Juan Manuel Grijalvo - Movilidad: diagnóstico y terapia

 

Ultima Hora,  3 y 4 de julio de 2008

 

Hemos hablado en otras ocasiones de los problemas de la movilidad y el transporte en y entre estas islas tan pequeñas, y los hemos analizado en unos términos casi clínicos. Mi maestro y amigo Antonio Estevan nos ilustró en un luminoso artículo titulado "La enfermedad del transporte" sobre los efectos del estúpido modelo de movilidad al uso sobre la Naturaleza y sobre nuestra salud, que resultan ser una sola cosa y la misma. Aplicaremos sus sabias enseñanzas al estudio de los males que nos afligen.

 

Breve relación de síntomas


Partiremos de una constatación elemental: el enfermo está muy malito. Veamos qué tiene:

- un crecimiento urbano en "mancha de aceite" que es claramente patológico.

- una expansión salvaje de la construcción de segundas y terceras residencias, que alguien describió gráficamente como un tsunami de cemento sobre las costas. Aquí, sobre las dos islas enteras.

- un aumento correlativo de la superficie asfaltada, en forma de autopistas y autovías.

- una burbuja inmobiliaria que podemos resumir en un aumento de precios al 17% anual acumulativo.

- una "financiación creativa" de la compra de viviendas particulares a base de créditos con interés variable. Generalmente están indexados al Euribor. Mejor hubiera sido vincularlos al Ibex.

- una financiación de las obras públicas aún más creativa, con fórmulas como el "peaje en la sombra". Las proyecciones de tráfico, especialmente, eran - y son - pura fantasía. Lo suyo será pagarlas con dinero imaginario. Si se dispara la inflación, bien puede ocurrir eso.

Algunos perciben el agravamiento de estos síntomas como una crisis. Pero "es opinable si hay crisis", José Luis Rodríguez Zapatero dixit ("El País", 29 de junio de 2008).

 

La crisis, según la Real Academia de la Lengua


Según el DRAE, la primera acepción de "crisis" es "cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente". Previsiblemente, ha resultado ser otro término médico. La sexta es "escasez, carestía". Y la séptima, "situación dificultosa o complicada". La Academia prosigue el artículo definiendo la "crisis ministerial". Usted mismo.

El famoso Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte acumula un desastre tras otro, y las últimas iniciativas "anti-crisis" del Superior Gobierno consisten en mantener el gasto público en aeropuertos, carreteras y ferrocarriles de alta velocidad. Es decir, en hacer exactamente lo contrario de lo que aconseja el sentido común ante la subida imparable de los precios de los combustibles fósiles. Un dato del problema: este país importa más del ochenta por ciento de la energía que consume. El salto de David Taguas desde una asesoría del presidente del Gobierno a SEOPAN, la patronal de las constructoras de autopistas, no augura nada bueno para el futuro.

 

Definir la salud


Si definimos la salud del tráfico como la correcta circulación y aparcamiento de cualquier cantidad de vehículos motorizados de cualesquiera medidas por todo el "dominio urbano ilocal", nos parece "necesario", "normal" y hasta "natural" que el sesenta por ciento de la superficie de las ciudades se dedique a viales aptos para camiones de 16,50 metros de largo y al estacionamiento de miles de enormes monovolúmenes y todoterrenos, usados casi siempre por una sola persona. Cuando se agota el suelo disponible, "hace falta" seguir haciendo viales en el subsuelo, aparcamientos en las primeras y segundas plantas de las casas y otras majaderías por el estilo.

En cambio, si definimos la enfermedad como la manía demente de querer ir a todas partes en un automóvil privado, cuanto más grande mejor, los viales y aparcamientos que destruyen suelo agrícola o terrenos útiles para edificar casas son una parte más del problema.

 

Establecer un diagnóstico


La verdad está ahí fuera. Para recopilar datos, se hace una encuesta de movilidad. Se trata simplemente de contar las personas que van por ahí como conductores o pasajeros, los vehículos que usan, el objetivo del viaje, su origen y destino, las cargas útiles que transportan... Y necesitamos saber cuántos conductores hacen los viajes tan sólo para resolver la demanda de movilidad de terceras personas, estrictamente como chóferes... como simples sistemas de guía de los vehículos. Eso nos dará una medida más real de cuánto tiempo de vida humana desperdicia el estúpido modelo de movilidad al uso. Y también tenemos que contar los peatones.

Este análisis se puede mejorar y matizar con un coste muy pequeño haciendo un trabajo cualitativo: se trata de interrogar a los que padecen la cosa cada día, a saber:


1) Los taxistas

Usted puede pensar lo que quiera sobre este discutible - y discutido - colectivo profesional, pero estaremos de acuerdo en que ven mucho de lo que pasa por la calle, oyen lo que dicen muchas personas y lo comentan todo entre ellos en los ratos que pasan en las paradas, esperando a unos clientes que a veces tardan mucho en aparecer.

2) Los conductores de autobús

Los autobuses pueden ser el paso intermedio para el cambio del modelo de movilidad. Cualquier plan de futuro ha de tener como punto de partida lo que digan sus conductores, porque no puede tener éxito si no tiene muy en cuenta su satisfacción personal y profesional.

3) Los repartidores de mercancías

En un país cuyos sucesivos gobiernos llevan decenios destruyendo los ferrocarriles, la hipertrofia (otro término clínico...) del transporte de mercancías por carretera dificulta el necesario cambio de modelo. La carestía del petróleo, y pronto el desabastecimiento, complican cada vez más la economía del camionaje. Una logística más eficaz evita miles de desplazamientos innecesarios, porque acerca las cargas útiles a los destinatarios finales. Los conductores de las furgonetas de reparto nos dan una visión del problema que los demás no llegaremos a tener nunca.

4) Los componentes de los demasiado numerosos cuerpos de seguridad que patrullan nuestras calles y carreteras

En Nueva Zelanda, sin ir más lejos, hay un solo cuerpo de policía en todo el país. La aplicación a la movilidad de la teoría de la taifa tiene efectos sumamente perjudiciales. Necesitamos la gestión integrada de todos los medios de transporte, privados y públicos, y de todas las vías de comunicación. Como es natural, se está haciendo todo lo contrario.

 

Nombrar un equipo médico


Las herramientas político-administrativas de que disponemos ahora mismo son inútiles para curar la enfermedad del transporte. Se ha demostrado, por ejemplo, en el conflicto de los taxis. Por otra parte, los técnicos del aparato sólo saben hacer carreteras. Y no voy a decir nada sobre los procedimientos de selección de quienes ocupan cargos públicos mediante los curiosos mecanismos de promoción interna de los partidos políticos, porque los resultados están a la vista. Mis aportaciones teóricas a la cuestión están, por ejemplo, en mis trabajos sobre la administración única, en la crítica del concepto de "consorcio" y en la "miniserie" de la sociedad anónima. Dichos textos están disponibles en el site. Necesitamos una herramienta para tomar y ejecutar decisiones cuyo objeto social no cambie cada cuatro años - o menos - según gobierne el Partido del Cemento y el Asfalto o el Partido del Asfalto y el Cemento. Usted decide cuál es cuál.

Podría pensarse que la alternativa local a ese bipartidismo que desciende sobre nosotros desde el centro de la meseta es ExC. En el manifiesto de su segundo aniversario podemos leer literalmente lo que sigue:

"Les principals línies d'actuació dels nostres representants al Consell estan sent la progressiva implantació d'un altre model de mobilitat (constitució del Consorci, preparació d'un pla de mobilitat sostenible, finalització de les autovies amb criteris de mesura i seny, auditoria tècnica i econòmica de les mateixes, modificació del Pla director de carreteres adequades a les dimensions i necessitats de l'illa), una nova política patrimonial respectuosa (exquisit seguiment arqueològic de les autovies, preservació i compra de jaciments - amb especial menció al de Sa Capelleta -), una revisió del PTI conduent a augmentar les àrees protegides del nostre territori i la potenciació dels productes agrícoles i ramaders autòctons per la seva importància econòmica i vàlua patrimonial".

Otro día, si usted quiere, haré un breve análisis técnico de este párrafo, a la luz de mis teorías generales sobre el modelo de movilidad.

Volviendo al "equipo médico", los ingenieros de caminos no son parte de la solución: son parte del problema. Padecen una deformación profesional que les impide ver las cosas como son. Podría entretenerme en demostrar este aserto, pero estoy seguro de que va a llegar usted al mismo resultado siguiendo sus propios razonamientos, incluso si es usted ingeniero de caminos.

Por todo ello, procede formar grupos de "inexpertos" en movilidad sostenible. Como dice el arquitecto Juan Diez del Corral, "sólo los inexpertos nos pueden abrir los ojos". Sigue una breve enumeración, en modo alguno exhaustiva.


1) Históricamente, el primer colectivo de perjudicados por el estúpido modelo de movilidad al uso que se organizó como tal fue el de las víctimas de los accidentes de tráfico. La P[A]T catalana se marcó como objetivo su prevención, sin plantearse - que yo sepa - el necesario cambio del modelo por otro que ponga la seguridad por delante siempre y en todo momento.

2) Otro colectivo a vertebrar es de los peatones por obligación o por vocación. Su primer trabajo será conseguir que los peatones tengan derechos, porque en Eivissa los peatones no tienen derechos.

 

Dígame usted por dónde pasan los peatones

 

3) También contamos con los ciclistas. Procede organizar un grupo con las personas que usan la bicicleta como vehículo. En Eivissa, y todavía más en Formentera, puede resolver una parte muy significativa de los desplazamientos.

4) Y está mi asociación: la PTP-Promoción del Transporte Público. Otro día, si usted quiere, hablaremos de ésta con más detenimiento.


Por otra parte, procede excluir expresamente del "equipo médico" a las empresas que venden asfalto, y al resto de las personas y de los personajes que sacan provecho propio del estúpido modelo de movilidad al uso.

 

Prescribir una terapia


En otras ocasiones hemos hablado de "recetas" para la movilidad... otro término médico. Hay tantas como "expertos". Las he resumido en tres, llamadas "Barcelona", "Disneylandia" y "Bilbao". La primera consiste en abrir paso a los coches como sea, la segunda en cerrar ciertas zonas al tráfico rodado, y la tercera en implantar un sistema nuevo de transporte público. En Bilbao fue el Metro. Aquí será el Aerobus.

En las diversas taifas de Eivissa, las numerosas autoridades competentes intentan aplicar dos "recetas" a la vez: "Barcelona" y "Disneylandia". Eso es una tarea inútil que sólo conduce a la melancolía. Procede aplicar urgentemente la "receta Bilbao". Las herramientas para ello son:


1) Una administración única para Eivissa y Formentera que liquide de una vez la arcaica y absurda división municipal vigente. Está impidiendo la solución de todos los problemas de estas islas. Y también los de la movilidad, naturalmente.

2) Una agencia pública cuyo objetivo sea eliminar las trabas burocráticas al cambio de modelo. Debe funcionar según criterios de eficacia. La elección de la persona que la dirigirá es una de las primeras tareas que debe acometer la administración única.

3) Una sociedad anónima privada que construya, gestione y administre la red nueva de transporte guiado, elevado, eléctrico y automático que resolverá la demanda de movilidad en y entre estas islas tan pequeñas.

 

Implementar un seguimiento


Naturalmente, cualquier terapia que instauremos necesitará un control de resultados que permita hacer las correcciones necesarias sobre la marcha, hasta la completa consecución del objetivo final. Ya hemos visto lo que dan de sí "nuestras" fabulosas instituciones públicas y hasta dónde alcanzan los lúcidos análisis de los poncios de turno. Necesitamos la actuación permanente y coordinada de las organizaciones no gubernamentales enumeradas más arriba, que deben funcionar al margen de los diversos aparatos que nos han llevado... a donde estamos ahora, naturalmente.

Otras cosas sólo son más de lo mismo. Y por lo mismo... no van a resolver nada.

juan_manuel@grijalvo.com

 

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