Juan Manuel Grijalvo - ¿Nos merecemos estas carreteras?

 

Ultima Hora, 27 de abril de 2007

 

Sede electoral del PP

 

En el momento de escribir estas líneas, uno de los partidos que pretenden captar nuestros votos ha hecho colocar por ahí unos carteles que dicen, entre otras cosas, que "Tenemos las carreteras que nos merecemos".

Hace algún tiempo habíamos hablado usted y yo de estos asuntos. Uno de los frutos de nuestras conversaciones fue un texto que titulé "La verdad sobre las mejoras de carreteras". Está disponible en mi site. Hoy partiremos del principio de que los políticos dicen siempre la verdad. Con eso podemos proceder a un somero análisis del citado lema de campaña.

Empezando por el final, dicen que "nos merecemos" estas carreteras. Si lo decimos "nosotros", ese plural nos incluye a usted y a mí. Pero yo no recuerdo haber hecho nada para merecer estas carreteras. No sólo no le he pedido a nadie que las haga, sino que he dicho de palabra y por escrito, en privado y en público, en castellano, en ibicenco, en inglés... que aquí ya sobra asfalto. Ahí está mi artículo "Época de cambios", que apareció en el "Diario de Ibiza" el 1 de enero de 2000. Mi tesis era -y es- que nos hace falta más transporte público. He ido a todas las manifestaciones de la Plataforma. Me han numerado con todos los dispositivos de cálculo de asistencia, tanto oficiales como particulares. Y no me incluyo en el colectivo que "se merece" estas carreteras.

Así, ¿quiénes lo componen? Tal vez se refieran a los votantes del partido que propuso el proyecto. Pero no, porque su programa electoral decía literalmente lo que sigue:

"1.5.4 - CARRETERAS

El objetivo de la política de carreteras del PP es doble. Es necesario dotar a las islas de un sistema viario moderno susceptible de acoger el tráfico previsto y de forma completa. Pero sobre todo es preciso tener un sistema viario seguro. Invertir en seguridad es modificar el trazado de algunas carreteras, ampliarlas, mejorar los cruces, ampliación de arcenes para favorecer el tráfico más lento de vehículos pesados y maquinaria agrícola, mejorar la iluminación, erradicar los puntos negros. Invertir en seguridad es también mantenimiento y conservación de la red de carreteras mediante el reforzamiento de firmes, incorporación de áridos antideslizantes, barreras de seguridad, etc."

Ya ve usted que no hay forma de meter ahí la realidad de los "desdoblamientos" que nos ocupan.

Bueno, tal vez "nosotros" sean los afiliados. Pero ya ve usted que... tampoco, porque en su momento no se les consultó para redactar el programa. En muchos partidos se hace una distinción, algunas veces sutil, y las más... directamente grosera, entre "afiliados" y "militantes". ¿Serán, pues, los militantes esos "nosotros" que andamos buscando? Tampoco, porque ninguno de los que conozco (y son unos cuantos...) ha sido capaz de explicarme la utilidad de estas carreteras tan merecidas. De hecho, muchos de ellos se han visto perjudicados directa o indirectamente por las obras.

De manera que sólo nos quedan los componentes de la "cúpula" del partido: los directivos de su aparato, y los cargos públicos por elección o por designación. Ya me dirá cuántos hay, y qué derecho tienen a decir tal o cual cosa en nombre de usted. Desde luego, en el mío no.

En cuanto a las carreteras en sí, lo más caritativo que se puede decir es que son unos abortos. Son vías mal concebidas y paridas antes de término. Los horizontes temporales de quienes las han ejecutado no eran esas "futuras generaciones" de las que nos habló el partido que nos ocupa hoy cuando la invasión de Irak. Eran, más prosaicamente, las futuras elecciones. Las obras se han hecho de prisa y corriendo. Todo se hace sin las consideraciones más elementales para con los peatones, los ciclistas, los usuarios del transporte público y... cómo no, los automovilistas. Todos hemos sufrido molestias indecibles. Y el proyecto conlleva unas expropiaciones que han resultado, por decirlo en términos del más exquisito eufemismo, sumamente traumáticas. Si tiene usted la más mínima duda sobre la relación entre coste y resultado del proyecto, piense usted medio minuto en el túnel de Sant Rafael.

Por último, nos toca dilucidar la verdad de la palabra "Tenemos". Pues ya ve usted, es la más discutible de todas. Aquí y ahora, "nuestras" carreteras las tiene una concesionaria que nos cobrará el "peaje en la sombra" cada vez que usted, o yo, o cualquiera, pasemos por sus puntos de control. Su centro de operaciones estará precisamente en Sant Rafael, junto al famoso túnel.

La solución para los problemas de la movilidad en y entre Eivissa y Formentera es un sistema nuevo de transporte público guiado, eléctrico, elevado y automático. Para dar los primeros pasos por ese camino necesitamos una asociación apartidaria, como la PTP-Promoció del Transport Públic. Para conseguir este objetivo no nos basta la indiferencia del partido que nos ocupa hoy: necesitamos la colaboración activa de sus militantes.

Mientras esperamos la publicación de los programas del PP, de los cuales haremos los oportunos análisis técnicos, vale la pena leer su Programa Marco de 2007, que dice - entre otras cosas - lo que sigue:

"Queremos que cada ciudadano pueda elegir con libertad su modo de transporte. Impulsaremos alternativas atractivas al vehículo privado.

Promoveremos una política de movilidad sostenible con una red de transporte público rápido, cómodo, plenamente accesible y ecológico.

Queremos que el transporte público llegue a todos los lugares y sirva a todos los ciudadanos. Se crearán nuevas líneas de transporte público, tanto en superficie como subterráneo, para facilitar la movilidad.

Priorizaremos la red ferroviaria de cercanías".

Bueno, pues ya lo sabe usted. Los políticos siempre dicen la verdad, y los programas son para cumplirse. Nos vemos en la PTP.

juan_manuel@grijalvo.com

 

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