Juan Manuel Grijalvo - Epoca de cambios

 

(Diario de Ibiza, 1 de enero de 2000)

 

De aquí a un año comienza el siglo XXI. Estamos en una época de cambios. Entre tantos otros, habrá un aumento sin precedentes de la demanda de movilidad en Eivissa. Hay problemas de tráfico cada verano. Como la población estable sigue en aumento, ya empezamos a tenerlos en invierno también. Y cada día es más difícil aparcar en los cascos urbanos.

¿Qué hacer? Hasta ahora la "solución" era "más de lo mismo". El Pacte dice en su programa que "el Pla Territorial Parcial es basarà en el criteri d'increment real de la capacitat de mobilitat en lloc de promoure un augment continu de la superfície d'asfalt: més asfalt i més carreteres no signifiquen, sovint és el contrari, més mobilitat i rapidesa".

En otras palabras, más coches, más carreteras, más rotondas, igual a más contaminación, más atascos… y, digo yo, más accidentes. Sin duda, éste es el coste menos asumible. Pero está ahí, y es durísimo de pagar. Treinta muertos en un año son muchos muertos.

Por otra parte, el volante electoral del Pacte decía que "Evitarem les grans infrastructures viàries, potenciarem els transports públics i no contaminants. Exigirem una millora substancial de les comunicacions amb la Península i entre les illes".

¿Qué imagen mental debían estar viendo los que lo redactaron? Decir "no contaminante", hoy por hoy, es lo mismo que decir "eléctrico"… Por más que producir electricidad aquí y ahora resulte bastante agresivo para la Naturaleza.

Repasemos las opciones. Un ferrocarril como el de Sóller sería maravilloso, pero implica unas expropiaciones, digamos, muy difíciles de hacer. Tampoco sería fácil encajar trolebuses o tranvías en el tráfico de las carreteras existentes. Les afectarían los embotellamientos igual que al resto de los vehículos. El coste de un transporte subterráneo es prohibitivo.

Sólo quedan los sistemas elevados. Un ferrocarril elevado, sea convencional o monorraíl, necesita vigas y soportes, caros y con mucho impacto visual. Las expropiaciones serían tan complicadas como las de una línea de superficie.

Un teleférico podría ser una atracción turística, pero como medio de transporte tiene poca velocidad, poca capacidad y poco alcance.

En abril de 1999 aparecieron en la prensa varias noticias sobre un sistema nuevo de transporte eléctrico. Este invento puede ser la solución para los problemas de tráfico de Eivissa. Los vehículos circulan suspendidos de dos cables como los de un teleférico, pero son autopropulsados como los de un ferrocarril. La corriente para alimentar los motores circula por esos mismos cables. Como la "vía" es relativamente ligera, basta un poste cada sesenta metros. O cada doscientos, con postes más grandes y un tercer cable de suspensión. Así, las expropiaciones son mínimas y se pueden hacer donde resulten menos lesivas.

Es útil para trayectos urbanos e interurbanos. Permite, por ejemplo, hacer una línea de "cercanías" que una los barrios de Eivissa con el centro. Y otra de "largo recorrido" entre los principales núcleos de población. Y un enlace fijo desde el aeropuerto hasta Formentera, que transporte directamente las personas y sus equipajes; sería una mejora sustancial de las comunicaciones entre las dos islas. Y tiene mucho menos impacto ecológico que los medios de transporte que estamos usando ahora mismo.

Este podría ser el transporte del siglo XXI, pero no se pone en marcha en cuatro días. Razón de más para hacerlo cuanto antes. Y las reservas de terrenos hay que hacerlas ahora mismo.

juan_manuel@grijalvo.com

 

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