Rafael Poch  -  China y Rusia en la crisis

 

La Vanguardia,  22 de agosto de 2009

 

Pasividad en Moscú, reflejos en Pekín
Una comparación en la respuesta al gran parón económico global

 

En todo el mundo la actual crisis, además de crear problemas, ha abierto oportunidades para cambios importantes. Es lo que normalmente se define con la expresión, "la crisis como oportunidad".

Por ejemplo, a nivel mundial se podría aprovechar la crisis para encarar una transición energética sostenible y afirmar un consenso más eficaz y decidido contra el calentamiento global – esa es la verdadera y decisiva oportunidad. En el sector del automóvil la crisis se podría aprovechar para llevar a cabo una reconversión que impulsara el coche eléctrico.

En la esfera financiera se podría utilizar la ocasión para ilegalizar la "banca de inversiones" y los paraísos fiscales, etc., etc. Lo mismo podemos decir sobre los países. En España, por ejemplo, la crisis podría ser aprovechada para acabar con la degradación especulativa del litoral, con el "sector ladrillo" - aunque el actual plan de recuperación gubernamental más bien insiste en alimentar el desastre, tirando más dinero en nuevas carreteras, asfaltos y alumbrados, innecesarios para paliar la crisis del sector, sin rastro de una visión estratégica a medio y largo plazo...

Vamos a examinar este tema en el caso de Rusia y de China, comparando lo que se ha visto en ambos países desde que estalló la crisis. El resultado es un panorama bien diferente y contrastado, que podría ser la apostilla al documento "Rusia y China comparadas" que se repartió para esta sesión.

 

En Rusia

1)  El actual sistema ruso se gestó en los años noventa mediante la aplicación del "consenso de Washington" por parte de una casta político-administrativa vivamente interesada en su reconversión social como clase propietaria. En el contexto ruso, la privatización más la liberalización de precios y del comercio exterior, dieron lugar a una síntesis negativa de aspectos de la burocracia soviética con aspectos del capitalismo.

Primero hubo compra privada de empresas estatales en subastas amañadas. Luego absorción de empresas privatizadas por parte de grandes grupos dominados por magnates (los llamados oligarcas) en un cuadro que dejó muy poco terreno y posibilidades a la pequeña y mediana empresa. Al mismo tiempo, en manos del estado quedaron importantes activos en los sectores del gas, petróleo, electricidad, militar, diamantes, transporte ferroviario y banca, por lo que el resultado fue una economía mixta con dominio del sector oligárquico.

El actual sistema ruso puede definirse como un "capitalismo burocrático basado en el acuerdo entre la burocracia y el capital privado. El estado permite al capital ganar dinero como sea, y a cambio el capital no debe meterse en política. La propia burocracia participa en el negocio, pese a que está prohibido"   (nota 1).

Los cimientos de este sistema y del particular régimen que lo sustenta (una versión del tradicional "samovlastie" / régimen autocrático que practica un sucedáneo de democracia) fueron puestos por Boris Yeltsin, pero sus sucesores Putin / Medvedev lo han perfeccionado, en gran parte gracias a una buena coyuntura de precios del petróleo.

Al llegar al poder, Putin continuó la política neoliberal y mantuvo a los "chicago boys" en sus puestos, pero estableció un pacto con los magnates. Deshizo el imperio de dos de ellos, que marcharon al exilio (Gusinski y Berezovski) y encarceló a un tercero (Jodorkovski) que planeaba desafiarle.

El pacto era:  mantener intacta la estructura oligárquica, a cambio de que los magnates no se metieran en política. Hoy, más de la mitad de la industria petrolera está en manos privadas, que no reinvierte apenas en modernización y se preocupa solo por sus beneficios. El sector del aluminio es privado en un 100%. El bancario en un 70%, incluidos los tres principales bancos del país.

2)  Este sistema se ha demostrado muy útil para el enriquecimiento de una oligarquía (Rusia ostenta el tercer puesto mundial en fortunas de miles de millones de dólares), pero es extremadamente ineficaz para el desarrollo, incluso en las condiciones de los últimos años de excelente coyuntura de precios del gas y petróleo, responsables de más de la mitad de la exportación rusa y del grueso de los ingresos del presupuesto estatal.

El aumento de precios del petróleo fue positivo porque permitió ocuparse un poco (no mucho) del país, pero fue negativo porque también permitió al gobierno no hacer nada, no modificar su política y seguir con lo mismo. Algunos ejemplos:

a)  El complejo militar-industrial trabaja para la exportación. El ejército ruso apenas recibe armas nuevas y las que se producen se van a Malasia, China o Venezuela:  la reconversión militar no ha tenido lugar.

b)  Se ha instalado una gran desigualdad social. Si con la URSS era de 6 a 1, ahora es de 17 a 1 (en Moscú de 40 a 1), con gran cantidad de pobres   (nota 2).

c)  En los últimos años, con crecimientos del PIB del 7% anual, el Índice de Desarrollo Humano ha bajado en aspectos como bienestar y esperanza media de vida  (70 años para las mujeres, 56 para los hombres).

d)  En los parámetros de "libertad" manejados por agencias de EE. UU. como Transparency International o Freedom House, Rusia figura en el puesto mundial 120 en libertad de información, sin que se moviera de ese puesto entre 2003 y 2007, y en el 90, sobre 143, en corrupción  (nota 3).

e)  Una ventaja respecto a la URSS en esta lista de desastres es que se ha acabado con el "defitsit", la escasez de productos básicos.

3)  En lo político se ha instalado una "seudodemocracia". Habiendo abandonado el sistema de partido único, Rusia mantiene el sistema de "samovlastie", fundamentalmente hostil al pluralismo, y desconoce la rotación en el poder (cuando la oposición vence) como resultado de unas elecciones. Sus instituciones son débiles, el poder ejecutivo nombra a sus sucesores y la población ratifica ese nombramiento.

Como en el mundo de hoy no hay alternativas ideológicas a la "democracia", muchos regímenes no democráticos se ven forzados a crear sucedáneos. En el caso ruso, las figuras de ese sucedáneo son; partidos del poder, parlamento de bolsillo de tipo consultivo, medios de comunicación controlados, asesinato de opositores o críticos, elecciones que siempre gana el poder...

Al final este sistema conduce al colapso. Sin oposición ni medios de comunicación vivos, las autoridades pierden el sentido de la realidad sobre lo que ocurre en el país, el régimen atrae a los más conformistas, el mal gobierno –y los bajos sueldos en la administración- alejan del poder a los más capaces, la corrupción se dispara.

Conforme la sociedad crece y se educa, la base sicológica del sucedáneo se erosiona. No es un fenómeno exclusivamente postsoviético, pero en Rusia es muy grande, y muy contradictorio, a causa del alto nivel de educación de su sociedad. Por eso su crisis está cercana.

4)  La seudodemocracia rusa está más cerca de la democracia que el sistema zarista o el soviético, pero está lejos del estándar, lejos de la homologación con la media europea que es el modelo en el que se mira la sociedad rusa. La realización de esa homologación requiere una presión social de abajo. Ahí es donde aparece otra mala noticia rusa, ésta vinculada a la actitud de la población rusa ante el desastre y la injusticia. ¿Qué consecuencias tiene en la conciencia social?. La sociología da lo siguiente: "se mantiene el rechazo de la gente a ser sujeto, fenómeno conocido de anteriores décadas, mezclado con la desconfianza hacia el gobierno y el apego a la "mano dura" y a quien la encarna (Putin). Hay un problema de auto-identificación, que se resuelve mediante un apoyo a lo que represente un "gobierno fuerte". Al mismo tiempo, se expresa cierta comprensión de que el statu quo actual no tiene futuro". El frenesí de los nuevos ricos, su desmesura y obsesión por hacerse bases y posiciones en el extranjero, reflejan ese punto de inseguridad y provisionalidad  (nota 4).

En la esfera internacional, este sistema aún no homologable lastra las alianzas y asociaciones de los regímenes que las integran, las hace frágiles porque el poder autoritario, por un lado no se puede delegar y por el otro no permite confiar. La inestabilidad de la CEI y los límites de la Organización de Seguridad y Cooperación de Shanghai son buenas ilustraciones.

5)  En resumen, podríamos decir que la estructura oligárquica del sistema ruso no quiere compartir sus beneficios con el conjunto de la sociedad, que ese problema no se resolverá sin presiones de abajo, y que una política keynesiana y una nueva política fiscal (en la actual cuanto más rico, menos se paga) no parecen posibles. Y sin todo ello no se alcanzará una vía de desarrollo y un sistema estables. Sin un cuadro de libertades suficiente, esas presiones deben abrirse paso a codazos. Al mismo tiempo la alternativa a ese giro hacia la izquierda es proseguir la degradación. Mi pronóstico es que a corto y medio plazo (digamos a seis o siete años vista) hay una gran probabilidad de nuevas convulsiones en Rusia...

6) Pero decíamos que la crisis abre ciertas oportunidades, y esta reflexión está destinada, precisamente, a comparar el aprovechamiento de tales oportunidades en Rusia y en China. Evidentemente, en Rusia la crisis ha acabado con el crecimiento de los últimos años. El pronóstico del gobierno para el año en curso es un crecimiento cero. Las reservas generadas por todos estos años de precios altos del petróleo, 596.000 millones de dólares en 2008 antes de la crisis, se han reducido a 395.000 millones (cifras de marzo de 2009). El paro ha aumentado hasta alcanzar los 7 millones según la OIT, con pocas defensas para los parados. Además de la situación general, en el panorama de la crisis rusa han influido algunos factores específicos, endógenos. Entre ellos:

a)  La gran afluencia de capital especulativo que registraba el país y que, en cuanto se declaró la crisis se fue tan rápido como había llegado, condenando a la bolsa a una caída en picado.

b)  El enorme incremento en los últimos años de las deudas de las corporaciones rusas a los bancos extranjeros: 400.000 millones de dólares en otoño de 2008. Los créditos extranjeros se daban a cambio de acciones de esas corporaciones y cuando las acciones bajaron, aumentaron drásticamente los costes de esos créditos.

c)  La brusca caída de los precios del petróleo, así como de la demanda, lo que merma doblemente los ingresos  (nota 5).

7)  Pero todo esto creó una oportunidad política.

En primavera de 2008 cien magnates rusos concentraban una fortuna personal sumada de 500.000 millones de dólares. Como consecuencia de la crisis, los magnates perdieron la mitad de su fortuna. Todavía pueden dictar los precios en el mercado, pero su salvación depende de que el estado cubra sus deudas. En enero y febrero hubo reuniones con los magnates en el Kremlin en las que éstos ofrecieron vender al gobierno el control de sus empresas más estratégicas.

De alguna manera se reprodujo, al revés, la situación de la privatización de los años noventa. Entonces el gobierno necesitaba dinero y vendió empresas a los consorcios de los futuros magnates, ahora éstos necesitan dinero y proponen vender al gobierno. Es decir; la crisis creó condiciones para, aprovechando esta debilidad de los magnates, dar un "golpe de timón" al sistema vigente hasta ahora y cambiar el acuerdo existente entre la burocracia y el capital privado.

¿Cambio en qué dirección? Como explica Stanislav Menshikov, aparecen dos escenarios. En el primero, positivo, se podría renacionalizar, con el objetivo de convertir al sector estatal en la locomotora principal del desarrollo. Rusia necesita dar una orientación social y keynesiana a su política económica para alcanzar una vía de desarrollo más estable. El capitalismo oligárquico, por su propia naturaleza, no puede tener una "orientación social". Es un sistema que genera una creciente injusticia social y que convierte en papel mojado cualquier intento de "política social". Un golpe de timón que dejara fuera a los magnates aprovechando su debilidad podría lograr ese objetivo.

En el segundo, negativo, la situación podría aprovecharse para acometer no una renacionalización, sino una "privatización estatal" con entrega al clan del Kremlin del control de los activos de las grandes compañías, que formalmente serían del Estado, pero que en la práctica enriquecerían a los administradores millonarios que pasarían a ocupar el puesto de los magnates manteniendo su misma filosofía: capitalismo oligárquico de estado. O sea, un cambio de matiz dentro del mismo sistema impotente.

8)  En la práctica da la impresión de que no se ha producido ni una cosa ni la otra, una situación muy rusa: no ha pasado nada. Antes de la crisis se había anunciado un plan Putin / Medvedev hasta el año 2020 con un programa de desarrollo de infraestructuras, etc. Piénsese que Rusia es un país mal comunicado y con un gran campo en lo que a trenes de alta velocidad y autopistas se refiere. La crisis no ha vigorizado aquel plan, sino que lo ha aparcado: la ayuda se ha concentrado en las empresas y los bancos fallidos.

9)  Una de las explicaciones es la pervivencia, contra todo contraste con sus desastrosos resultados prácticos, del neoliberalismo en el gobierno. Antes y después de la crisis, los neoliberales siguen en el gobierno. Se detectaron ciertas tensiones entre ellos y Putin a partir de 2005, pero las concepciones de gente como el Ministro de Finanzas Aleksei Kudrin siguen dictando lo esencial como si no hubiera pasado nada en los noventa, y como si no hubiera ocurrido la actual crisis. Sin echarlos y sustituirlos por keynesianos, no hay salida. Kudrin, por ejemplo, escribe el prólogo a la edición rusa del cínico libro de Alan Greenspan (The Age of Turbulence: Adventures in a New World 2008), uno de los grandes vendedores de alfombras norteamericanos responsables de la crisis financiera, diciendo que "su estudio debe ser elemento obligado para los estudiantes de economía". Es un libro escrito y publicado después de la crisis, en el que Greenspan hace como si no tuviera nada que ver con el desbarajuste estadounidense. Este tipo de personajes dominan la política económica de Rusia desde la época de Yeltsin... Y otra anécdota: el pasado enero, en Davos, cuando todos ya se habían hecho keynesianos, Putin desafinó diciendo que el "excesivo papel del estado en la economía" formaba parte de los motivos de la crisis.

Estamos ante un cuadro de total falta de visión y de comprensión de la situación. En palabras de un especialista ruso, Rusia es el "parque jurásico" del capitalismo  (nota 6).

10)  En lo político, la principal oposición a Putin es una oposición "liberal-oligárquica", cuyo héroe es el magnate encarcelado Jodorkovski y gente como el ajedrecista Gari Kasparov, un ultraliberal, cuya consigna es "todo el poder a los magnates". En resumen, un cuadro desolador sin prácticamente nada a la vista que sugiera cambio en una dirección más racional.

 

En China

1)  Veamos ahora la situación en China. Lo más extraordinario de China es que la política anti crisis comenzó antes de la crisis. De alguna manera, desde que yo llegué a China en 2002, ya estaba en marcha un cambio de rumbo de dirección keynesiana. ¿Por qué?; porque el sistema chino vio venir muchos de los problemas de la economía global, entre ellos el peligro de la extrema dependencia del país de la exportación, lo que la dejaba completamente expuesta a los bandazos de una brusca caída de la demanda, como ha ocurrido.

En China hace años que se hablaba de la necesidad de concentrarse en el desarrollo del mercado interno, y de la necesidad de invertir en la sociedad, aumentando los gastos en educación para los más pobres, liberando de impuestos a los campesinos y organizando un sistema de seguridad social y atención médica que cubrirá al 100% de la sociedad en el año 2020, comenzando por los más débiles y desprotegidos; ancianos, mujeres embarazadas, niños... Cuando estalló la crisis, todo eso –una tarea colosal- ya estaba en marcha, lo que no quiere decir que el impacto no haya sido duro.

Según diversas estimaciones la crisis ha anulado 35 millones de puestos de trabajo y cerrado decenas de miles de empresas. Si se fijan en el informe mediático, casi todos los reportajes sobre la realidad del hundimiento del sector exportador se han hecho en la misma ciudad, Dongguan, una ciudad de Cantón, capital mundial del calzado entre otras cosas. Visité esa ciudad por última vez en invierno de 2008 y muchas de sus empresas ya estaban cerradas entonces en el marco de un plan para abandonar sectores y actividades de bajo valor añadido en beneficio de otras actividades.

2)  La previsión del gobierno chino es lograr para 2009 un crecimiento del 8%. Eso significa que, si se cumple, China responderá de la mitad del crecimiento global del año. La previsión occidental habla de 4/6%. Si hubiera que hacer apuestas, yo apostaría por la previsión china, e incluso la corregiría al alza medio punto, pues siempre suele ser así con esas previsiones oficiales chinas.

3)  La crisis ha supuesto una prueba para el control político de la economía. La mayoría de los observadores coincide en que ese control, que se creía mermado por el auge que la empresa privada registró en los últimos años, en realidad es todavía más robusto de lo que se pensaba. Eso ha sido resultado de lecciones aprendidas en la crisis de 1998. Entre entonces y hoy, los ingresos del gobierno se doblaron (hasta alcanzar el 21% del PNB), los beneficios del sector público se multiplicaron por cuatro (hasta el 23% del PNB), los malos créditos de los bancos se redujeron un 75% y las reservas en divisas se multiplicaron por trece (hasta alcanzar los 2 billones de dólares). Todo eso ha incrementado la capacidad de intervención del gobierno, que ha lanzado la consigna de gastar, gastar y gastar, y reconducir hacia el mercado interno la menguante demanda exterior, una operación compleja que precisa créditos.

4) .En diciembre de 2008, el gobierno decidió un gran plan de estímulo de 410.000 millones de euros para infraestructuras y empresas orientadas al mercado interior, que debía implementarse a través del sistema bancario. ¿Tendrá éxito?. La clave aquí es el control político del crédito. Dos tercios de la banca está en manos del estado y sus directivos son nombrados por el departamento de cuadros del Partido. Cuatro de los cinco jefes de los grandes bancos son miembros del Comité Central, así que las órdenes se cumplen. El resultado es que los gobernadores de provincias compiten entre ellos por ver quién logra dar más créditos a través de los bancos de sus provincias, en estricta aplicación de la directiva del Politburó de facilitar el crédito. Como consecuencia, en el primer trimestre de 2009, los bancos chinos han dado más créditos que los concedidos en todo 2008  (nota 7). Mientras en Alemania oímos a la Canciller Merkel quejarse de que los bancos que están siendo rescatados por el gobierno no dan créditos, China muestra una gobernabilidad mucho más efectiva de la situación.

5)  Todo esto podría ser reducido a meras "ventajas de las dictaduras", pero denotaría un gran desconocimiento de la realidad china, que incluye una sociedad sumamente anárquica y emprendedora. China es un país en el que las relaciones informales tienen una importancia económica capital. Una de las estrategias del gobierno está siendo la tolerancia (dándole rienda suelta) de una institución central de crédito: el crédito privado. Antes ilegal, la crisis le ha dado alas. ¿Qué es?. Ante todo se trata de una relación entre conocidos, parientes, paisanos de una misma ciudad o pueblo, etc. Su código moral es sumamente estricto. Gracias a estos canales, un empresario de Wenzhou, por ejemplo, puede venir en viaje de negocios a Italia sin llevar un solo euro en el bolsillo. Sus parientes, paisanos o conocidos en Italia le irán a buscar al aeropuerto de Francfort en coche y lo llevarán a Milán, donde vivirá en su casa, le facilitarán traductores, etc., etc. Y cuando los chinos de Milán vengan a Wenzhou, él hará lo mismo... Un viaje de negocios que costaría dos o tres mil euros en gastos, sale casi gratis. Es un ejemplo. Algo parecido pasa con el crédito: una familia (una familia extensa, un clan podríamos decir) moviliza todos sus ahorros para financiar el negocio de uno de sus miembros, para el que devolver el dinero es una cuestión sagrada. Son frecuentes los casos de suicidio por ese motivo en caso de fracaso, lo que habla de la seriedad de este mecanismo: estos créditos informales son más serios y seguros que cualquier otro, porque afectan a la red social que los chinos se toman verdaderamente en serio y que sostiene su sociedad; la familia, los amigos, los vecinos, etcétera... La sabiduría del gobierno consiste, en este caso, en todo lo contrario de lo descrito con los bancos: no se trata de controlar, sino de dejar hacer...  (nota 8). Todo esto denota una flexibilidad y una sutilidad sencillamente superiores, no ya al desbarajuste ruso, sino a la política de los países más adelantados de Occidente en multitud de aspectos.

6)  Otro aspecto es la actividad social. En contraste con Rusia, donde en la población impera la citada alergia a ser sujeto, en 2008 en China se registraron 127.000 protestas y tumultos sociales que implicaron a 12 millones de ciudadanos (en 2005, fueron 87.000). En 467 casos esa protesta incluyó el asalto a sedes del gobierno, en 615 casos ataques a la policía y en otros 110 casos destrozos e incendios de vehículos. Estos datos hablan de mucho más que de una realidad social insoportable (la situación en Rusia también lo es para millones de rusos); muestran una sociedad más viva y reactiva, con cuya ira el gobierno debe contar a la hora de tomar decisiones que afectan a la gobernabilidad, algo fuera de toda visión en Rusia, donde la pasividad de la población da un cheque en blanco al desmán y al mal gobierno  (nota 9). Una vez más: no es simplemente una cuestión de contestación a una dictadura, porque esa dictadura incluye perspectivas de evolución, como se ha visto, este año, con la legislación laboral, ampliando los derechos de los trabajadores, su posibilidad de organizarse sindicalmente, etc. Es algo que denota una calidad de la que Rusia carece.

7)  Y una última observación.

Estas consideraciones pueden ser percibidas como entusiastas hacia China, pero no olvidemos el gran contexto de nuestro mundo: esta crisis no es sólo crisis financiera, sino sobre todo crisis de modelo, crisis global, de la que el calentamiento global es sólo un aspecto. Desde un punto de vista histórico, estamos ante una crisis sin análogos en la que lo que se decide no es el "crecimiento", sino, quizá, la vida en el planeta, la viabilidad de una civilización. Así que desde este punto de vista estas victorias de China –el país que tiene la peor relación mundial entre población y recursos y el que mejor concentra los dilemas planetarios de la crisis global- podrían ser completamente coyunturales y estos éxitos absolutamente anecdóticos. Desde este punto de vista, el cada vez más activo papel de China en materia de cambio climático, la rapidez con que está cambiando su posición oficial al respecto, con novedades este mismo verano   (nota 10), podría ser la verdadera noticia, la auténtica diferencia con respecto a Rusia.

 

Notas

(1)  La definición es del Profesor Andrei Kolganov.

(2)  Aleksandr Buzgalin y Andrei Kolganov, en el Congreso de Attac, "Kapitalismus am Ende?", Universidad Técnica de Berlín, 6-8 de marzo 2009.

(3)  Oleg Smolin, "Noveishaya revoliutsia v Rossii i perspecktivy sotsializma XXI veka". En Sotsializm XXI, 14 tekstov postsovetskoi shkoly kriticheskovo marksizma, Moscú, 2009.

(4)  La cita es de la Profesora Liudmila Bulavka, en el Congreso de Attac de Berlín, marzo 2009.

(5)  Para lista completa de los aspectos endógenos y los dilemas políticos de la crisis rusa, Stanislav Menshikov, Problemy rossiiskogo Krizisa y otros en Slovo, 2008/2009.

(6)  Aleksandr Buzgalin.

(7)  "China's banks lend with communist zeal", Financial Times, 8 de Julio de 2009.

(8)  Ver John Garnaut, "Can Chinese Government Spending Avert Recession? A report from Wenzhou."  The Asia-Pacific Journal, Vol.47-4-08. Noviembre 2008.

(9)  Datos en John Chan, "China: Xinjiang crisis deepens". World Socialist Web Site.

(10)  Ver  Xinhua  y  Renmin Ribao, 18 de agosto de 2009.

 

(*) Conferencia en la Universitat d'Estiu de les Illes Balears.

 

rapofe@hotmail.com

 

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