Juan Manuel Grijalvo - Doble mensaje

 

(Ultima Hora, FDS, 27 de diciembre de 2002)

 

Ya sabe usted que algunas cadenas de televisión emiten programas con sonido estereofónico. El sistema también sirve para poner dos bandas sonoras en las películas. Por un canal de audio escucha usted la versión original y por el otro la doblada. Si tiene un televisor con sonido dual, puede oír las dos al mismo tiempo. La primera vez que hice la prueba fue con unos dibujos animados de TV3. Un altavoz hablaba en catalán y el otro... en japonés, como es natural. No se entendía gran cosa...

Esto es un caso un tanto extremo de doble mensaje. Pero a poco que piense usted, verá que cada vez hay más. Las nuevas tecnologías permiten difundir unas cantidades de información que dejan chicos todos los precedentes. La multiplicación de mensajes contradictorios nos está llevando a una confusión mental nunca vista. En "1984", Orwell nos dice que el "doublethink" ("doblepensar") es la capacidad de creer una cosa y la contraria al mismo tiempo. Pues ya ve usted, es una técnica que cada vez resulta más necesaria para manejar el bombardeo de "slogans" que sufrimos todos los días.

Hay ejemplos obvios en la publicidad. Los anuncios de tabaco dicen al mismo tiempo que fumar es un placer y que es malo para la salud. Los de automóviles, que conducir es disfrutar y que la velocidad mata. Y los mensajes que nos llegan de la banca siguen siendo variantes de aquella definición de Aguirre Gonzalo: un banco es como un amigo que te presta un paraguas cuando hace sol y te exige que se lo devuelvas en cuanto cae la primera gota de lluvia.

Dentro de las empresas, el panorama es parecido. Hay departamentos para promover la comunicación interna, la excelencia o la satisfacción total de los clientes. Coexisten con otros cuyo objetivo es reducir costes, circuitos administrativos, redes de oficinas o directamente la plantilla de personal. Como decía Aguirre González, no se puede dar un servicio de calidad con cuatro gatos.

Y toda esta ambigüedad de nuevo cuño se va fundiendo con la que ha existido siempre en las relaciones privadas entre las personas. De manera que los dobles mensajes son cada vez más frecuentes en nuestra vida. Nos llegan literalmente de todas partes.

La receta tradicional para defenderse de la intoxicación informativa es ceñirse a los hechos. Si los anuncios no reflejan la realidad de los productos, quédese usted con la realidad. Si no entiende usted muy bien lo que le dice una persona, céntrese en lo que hace. "Por sus frutos los conoceréis". Esto es especialmente importante en época de elecciones... De aquí a unos meses podemos volver sobre el asunto.

juan_manuel@grijalvo.com

 

Ilustración de Pep Tur

 

"1984", de George Orwell...

Filosofía...