Juan Manuel Grijalvo - La verdad sobre las mejoras de carreteras

 

(Ultima Hora, 26 de febrero de 2004)

 

He leído con mucho interés lo que nos dijo la Sra. Consellera de Hisenda, Vies i Obres en un texto que "Ultima Hora" tituló "La verdad sobre la mejora de la carretera de Eivissa a Sant Antoni", publicado el 18 de febrero de 2004. Hoy, si le parece bien, podemos comentarlo un poco.

Definiendo los términos, la verdad es una cualidad de aquello que expresamos con el lenguaje. Sólo lo que pensamos, decimos o escribimos con palabras puede ser cierto o falso. Hay al menos dos clases de verdad. La objetiva es la concordancia entre nuestros enunciados y la "realidad exterior": la verdad está "ahí fuera". La subjetiva es que "decimos la verdad" cuando creemos honradamente que lo que decimos es cierto. Eso, en sí, es mental y, por lo mismo, del todo independiente de que sea posible comprobar empíricamente nuestras aserciones. Por ejemplo, yo puedo decir que el Aerobus es la solución a la movilidad en y entre Eivissa y Formentera. Para mí es la verdad, aunque sólo sea un futurible: no sabré si cuadra con la realidad hasta que lleve unos cuantos años en funcionamiento. Y la Sra. Consellera dice la verdad si cree en su fuero interno que todo lo que dice es cierto. La honestidad intelectual implica estar dispuestos a cambiar de parecer si descubrimos que no tenemos razón.

Decir que algo es una mejora implica un juicio de valor. En el presente caso, es decir que la carretera actual es mala y que la reforma la hará buena, o menos mala. Esto no es evidente. El PP postula, sin demostrarlo, que el actual modelo de movilidad es el mejor de los posibles y que la solución de todos los problemas es más de lo mismo. Por contra, el difunto Pacte decía que "el Pla Territorial Parcial es basarà en el criteri d'increment real de la capacitat de mobilitat en lloc de promoure un augment continu de la superfície d'asfalt: més asfalt i més carreteres no signifiquen, sovint és el contrari, més mobilitat i rapidesa". Esto lusía muy lindo en el programa... Mientras tanto, la "realidad exterior" iba a lo suyo y las "ciegas fuerzas del mercado" nos han ido creando la "necesidad" de "mejorar"... las carreteras, naturalmente.

Entrando en materia, "things tend to make sense when all the facts are brought out", las cosas tienden a cobrar sentido cuando exponemos todos los hechos. La Sra. Consellera hace varias afirmaciones cuantificables. Por ejemplo, dice que la nueva carretera tendrá "aproximadamente la mitad" de los cincuenta metros de ancho que calcula a ojo la Plataforma. Habrá una "vía de servicio" con velocidades limitadas a cuarenta kilómetros por hora. Las obras se ejecutarán en la mitad de los cinco años que pronostica la Plataforma, "como mucho". Etcétera.

Para mí, el intríngulis de la cuestión no es si la carretera va a tener veinte metros de ancho o sesenta. Eso es un problema técnico que deriva de la decisión política de ampliarla. Que se fundamenta en que el proyecto es para salvar vidas. "Aunque sirviera para salvar una sola, ya valdría la pena llevarlo a cabo". No dudo ni por un instante de la sinceridad de la Sra. Consellera cuando afirma eso, pero... una de las causas identificables de estos accidentes que todos lamentamos es la existencia en Sant Rafel de unas discotecas cuyo aforo máximo se incumple, mientras las autoridades responsables de su control se miran atentamente las uñas. Si usted tuviera, por ejemplo, un cine, le sancionarían ejemplarmente por vender más entradas de la cuenta. El exceso de público dificulta la evacuación del local en caso de incendio. Los actuales sistemas de transporte a base de coches privados o de alquiler no garantizan la seguridad de los clientes de las "discos" en los trayectos de ida y vuelta. Ninguna reforma de la carretera eliminará la siniestralidad, porque sólo es más de lo mismo. El Aerobus, aunque no tuviera otras ventajas, que las tiene, es sumamente seguro.

La Sra. Consellera concluye su escrito afirmando que "nosotros nos preocupamos del interés general y no del particular". Supongo que cuando dice "nosotros" quiere decir "el Partido Popular". En otras palabras, el PP tiene que cumplir el programa con el que se presentó a las elecciones. Pero una mayoría parlamentaria no es un cheque en blanco. Y aquí no estamos hablando sólo de los intereses de algunos particulares. Estamos hablando de sus derechos, que no es lo mismo.

Por ejemplo, la movilidad es un derecho individual. Pero eso no implica que se tenga que ejercer forzosamente de modo individual, hasta que cada persona tenga - y mantenga - un vehículo propio. Esto viene a ser una variante de aquella famosa pregunta: ¿lo que es bueno para la General Motors es bueno para los Estados Unidos?

Decía yo en diciembre de 2000 que "un modelo de movilidad basado en el automóvil requiere que mantengamos indefinidamente el flujo de petróleo desde los pozos hasta nuestra gasolinera favorita. No voy a entrar en las implicaciones de la cosa a nivel de moral práctica, pero ya ve usted que no son baladíes".

Y ya estamos llegando al quid de la cuestión: ¿cómo define usted eso del "interés general"? Para el PP, viene a ser algo así como el comodín de la baraja, que lo mismo sirve para decidir qué partidos de fútbol se ven en abierto que para meternos en guerras "preventivas". Antes de que los materialistas desacreditaran la metafísica, era costumbre hablar del "bien común". A mí me gusta más llamarlo "interés público", que suena mucho más romano. Y me permite subrayar lo evidente: la mejor defensa del interés público es la promoción del transporte público.

Volviendo a los hechos, hemos de replantear el problema y ver cuál es el verdadero interés público y cuáles son los intereses privados que resultan favorecidos por la ampliación general de carreteras... Es todo tan obvio...

Pues ya lo sabe usted: una línea de Aerobus se puede hacer prácticamente sin expropiaciones. Como siempre, la verdad está... "ahí fuera".

juan_manuel@grijalvo.com

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