Rafael Rebolo Gómez - La Armada Cartaginesa

 

4. Operación de la Flota

 

4.1 Tamaño y composición

El tamaño de la Armada Púnica sólo puede ser inferido a partir de datos aislados. Los tipos de navíos que formaron el núcleo de la flota a lo largo de la historia de Cartago estarían de acuerdo con la evolución de las galeras:

- Pentecóntera (monorreme/birreme) desde su fundación al VI a. de .C.
- Trirreme desde el VII al IV a. de C.
- Quinquerreme del IV al II a. de C.

Por supuesto que en cualquier momento posterior seguían en activo navíos anteriores en misiones de exploración, transporte rápidos, mensajeros y en general labores auxiliares. Al igual que la incorporación de los nuevos tipos se produciría paulatinamente, hasta llegar a ser el buque predominante.

A modo de ejemplo se puede citar la composición de una de las flotas armadas durante la Segunda Guerra Púnica. El buque por excelencia era el quinquerreme, y este nombre se usaba como sinónimo de barco de guerra cuando se habla en las fuentes del tamaño de las escuadras. En 219 a. de C. un escuadrón, formado por 57 barcos estaba compuesto de 50 quinquerremes, 2 cuatrirremes y 5 trirremes. Es decir, el 88 % de la flota eran buques de línea, siendo el resto navíos auxiliares.

La gráfica presentada en la figura 21 muestra el posible tamaño de la marina cartaginesa, en número de barcos de combate, desde la fundación de Cartago hasta su desaparición como potencia marítima (Huss,1993; Tarn,1907;Fournie, 2000). Los puntos corresponden a las diversas fuentes, mientras que las líneas representan una estimación del mínimo y máximo número de buques operativos en cada año. Durante el periodo inicial, el tamaño de la flota no debió diferir demasiado del típico de cualquier ciudad fenicia, unos 40 a 60 pentecónteras (Walliga, 1995); número suficiente para mantener el control en su zona de influencia. Esta cantidad coincide con los 60 navíos armados para su enfrentamiento con los focenses de Alalia en el mar de Cerdeña en 540 a. de C. Al ir perdiéndose la dependencia de Tiro y consolidando Cartago su talasocracia en el Mediterráneo occidental, el número de navíos necesarios para efectuar el control debió de ir incrementándose. Este aumento del número de unidades llegó a su máximo cuando aparecieron nuevas potencias navales en el escenario occidental, primero las colonias griegas y luego Roma. Los datos parecen indicar que el tamaño medio de la flota era de unas 150 unidades, llegándose a equipar en casos de extrema necesidad hasta 200 barcos de combate (el puerto de Cartago llegó a tener capacidad para algo más de 200 barcos).

 

Figura 21.- Estimación del tamaño de la armada cartaginesa

 

La figura 22 muestra en detalle el periodo correspondiente a las guerras púnicas. Simultáneamente se han representado las estimaciones correspondientes a Roma, desde que se aventuraron en el mar hasta que derrotaron a Cartago. Dentro de la estrategia de Roma de poseer el dominio del mar, los gráficos parecen demostrar que en todo momento intentó mantener una supremacía numérica sobre Cartago, haciendo que su flota superase el máximo de navíos que el poder económico cartaginés y su población (más que por el coste de los barcos, por su mantenimiento y equipamiento con personal propio o mercenario) podía mantener en píe de guerra (dato que sin duda los estrategas romanos dispondrían). La supremacía de 20 a 40 barcos de la armada romana dio sus frutos.

Los valores anteriores se refieren a los navíos de guerra; pero sin una infraestructura y apoyo estos no pueden funcionar de continuo. Podríamos por tanto diferenciar entre dos tipos de flotas:

• Las de combate, que son las que hasta ahora se han comentado, compuestas por buques de guerra y cuya misión era el enfrentamiento con una flota enemiga análoga, o el bloqueo de lugares estratégicos.

• La de invasión, correspondiente a acciones mixtas, donde además de la supremacía marítima se pretende obtener el dominio en tierra mediante el desembarco de infantería y caballería.

 

Figura 22.- Estimación de las armadas cartaginesa (símbolos huecos) y romana (símbolos llenos)
en el periodo de las Guerras Púnicas

 

La flota de invasión, además de incorporar a los escuadrones de combate que garantizarían durante la travesía la defensa de la misma, debía estar formada por transportes capaces de trasladar a las decenas de miles de infantes y miles de caballos necesarios para obtener la supremacía en tierra. Los barcos usados probablemente serían diversos, y si bien algunos estarían al servicio del estado, otros se requisarían según las necesidades. Los barcos utilizados se pueden clasificar en tres tipos:

• Galeras de transporte, con mayor capacidad de carga que las de combate, tendrían suficiente potencia (remeros) como para seguirlas (los restos de Marsala pueden ser un ejemplo de este tipo). Este tipo de barco, debido a su movilidad, podría tener su importancia en la creación de cabezas de puente.
• Barcos redondos, transportes convencionales adaptados para el transporte de personal, caballos, equipos y abastecimientos.
• Remolques, barcazas para transporte de personal y/o caballos, remolcadas por las propias galeras de combate.

Se han extraído algunos datos, tanto de Cartago como de sus enemigos, sobre la composición de barcos utilizada en flotas de invasión (Huss, 1993):

 

Año
Naves de guerra
Naves de transporte
Barcazas
Infantería
Caballería
480
200
3.000
300.000
409
60
1.500
100.000
4.000
406
120
1.000
397
200
500
396
¿400?
600
¿300.000?
100.000
4.000
396
250
1.000
500
342
200
1.000
70.000
10.000

 

 

 

 

 

 

 

Nota: los valores entre interrogantes son dudosos

 

Es decir, una media de 7 transportes por buque de línea (variando entre 5 y 20). Simplificando mucho, el número de infantes por barco de transporte sería de 100 a 150, y de 10 a 18 caballos por buque dedicado a este uso.

 

4.2 La tripulación

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