Anónimo - El cerdo y el caballo

 

Remitido por Albert Mainzer

 

Un hacendado coleccionaba caballos y sólo le faltaba una raza determinada.

Un día vio que su vecino tenía un caballo de esa raza precisamente.

Así que este hombre se puso a convencerlo para que se lo vendiera, hasta que lo consiguió.

Al cabo de un mes el caballo se puso enfermo y hubo que llamar al veterinario. Después de examinarlo, dijo "Bien, su caballo tiene una infección vírica. Ha de tomar este medicamento durante tres días consecutivos. Si no mejora tendremos que sacrificarlo".

El cerdo escuchó la conversación.

Al día siguiente le dieron el medicamento al caballo. El cerdo se acercó y le dijo "¡Fuerza, amigo! ¡Levántate de ahí, o te sacrificarán!"

Al segundo día le dieron otra dosis de la medicina. Cuando los hombres se fueron, el cerdo se acercó y le dijo "¡Vamos, mi gran amigo! ¡Levántate o morirás, venga, yo te ayudo!"

Al tercer día le dieron la última dosis. Al ver que no había mejorado, el veterinario dijo "Probablemente vamos a tener que sacrificarlo mañana, porque puede contagiarle el virus a los demás caballos".

Así que el cerdo se acercó y le dijo "Venga, amigo, es ahora o nunca... ¡Ánimo, fuerza! Yo te ayudo... vamos... un, dos, tres... despacio... ya casi... eso... eso... ahora corre despacio... más rápido... fantástico... corre... corre... ¡Has vencido, campeón!"

Cuando llegó el dueño del caballo y lo vio corriendo dijo "¡Milagro! ¡El caballo se ha curado! ¡Hay que hacer una fiesta! ¡Vamos a matar al cerdo para celebrarlo!"

 

Moraleja:

Esto sucede con frecuencia en las empresas. Muy pocas veces se ve quién es el verdadero motor del éxito.

 

Zoología con aplicabilidad...