Juan Manuel Grijalvo  -  Estación recontrasuperpolivalente

 

(( fecha pendiente - 2004? ))

 

No olvide usted que la realidad tiene siempre una estructura,
y que hay que atenerse a ella en lo sustancial.

Torcuato Fernández Miranda

 

Hace unos días habíamos hablado un poco de "battlecruisers" y "cataphractae", dos tipos de barco que plantean problemas bastante difíciles a los ingenieros navales. Hoy, si usted quiere, podemos aplicar la teoría a la estación de autobuses que proyecta el ayuntamiento de Vila en Sa Colomina.

De entrada, no me gusta la ubicación, porque obliga a los conductores de los autobuses interurbanos a meterlos en lo que resulta ser la calle más transitada de Vila. Ello dilata los viajes y agrava el riesgo de colisiones en las rotondas. Es mejor hacer la estación en el "disuasorio" de Gesa, porque evita el paso por las más complicadas. Además, me permite poner los autobuses en la planta baja, los servicios en la primera y el Aerobus en la segunda, a siete metros del suelo y a dos pasos de la central que nos proveerá de energía eléctrica.

Al parecer, las numerosas administraciones del Pacte querían ampliar el objeto social de la empresa TIB, Transports de les Illes Balears. Antes era conocida como SFM, Serveis Ferroviaris de Mallorca, porque se dedicaba sólo a los trenes. Con esa modificación, también podría construir y explotar estaciones de autobuses en Eivissa y Menorca. Al parecer, el "nuevo" Govern no seguirá desarrollando el invento. El Consell dice que quiere hacer dos, en Sant Antoni y Santa Eulària, en "colaboración" con los respectivos municipios.

Como la estación de Vila es una infraestructura que sirve a toda la isla, una aplicación mecánica de la filosofía organizativa al uso nos dice que ha de ser administrada por un consorcio, a fin de que el Consell pueda fiscalizar la correcta aplicación de los fondos que aporte y de todos los demás. Pero este ayuntamiento no "colabora", y la hará por su propia cuenta.

Por ello ha decidido fundar una sociedad anónima para construir estas instalaciones, y otras que pueda gestionar en el futuro. La dotará de los oportunos medios económicos... supongo. Porque si no hay dinero, todo quedará en agua de borrajas. Teóricamente, "Iniciatives Municipals de Vila, S.A." se regirá por los criterios de una empresa privada. En la práctica, será difícil evitar las, digamos, interferencias de los procesos electorales, las "cuotas de partido", las interpretaciones sesgadas de las auditorías y esas cosillas que orientan el rumbo de las instituciones públicas aquí y ahora, porque si los políticos valiesen para empresarios serían empresarios. Ya hemos hablado otras veces de lo que pienso sobre esos particulares. Mis textos sobre "Sociedad anónima", "Comité", "Patrimonio de la Humanidad", etcétera, están a su disposición en mi "website". Y si lo que le interesa son los barcos, también hay un buen surtido de los excelentes artículos náuticos de Luis Jar Torre, que ya lleva ganados tres premios de la Revista General de Marina. Probablemente aún ganará muchos más.

Entrando en materia, una estación, aunque sea de autobuses, ha de cumplir una serie de funciones. Según el proyecto municipal, tendrá dieciséis "dársenas" como mínimo, vestíbulo, taquillas, sala de espera, lavabos, consigna, servicio de facturación, cabinas de teléfono, etcétera. También habrá un área de servicio y mantenimiento para los autobuses, que los proveerá de combustibles y lubricantes. Y, como ha de ser "intermodal", una parada de taxis y... aparcamiento para unos quinientos coches particulares. (Ultima Hora, 19 de enero de 2004). El PP dice en su programa que las estaciones han de tener áreas adecuadas para los autocares de servicio discrecional. Aunque el Consell no "colabore", será útil poner algo de eso también. Bueno, ya tenemos una cosa.

Y la sociedad anónima planea colocar en el inmueble una zona de oficinas y galerías comerciales. Tendrán más o menos éxito según el número de personas que opten por moverse en autobús. Diría que muchos usuarios no llegarán a entrar nunca en el edificio. En "mis" estaciones, los viajeros "suben" a tomar el Aerobus, pasando por los cajeros automáticos de la entidad financiera que nos resuelva el cobro de los títulos de transporte... y por las tiendas de la Compañía, claro. Bueno, ya van dos cosas.

Por otra parte, la Policía Municipal (me resisto a llamarla Policía Local, que es, como su nombre indica, la policía de los locos) ha escrito hace tiempo una carta a los Reyes Magos. Según manifestó el Sr. Ayala a "Illes Segures", les hacen falta seis mil metros cuadrados para hacer un retén nuevo. Dos mil serían para el edificio, que por ley ha de cumplir las actuales normas de accesibilidad. Y cuatro mil, para dejar a buen recaudo los coches que han sufrido percances, los que retira la grúa, y sus propios vehículos; a saber, siete vehículos de patrulla, uno dotado de radar, dos coches camuflados y dieciséis motocicletas. Van tres cosas... suponiendo que todo esto sea sólo una.

Las obras comenzarán cuando los arqueólogos acaben de hacer las catas que juzguen oportunas. Algo van a encontrar, porque ya sabe usted que los antiguos pobladores de Eivissa eran extraordinariamente descuidados a la hora de enterrar a sus difuntos. Sin ir más lejos, ¿a quién se le ocurre hacer un cementerio debajo de la Avenida de España? Con suerte, aparecerá algún templo fenicio y el arquitecto tendrá que rehacer los planos de quilla a perilla, como ha ocurrido en el Conservatorio. Allí, la "vitrina" para exhibir los hallazgos "in situ" impide la construcción del aparcamiento enano de veinticuatro plazas previsto en un principio. Será bueno para la armonía entre los miembros del claustro, que se ahorran las discusiones para decidir a quién le toca dejar el coche en la calle. Así, todos vendrán a pie, en autobús o en el tranvía del concejal de Medio Ambiente, y yattá. Van cuatro cosas.

Para facilitar el asunto, el Consell ha catalogado la casa payesa que existe actualmente en Sa Colomina. He visto derribar edificios bastante más memorables. En fin, será preciso reformarla, asignarle algún uso, y destinar cada año una partida de los presupuestos a su conservación... para siempre. Van cinco cosas.

Todo será que el IB-Salut traslade a Sa Colomina el ambulatorio de Ca'n Misses, que la Conselleria d'Educació ponga una escuela, o que algún edificio público antiguo manifieste de pronto debilidades estructurales y sea preciso reubicar urgentemente las dependencias que aloje... Salvo que el señor Alcalde modifique con un bando municipal las leyes de la física, un edificio tan recontrasuperpolivalente será otro rascacielos bajito, como el Conservatorio. Además, estará lleno de rampas para subir y bajar en silla de ruedas o en coche. La alternativa es poner ascensores o montacargas y hacer muchos pisos bajo tierra. Sabiendo que la capa freática en esta zona es muy superficial, el coste de impermeabilizarlos, de mantener su estanqueidad, y de achicar el agua cuando se inunden, puede ser muy elevado. Pero ya sabemos que al señor Alcalde le encantan los aparcamientos subterráneos y, si se tercia, hasta los submarinos. Para mí, están en las antípodas de esa movilidad sostenible que otrora predicaba el extinto Pacte. En una isla que aún goza de un aire bastante puro y de una cantidad de luz solar que llega para casi todo, no veo razones para excavar unos sótanos carísimos que hace falta ventilar e iluminar artificialmente las veinticuatro horas del día, desperdiciando para ello un petróleo que estaría mejor bajo tierra, a disposición de las generaciones futuras... "if any", como dicen los ingleses. Pero el concepto de sostenibilidad que maneja el equipo de gobierno de Vila ya quedó meridianamente claro con aquella ocurrencia de poner una pista de hielo... en Eivissa... en plena canícula. No se me ocurre mejor forma de celebrar esta victoria horrible de "los nuestros" en la guerra por mantener bajos los precios del petróleo en origen... digo, por liberar al pueblo de Irak de la oprobiosa dictadura que padecía y establecer la democracia y la sacrosanta libertad de comercio. Pero ya lo ve usted, las condenas de boquilla van por un lado, y los hechos por otro. Es otra muestra de esa esquizofrenia que lo empapa todo.

Volviendo a la estación, con tanta polivalencia el proyecto pasa de imposible a milagroso. Los teóricos ahorros se convierten en deseconomías inmensas. La pluralidad de administraciones y el estúpido modelo de movilidad que sufrimos dificultan o impiden la asignación racional de los recursos. La realidad echará a pique todo el invento, por las mismas razones por las que el "Bismarck" hundió al "Hood" a la quinta andanada.

Otro día, si usted quiere, puedo explicarle las líneas de Aerobus que tengo pensadas. Son el primer paso para resolver los problemas generales de la movilidad en y entre Eivissa y Formentera. Y también el caso particular del casco urbano de Vila. Me encuentra usted en

juan_manuel@grijalvo.com

 

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