Rafael Rebolo Gómez - La Armada Cartaginesa

 

4. Operación de la Flota

 

4.3 Coste económico

Mantener una flota capaz de garantizar la autonomía político-económica de una nación resultaba una carga inmensa, aunque necesaria. Los casos más destacados por el nivel de recursos exigidos fueron Atenas, Cartago y Roma.

A continuación se realiza una evaluación grosera del coste de los diversos buques, para ello se toma como referencia el coste de un trirreme ateniense en el siglo V a. de C. que era de unos dos talentos.

Más importante que el precio del barco nuevo, era el coste de operación (repuestos, mantenimiento, salarios, etc.). En el mismo periodo, el solo hecho de sufragar la tripulación de un barco suponía un desembolso de 40 o 50000 dracmas en los ocho meses en que era posible la navegación (para una tripulación de 200 hombres: 170 remeros y 30 marinos).

Tomando como unidad el costo de construcción de la trirreme, la figura 23 presenta la estimación del coste de cada tipo de barco. En ella también aparece representado, el coste anual de mantenerlos operativos (considerando un periodo de navegación de 8 meses, después de los cuales la tripulación se disuelve). Como puede observarse, con mucho, la operación supera el coste de los barcos, suponiendo al año de dos a tres veces su valor.

Debido al alto costo de las naves, era habitual el reciclaje de los mismos o de algunas de sus partes (en especial el espolón). Después de una batalla, la recuperación de los restos por parte del vencedor era una labor prioritaria. Las tormentas y continuos combates hacían que la flota se renovase con cierta frecuencia, aunque se sabe de barcos que llegaron a permanecer en activo más de 20 años.

Al final de su vida útil algunos buques se modificaban, en particular los atenienses dejaban sólo a los thranitai tras eliminar los dos órdenes inferiores. El espacio ganado en la bodega se usaba para el transporte, en especial de caballos. Muy posiblemente esta práctica se usara también en la armada cartaginesa.

 

Figura 23.- Coste de construcción y operación de las galeras clásicas.
Todo referido al coste de construcción de un trirreme, tomado éste como la unidad.

 

En ocasiones se hace referencia al efecto de la construcción masiva de buques en la deforestación de extensas regiones del Mediterráneo. El autor no ha encontrado información sobre el coste ecológico de crear y mantener una flota en cuanto a superficie deforestada. Aunque se pueden realizar algunas estimaciones teniendo en cuenta que:

a) el volumen de madera, en tableros de calidad, necesario para el casco de un trirreme rondaría los 35 m3 (más para otros barcos de mayor tonelaje); y
b) con el sistema de obtención de tablones a partir de árboles usado a lo largo de la Edad Media, el aprovechamiento estaba en torno al 25 o 30 % (ramaje aparte) del volumen talado, y no hay motivo para pensar que en la antigüedad fuese mejor.
c) con relación a los remos, se piensa que estaban realizados de una sola pieza, y cada trirreme poseía unos doscientos (incluyendo repuestos).

Unos números provisionales indican que la cantidad de madera necesaria era muy inferior a la requerida para otros menesteres, en particular por las llamadas pirotecnologías:

- Fundición de metales, tanto en la mina para su obtención como para la fabricación de armas, espolones, etc.
- Fabricación de cerámicas (ánforas)
- Fabricación de ladrillos
- Etcétera

 

4.4 Puertos

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