar, como quien espera turno en un lavabo público.

 

José Manuel Piña...

Administración única...