Juan Manuel Grijalvo - Vivir en un museo

 

En memoria de D. Eduardo Posadas

 

(Ultima Hora, 20 de febrero de 2002)

 

Verá usted, ya hace tiempo que venimos hablando de que el Aerobus es la solución a los problemas de movilidad en y entre Eivissa y Formentera. Es un medio de transporte guiado, eléctrico, automático y elevado. Circula a la intemperie, suspendido con cables, como los de un puente colgante. Eso sí, por la propia naturaleza de las cosas, funcionaría mucho mejor metido en un túnel, corriendo por unas vigas de metal sólidamente ancladas en el techo. Luego verá por qué le digo esto ahora.

La primera condición para que el Aerobus resuelva los problemas de transporte es que llegue a muchos lugares. Mientras el automóvil sea la mejor opción, o la única, para ir a una serie de sitios, los conductores querrán usarlo para ir a todas partes, porque les hará falta para seguir sus trayectos a destinos sin transporte público.

Un camino, por largo que sea, se anda paso a paso. El punto de partida más lógico para un sistema de tracción eléctrica es la central de GESA. Allí veo la primera estación como un intercambiador multimodal. Paradas de autobuses en la planta baja; cafetería, salas de espera y otros servicios en la primera; y los andenes del Aerobus... encima del techo, claro, a siete metros de altura.

La siguiente pregunta es: ¿a dónde vamos desde aquí? Salvo mejor criterio suyo, creo que la mejor forma de demostrar sus virtudes es tender una línea de vía única, con postes preparados para vía doble, por Talamanca, Jesús, Puig de'n Valls, Ca'n Negre y vuelta hasta GESA, enlazando con la red del Vilabús.

Hay otros puntos a comunicar. Desde nuestra estación, pasando por la avenida de la Pau, Cas Serres, Platja de'n Bossa y Sant Jordi, llegamos al aeropuerto, cruzamos bajo las pistas por un túnel, y seguimos a toda velocidad hasta Formentera. Y ya veremos hacia dónde crece la red...

Estos días se ha hablado de instalar algún tipo de remonte mecánico para subir a Dalt Vila. Si usted quiere, podemos hacer un pequeño ejercicio de imaginación, a ver a dónde llegamos.

Vivir en Dalt Vila no es fácil, ni cómodo, ni siquiera barato. Las calles son estrechas, las pendientes son pronunciadas y todo está lejos... menos el Excelentísimo Ayuntamiento, la Catedral y alguna otra cosa, que nos caen lejos a todos los demás. Vivir en un museo queda muy bien en las tarjetas de visita, pero la vida cotidiana requiere otros servicios.

En Dalt Vila es de aplicación aquello de "para las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo". La idea es llegar hasta el punto más alto con poco esfuerzo, porque a medida que nos hacemos mayores nos pesa más el, ejem, las piernas.Por eso queremos hacer los desplazamientos según la ley de la gravedad. Descartando de entrada las escaleras mecánicas, se puede hacer con ascensores, como en Bilbao.

Pero cabe hacer la misma pregunta que con el Aerobus: ¿a dónde vamos desde el Castillo? Bajando en vertical, llegamos... al centro de la Tierra, naturalmente. Pero yo sólo quería ir al Mercat Vell. Por eso procede que el ascensor se detenga en la "planta baja" y que haya una galería horizontal a la Plaza de la Constitución.

 

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Haremos otra parada a la altura del Ayuntamiento, y otra galería hasta un túnel existente. Y así, las que hagan falta para facilitar los desplazamientos de los vecinos de Dalt Vila. Pero hoy en día la comodidad consiste en dejar el coche cerca de casa, por lo que la siguiente galería de nuestro ascensor va... hasta un gran aparcamiento público.

Podríamos aplicar el mismo tratamiento de ascensores y galerías horizontales al Puig des Molins, para comunicar esas casas que contra toda lógica hay en su cima, y los hoteles de la calle de Ramon Muntaner. También acabaremos metidos en un coche, dando vueltas por las calles en busca de aparcamiento...

Volviendo al Aerobus, como ya tenemos una línea en la avenida de Sant Jordi, podemos hacer un ramal desde McDonald's hasta el Castillo, pasando sobre el Puig des Molins. Aunque no tuviera otros inconvenientes, es poco práctico porque hay que ir a las estaciones cuesta arriiiiba, y sin burro resulta cansado...

La solución es hacer la línea pasando por un túnel bajo la vertical de los puntos más altos del Puig des Molins y de Dalt Vila, y siguiendo hasta Sa Penya. Así, los ascensores enlazan con la red del Aerobus. Empezaremos la excavación desde el puerto. Así será más sencillo traer la maquinaria. Y la piedra que saquemos servirá para reforzar las escolleras.

Queremos que vuelva a vivir gente joven, familias con niños, en Dalt Vila. Y recuperar el Castillo, y otros edificios útiles. Por ejemplo, para instalar las oficinas de la sociedad anónima que gestionará el Aerobus. Para eso hace falta un sistema nuevo de transporte, no sólo para personas, sino para mercancías. Es impensable resolver las demandas de movilidad de la población potencial de Dalt Vila a base de coches. Pero no servirá de nada hacer la compra por Internet si las camionetas de reparto no pueden entrar en el barrio.

A falta de un estudio más profundo, ya ve usted que un sistema de remontes, desligado de la red de transporte público, sólo sirve para complicar las cosas. Y estamos hablando de un Patrimonio de la Humanidad. A grandes males, grandes remedios...

Me encuentra usted en

juan_manuel@grijalvo.com

o por la calle, como siempre...

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