Juan Manuel Grijalvo - De Cartago al siglo XXI

 

Dedicado a Benjamí Costa

 

(Ultima Hora, 16 de agosto de 2000)

 

A principios del siglo XX, los arqueólogos Román, padre e hijo, pusieron en circulación la idea de que en la necrópolis del Puig des Molins podía haber unos cinco mil hipogeos, con veinte cadáveres en cada uno. Es decir, unos cien mil muertos. Como la demografía de la época no daba para tanto, su hipótesis era que, por alguna razón, entre los ricos de Cartago se había puesto de moda hacerse enterrar en Eivissa.

Otros arqueólogos les deshicieron la película. Benjamí Costa ha tratado el tema en su trabajo "Ebesos, colonia de los cartagineses" (VIII Jornadas de arqueología fenicio-púnica, 1993). Pero la idea quedó flotando en el aire y dio lugar a varias elucubraciones sobre gentes que venían a morir aquí, en plan "cementerio de los elefantes".

Y es que la cosa es sugestiva. Si Cartago le hubiese ganado la guerra a Roma, tal vez habría ocurrido algo de eso: cae una avalancha de gente con alto poder adquisitivo y cambia las formas de vida de los habitantes del lugar. Se pasa de una economía de subsistencia a otra basada en una demanda nueva de productos y servicios, con el impacto correlativo en el mercado de trabajo. Las fincas suben de precio porque los forasteros se quedan las mejores "a golpe de talonario". Por supuesto, hay un gran negocio de hipogeos y sarcófagos... ¿Usted ha leído "Obélix y Compañía"? Pues eso mismo.

El siglo que viene empieza, si las matemáticas no fallan, de aquí a cinco meses. En Eivissa van a pasar muchas cosas en los próximos veinte años. Muchos cambios son imprevisibles, pero otros ya están en marcha...

Hay dos con fecha fija. Uno es el estreno del euro físico, que hará real esta unión monetaria virtual que estamos padeciendo. Cambiará la economía, el comercio y la banca. Eso no tardará veinte años, sino veinte meses. Hará más fáciles las mudanzas, y bastantes personas verán cumplido el sueño de venirse a vivir junto al Mediterráneo.

Y si los demógrafos no se equivocan, la población europea envejecerá. Es el otro cambio con fecha fija: usted que me lee y yo, si vivimos en el 2020, seremos veinte años más viejos. Posiblemente, estaremos en peor forma física que ahora. Eso de que "No pesan los años sino los kilos" era sólo un "slogan" para vender agua mineral. Todos queremos llegar a viejos, pero nadie quiere ser viejo. Los alquimistas no buscaban una medicina para prolongar la vida sin más, sino el elixir de la eterna juventud. Eran más sabios que nosotros...

Otro día, si me hace el honor de seguir leyéndome, hablaremos de los cambios que nos deparan las nuevas tecnologías. Tienen inconvenientes y ventajas. Los inconvenientes los vamos a tener todos. Más valdrá que nos lleguen también las ventajas...

juan_manuel@grijalvo.com

 

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