Juan Manuel Grijalvo - El Silmarillion de Tolkien

 

 

(Ultima Hora, FDS, 1 de febrero de 2002)

 

Si ha leído usted "El Hobbit"y "El Señor de los Anillos", en adelante "El Señor", lo normal es que le apetezca seguir con algún otro libro de Tolkien. El más conocido es "El Silmarillion". De manera que es probable que lo compre usted y que lo empiece, pensando que es algo así como la "precuela"de la "trilogía". Siguen unas notas sobre lo que es y lo que no es "El Silmarillion", para que lo lea usted como es debido.

En primer lugar, debo advertirle que en "El Silmarillion" no hay Hobbits. Ni uno. De manera que si esperaba usted otra aventura aderezada con el incombustible sentido del humor y las aficiones gastronómicas que los caracterizan, olvídese. No hay chistes, no hay viajes a lomos de pony, no hay tabaco de pipa, no hay desayunos, almuerzos, comidas, merendolas, cenas, ligeros tentempiés antes de irse a dormir... nada. Por no haber, no hay ni cerveza.

En cambio, si le interesan los Elfos, éste es su libro. Vamos por partes. "El Silmarillion" apareció después de la muerte de Tolkien, y está formado por varios textos preparados para la publicación por su hijo Christopher. Empieza por el Ainulindalë, que es la historia de la creación del mundo. Sigue con el Valaquenta, que nos dice cómo se dividieron entre Buenos y Malos los primeros seres sobrenaturales, los Valar y los Maiar.

Luego viene el Quenta Silmarillion, la historia de los Silmarils. Son tres joyas bellísimas que hizo el Elfo Fëanor. Melkor, el Malo más malvado que haya existido jamás, las robó y con eso dio principio a una guerra muy, muy larga. Entre los diversos episodios merece especial atención la historia de Beren y Lúthien. Y también la de Túrin Turambar. Le advierto de nuevo que no son cómicas en absoluto.

En la guerra tomaron parte también varias naciones de Hombres. Una de sus consecuencias fue la aparición del reino de Númenor, hecho por los Valar para premiar a los Hombres que habían combatido de su lado, los Dúnedain. El Akallabêth nos cuenta su decadencia y caída. Los reinos de Arnor y Gondor de "El Señor" fueron fundados por los supervivientes del desastre, cuyo jefe era Elendil.

Y el libro termina con un texto corto sobre los Anillos de Poder y la Tercera Edad, que nos da algunas informaciones interesantes sobre Sauron y sus planes para dominar la Tierra Media. Las escenas del principio de la película proceden de "El Silmarillion". Para entendernos, viene a ser como el Antiguo Testamento de la Biblia. Empieza con una cosmogonía, como el Génesis. También hay un Éxodo, Reyes, etcétera. "El Hobbit" sería la historia del precursor, como la biografía de San Juan Bautista. Y "El Señor" nos habla mayormente de la Tercera Edad del mundo. Pero esa profundidad de detalle que lo hace tan diferente de otros libros viene de que los Elfos son inmortales. Por eso hablan en primera persona de acontecimientos ocurridos miles de años antes. Porque ellos estaban allí cuando sucedieron. Además se acuerdan perfectamente de todo...

Vale la pena leer este libro, incluso sin Hobbits. Se va a enterar usted de una serie de cosas sobre Sauron, sobre los Dúnedain y sobre los Elfos. Que no son precisamente angelitos, sino gente de armas tomar. Guerreros formidables que donde ponen el ojo ponen la flecha, como Legolas. Y al mismo tiempo, poetas sin par y protectores de las artes y de las letras.

También hay mucha información sobre los Enanos. Es útil saber que son metafísicamente diferentes de los demás pueblos de la Tierra Media. Y por qué están enemistados con los Elfos desde hace muchísimos siglos. Esta es la causa remota de bastantes de los problemas de que nos hablan "El Hobbit" y "El Señor".

Y lo que no falta en el libro son Malos. Hay Orcos, Dragones y demás monstruos de la peor calaña, que les hacen la vida literalmente imposible a los Buenos... Pero vale más que no le dé muchos detalles, aunque el libro dista bastante de los niveles de intriga y suspense de "El Hobbit ", y años luz de los de "El Señor".

Otro día, si usted quiere, hablaremos de otros libros de Tolkien. Por ejemplo, de los Apéndices de "El Señor", de "Giles of Ham", etcétera. Piense usted que las obras "menores" de Tolkien pueden resultar más importantes que las mayores y mejores de otros con menos talento...

Y ya lo sabe, si quiere hablar conmigo de Tolkien, o de otras cosas, me encuentra en

juan_manuel@grijalvo.com

 

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