Programa d'activitats de 2006

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Juan Manuel Grijalvo - Eivissa Medieval 2003

 

 

(Ultima Hora, FDS, 8 de mayo de 2003)

 

Verá usted, yo tengo el aspecto exterior de un ser humano adulto. Pero no se fíe de las apariencias: para muchas cosas soy como un crío. Al parecer, es uno de los rasgos más agradables de mi carácter. En fin, usted dirá...

Tal vez sea por eso que me gusta "Eivissa medieval". Bueno, no es que me guste: me entusiasma. Hoy subiré a Dalt Vila, cosa que ya es un placer por sí misma, y me encontraré el barrio lleno de personas. Todo me parecerá interesante: los tenderetes, las instalaciones, las actividades... Este año hay tres que parecen hechas ex profeso para mí. La exhibición de ballestas atrae como un imán al chiquillo que se interesa por las armas antiguas desde pequeño. Las canciones sefardíes de Judith R. Cohen, al suscriptor de "Aki Yerushalayim", la revista de "Kol Israel". Y la actuación de Jordi Savall en la iglesia de Santo Domingo... ¿qué puedo decir sobre este músico inmenso que no hayan dicho antes otros mucho más aptos que yo?

Hasta aquí, la cara de la moneda. Pero todas tienen cara y cruz... de la misma forma que no hay rosas sin espinas. El día 14 de abril de 2003, el Sr. Alcalde firma un bando para prohibir la circulación y el estacionamiento de vehículos en Dalt Vila, incluidos los residentes, a partir de las 14.00 horas del miércoles, día 7 de mayo y hasta las 12.00 horas del lunes, día 12 de mayo. Con ello se priva a los vecinos del uso de su propio barrio... en pro del interés general. Vivir en Dalt Vila no es ningún "chollo". Hace falta una cierta mentalidad de resistencia. Este espíritu numantino es socavado por cada limitación, aunque sea temporal, a un derecho a la movilidad ya muy menguado de por sí. Tanto da que sea por "Eivissa medieval", por las procesiones de Semana Santa o por el rodaje de una película. A los vecinos eso les da igual. Para ellos, el barrio se vuelve aún más inaccesible que de ordinario. Y yattá.

 

 

Hemos de rehacer el modelo de movilidad en toda la isla para que los usos museísticos, turísticos y lúdicos de Dalt Vila sean compatibles con el respeto a los derechos de los vecinos. En mi opinión, esto pasa por comunicar los puntos más altos del barrio con ascensores unidos por medio de un túnel a la red de un sistema nuevo de transporte público que se llama Aerobus. Ya ve usted que hablo de Dalt Vila siempre que viene a cuento. Hoy es por una razón positiva, dentro de lo que cabe. Espero que la próxima vez también lo sea. Una cosa es que finjamos volver a la Edad Media durante tres días, y otra muy diferente... que volvamos de verdad.

 

Ilustración de Pep Tur

 

juan_manuel@grijalvo.com

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