Rafael Rebolo Gómez - La Armada Cartaginesa

 

3. Evolución de la galera en los tiempos antiguos

 

3.3 El Cuatrirreme, el Quinquerreme y otros 'remes'

En el año 401 a.C., Dionisio el Viejo, tirano de Siracusa, con objeto de reforzar su posición frente a los cartagineses, inició una carrera armamentística con la creación de un centro de I+D en tecnología militar. Para ello, atrajo a gran número de ingenieros y trabajadores especializados de los territorios bajo su influencia, e incluso de zonas enemigas, ofreciendo muy buenas condiciones económicas. Los resultados no se hicieron esperar: la catapulta y el quinquerreme (pentere).

Partiendo del trirreme, las posibles formas de incrementar su potencia eran:

• aumentar el número de órdenes de remos
• aumentar el número de remos por hilera
• aumentar el número de remeros por remo

La primera solución era inviable, ya que se requerirían remos muy largos y que formarían un ángulo grande con la superficie del agua, haciendo difícil su manejo (no hay constancia registrada de ningún buque de más de tres niveles de remos).

El aumento del número de remos por orden, implicaba un aumento de la eslora del barco. Disminuyendo la capacidad de maniobra y el margen de resistencia estructural.

La solución adoptada fue el colocar dos remeros por pala. Una ventaja de esta configuración es que parte de la tripulación no necesitaba ser experta, bastando un remero experimentado por remo, y aportando el otro sólo fuerza bruta. En el lado negativo, la potencia en el remo no se llega a duplicar (figura 17).

 

Figura 17.- Quinquerreme fenicia (basada en una reconstrucción de J. Coates; ilustración de La Aventura de la Historia)

 

Este nuevo navío fue adoptado por los cartagineses. Posteriormente, durante la Primera Guerra Púnica, un quinquerreme o ‘cinco’ cartaginés varó en costas romanas, siendo capturado y copiado por éstos. Roma, con su capacidad de organización, fue capaz de crear, mediante el uso de piezas prefabricadas, una flota de un centenar de quinquerremes en dos meses. Las naves romanas diferían ligeramente de las cartaginesas. A causa de la inexperiencia de los romanos en la construcción de barcos (aunque usaron expertos de las ciudades griegas bajo su influencia) y por la premura con que armó la flota (que no permitió utilizar las maderas en las condiciones adecuadas), los ‘cincos’ romanos resultaron más pesados y con menor capacidad de maniobra.

Las representaciones de barcos fenicios correspondientes a este periodo muestran naves de tres órdenes de remos. Podrían ser trirremes, pero teniendo en cuenta que de acuerdo con los textos el barco por excelencia era el quinquerreme, lo más probable es que las representaciones correspondan a éste.

En su morfología, se mantiene el modelo helénico (espolón dentado corto y estolos), pero se vuelve a la configuración original fenicia de laterales abiertos, posiblemente para garantizar la mayor necesidad de ventilación de estos barcos por el elevado número de remeros utilizados.

El barco, de construcción catafracta, poseía 90 remos por amura. La tripulación constaba de 300 remeros y entre 70 y 120 soldados. La eslora del barco aumentó hasta los 40 metros, su manga a unos 5 y el desplazamiento superó las 100 toneladas.

Por la misma época de los enfrentamientos con Siracusa para el control de Sicilia, Cartago llegó a idéntica solución para aumentar la potencia de sus barcos y la aplicó al birreme, dando lugar al cuatrirreme o tetrere (figura 18).

 

Figura 18.- Cuatrirreme fenicia (basada en una reconstrucción de J. Coates, ilustración de La Aventura de la Historia)

 

En los siglos posteriores, debido al cambio de las tácticas de combate, tanto éste como el quinquerreme fueron cobrando importancia frente al trirreme. Comparando con esta última, el mayor tamaño de los nuevos tipos de galeras supuso una mayor resistencia al estado del mar, el acomodo de mayor número de soldados, un aumento de la artillería y una mejor protección ‘antimisil’ para los remeros. En el lado negativo, disminuyó su velocidad y capacidad de maniobra.

Posiblemente, al final de su gobierno, Dionisio introdujo otra nueva innovación, el uso de dos remeros en el orden inferior de un quinquerreme, dando origen al hexarreme o ‘seis’. Los diversos estados aparecidos a la muerte de Alejandro Magno, tras la desintegración de su imperio, se contagiaron de una fiebre constructiva de galeras cada vez mayores. Manteniendo una configuración di- o trikrotos, aparecieron los denominados ‘sietes’, ‘ochos’, ‘nueves’ y así hasta los ‘cuarentas’. El número de remeros por interscalmium llegó a ser 20 en los grandes polirremes.

Estos colosos no tuvieron especial relevancia histórica y no pasan de ser una mera anécdota. Tan solo los de categorías entre ‘seis’ y ‘diez’ fueron usados con cierta eficacia Estas supergaleras no fueron adoptadas por los cartagineses ni por los romanos, siendo su caballo de batalla el quinquerreme, y solo como buques insignias se usaron naves mayores (generalmente hexarremes en el caso romano y un heptarreme, capturado a Pirro, en el cartaginés). El peso de la flota siguió recayendo en los barcos de menor tonelaje.

Con el tiempo, el tipo de construcción de barcos, hasta ahora de tradición helénica, fue variando. Se abandonó la postiza (epotis y parexeiresia) como punto de apoyo de los remos. Las configuraciones se limitaron al tipo mono- y dikrotos, independientemente del número de remeros (que ya no se encontraban siempre en posición sentada) por interscalmium, situándose los toletes en portas en los costados del casco. La simplificación del sistema de remado supuso una reducción en la complejidad de la superestructura necesaria para el acomodo de los remeros, permitiendo la instalación de castillos sobre la cubierta y favoreciendo de nuevo las tácticas de abordaje frente a las de ataque con espolón.

Las figuras 19 y 20 muestran correlaciones para la estimación del desplazamiento en vacío y en operación de las galeras.

 

 
Eslora en la línea de flotación, L (m)
Manga, b (m)
Peso (toneladas)
Tripulación

Remeros

Pentecóntera monocrota
32
3,2
22
60
50
Pentecóntera dicrota
22
3,2
16
60
50
Trirreme
36
3,6
46
200
170
Cuadrirreme
35
5
77
260
180
Quinquerreme
42
5
110
400
300
Seis
42
5,6
130
460
360
Hemiolia
21
2,7
15
65
50
Trihemiolia
31
4
43
150
120
Liburnia
17
3
15
60
50

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dimensiones principales, pesos estimados en servicio y tripulación (diversas fuentes)

 

Figura 19.- Estimación del desplazamiento en vacío de diversas galeras clásicas.
L y b son la eslora y manga en la línea de flotación respectivamente.

 

Figura 20.- Estimación del desplazamiento en operación de diversas galeras clásicas

 

4. Operación de la Flota

4.1 Tamaño y composición

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