V.S.G.  -  Sorprendente suceso en un avión

 

Hace unos años regresábamos de Noruega en vuelo chárter Lakselv - Madrid. Teníamos previsto volver a Bilbao en el expreso Costa Vasca, a la sazón operativo y hoy tristemente suprimido por haber dos trenes diurnos Bilbao - Madrid. Desgraciadamente, llegamos con retraso y perdimos la conexión. En nuestro viaje venía una señora mayor, de la Guipúzcoa profunda, que estaba apurada porque su hijo la esperaba a la mañana siguiente en la estación de Renfe de San Sebastián. Nosotros decidimos ir a la estación de autobuses y tomar el Madrid - Bilbao nocturno. La señora pensaba tomar un taxi e ir a un hotel, pero cuando preguntó si había autobús a San Sebastián y le dijimos que sí, cambió de opinión y se vino con nosotros.

Tomamos el metro hasta la estación de autobuses. A nuestro lado se puso un joven vestido muy moderno, con chaqueta como de cantante de rock, collares, etc. Llevaba un bolso de mano.

Nosotros comentábamos la mala suerte del retraso y el inconveniente que nos había supuesto. El joven escuchó nuestras palabras y dijo más o menos: ¿Vienen del aeropuerto? ¡Menudo problema he tenido!

El muchacho estaba algo alterado, pero se expresaba correctamente y no parecía tener intoxicación etílica ni de otro tipo. Prosiguió diciendo que estaba en un avión con destino a Málaga. Vuelo cerrado, el avión se separa del "finger" y enfila al lugar de despegue. De pronto se para y al rato les explican las historias de siempre: congestión en las pistas, enseguida saldremos, etc. Pasa un tiempo, siguen parados y el joven se pone nervioso. Pasa el tiempo sin noticias y el joven se empieza a poner enfermo y dice a la azafata que se baja del avión, que no puede soportar aquello. La azafata le dice que es imposible, el avión está cerrado, en medio de una pista, tiene que tener paciencia y esperar. El joven se pone más y más nervioso e insiste en que se va del avión. Otra vez le dicen que es imposible.

De pronto el muchacho se abalanza sobre la salida de emergencia, pulsa un botón o tira de una palanca y ¡oh milagro, la salvación! Con cierto estrépito salta la puerta, y un tobogán se forma a sus pies como invitándole a huir de aquel infierno. El joven no lo duda, se lanza por el tobogán y huye despavorido hasta caer en los brazos de la Guardia Civil. Le llevan al cuartelillo del aeropuerto y allí estaba un empleado de la compañía haciéndose cruces, mesándose los cabellos y acusándole del enorme perjuicio que había causado: anulación de un vuelo, retirada temporal de un avión, gastos de ponerlo en condiciones, cena y hotel para los pasajeros, aguantar las reclamaciones y un largo etcétera. La Guardia Civil le trató bien. Hasta uno le dijo: ¡qué bien puestos los tienes, chaval!

Nos enseñó la copia del interrogatorio y de la denuncia. Era un papel grueso, llevaba sellos en seco, y por el lenguaje y el tono en que estaba redactado a mí me pareció que todo era auténtico.

Le pregunté si padecía de claustrofobia o de crisis de ansiedad. Me dijo que hace años tuvo claustrofobia y estuvo sometido a tratamiento.

Le dije que era fundamental que el médico que le trató redactara un informe sobre su enfermedad para que le sirviera como atenuante, y dijo que así lo haría. Le deseamos suerte y le vimos dirigirse a la taquilla del autobús de Málaga. No he vuelto a verle. Debí pedirle el teléfono para saber el desenlace de esta interesante historia.

¿Qué te parece? ¿Será verdad o una novela?

 

Traslado la pregunta a la prima Aje

A ver, que va la experta:

En principio, podría suceder. Si el pasajero, además de estar muy desesperado es rápido y habilidoso, se fija mucho en la puerta y sabe inglés para leer las instrucciones que aparecen en la misma (aunque tampoco es terriblemente complicado) y si la azafata se despista, le deja llegar hasta la puerta y no puede hacer nada por pararle, podría suceder.

Si, además, ya están rodando hacia la cabecera de pista para el despegue, "la rampa" (el tobogán) tendría que estar "montada" (fijada al suelo y lista para "saltar" - desplegarse - si se abre la puerta) por lo que saltaría si se abre la puerta y sería arrastrada por la pista en caso de que el piloto no hubiera parado el avión.

Ahora, la rampa tarda un par de minutos en desplegarse - también depende del tipo / tamaño de avión - así que si el muchacho se tiró es que la tripulación estuvo lenta para reducirle.

El trastorno, efectivamente, es considerable: hay que desmontar la rampa de sus anclajes y cambiarla por otra cerrada (desmontarla, vaciarla, revisarla, plegarla y volver a montarla) con el consiguiente retraso al tener que disponer otro avión. Y puede que otra tripulación, si la que iba en el avión "desrampado" se mete en un "pase de actividad" - sobrepasan el número de horas que pueden volar cada día - y hay que "sacar una imaginaria" - tripulación que está de guardia en Madrid, así que hay que llevarla hasta el aeropuerto donde se ha producido el incidente. Además, atender las reclamaciones de los pasajeros que llegan tarde a su destino, o a su conexión con otros vuelos, hoteles y / o comidas en su caso, etc.

Lo que ya no sé es qué medidas se toman contra el pasajero causante de semejante "estropicio", pero tomarse, se toman. Lógicamente, si cada pasajero claustrofóbico, ansioso, miedoso, caprichoso y demás "osos" decide que no lo soporta y se quiere bajar, esto sería un cachondeo y un avión no puede, salvo problema muy grave (infarto, motín, parto o similar), darse la vuelta en medio de la rodadura para volver al aparcamiento. Un avión nunca sale con maletas sin dueño a bordo así que, si este chico se baja, hay que entregarle su maleta. Eso requiere vaciar las bodegas hasta localizarla y volver a estibar todo el equipaje, con la consiguiente pérdida de tiempo.

Quizá, si el muchacho que nos ocupa estaba siendo tratado por claustrofobia debería plantearse no volar hasta que se recupere y sea capaz de soportar un retraso o cualquier otra contingencia que pudiera darse en un vuelo.

También hay mucha gente - más de la que se cree - que pasa un miedo atroz y no vuelan hasta hacer un curso o seguir cualquier tipo de terapia - incluida la terapia casera más común: un copazo o un par de "Trankimazín"... Lo malo es cuando recurren a los dos y es peor el remedio que la enfermedad - que les ayude a solucionar el problema (aunque algún numerito por miedo sí hemos soportado) y es que un histérico a bordo puede resultar un peligro si se descontrola. De hecho, y siempre bajo la responsabilidad del comandante, en casos extremos se le puede llegar a atar a la butaca, cosa que normalmente quedaría descartada porque, en caso de tener que evacuar el avión, le impediría salir por sus propios medios. Yo tuve una vez un caso de éstos y se sentó al pasajero apartado del resto y con un auxiliar custodiándole durante todo el vuelo, pero no se le llegó a atar.

Espero haberos ayudado.

 

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