Juan Manuel Grijalvo - Calidad

 

Dedicado a Andrés Senlle

 

(Ultima Hora, 29 de marzo de 2001)

 

En otra ocasión le había dicho yo que "el transporte público de verdad es verdaderamente cómodo. Pero ojo, sólo el de verdad. Cuatro líneas de autobús con frecuencias de paso bajas no satisfacen las demandas de movilidad de la mayoría, y los que pueden pagarlo siguen usando el coche. Otro día, si usted quiere, podemos hablar de lo que entiendo yo por calidad del transporte público. El problema de la movilidad no tiene tantas soluciones". Si le parece bien, hoy podríamos volver sobre el tema.

Todos tenemos una idea de lo que es, en términos generales, la calidad. Pero estará usted de acuerdo conmigo en que no es una cosa abstracta. Por eso hay normas que regulan qué productos se pueden etiquetar como de "primera", "extra", "especial" o "suprema". Hay una serie de características que se pueden medir, como el cacao que lleva un chocolate, o las almendras que hay en un turrón. Las inspecciones del Estado y los análisis comparativos de las organizaciones de consumidores se han de basar en criterios tan objetivos como sea posible.

Pero usted y yo también tenemos nuestras ideas subjetivas. Como su escala de valores no tiene por qué coincidir con la mía, deténgase usted un instante y escriba su definición de lo que es calidad en el transporte. ¿Ya lo ha hecho? Comparemos notas...

Mi dirección de correo electrónico es:

juan_manuel@grijalvo.com

Hoy por hoy, parece que la velocidad es lo más importante. Y se puede medir; en términos físicos, es espacio dividido por tiempo. Pero esto hay que matizarlo. En la publicidad, los automóviles siempre aparecen circulando a toda mecha por carreteras sin tráfico. Se trata de hacernos creer que la velocidad máxima es la normal del coche. Pero los anuncios los pagan los fabricantes...

En términos de duración de la vida humana, la velocidad es la distancia que recorre usted, partida por las horas que invierte en desplazarse. Pero hay que cuadrar bien las cuentas. Si conduce usted un coche, el tiempo de su vida que pasa al volante lo gasta íntegramente en moverse. Y tiene que sumar el tiempo que trabaja para ganar el dinero que le cuesta comprar y mantener el automóvil. Y la parte de su vida que se va en pagar los impuestos para calles, carreteras y toda la infraestructura auxiliar. Si hace bien las cuentas, verá usted que el coche, en realidad, es lentísimo.

Si la calidad no es la velocidad, tal vez sea la comodidad. Eso también se puede medir. La del automóvil consiste en viajar de puerta a puerta sin bajar del vehículo. Pues bien, eso tampoco es exactamente así. Para tener el coche a la puerta de casa, ha de comprar usted un aparcamiento. Y si no consigue dejarlo cerca de su destino, habrá que acabar el viaje a pie. Aunque haga calor, o frío, o llueva.

¿Y si la calidad fuera la puntualidad? Bueno, un viaje en coche puede durar cinco minutos o cincuenta, según la hora, la época del año, etcétera. Los autobuses tienen el mismo problema. Si hay atascos, da lo mismo que la frecuencia del servicio sea alta sobre el papel: el servicio no será puntual.

Y podríamos seguir con otras consideraciones, como la economía, el impacto ecológico o la contaminación acústica. Pero estará usted de acuerdo conmigo en que el factor de calidad más importante de cualquier medio de transporte es que sea seguro. ¿Conoce usted los análisis comparativos de las organizaciones de consumidores? Si encuentran un fallo en el aislamiento de un electrodoméstico, algo que pueda causar un accidente, lo eliminan. No es que le quiten puntos de la nota. Es que sale del comparativo. No se valora. No se mira más. No existe. Por esta regla de tres, si un medio de transporte es notoriamente inseguro, ya no hay calidad que valga. Cualquier ventaja que pueda ofrecer en otros terrenos es insignificante.

Si los ferrocarriles causaran al cabo del año la mitad de las muertes y lesiones que provocan los automóviles cada mes, ya estarían todos clausurados. En cambio, no se hace lo mismo con las carreteras. ¿Y por qué será eso? Tendremos que preguntárselo a las organizaciones de consumidores...

Otro día, si usted quiere, podemos hacer un cuadro comparativo de calidad entre los diversos medios de transporte terrestre. Con eso estaremos mejor informados y sabremos cuál ha de ser el transporte del siglo XXI en Eivissa. Luego será cosa de que nos lo pregunten a nosotros...

juan_manuel@grijalvo.com

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