Juan Manuel Grijalvo  -  Encuesta de movilidad

 

Ilustración de Pep Tur - pendiente

 

Ultima Hora,  12 de junio de 2003

 

Una de las primeras cosas que suelen plantearse las administraciones después de un cambio de eso que se ha dado en llamar "color" y/o "signo" político es hacer encuestas para determinar las verdaderas necesidades de los ciudadanos. La filosofía que subyace en esta conducta es que el "equipo perdedor" no había entendido bien lo que deseaban los votantes. De ahí que la primera preocupación de los nuevos administradores sea la de investigar la realidad de las cosas, compararla con la lista de buenas intenciones que componen su programa electoral y estudiar el proceso preciso para llegar desde la situación presente hasta la pretendida. Con eso podrán presentarse a las elecciones "con los deberes hechos", los votantes les renovarán la confianza para otros cuatro años y yattá.

En el caso de la demanda de movilidad, el método clásico para hacer la encuesta es contratar entrevistadores, situarlos en puntos de mucho tráfico y preguntar a los transeúntes de dónde vienen, a dónde van y por dónde pasan. Se anota también el tipo de vehículo que usan, la fecha, la hora, etcétera. Toda esa información se convierte en registros informáticos. Cuando hay suficientes muestras como para que la cosa sea fiable, se procesa el fichero y el resultado es un modelo matemático de la situación actual.

Con esta imagen de la realidad ya suele ser posible hacer tres cosas. La primera es gestionar lo que hay del modo menos malo entre los disponibles. La segunda es formar series históricas con las sucesivas encuestas. Ello nos permite detectar tendencias de cara al futuro. Y la tercera es anticiparnos a las situaciones negativas que podamos prever y prevenir.

En el caso de Eivissa, la situación se está complicando. El Pacte ha ganado las elecciones al Ayuntamiento de Vila por un margen muy estrecho. Su programa consiste en "más de lo mismo", en seguir aplicando unas recetas cuyo único resultado visible hasta ahora es un aumento sin precedentes del parque de automóviles en el municipio. Al parecer, la solución para el problema de los aparcamientos disuasorios es hacer cada vez más aparcamientos... y cada vez más disuasorios. Ello resulta imprescindible para que cada vez más personas puedan seguir dejando cada vez más coches cada vez más lejos de sus lugares de residencia, trabajo y ocio.

Verá usted, yo no necesito ninguna encuesta para saber que las cosas van por mal camino y que tal vez han ido ya demasiado lejos. Pero mis barruntos no se pueden concretar en cifras. Veremos si las administraciones que han cambiado de "color" y/o de "signo" se deciden de una vez a pagar una encuesta que nos dé ese modelo matemático de la realidad. Y luego faltará ver a dónde quieren ir desde ahí, porque han ganado las elecciones con un programa que consiste en "más de lo mismo", en seguir aplicando unas recetas cuyo único resultado visible hasta ahora es un aumento sin precedentes del parque de automóviles en estas islas. Otro día, si usted quiere, podemos repasarlas una a una. Es un ejercicio muy poco instructivo que concluye en la melancolía...

juan_manuel@grijalvo.com

 

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