Juan Manuel Grijalvo - El libro de la Jungla, de Kipling

 

Ultima Hora,  FDS,  28 de marzo de 2002

 

Hoy por hoy es, sin duda, la más conocida de sus obras, por titularse igual que la película de dibujos animados que perpetró la factoría Disney hacia 1967. Estamos acostumbrados a ver cómo los guionistas de Hollywood destripan los libros y los rellenan con todo tipo de basura. A causa de este proceder, muchas personas concluyen que no vale la pena leer los textos originales. Este caso es particularmente grave. Podríamos discutir hasta el aburrimiento sobre los valores de Kipling, o los de Tolkien, para el caso; y sobre su aplicabilidad en el mundo de hoy, o en el de su época. Podríamos darle mil vueltas al asunto, pero estaríamos de acuerdo en que Kipling tiene valores.

Pues bien, ya me dirá usted si en toda la película hay un atisbo de eso... En esta época nuestra que ha reducido todos los valores a dinero vale la pena leer sus planteamientos. Otra cosa es que estemos de acuerdo con sus conclusiones.

El libro habla desde la primera página de la Ley de la Jungla, que rige la vida de los lobos y del resto de sus habitantes. Es durísima, por supuesto, como corresponde a un mundo dividido en predadores y presas. Por ejemplo, un lobo no es adulto hasta que no ha matado su primer toro. Si un adulto mata a un joven, es un asesino. Toda la manada se une para darle muerte. En cambio, las luchas entre adultos son, digamos, pleitos particulares que se dirimen a mordiscos mientras los demás se ocupan de sus menesteres cotidianos. Etcétera.

En cuanto a los personajes, Mowgli no es un chiquillo malcriado, es un lobo joven. Baloo no es un payaso que va por ahí bailando la conga, es el Maestro de la Ley. Hathi no es un militar de opereta, es un sabio como hay pocos. Podríamos seguir con Kaa, Bagheera y los demás, pero es perder el tiempo. Lo mejor es que se olvide usted de esa película cuanto antes...

La historia comienza cuando un "cachorro humano", perseguido por el tigre Shere Khan, se presenta una noche en medio de una familia de lobos. Después de una sesión parlamentaria según la Ley de la Jungla, es adoptado por la manada. Mowgli (la Rana, porque no tiene pelo) se cría como un lobo y aprende su idioma. Baloo, por su parte, le enseña la Ley y las palabras que le harán hermano de las aves de presa, de las serpientes y de todos los cazadores de la jungla... excepto del tigre, naturalmente.

No voy a hablarle de las relaciones de Mowgli con el género humano; tal vez fuera estropearle el libro. Pero si decide leerlo, hágase el favor de fijarse en las cosas que dicen los lobos de nosotros. Probablemente, le resultarán sobremanera instructivas. También vale la pena lo que dicen sobre los monos grises.

En alguna edición castellana le han cambiado el título por "El libro de las tierras vírgenes". Sin entrar en el derecho de los traductores a enmendar la plana a los autores, debo decir que la cosa tiene su lógica, porque el libro habla también de lugares poco selváticos. Por ejemplo, Kotick es una foca blanca que vive, obviamente, en el océano. Rikki-Tikki-Tavi es una valiente mangosta que lucha contra dos cobras en una casa con jardín. "Toomai de los Elefantes" dio lugar a una película protagonizada por Sabu. Por último, hay un relato sobre los animales de un regimiento británico en la India: camellos, elefantes, caballos, bueyes y mulas... Ya ve usted que la casa Disney se dejó bastantes cosas en el tintero.

Y el Segundo Libro de la Jungla es una de las raras excepciones a la norma que nos dice que "nunca segundas partes fueron buenas". Hay otras cinco historias de Mowgli, incluyendo "El ankus del Rey". Si usted cree que estos libros son para niños, léase sólo ésta... y luego hablamos. También trae "El milagro de Purun Bhagat", un curioso cuento que nos ilustra sobre el concepto hindú de la vida, visto a través de los ojos de Kipling. Sigue "Los enterradores", una fábula basada tal vez en hechos reales, y "Quiquern", una historia de esquimales y perros de trineo.

No sé si ha leído usted algún libro de Howard Fast. "Al filo del futuro" trata el asunto del niño-lobo desde un punto de vista, digamos, diferente del de Kipling, y bastante inesperado.

Otro día, si usted quiere, podemos hablar de otros libros, con o sin películas. Mejor si no las hacen, porque nos ahorramos muchas desilusiones...

juan_manuel@grijalvo.com

 

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