Juan Manuel Grijalvo - Negocios

 

Macroport no! Eivissa al límit

 

Dedicado a A. M. J., que ha vivido en Bruselas

 

Hay un refrán turco que dice que no importa cuánto haya andado usted por el camino equivocado: dé la vuelta y desándelo...

 

(Ultima Hora, 30 de enero de 2001)

 

Pues verá, como a mí nadie me hace mucho caso, yo estaba convencido de que estos artículos que me van publicando los leía sólo usted y prácticamente nadie más. Por eso le escribo en este tono epistolar, porque es una carta para usted solo. Le hablo de mis opiniones particulares, que no tienen ninguna importancia. Y las mando al periódico un poco para sacármelas de la cabeza. El caso es que me he dado cuenta de pronto de que me está leyendo más de una persona. Tendré que trabajar más en lo que le digo, porque el tiempo es la materia prima de la vida. Si usted invierte unos irrepetibles minutos de la suya en leerme, debo esforzarme más en corresponder a su confianza.

Estoy muy agradecido a todas las personas que me han dado ánimos y me han hecho sugerencias. Todo lo que me han dicho ha sido positivo y me ayuda a mejorar. Bueno, hoy me gustaría que hablásemos un poco más del transporte entre Eivissa y Formentera.

Una naviera es una empresa como las demás. Tiene propietarios que invierten sus capitales, activos, personal, etcétera. El objetivo es ganar dinero. Por eso el negocio no es mover los barcos. El negocio es transportar personas y mercancías para cobrar pasajes y fletes. Es tanto más lucrativo cuanto mayores sean los ingresos y menores los gastos. Todo esto es de cajón.

Si cada día es más caro mover los barcos, porque todos los costes suben, para mantener los beneficios hay que aumentar los precios. En una situación teórica de competencia perfecta, las empresas más eficientes los subirán menos y sacarán del mercado a las demás. Eso parece bueno para los clientes, pero no tanto para los acreedores, los dueños y los empleados de las empresas que pierden la batalla.

Bueno, eso es la teoría. En la práctica, las empresas no suelen enzarzarse en guerras de precios. Por cambiar un poco de perspectiva, estos días se ha hablado bastante de la fusión de Iberdrola y Endesa. Pues mire usted, salvando las diferencias de volumen, lo demás funciona igual. Si ello da pie a interpretaciones malévolas, pues bueno, no se desvía perceptiblemente el curso de los acontecimientos. Las cosas son como son.

Si cada vez es más caro mover los barcos, ¿qué alternativas hay?

Un puente de carretera puede parecer una solución. Lo paga "la sociedad" a base de impuestos. O sea, lo pagamos usted y yo. Las empresas ponen en marcha autobuses de línea, y de servicio discrecional, y también pueden pasar camiones, y coches particulares, y de alquiler, y motocicletas. Vamos, todo el parque móvil de las dos islas.

La Ley de Sevareid nos dice que "la causa principal de los problemas son las soluciones". Con ese puente, Formentera podría convertirse en una "segunda edición" de Eivissa. ¿A usted le parece buena idea? Pues a mí tampoco. Lo que quiero yo es que Eivissa se parezca más a Formentera. Aquí hay más servicios, y allá más calma. Puestos a pedir, quiero que ambas islas tengan sólo las cosas buenas para la calidad de vida de las dos. Los servicios y la calma.

Por eso soy partidario de fundar una sociedad anónima para implantar un sistema nuevo de transporte público en y entre las dos islas. Está pensado para mover personas, no coches. El sistema es muy versátil, la ocupación de suelo es mínima, mover los vehículos es muy barato, se adapta bien a flujos de tráficos variables, y además es prácticamente silencioso, cosa que no puede decirse de los medios que estamos usando ahora mismo.

Con esas ventajas, y otras muchas más, dirá usted que esto es la ruina de los armadores. Pues mire, no veo por qué. Con lo que iban a gastarse en renovar sus flotas en el siglo XXI, compran acciones de nuestra sociedad. Y como son más ricos que usted y que yo, tendrán la mayoría. Una vez estén amortizadas las inversiones, mover pasajeros y carga con unos costes muy bajos puede ser un buen negocio. Con lo que saquemos, vamos prolongando las líneas hasta tener una verdadera red de transporte. Cuando llegue a todas partes será una alternativa real al automóvil privado. Pero esto es como el cuento de la lechera... Para ganar el primer dinero hay que empezar por los tramos más rentables.

Ah, se me olvidaba. El puente del Aerobus no es gratis. Y lo tiene que hacer Santiago Calatrava, que tampoco trabaja gratis. Como es una infraestructura de interés europeo, podríamos pedir una subvención comunitaria a fondo perdido. Tengo que hablar con alguien que haya vivido en Bruselas para preguntarle cómo se hace eso. Otro día, si usted quiere, podemos seguir hablando de las sociedades anónimas. De sus ventajas... y de sus inconvenientes, que también los tienen. Y bien gordos.

juan_manuel@grijalvo.com

 

Aerobus...

Anónima...

Inconvenientes...

Movilidad...

Movilidad - Economía...

Movilidad - Formentera...

Ponerle puertas al mar (Luis Jar Torre)...