Juan Manuel Grijalvo - Siglo XXI

 

Dedicado a Jesús Arapiles

 

(Ultima Hora, 1 de enero de 2001)

 

Por fin estamos en el siglo XXI. Ahora veremos si se cumplen los pronósticos de los autores de ciencia-ficción para el milenio que empieza. Por lo que se refiere a medios de transporte, hay tantos que alguno acertará. Eso sí, están todos de acuerdo en una sola cosa: el automóvil, tal como lo conocemos hoy en día, no tiene futuro.

Mi idea es que pronto comenzarán los trabajos para instalar un sistema nuevo de transporte público en Eivissa. No hace falta ser profeta para verlo, porque es un cambio necesario. Hoy es un buen día para recapitular los problemas y sopesar posibles soluciones.

El modelo de movilidad vigente no da más de sí. La congestión de las carreteras no se combate con más carreteras. Las dificultades de aparcamiento no se remedian con más aparcamientos. La falta de taxis en verano no se arregla con más taxis. Etcétera. A cada intento de resolverlo, el problema se hace más grande, porque las "soluciones" no consisten en racionalizar la demanda de movilidad, sino en aumentar la oferta. Es decir, son "más de lo mismo". Y ya ve usted que hay demasiados coches. Dar facilidades para que circulen y aparquen permite... que haya más coches. El problema del tráfico sólo se puede resolver con transporte público.

Lo primero que nos viene a la cabeza cuando hablamos de eso es poner más autobuses. Tienen la ventaja de circular sobre las infraestructuras existentes, pero eso también es uno de sus puntos flacos. Si las carreteras están saturadas, todo lo que ande sobre ellas irá al paso del vehículo más lento, el servicio será malo, y los que se lo puedan permitir seguirán usando su automóvil.

Los trolebuses necesitan una superestructura de cables. Nos ahorran humo, pero les afectan los atascos igual que a los autobuses. La solución es que circulen por un camino separado de los coches. Si lo tuviéramos, ya podríamos plantearnos poner tranvías o trenes. Si dependiera de mí, yo montaría una sucursal del Ferrocarril de Sóller. Pero eso implica unas expropiaciones que serían, por decir algo, difíciles de plantear. Un transporte subterráneo no tiene ese problema, pero como atractivo turístico no vale gran cosa y su coste es exorbitante.

Sólo nos quedan los sistemas elevados. Los monorraíles circulan sobre gruesas vigas de hormigón, que se apoyan en robustos pilares. El efecto estético recuerda un poco el Muro de Berlín. Y las expropiaciones no difieren mucho de las que harían falta para un medio de superficie.

Un teleférico podría ser una buena idea, porque el impacto visual de los cables es mucho menor. Las columnas se pueden plantar donde estorben menos. Además, desde arriba se ve muy bien el paisaje. Pero sólo sirve para distancias cortas, y tiene poca capacidad y poca velocidad.

Bueno, ya creerá usted que el problema no tiene solución. Yo pensaba lo mismo, hasta que vi en un periódico el dibujo de un medio de transporte nuevo. Ya sé que le costará creerlo, pero la patente no es americana ni japonesa. El inventor vive en Madrid y el sistema se llama Aerobus Arapiles. Circula suspendido de cables como un teleférico, pero es autopropulsado como un tranvía. En aquel momento me lo imaginé pasando por la Avenida de la Paz de Vila y siguiendo hasta el aeropuerto. Conseguí más información y más dibujos. Uno de ellos era un esquema del método para salvar obstáculos. No es complicado. Consiste en hacer un puente colgante y suspender los cables del Aerobus, tal como lo haríamos con una plataforma para coches. Un día estaba yo en la playa y de pronto imaginé un puente de Santiago Calatrava entre Eivissa y Formentera, y el Aerobus llevando personas, equipajes y mercancías. Con eso podríamos repensar todo el transporte a y por Formentera para reducir el tráfico de coches.

Y a partir de esas primeras dos líneas empecé a desarrollar la idea. Por supuesto, no es fácil de hacer. Pero... si seguimos cediendo terreno a los automóviles, y no ponemos en marcha un sistema nuevo de transporte público, ¿qué puede ocurrir en Eivissa y Formentera de aquí a diez años?

Describir el pasado es fácil. Especular sobre el futuro es sencillo. Lo importante es decidir qué hacemos ahora mismo. Por eso termino con una petición a las autoridades competentes. Los sistemas de transporte público necesitan estaciones. Que son tanto más útiles cuanto mejor situadas están. Por eso es urgente hacer reservas de terrenos en los lugares adecuados. Si esto no se hace pronto, pagaremos muy caras las consecuencias de esta falta de previsión.

juan_manuel@grijalvo.com

 

Epoca de cambios (Lo que dije en el Siglo XX)

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