Juan Manuel Grijalvo - Calor y movilidad

 

Ilustración de Pep Tur (pendiente)

 

(Ultima Hora, FDS, 27 de junio de 2003)

Ha llegado el verano y hace calor. Hay quien dice que hace cada vez más calor. Debe ser por eso del calentamiento global. Por lo visto, estamos convirtiendo el planeta en un horno, a base de insecticidas en "spray" y de quemar petróleo para tener el coche parado ante un semáforo la mitad del tiempo.

En realidad usted no lleva una vida "terrestre", sino "aérea". Vive en la atmósfera. Que tiene unos veinte kilómetros de altura. Pero usted anda básicamente por los dos metros de abajo, junto al suelo. Y no vive en un lugar abstracto llamado "Eivissa". Circula casi siempre por unos pocos microclimas muy localizados: su casa, su trabajo, sus lugares de ocio y, esta vez sí, un algo abstracto llamado "la calle".

Cuando las calles eran de tierra, absorbían naturalmente el agua de lluvia y el calor del Sol. Ahora, el asfalto se recalienta y comunica ese calor al aire que está en contacto con su superficie, que tiende a subir. Muchos de los revestimientos artificiales que se emplean en la construcción moderna tienen el mismo efecto. Si a eso le sumamos una edificación más intensiva, con más casas y más altas, ya tenemos suficientes razones para creer que en "la calle" bien puede haber subido la temperatura unos cuantos grados, incluso sin "efecto invernadero" ni "calentamiento global".

La construcción moderna combate la subida de la temperatura en casas y lugares de trabajo y de ocio a fuerza de acondicionadores de aire. Pero estos aparatos no "crean" frío. Funcionan moviendo calor de un lado a otro. Por lo tanto, si usted está bien y a gusto en alguna parte, junto al radiador del equipo se estará francamente mal. Hace ruido y suelta un desagradable chorro de aire caliente. Si eso ocurre en "la calle", cuando usted ya estaba junto al asfalto, y respiraba un aire recalentado por los acondicionadores de los automóviles y contaminado por sus escapes, la cosa ya se vuelve agobiante.

Para remediarlo, el Ayuntamiento de Vila podría hacer más zonas verdes, que son los pulmones de la ciudad. Y fomentar una movilidad y una construcción más sostenibles, dando ayudas a quienes hagan jardines en las azoteas y cosas así. En cambio, sigue asfaltando aparcamientos "disuasorios". Otro día, si usted quiere, podemos volver sobre las implicaciones morales del asunto. Hoy hace demasiado calor...

juan_manuel@grijalvo.com

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