Juan Manuel Grijalvo - Carnet de conducir

 

(Ultima Hora, FDS, 16 de enero de 2004)

Sobre el papel, la retirada del carnet de conducir por infracciones de tráfico parece una pena leve de carácter personal. Tiene buena aceptación social y es proporcionada a la falta. Sin entrar en el fondo de la cuestión, los jueces la imponen aplicando las leyes. No tengo mayores objeciones al mecanismo.

El problema viene de las circunstancias en que se cumple. Si usted vive en Barcelona y un tribunal le retira el carnet, le están condenando a usar el transporte público para ir a su trabajo, cosa que muy probablemente hacía ya... Están limitando sólo la parte de su derecho a la movilidad que ejercía en coche.

En Eivissa la cosa no funciona igual. La privación del carnet tiene consecuencias mucho más graves. Aquí, todo el mundo tiene que ir a todas partes en coche. Si alguien no puede conducir, quizá haya de cambiar de empleo o de domicilio, si no tiene un medio de transporte alternativo para desplazarse a trabajar. Otra solución es que algún familiar lo lleve y lo traiga, cosa que puede implicar que ambos se levanten cada día a las seis de la mañana.

También puede sacar el carnet de ciclomotor y comprar un microcoche o una moto pequeña. Como dos ruedas dan menos estabilidad que cuatro, entra dentro de lo posible que el penado o penada se caiga al suelo en cualquier curva y se rompa una pierna por tres sitios. En el mejor de los casos, pasará meses andando con muletas. Y no hace falta mucha imaginación para ver que las consecuencias de un accidente pueden ser más graves.

De manera que la pena es la misma, pero las accesorias son distintas. Eso es legal, y tal vez sea también justo. Pero ya sabe usted que tenemos pendiente una conversación sobre la diferencia entre justicia y equidad. Por una parte, se impone una pena de trabajos forzados a una persona que no ha sido juzgada... porque nadie la podía acusar de las faltas ajenas. Por otra, una sentencia teóricamente "light" resulta ser un castigo corporal muy doloroso. Naturalmente, estoy hablando de dos casos reales. Probablemente, usted conoce alguno que podría muy bien darme tema para otro de estos artículos. Ya me lo contará cuando nos encontremos.

Una red de Aerobus nos resuelve muchos desplazamientos de trabajo, nos libera de esta gravosa obligación de tener - y mantener - un coche y nos da transporte nocturno, sin necesidad de conductores humanos espabilados y sobrios. Piense en todo esto la próxima vez que le toque renovar el carnet de conducir. Ya lo ve: tarde o temprano, se lo van a quitar los médicos...

juan_manuel@grijalvo.com

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