Vicente Valero Marí -

Historia de un libro: "L'any en estampes", de Marià Villangómez i Llobet

 

"L'any en estampes", de Marià Villangómez i Llobet

 

Diario de Ibiza, 24 de septiembre de 2006

Para celebrar el 50 aniversario de su publicación se ha vuelto a editar, por quinta vez, "L'any en estampes", de Marià Villangómez, un libro con una dilatada e interesante historia a sus espaldas. Una buena ocasión también para volver a leerlo o para leerlo por primera vez.

 

Todo libro posee su propia historia. Desde su primera palabra, escrita bajo los efectos producidos por el vértigo de la hoja en blanco, que siempre parece inmensa y hostil, hasta la publicación definitiva, un libro recorre una larga travesía, con dificultades mayores o menores, pero siempre en soledad, sorteando no pocos peligros inminentes, exteriores o interiores.

Pocas veces, ésta es la verdad, un libro termina siendo lo que su autor pensaba que sería: hasta este punto escribir es siempre una aventura. El escritor se adentra, como un atrevido explorador, en un espeso y oscuro bosque donde la realidad y las palabras se presentan con todas sus heridas abiertas, con todos sus misterios indomables. Y no me refiero sólo a la lucha interna del escritor con sus demonios, sino también a las circunstancias externas que condicionan el acto de la escritura, la vida misma del autor.

Todo libro posee su propia historia y ésta suele permanecer en secreto. Quiero decir que muy pocas veces conocemos la historia de un libro. Nos gustaría saber, por ejemplo, cómo surgió y fue creciendo El Quijote, pero la verdad es que ni siquiera sabemos dónde fue escrito. Sin embargo, seguro que Cervantes podría haber escrito otro libro, no menos entretenido, sólo explicando el proceso y las circunstancias que hicieron posible su novela.

Viene todo esto a cuento de la nueva y lujosa edición que el Consorci per al Foment de la Llengua Catalana ha realizado de "L'any en estampes", el gran libro en prosa de Marià Villangómez, aparecida recientemente con motivo de la celebración del 50 aniversario de su publicación, con bellas fotografías de Frédéric Duperrey Plaa y una muy buena introducción de Jean Serra, que se ha cuidado también de la edición.

Villangómez siempre puso gran empeño en explicar cómo había surgido este libro, bajo qué circunstancias nada favorables. En su prólogo a la segunda edición, en 1975, ya expuso los motivos que le llevaron a escribirlo de este modo -doce capítulos que corresponden a los doce meses del año-, así como su intención, frustrada por la censura, de publicarlo en catalán en las páginas de "Isla", suplemento literario de Diario de Ibiza. Corría el año 1954. Podía haberlo publicado en castellano, como hacía con otros artículos, pero decidió que las estampas rurales de Sant Miquel sólo podían ser escritas en catalán. No abandonó el proyecto y dos años después pudo publicar el libro en la Editorial Barcino.

 

Villangómez - El año en estampas - Portada

 

Además de lo que ya contó en este esclarecedor prólogo, Villangómez solía explicar no pocas anécdotas en torno a "L'any en estampes". Recuerdo que, cuando revisábamos juntos mi traducción castellana del libro, en el verano de 1993, no podíamos parar de reírnos con las historias de aquel tiempo que le venían a la memoria, con el recuerdo cómico de ciertos personajes y de ciertas situaciones, y yo me preguntaba a veces por qué no había incluido todas aquellas divertidas anécdotas en el libro. Bueno, creo que la respuesta era fácil: por no molestar. Ésa fue, me parece, una de sus máximas vitales: pasar por este mundo sin molestar a nadie. Esto sólo puede conseguirlo un gran solitario. Él lo era.

Como ya he dicho, la introducción de Jean Serra a esta nueva edición de "L'any en estampes" es interesante porque, entre otras cosas, amplía con nuevas informaciones la historia de este libro. Ha podido acceder a la correspondencia de Villangómez y estudiarla. De esta manera, sabemos ahora que Francesc de B. Moll no quiso publicar el libro en su editorial mallorquina por considerarlo demasiado lírico y de "escaso argumento". (En esto último llevaba razón: si lo que esperaba era una novela, "L'any en estampes" estaba muy lejos de serlo). También conocemos ahora, sin embargo, las opiniones favorables y hasta entusiastas de Salvador Espriu y de Joan Perucho, que sí comprendieron muy bien de qué trataba este libro. Como también lo comprendió muy bien, para alegría de Villangómez, el editor J. M. Casacuberta, quien, a los pocos meses de recibir el manuscrito, respondió ya con las galeradas para corregir.

La historia de un libro no suele terminar con su publicación. Ahí están las cinco ediciones de "L'any en estampes", su traducción castellana, los diversos estudios sobre la obra... En realidad, cada nuevo lector participa a su manera en la vida de un libro. Sin saberlo, cada nuevo lector también forma parte de la historia del libro que está leyendo.

 

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