Juan Manuel Grijalvo - A-10 Thunderbolt

(Ultima Hora, 18 de marzo de 2003)
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Su fuselaje tiene las medidas de un autobús. Llevan un solo tripulante, que hace todos los papeles que en otro avión se reparten entre el piloto, el artillero, el navegante, etcétera... ayudado, como es natural, por el ordenador de a bordo. Como Luke Skywalker y R2-D2. Que la Fuerza te acompañe... |

El método tradicional para destruir un carro consiste en bombardearlo con granadas que hacen explosión al impactar en su blindaje. El A-10 puede - y suele - llevar cohetes y esas bombas llamadas "inteligentes", vaya usted a saber por qué. Pero su arma principal es un cañón automático de 30 milímetros que dispara dos mil cien balas por minuto a cadencia normal... y cuatro mil doscientas con el "turbo". La munición no es explosiva. Está hecha con uranio, porque es casi tres veces más denso que el hierro. Sale a 715 metros por segundo de la boca de fuego... O sea, a 2.574 kms/hora. El retroceso frena perceptiblemente el avión. Esas balas no sólo perforan la coraza del carro: arden al hacer impacto y el chorro de vapor la atraviesa como si fuera de mantequilla. En su interior hay muchas cosas que es mejor que no alcancen temperaturas elevadas. Por ejemplo, el motor, el combustible... o las municiones. Una ráfaga de un A-10 puede tocar cualquiera de ellas. Y ya ve usted que una explosión dentro de un carro es muy poco deseable... Eso, si las balas no le han dado a la tripulación. |

Toda esta teoría no se pudo poner a prueba en
Europa, porque el Pacto de Varsovia nunca se animó a cruzar el
río y no hubo pim-pam-pum. Fueron los iraquíes los que invadieron
Kuwait y suministraron el "casus belli" - y los muertos - para
"la madre de todas las batallas". El resto ya lo sabe usted.
Los A-10 funcionaron como estaba previsto. Muy pocos de los tanques de
Sadam Hussein volvieron a sus cuarteles. Durante su marcial desfile por
las carreteras de Irak, las fuerzas de la Alianza rebelde, digo, de la
Alianza por la Paz cruzaron diversos puntos contaminados con polvo de
uranio. No sabemos cuántos de esos soldados morirán de cáncer.
Se habla mucho menos de la población civil, por supuesto.
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Durante el siglo pasado hubo varias intervenciones
exteriores americanas. La que más afectó a los europeos
fue la que se ha dado en llamar Segunda Guerra Mundial. Su objetivo declarado
era acabar con el Tercer Reich, un régimen totalitario y expansionista,
dirigido por un grupo de indeseables. A su cabeza estaba un pintor de
brocha gorda cuyo nombre no voy a mencionar. Para alcanzar sus infames
objetivos, inventaron y construyeron todo tipo de armas de destrucción
masiva. Usaron varios tipos de gases tóxicos contra segmentos seleccionados
de su propia población.
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