Juan Manuel Grijalvo - Agenda musical

 

Julio Herranz - Eivicord rinde homenaje a Mozart en su ciclo de «Concerts d'Estiu '06»

Ilustración de Pep Tur

 

Dedicado a Jaime Manuel Ribas

 

(Ultima Hora, FDS, 28 de junio de 2002)

 

Los filósofos llevan siglos intentando aclarar qué es el arte y por qué nos emociona. Sin entrar en un análisis más profundo de la cuestión, estará usted de acuerdo en que se compone de obras individuales (de arte, al menos en teoría...) y en que son producidas por artistas individuales. Se dirigen a un público concreto, compuesto de espectadores individuales. El arte implica comunicación entre dos seres humanos, por lo menos.

No hay que confundir la obra de arte con el soporte. Sin entrar en lo que es, estará usted de acuerdo en que un poema no es el papel sobre el que está escrito. Pero muchas obras de arte sí que son objetos sólidos que se captan con la vista. Una escultura no es simplemente un bulto tridimensional. Pero se presta bien a una exhibición permanente.

La literatura se hace con letras que forman palabras. A su vez, provocan sensaciones en el lector. La caligrafía china es arte, aunque no entienda usted lo que dice. Un libro es un soporte. Un libro de bibliófilo puede ser una obra de arte. O por lo menos de artesanía.

Otras artes no producen objetos, aunque usen soportes. Una sinfonía no es la partitura en que está, digamos, codificada. La obra existe sólo mientras la orquesta la ejecuta. El teatro y la música se contemplan "en tiempo real". La obra existe para los que están en la sala.

Las grabaciones modernas en audio y vídeo también son soportes. En teoría, un tocadiscos que reproduce mecánicamente una obra musical "emite" arte. Pero, si nadie la escucha, no hay arte: no hay un ser humano que experimente sensaciones. Tal vez algo de la belleza de la música resida en este carácter fugaz... Una ópera existe sólo mientras se representa.

A estas alturas, usted se estará preguntando a dónde quiero llegar... Bueno, ya bajo de los cerros de Úbeda.

A mí me gusta la música. No soy ningún entendido en la materia. Por no saber, no sé ni solfeo. Pero prefiero ir al auditorio de Cas Serres que ver la televisión. Alguna vez he asistido allí a conciertos de primera categoría... con muy poco público. En ocasiones tengo conflictos de agenda. Hay dos actividades musicales que se celebran a la misma hora en diferentes partes de Eivissa. Como no puedo estar en los dos sitios a la vez, me pierdo una. Me encantaría tener un problema así cada semana. Eso ocurre cuando hay una oferta musical abundante. Pero no es el caso.

Ahora que estamos en el siglo XXI, una posible profilaxis sería tener una página en Internet con el equivalente de un planificador anual. Como un tablero de corcho dividido en trozos, uno para cada día. Cuando alguien organiza algo, mira qué horas han marcado los demás. Luego pone el equivalente de un papel clavado con una chincheta en la suya y yattá. Así, los héroes que hacen música en Eivissa no tendrían que disputarse el favor del público. Que tampoco es tan abundante...

¿Quién puede hacer este trabajo? Otro día, si usted quiere, hablaremos de lo que están haciendo las instituciones y los particulares de Eivissa en Internet. Tras la preceptiva excursión por los cerros de Google, tal vez lleguemos a conclusiones prácticas...

juan_manuel@grijalvo.com

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