Juan Manuel Grijalvo - EL BOSC ENCANTAT, de Joles Sennell

 

Josep Albanell

 

(Ultima Hora, FDS, 25 de enero de 2002)

 

Parece que uno de los síntomas de la adicción a Tolkien es como un ansia por encontar otros libros que le refresquen a uno la sensación que le causan las obras del Profesor. La mejor solución suele ser, sencillamente, releer 'El Silmarillion', 'El Hobbit' y/o 'El Señor de los Anillos'. Pero a veces encuentra uno cosas que, sin ser exactamente lo mismo, también dejan ese buen gusto de boca.

Por ejemplo, hoy me gustaría hablarle de 'El Bosc Encantat', de Joles Sennell (seudónimo de Josep Albanell); un libro recomendable por varios conceptos. El Bosque Encantado no es un bosque de la Tierra- media, porque lo plantó un mago despistado, viejo y bonachón. Este mago había sido desterrado por un rey al desierto más desierto que había en aquella parte del mundo, por equivocarse de encantamiento: en vez de curar unas feas verrugas peludas que habían brotado en la barbilla de la única hija del rey, la convirtió en una oca.

Pero por lo demás, merecería serlo. Hay en él árboles que cuentan historias al viento; unas tristes, otras tiernas, otras de final feliz. El viento las silba al oído de los viajeros que duermen cerca del bosque, y "al día siguiente, cuando el día hace subir, con los dedos aún ateridos por el rocío, la roja polea del sol, los viajeros se despiertan, miran los finos hilos de la escarcha que brillan sobre las mantas y les vienen a la memoria todas aquellas historias que el viento les ha contado durante la noche y creen que ha sido la araña de su fantasía quien las ha tejido en su mente, y se enorgullecen de su prodigiosa imaginación y se pasean ufanos, pavoneándose alrededor de las cenizas de la hoguera, mientras la lengua del sol va borrando la plateada mantilla del rocío".

Y también hay un mendigo que aparentaba ser más viejo de lo que era y que recorría el mundo intentando recordar su nombre, de dónde venía y a dónde iba; tenía "un brillo en la mirada, y un deje tranquilo y amigable en la voz, como todos los que habían vivido en el bosque encantado". Un mendigo al que no se podía encarcelar, porque "no había cerrojo, ni cadena, ni candado ni cerradura que no se abriera suavemente cuando el brillo de la mirada de aquel hombre se posaba sobre ellos". Y también un jovencito charlatán, imberbe y valeroso que tenía la cabeza llena de música y se entretenía poniéndola en los papeles en forma de versos, cuentos y dibujos... Y como diría la Mayra, "hasta aquí puedo leer..."

Está editado en lengua catalana por Publicacions de l'Abadia de Montserrat. Hay traducción castellana en Espasa-Calpe, Austral Juvenil núm. 45. Siempre es mejor leer el original; pero si no, la traducción es bastante buena. Los dos libros están bien ilustrados.

Creo que este libro le habría gustado a Tolkien. ¿Qué mayor elogio puedo hacer?

 

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Mellon            

El Señor de los Anillos, The Film            

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