Mohamed Ziane-Khodja - ¡Qué mal huele el... petróleo!

 

Guerra del Golfo (Le Jeune Indépendant, 5 a 11 marzo 1991)

 

El hierro es removido, por enésima vez, en la llaga de la humanidad. y los pueblos - en todas partes - gritan al unísono su dolor taladrante: ¡la sucia guerra! Esta horrible máquina que no cesa de llevarse miles de millones de vidas humanas. Por supuesto, también de niños, de mujeres (a veces embarazadas), de viejos y de... enfermos. La máquina no tiene sentimientos. Una vez más, ahora mismo, la sangre de los hombres corre absurdamente a raudales. Para, a fin de cuentas, cuando los cañones se callen, girar la página; y después rasgarla de parte a parte. La política es así, nos dirán. Alemania, el Japón... (entendemos por ello sus gobernantes) nos dicen mucho de eso. Se creería que nuestros demonios de dirigentes se regocijan en extremo cuando caminan sobre cadáveres, sólo para perpetuarse a través de la historia. El ejemplo irrefutable de Adolf Hitler (entre otros) da fe. ¡Una ignominia, evidentemente!

Ahora que las máscaras empiezan a caer, se entiende bien que la génesis de esta guerra espantosa, de una parte y de otra, se remonta a muchos años atrás. De ahí que fuera inevitable (han jugado demasiado con los sentimientos de los pueblos). La invasión de Kuwait, para George Bush, no es más que un puro subterfugio de cara a la opinión pública. Por otra parte, ¿cómo puede atreverse a hablar del derecho internacional quien lo ha pisoteado incesante y fríamente? O qué decir de esta famosa institución onusiana que habría debido aplicar - y sensatamente - sus resoluciones en favor de la paz, de los derechos humanos y de este mismo derecho internacional en Panamá, en Granada, en Sudáfrica, en Palestina, en el Líbano...? En cuanto a justificar su crimen contra la humanidad dando a entender que Saddam Hussein es un dictador, es un completo sinsentido: ¿quién condena a quién? ¿Quién no lo es? Porque es cosa sabida que todos los jefes árabes lo son por excelencia. Incluso estos seudo-adeptos occidentales de la democracia, de una manera u otra. Y además, ¿dónde estaban estos mismos sedicentes guardianes de la paz, de los derechos humanos, y de yo qué sé más, cuando este mismo Saddam Hussein perpetraba matanzas masivas contra las poblaciones kurdas desarmadas, usando armas químicas? Es peor aún, estaban todos detrás de él, ¡aplaudiéndole y vendiéndole más armas! Todo lo contrario, han hecho de todo (y lo siguen haciendo) para mantener los regímenes despóticos en la región. Pero (una de las verdades) cuando Irak comenzó a dejarse crecer los cuernos con su industria militar de punta, ejecutaron una eventual media vuelta. Como ello comprometía automáticamente la dominación y el control de los Estados Unidos sobre los recursos petroleros en la región del Golfo, era preciso liquidarlo a cualquier precio. Cosa que por otra parte, se está haciendo ahora. ¡Qué mal huele el petróleo!

Comoquiera que sea, cuando estos caníbales politicos hablan de paz, quieren decir guerra. No tienen nada de de humano. Lo ven todo rojo. ¡Qué oprobio de la humanidad por haber apisonado a ultranza y sin escrúpulos la Mesopotamia, una vieja cuna de la civilización mundial de más de cuatro mil años! Por haber intentado aniquilar cobardemente a todo un pueblo, con una máquina homicida diabólicamente sofisticada (¡que no cesan de exhibir sin vergüenza a través de los medios de comunicación!) Es como escupir al aire. Pero un pueblo, es como las ideas, renace de sus cenizas.

Traducción castellana de Juan Manuel Grijalvo

Petróleo, de Juan Manuel Grijalvo...

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