Juan Manuel Grijalvo - ¿Cuántos años tiene usted?

 

(Proa, 26 de junio de 2000)

 

Hoy por hoy, una de las sanciones más eficaces del catálogo penal es la retirada del carnet de conducir. A los automovilistas les da pánico: les cambia la vida. Les impide ir en coche a todos esos sitios a los que generalmente se va en coche. En esta isla se hace casi todo a gusto y conveniencia de los que tienen coche. No poder usarlo es una incomodidad considerable. Si no puede usted comprar en los dos "hipermercados", tendrá que andar por ahí cargado de bolsas. Si quiere ir a la playa, a un restaurante, a cualquier sitio, sólo podrá si hay autobús, o si alguien le lleva en coche. Si es rico, podrá pagar taxis. Si es muy rico, podrá contratar un chófer. La etimología de esta palabra la trato con más detalle en "La comodidad del transporte".

De manera que sólo es usted ciudadana o ciudadano de pleno derecho si tiene coche. Y si no puede usarlo, tiene su inalienable derecho constitucional a la libre movilidad gravemente reducido. No tener coche no limita tanto como no tener piernas, pero ya ve usted que un coche es como unas botas de siete leguas. La pega es que a veces no se las puede quitar cuando llega al destino del viaje...

Dice la Constitución que "La Administración civil no podrá imponer sanciones que, directa o subsidiariamente, impliquen privación de libertad" (Art. 25.3).

Pues si no tener carnet es un castigo, la privación de una libertad, lo padecen sin haber cometido delito ni falta un número creciente de ciudadanas y ciudadanos.

El envejecimiento de la población implica que cada vez más personas se queden sin carnet de conducir: cuando el médico no les firme el certificado para renovarlo. Cada vez más personas dependerán de cada vez menos conductores cada vez que necesiten o deseen desplazarse. Entre esas personas se encuentra alguien muy importante para usted que conduce, a saber, usted mismo. Cada día le falta un día menos para quedarse sin carnet.

Pues ya sabe usted, las mejoras del transporte público son buenas para todo el mundo. Para los que conducen y para los que no, que a fin de cuentas vamos a ser todos. Y es que todos queremos llegar a viejos, pero nadie quiere ser viejo.

Como usted conduce, cree que todo eso no le interesa, porque usted va a donde quiere cuando le da la gana. Total, usted tiene carnet y coche... Pues no. Usted va a donde los demás quieren que les lleve. Y ya veremos quién le lleva a usted cuando se quede sin carnet...

Todo eso del transporte público no se hace en cuatro días. Cuanto antes esté empezado, antes estará acabado. Y las reservas de terrenos para estaciones hay que hacerlas ahora mismo.

 

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