Victoria Pastora Grijalvo - Se llama Isabel. Es de Soria

 

Isabel se marchó de Soria en los setenta, los 70 fueron años de diáspora para los jóvenes con algún tipo de inquietud. La realidad era muy dura y las ganas de respirar los nuevos aires, que se presagiaban mejores, hizo que muchos de ellos, bien porque tenían la posibilidad de estudiar que en Soria no había, bien en busca de trabajo que en aquellos años existía para todos, abandonaran la tierra.

El primer destino fué Madrid. La capital ofrecía tantas posibilidades negadas en la ciudad natal...

Londres siguió como destino para Isabel. En aquellos años era un paso necesario para la educación sentimental de los jovenes veinteañeros.

Por fin llegó a Barcelona. Y ahí sigue. Una soriana que vive en Barcelona y que nunca perdió los lazos emocionales y familiares con su tierra.

¿Cómo puede ser tu percepción de Soria cuando te has marchado de allí hace más de treinta años, vives en una gran ciudad, en una cultura y lengua diferentes, pero no has perdido ningún vinculo y el que menos, el sentimental? ¿Cuando has recorrido tu camino ajena a ella y es a la vez tu referente? ¿Cuando tus primeros paisajes, tus primeros amores y tus primeros juegos le pertenecen?

Cuando vuelves quieres ver lo que está en tu recuerdo, pero la memoria selecciona y puede deformar. Quieres ver a la gente que has visto siempre y a la vez detestas el inmovilismo.

Pero ella vive en Barcelona. Está cómoda, tiene amigos catalanes y también de cualquier otra parte. El mundo se ha hecho pequeño y todos nos encontramos. Disfruta y participa de la activa vida cultural de la ciudad.

Y en esta especie de esquizofrenia se encuentra a gusto. No quiere cambiar. Tiene amueblada su memoria de manera que los recuerdos tienen su lugar. Y no sólo los recuerdos; la realidad también cabe en los dos territorios. Sus frecuentes visitas a la ciudad cuna las disfruta, disfruta también los tantos amigos que allí viven, su relación no es solamente de veraneo y fines de semana... Y su implicación tampoco. Piensa que no tiene que escoger. ¿Por qué siempre escoger? ¿Por qué no compartir?

Y esa es su postura. Y va a seguir siendo. Aunque, tal vez en la vejez sienta que el Castillo y Los Royales sean mejores sitios para pasear...

Barcelona, marzo 2004

 

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Grijalvo, Grijalbo, Grijalba y Grijalva...