Juan Manuel Grijalvo - El "efecto llamada"

 

(Proa, 17 de julio de 2000)

 

El Gobierno de la Nación, en legítimo uso de su mayoría absoluta, se plantea la reforma de la Ley de Extranjería para evitar el "efecto llamada". Al parecer, se ha repetido tanto y tan alto que "España va bien", que por esos mundos creen que en este país atamos los perros con longanizas. Por ello se está produciendo una avalancha inmigratoria. El Gobierno piensa detenerla cambiando la legislación. Me recuerda la historia de aquel rey que ordenó que no subiese la marea. Probablemente habrá también otras medidas más drásticas. Pero ya ve usted, los chinos construyeron la Gran Muralla para resolver un problema parecido y al final tampoco les dio mucho resultado.

En estos tiempos los movimientos de capital y de población son cada vez más fluidos. Si las dos cosas van juntas, se llaman de una forma, y si no de otra. Como dijo El Roto en cuatro palabras, "Yates sí, pateras no". Por eso será que los musulmanes ricos son "árabes", y los pobres, "moros".

En Eivissa también puede producirse una especie de "efecto llamada". ¿Usted ha leído el programa electoral del Pacte? Pues el año pasado decían que "El Pla Territorial Parcial es basarà en el criteri d'increment real de la capacitat de mobilitat en lloc de promoure un augment continu de la superfície d'asfalt: més asfalt i més carreteres no signifiquen, sovint és el contrari, més mobilitat i rapidesa". Y en otro punto: "Evitarem les grans infrastructures viàries, potenciarem els transports públics i no contaminants".

Ahora, el Ayuntamiento de Eivissa dice que "Mejoramos la movilidad urbana". Sin entrar en el detalle de las "mejoras" ni en la valoración que hago de cada una, la buena nueva es que se puede aparcar mejor que antes. Si usted vive fuera y ya no venía a Vila porque no había forma de bajarse del coche, ya puede volver a intentarlo con una probabilidad de éxito razonable. Si lo consigue, se lo contará a otros conductores. A su vez, ellos vendrán a Vila. El "efecto llamada" incrementará la cantidad de automóviles en circulación. Y las medidas para "organizar" el tráfico quedarán cortas, como siempre. La última "mejora", por el momento, es que los terrenos que deja el Ejército en Es Soto serán convertidos... cómo no, en un estacionamiento para automóviles. Si esto es lo que el Ayuntamiento de Vila entiende por un "aparcamiento perimetral comunicado", según el "Plan 2020", sólo puedo decir que el Ayuntamiento y yo no hablamos el mismo idioma.

Volviendo a los animalitos, "arreglar" el tráfico es como atar burros con cuerdas de papel. Y ya sabe usted que eso de los coches es como tener un dragón cerca. Si le cede territorio y le da de comer, cada vez se hará más grande, ¿no le parece? Si no quiere que el dragón crezca y siga devorando personas, animales y tierras, mátelo. Lo demás es... marear la perdiz.

juan_manuel@grijalvo.com

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